Bienestar Físico en el Adulto Mayor: Definición y Claves para un Envejecimiento Saludable

El crecimiento poblacional en el grupo de los adultos mayores impone desafíos a las políticas y a las Ciencias Sociales, impulsando a los diferentes actores sociales a trabajar en aras de mejorar el disfrute de esos últimos años de vida, que, sin dudas, se han extendido en los últimos tiempos.

Definición y Dimensiones del Bienestar en la Tercera Edad

Dentro de las Ciencias Sociales se destacan los estudios relacionados con la calidad de vida de los llamados “adultos mayores”. La calidad de vida es el resultado de la compleja interacción entre factores objetivos y subjetivos. Los factores objetivos constituyen las condiciones externas (económicas, sociopolíticas, culturales, personales y ambientales) que facilitan o entorpecen el pleno desarrollo de la persona y están determinados por la forma de organización de una sociedad. Por su parte, la calidad de vida es la percepción que un individuo tiene acerca de su propia vida, la cual se elabora dentro del contexto de la cultura y el sistema de valores y normas en los que vive, estando íntimamente vinculada con sus objetivos y expectativas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2001 emitió una concepción sobre la capacidad funcional, la cual considera una nueva comprensión del funcionamiento, la discapacidad y la salud, denominado el modelo CIF (Clasificación Internacional del Funcionamiento). Este modelo es muy aplicable al estudio de la calidad de vida en la tercera edad y se explica en su orientación hacia la tercera edad y la pérdida de las capacidades funcionales en el informe mundial sobre envejecimiento publicado por la OMS en 2015.

Esquema de las Dimensiones de la Clasificación Internacional del Funcionamiento (CIF)

Al analizar los componentes de la CIF se observa una correspondencia con los componentes de la calidad de vida. La CIF tiene un componente relativo a las funciones y estructuras corporales; otro, que es la actividad (grado de cumplimiento en la ejecución de tareas y actividades); y un tercer componente que es la participación, que se refiere al grado de desenvolvimiento dentro de las situaciones de índole social. La capacidad funcional se refiere a los atributos vinculados a la salud que facilitan o entorpecen que el individuo lleve a cabo las actividades que son significativas para él. Según este modelo, existe una capacidad intrínseca, unas determinadas características del entorno y una interacción entre ambos elementos.

El entorno en el que vive el anciano reviste una gran importancia como determinante de su calidad de vida. Comprender los principios del bienestar ayuda a las personas mayores a vivir una vida plena a cualquier edad. Envejecer saludablemente significa mantener el bienestar físico, mental y social a medida que envejecemos. El envejecimiento saludable no consiste en evitar todas las enfermedades o discapacidades, sino en optimizar la salud, mantener la funcionalidad y disfrutar de la vida a pesar de los desafíos que puedan surgir con la edad. El bienestar abarca múltiples dimensiones, donde la salud física, la salud mental, la conexión social, el compromiso con un propósito y el bienestar espiritual contribuyen a ello. Un enfoque holístico aborda todas estas dimensiones. Envejecer saludablemente es posible desde cualquier punto de partida, y nunca es tarde para beneficiarse de opciones más saludables.

El Bienestar Físico: Un Pilar Fundamental para el Adulto Mayor

¿Qué es la Actividad Física?

La actividad física se define como cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que tiene como resultado el gasto de energía que habrá que recuperar. El sedentarismo en la sociedad actual es un motivo de preocupación, por lo que se debe estimular a las generaciones a realizar actividad física de tipo deportivo.

Beneficios de la Actividad Física en la Vejez

La Organización Mundial de la Salud destaca el importante papel de la actividad física para alcanzar un envejecimiento saludable y con calidad de vida. En su informe mundial sobre el envejecimiento y la salud de 2015, este organismo internacional afirma que la actividad física a lo largo de la vida tiene como principal beneficio aumentar la longevidad. Existen muchos beneficios de la actividad física sobre la calidad de vida en la vejez:

  • Se preserva la fuerza muscular y la función cognitiva.
  • Reduce los niveles de ansiedad y depresión.
  • Mejora notablemente los sentimientos de autoestima.
  • Desde el punto de vista físico, reduce los riesgos de enfermedades crónicas, principalmente las vasculares de cualquier localización (cerebral, central y periférica).
  • En cuanto a lo social, promueve una mayor participación en la comunidad y permite el mantenimiento de redes sociales y vínculos entre las generaciones.
  • Previene la discapacidad que se puede presentar a edades avanzadas.
Infografía sobre los beneficios de la actividad física para adultos mayores

Evidencia Científica y Programas de Intervención

Una revisión de la literatura evidencia que la actividad física posee un papel preponderante como determinante de la calidad de vida en los adultos mayores. Términos como "estado físico", "actividades de la vida diaria", "bienestar" e "independencia" aparecen asociados en la literatura sobre indicadores de salud y calidad de vida en los ancianos.

Rodríguez Díaz comprobó que la independencia funcional, un componente fundamental de la calidad de vida en la vejez, está condicionada por el grado de conservación de las funciones cognitivas y la calidad de la función física y social. Esta autora diseñó y aplicó a un grupo de ancianos entre 75 y 99 años un Programa llamado “Convivir con la dependencia y el bienestar”, de carácter multidisciplinario, que tiene entre sus principales objetivos el desarrollo de las funciones físicas del anciano. Esta intervención incluye ejercicios aeróbicos adaptados a la edad y capacidades funcionales conservadas, realizados en dos sesiones semanales de 30 minutos. Cada sesión incluye un entrenamiento completo: calentamiento, ejercicios de flexibilidad, coordinación, fuerza muscular, resistencia, enfriamiento y relajación. Esta intervención ha demostrado ser efectiva en la mejora del bienestar físico en cuanto a mejor ejecución de los gestos funcionales y más adecuada realización de actividades de la vida diaria.

Vicentini realizó un estudio experimental distribuyendo a 120 adultos mayores (entre 60 y 70 años) en 3 grupos: uno sometido a ejercicios aeróbicos acuáticos; otro, a entrenamiento convencional para pérdida de peso (musculación); y el tercero, a las actividades físicas comúnmente practicadas en academias. Es conocido que con los años se va perdiendo gradualmente la masa muscular y, por tanto, la fuerza que permite desarrollar actividades físicas de cualquier tipo; los ejercicios orientados a la musculación permiten el máximo rendimiento acorde con las condiciones y capacidades de cada cual.

Bravo Ponce puso a prueba un programa de actividad física sobre las condiciones físicas y el funcionamiento cognitivo en 44 voluntarios mayores de 60 años. Este programa de ejercicios funcionales se aplicó en 5 sesiones semanales de 50 minutos durante 8 semanas. La evaluación de la condición física incluyó la valoración de la fuerza (piernas y brazos), la flexibilidad de la cadena muscular posterior y los hombros, la agilidad y equilibrio dinámico, y la resistencia aeróbica (Senior Fitness Test). Este trabajo demostró que la mejora de los procesos cognitivos fue mayor en el grupo de estudio con ejercicios funcionales, en comparación con un grupo control que recibió un programa lúdico-recreativo. Es evidente que la mejora en los procesos cognitivos tiene una influencia directa sobre la calidad de vida de estos adultos mayores, teniendo en cuenta que el principal estigma asociado a la vejez es el deterioro cognitivo.

Día 6: Rutina Funcional para Adultos Mayores | Fuerza y movilidad en casa (25 minutos)

Según un estudio de Stein, a mayores niveles de actividad física, mejor es la percepción de la calidad de vida y el bienestar, y menor la sintomatología depresiva en ancianos. La actividad física correlacionó negativamente con el nivel de depresión (Escala de Depresión Geriátrica de Yesavage) y positivamente con la salud autopercibida (Cuestionario de Calidad de Vida relacionada con la Salud, SF-36) y el Bienestar Psicológico (Escala de Sánchez-Cánovas). Almeida y colaboradores, en un estudio prospectivo con 12.201 adultos mayores en Australia, encontraron que aquellos que practicaban al menos 150 minutos semanales de ejercicio físico, tras 10 años, mostraban un mejor estado de ánimo, actividad cognitiva y actividades de la vida diaria.

Para medir el nivel de actividad física, estudios como los de Mezadri y Parra Rizo han utilizado el Cuestionario Internacional de Actividad Física (IPAQ), propuesto por la OMS, que clasifica a los sujetos como muy activos, activos, insuficientemente activos y sedentarios. La calidad de vida se ha evaluado con herramientas como el Cuestionario de Calidad de Vida de la OMS o el Cuestionario Breve de Calidad de Vida (CUBRECAVI), que contempla categorías como salud, integración social, habilidades funcionales, actividad y ocio, calidad ambiental y satisfacción con la vida.

Dimensiones Complementarias del Bienestar Integral

El bienestar abarca múltiples dimensiones interconectadas. Abordar un enfoque holístico es fundamental para el adulto mayor.

Bienestar Mental y Emocional

La actividad cognitiva mantiene la mente ágil; aprender nuevas habilidades, resolver rompecabezas y leer ejercitan el cerebro, ayudando a preservar la función cognitiva. La salud emocional merece atención, ya que la depresión y la ansiedad son comunes pero tratables. Buscar ayuda profesional para estos problemas es una prioridad para el bienestar. El manejo del estrés protege la salud, pues el estrés crónico perjudica la salud física y mental; las prácticas de relajación y el apoyo social contribuyen al bienestar.

Bienestar Social

La conexión social es esencial para el bienestar, ya que el aislamiento perjudica la salud tanto como el tabaquismo o la obesidad. Mantener las relaciones y la participación comunitaria protege la salud. El propósito y el significado sustentan el bienestar; el voluntariado, las actividades creativas y el compromiso con causas más grandes que uno mismo dan razón de ser.

Factores Adicionales para el Bienestar Físico

Nutrición y Dieta Balanceada

La nutrición adecuada favorece la salud física. Un consumo adecuado de proteínas mantiene la masa muscular. Las frutas, las verduras y los cereales integrales aportan nutrientes esenciales. Limitar el sodio y el azúcar ayuda a controlar las enfermedades crónicas. El consumo de lácteos es fundamental por ser una rica fuente de calcio para mantener los huesos sanos. Es crucial beber mucha agua para mantenerse hidratado y evitar el estreñimiento. Se recomienda comer 5 veces al día en porciones pequeñas y no saltarse el desayuno, una fuente de energía fundamental.

Importancia del Sueño

El sueño es esencial, pero a menudo se ve afectado en las personas mayores. Abordar los problemas de sueño mejora la función diurna y la salud general. Una buena higiene del sueño y el tratamiento de los trastornos específicos son de gran ayuda.

Atención Preventiva y Manejo de Enfermedades Crónicas

La atención preventiva y el manejo de enfermedades crónicas optimizan la salud física. Es importante mantenerse al día con los exámenes médicos y vacunas, y controlar cuidadosamente las enfermedades crónicas existentes.

Desafíos Comunes en el Envejecimiento

El proceso de envejecimiento suele acompañarse de limitaciones en las habilidades físicas y también en la vida social. La representación social del anciano contiene la idea de aislamiento social, deterioro cognitivo, falta de actividad física e incapacidad para aportar económicamente a la sociedad y la familia. El envejecimiento es una transición natural del ser humano que se caracteriza por una disminución de la masa muscular y sus facultades neuromusculares, acompañado de cambios en términos metabólicos, cardiovasculares y respiratorios, entre muchos otros. En la salud del adulto mayor, conviene destacar la influencia de los llamados factores de riesgo, muchos de ellos vinculados al comportamiento humano.

Los trastornos más comunes en la tercera edad incluyen:

  • Artrosis: Producción reducida de tejido en las articulaciones, generando dolor y dificultades motoras. No todos los ancianos la sufren en todas las articulaciones, pero es común.
  • Diabetes: Casi todos los adultos mayores la padecen. Los malos hábitos alimenticios y la inactividad son las principales causas.
  • Obesidad: Un serio problema que va en aumento, considerada una de las principales causas de muerte predecibles.
  • Gripe: Las personas de la tercera edad son muy susceptibles a la gripe y sus complicaciones, que pueden llevar a la hospitalización.
  • Trastornos del sueño: Especialmente comunes. Los más frecuentes son el insomnio y la hipersomnia.
  • Problemas visuales y auditivos: Pueden afectar la comunicación, comprensión y autoestima, llevando al aislamiento social y sentimientos de tristeza o miedo.
  • Depresión y distimia: La depresión es una enfermedad común, y la distimia (el peso constante de la tristeza) puede convertirse en un gran desafío diario.

Estos desafíos subrayan la importancia de abordar el bienestar físico y general de manera proactiva.

Creando un Plan Personalizado de Bienestar

Para lograr un bienestar integral, es fundamental no enfocarse en un solo aspecto de la vida. Se deben identificar áreas de mejora y establecer metas realistas. Comience con los cambios con mayor probabilidad de éxito, ya que los pequeños cambios se acumulan y generan mejoras significativas. No es necesario transformarlo todo de golpe; el cambio sostenible se produce gradualmente. La optimización de las capacidades del anciano debe ser una prioridad para todos los que participan en su atención, ya sea la familia o el grupo social de pertenencia.

El envejecimiento poblacional fuerza a las entidades públicas a implementar programas que consideren el bienestar de la tercera edad. En Chile, por ejemplo, las autoridades en materia de salud han preparado diferentes estrategias para fomentar la actividad física en las personas mayores. El INAPAM en México, por su parte, ofrece diversas opciones de actividad física para los adultos mayores.

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