Bibliotecas y accesibilidad para personas con discapacidad visual: servicios, recursos e importancia

El acceso a la información y la lectura son pilares fundamentales para el desarrollo personal y la autonomía a lo largo de la vida de las personas con discapacidad visual. Sin embargo, este colectivo enfrenta importantes barreras. Se estima que en el mundo hay 285 millones de personas con discapacidad visual, y en América Latina este número oscila entre 6 a 10 millones de personas, aunque no hay información precisa. Según la ONCE, el 80% de la información necesaria para el desarrollo de la vida cotidiana está relacionada con el sentido de la vista, lo que genera dificultades en actividades diarias, la educación, el trabajo y la socialización.

Los datos publicados por la Unión Mundial de Ciegos indican que, incluso en los países más desarrollados, solo el 5% de los libros publicados están disponibles en formatos accesibles, y en América Latina esta cifra es aún más alarmante, ni siquiera acercándose al 1%. Esta brecha en el acceso a la información es muy amplia y se debe a desventajas en la educación y barreras en las leyes de derecho de autor, así como a actitudes sociales.

Tiflonexos: una iniciativa pionera en acceso a la lectura

Foto de grupo de personas con discapacidad visual leyendo libros digitales en dispositivos adaptados

A principios de los 2000, un grupo de personas ciegas y con discapacidades visuales amantes de la lectura vieron en las nuevas tecnologías la posibilidad de compartir libros digitales. Así nació Tiflonexos (la palabra "tiflo" en griego significa “ciego”), una iniciativa que comenzó con alrededor de veinte títulos y hoy cuenta con más de 60.000 libros en archivos de texto, listos para ser leídos en una computadora o un dispositivo móvil adaptado con un programa lector de pantalla.

Con el tiempo, Tiflonexos se convirtió en una organización de referencia en material de lectura adaptado, centrado en el usuario, sus contextos, necesidades y posibilidades. Su programa de acceso a la literatura, denominado Puntos de Acceso, facilita la entrada a la biblioteca virtual y a todas las plataformas que ofrece Tiflonexos, incluyendo becas, formación, ofertas de trabajo y listas de debate de usuarios. Actualmente existen 11 Puntos de Acceso en diferentes provincias, gestionados en colaboración con organizaciones locales formadas por Tiflonexos. Estos espacios también proporcionan acceso a Internet, computadoras y software accesible.

La experiencia de Tiflonexos en la creación de recursos educativos accesibles y estrategias de red ha sido reconocida por otros países. Para acceder a sus servicios, los usuarios deben registrarse en su página web y certificar su condición de discapacidad, además de adaptar sus computadoras con un software lector de pantalla como Jaws.

¿Qué es un libro accesible?

Un libro accesible es un texto que se adapta a las necesidades de lectura de cualquier persona. Esto se logra mediante la digitalización: un escáner toma la imagen del papel y la transfiere a la computadora. Luego, un programa de OCR (Reconocimiento Óptico de Caracteres) procesa la imagen y la convierte en texto reconocible por procesadores de texto y programas lectores de pantalla. Es importante destacar que los no videntes leen a través del tacto en Braille y del sonido de las palabras grabadas en audiolibros.

El rol fundamental de las bibliotecas en la inclusión

¿Qué importancia conservan las bibliotecas a medida que el mundo se digitaliza?

Las bibliotecas han demostrado durante décadas ser uno de los espacios sociales más poderosos para promover la inclusión. Sin embargo, garantizar que todas las personas puedan disfrutar de sus servicios sigue siendo un reto. La accesibilidad no es un añadido, sino una responsabilidad que forma parte del compromiso bibliotecario con los derechos humanos.

Directrices de IFLA para bibliotecas accesibles

Las IFLA Guidelines for Making Libraries Accessible for People with Disabilities recuerdan que la accesibilidad debe ser un enfoque amplio que abarque desde la accesibilidad física hasta la comunicación, la tecnología y la interacción diaria con los usuarios. Estas directrices, que actualizan y amplían la checklist de 2005, incorporan avances en tecnología, lenguaje, prácticas de servicio y comprensión social hacia las personas con discapacidad.

Las nuevas directrices adoptan un enfoque basado en derechos, alineado con la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. La IFLA destaca la importancia de la colaboración con la comunidad, de escuchar sus voces y de poner en práctica principios como el diseño universal o la adopción de tecnologías de apoyo.

Filosofía y recomendaciones prácticas

Las directrices de IFLA ofrecen una visión estructurada del trabajo necesario para lograr una biblioteca plenamente accesible. Sus capítulos abordan tanto la filosofía que sustenta este enfoque como recomendaciones prácticas para mejorar espacios, colecciones, servicios y habilidades del equipo bibliotecario. Incluyen orientaciones sobre:

  • Diseño universal.
  • Eventos accesibles.
  • Acceso físico.
  • Tecnologías asistivas.
  • Estrategias para atender a distintos colectivos: personas con discapacidad visual, auditiva, cognitiva, intelectual, movilidad reducida o dificultades lectoras, entre otras.

La accesibilidad se sitúa en el centro de los derechos humanos. Según la IFLA, garantizar el acceso a la información, la educación y la participación cultural exige eliminar barreras físicas, tecnológicas y actitudinales. El documento subraya la relevancia de la Convención de la ONU y del principio «nada sobre nosotros sin nosotros», animando a las bibliotecas a trabajar junto a las comunidades de personas con discapacidad para diseñar y evaluar servicios.

Además, incorpora el diseño universal como base para crear espacios, recursos y experiencias utilizables por todas las personas, complementándolo con soluciones específicas cuando sea necesario.

El Tratado de Marrakech y la gestión de la accesibilidad

Otro de los pilares del documento es el Tratado de Marrakech, que permite producir y compartir copias accesibles sin infringir derechos de autor. La IFLA recuerda que este marco abre nuevas posibilidades para que las bibliotecas ofrezcan obras en formatos como audio, Braille o EPUB accesible, ampliando considerablemente el acceso a la lectura. Las directrices no solo explican el alcance del tratado, sino que orientan sobre cómo implementarlo en la práctica.

En el ámbito de la gestión, las directrices insisten en que la accesibilidad debe formar parte de la cultura organizativa, no depender de esfuerzos individuales. Proponen crear políticas claras, evaluar necesidades, establecer alianzas con organizaciones especializadas, revisar procesos de contratación y formación, y garantizar que el personal disponga de recursos y conocimientos para atender a cada persona con respeto y empatía.

Adaptación de espacios físicos y eventos

El documento dedica una parte importante a describir cómo deben adaptarse los espacios físicos. Incluye orientaciones detalladas sobre entradas accesibles, señalización clara, rampas, ascensores, recorridos sin obstáculos, mobiliario ajustable o sistemas de apoyo como bucles magnéticos. También recoge recomendaciones sobre confort, seguridad y autonomía dentro de la biblioteca. Este enfoque se complementa con pautas para organizar eventos presenciales u online teniendo en cuenta necesidades diversas, desde subtitulado hasta distribución del espacio o información previa a la actividad.

Acceso a la información y atención a grupos específicos

El acceso a la información es otro eje fundamental. La IFLA plantea estrategias para adaptar contenidos, crear materiales en lectura fácil, utilizar lenguaje claro, producir versiones digitales accesibles y garantizar la compatibilidad con tecnologías de asistencia. También anima a formar al personal en el uso de herramientas, apoyar a los usuarios y establecer alianzas con bibliotecas especializadas.

Finalmente, las directrices profundizan en la atención a grupos específicos. Incluyen orientaciones para trabajar con niños, estudiantes, personas mayores, personas con discapacidad visual, auditiva, física, cognitiva o intelectual, con dislexia, con dificultades de aprendizaje, con trastornos del espectro autista, problemas de salud mental o personas que no pueden desplazarse a la biblioteca. Para cada caso se detallan recomendaciones en materia de comunicación, diseño de actividades, materiales, tecnología y colaboración con entidades especializadas.

Requisitos para una biblioteca accesible

En muchos países y ciudades del mundo, el acceso de las personas con discapacidad a las bibliotecas aún no es una realidad. Para proporcionar igualdad de oportunidades, es necesario revisar la arquitectura de sus edificios, así como los servicios y programas que realizan. Atendiendo a las “Directrices para el desarrollo del servicio de bibliotecas públicas (2001)” de IFLA/UNESCO, la accesibilidad en las bibliotecas debe concebirse tanto en el aspecto arquitectónico como de servicios y programas culturales. Además, deben cumplir los siguientes requisitos:

  • Edificios de fácil accesibilidad.
  • Contar con salas de lectura accesibles.
  • Poseer tecnologías y adaptaciones adecuadas.
  • Contar con servicios que faciliten llevar a cabo acciones como devoluciones, consultas, etc., para quienes no puedan acudir a la biblioteca con regularidad.

Para que una biblioteca sea accesible, necesita recursos económicos. Sin embargo, muchas mejoras se pueden implementar con cantidades muy pequeñas de dinero, o posiblemente sin ningún costo. Es recomendable incluir representantes de grupos de discapacidad y organizaciones de apoyo en el proceso de evaluación, ya que sus aportaciones son fundamentales para las medidas de mejora inmediata y la planificación futura. Lo principal es centrarse en hacer que la igualdad de acceso para todas las personas, independientemente de la discapacidad, sea el motor principal.

Todos los ciudadanos deberían poder usar las bibliotecas públicas. Los alrededores del edificio, la entrada, baños, escaleras, ascensores y salas especiales deben ser accesibles para personas con diferentes tipos de discapacidad. Una persona en una silla de ruedas debe poder llegar a todos los departamentos; una persona con discapacidad visual debe poder caminar con un bastón o un perro guía y encontrar su camino sin toparse con obstáculos; y una persona sorda debería poder comunicarse con el personal de la biblioteca.

Recursos tecnológicos para la accesibilidad visual

Infografía mostrando diferentes dispositivos y softwares de asistencia para personas con discapacidad visual

Existen en el mercado numerosos recursos que facilitan el acceso de las personas con discapacidad visual al fondo documental de las bibliotecas. Algunos de ellos son:

  • Lupas manuales, electrónicas y telelupas: dispositivos que aumentan el tamaño del texto impreso.
  • Lector de pantalla: programa que lee en voz alta el contenido que aparece en la pantalla del ordenador, tableta o teléfono móvil, permitiendo también navegar por internet y realizar acciones a través de la voz.
  • Software de ampliación de texto: programas que magnifican el contenido de pantalla.
  • Asistentes virtuales de voz: permiten la interacción mediante comandos de voz.
  • Balizas Bluetooth (geacons) y sistemas de guiado: dispositivos que emiten señales detectables por los teléfonos móviles, permitiendo orientarse en un espacio a través de una aplicación.
  • Realidad aumentada accesible: permite superponer información en audio o visual sobre un entorno físico.
  • Conversor automático: herramienta que transforma la información visual en audio o texto.

Ejemplos de bibliotecas inclusivas en América Latina

El panorama de acceso a la información para personas con discapacidad es complejo. La falta de libros accesibles impide que muchas personas puedan desarrollar una vida plena y autónoma. Las bibliotecas, con sus servicios y colecciones, se dirigen a un público diverso y buscan garantizar el acceso a la información a todas las personas. En Argentina, por ejemplo, las bibliotecas universitarias han estado trabajando en la visibilización de problemáticas y la formalización de espacios de cooperación en relación con los servicios accesibles desde hace más de 10 años.

Iniciativas destacadas

  • Biblioteca Pública de Los Andes (Chile): Implementó un programa de capacitación computacional para personas no videntes, con un profesor ciego que enseña el uso del computador y la lectura en Braille utilizando el programa Jaws. También ofrecen una "cintoteca" con una colección de 400 obras grabadas en casetes. Próximamente contarán con una impresora Braille y un taller de escritura y lectura Braille.
  • Biblioteca Regional de Copiapó (Chile): En conjunto con la Agrupación de Familiares y Amigos de los Ciegos (AFACI), organiza un Club de Lectura para Ciegos y ofrece libros y revistas en Braille, computadores y talleres de capacitación.
  • Biblioteca Regional de Talca (Chile): Con la colaboración de la Fundación INAUN, ha organizado una biblioteca parlante con dos cabinas acústicas para la grabación de libros y una colección de 350 audiolibros.
  • Biblioteca N° 262 de Curicó (Chile): Una idea original es el jardín aromático para ciegos que se está cultivando a la entrada, además de ofrecer casetes en conjunto con el Rotary Club.
  • Biblioteca de La Cisterna (Chile): Ofrece libros en Braille y clases para personas con discapacidad visual.
  • Biblioteca Pública de Arica (Chile): Pone a disposición computadoras y una pequeña colección acerca de la discapacidad.

En Santiago, Chile, se lanzó una nueva biblioteca digital de audiolibros accesible desde cualquier dispositivo para personas con discapacidad visual. Esta plataforma, desarrollada con tecnología Microsoft Azure e inteligencia artificial, elimina la necesidad de trasladarse físicamente a la biblioteca. Este proyecto es un ejemplo de colaboración público-privada para derribar barreras y ampliar oportunidades, permitiendo el acceso a la lectura, el conocimiento y la cultura desde casa.

Marco legal y derechos en la accesibilidad bibliotecaria

El derecho al acceso a la información de las personas con discapacidad está plasmado en diferentes legislaciones nacionales e internacionales, que buscan garantizar la igualdad de oportunidades. Es importante reconocer estos derechos y las obligaciones que tiene el Estado y sus instituciones.

El Tratado de Marrakech y la legislación argentina

Gráfico explicando los alcances del Tratado de Marrakech en el acceso a la información

El Tratado de Marrakech (TM) es un instrumento jurídico internacional que incide en las leyes de propiedad intelectual de cada país, sirviendo de guía e inspiración para que adopten y modifiquen sus legislaciones. Esto facilita el acceso a la información de las personas con discapacidad visual y otras dificultades para acceder al texto impreso.

Argentina fue uno de los primeros países en adherir al TM en 2014, y en noviembre de 2020 se aprobó por unanimidad la modificación a la Ley 11.723 de Régimen Legal de la Propiedad Intelectual. Esta ley, en concordancia con el TM, exime del pago de derechos de autor a todas aquellas personas ciegas o con otras discapacidades que impidan el acceso convencional a una obra. Además, destaca la responsabilidad de la Biblioteca Nacional “Mariano Moreno” de elaborar un repertorio nacional de obras reproducidas en formatos accesibles para facilitar el intercambio nacional e internacional.

Las bibliotecas asumen un rol fundamental en la puesta en práctica de este tratado, ya que las coloca como entidades autorizadas: las exime del pago de derechos de autor y les permite poner a disposición de los beneficiarios todo texto en formato accesible, así como realizar intercambios transfronterizos con otros países que han implementado el TM.

Aunque la modificación de la ley está en vías de reglamentación, elimina barreras legales y define el alcance de términos vinculados a la accesibilidad, como discapacidades sensoriales, entidad autorizada, formatos accesibles y soporte físico. También amplía la definición de persona beneficiaria, incluyendo a las personas con discapacidades cognitivas y auditivas.

El TM guarda relación con el cumplimiento de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPCD) de las Naciones Unidas (2006), que reconoce los principios de no discriminación, igualdad de oportunidades, accesibilidad y participación e inclusión plena y efectiva en la sociedad.

Accesibilidad en el sistema universitario argentino

Dentro del sistema universitario argentino, las bibliotecas son agentes claves que brindan apoyo a la enseñanza, la investigación y la extensión, contribuyendo al acceso a la información científica y académica para toda la comunidad universitaria. Desde 2013, el 50% de las bibliotecas de la UNLP integraban o conocían algún equipo de trabajo para garantizar la accesibilidad en los servicios bibliotecarios. Actualmente, más del 90% de las bibliotecas de la UNLP integran el ETI Accesibilidad y participan activamente.

El ETI Accesibilidad lleva adelante acciones para socializar experiencias, plantear problemáticas y realizar actividades en colaboración con la Comisión Universitaria sobre Discapacidad de la UNLP (CUD-UNLP). Durante la pandemia, se pusieron en acción diferentes recursos buscando mitigar el impacto en el colectivo de personas con discapacidad en esta Universidad.

Otro proyecto vinculado es la Red Interuniversitaria Argentina de Bibliotecas (RedIAB), que en 2020 reactivó su grupo de trabajo sobre discapacidad. Este grupo se propuso conocer la situación de las bibliotecas universitarias y sus servicios accesibles, la articulación con otras organizaciones y la capacitación profesional. En abril de 2022, este grupo presentó los resultados de una encuesta realizada a bibliotecas universitarias para conocer su situación respecto a servicios accesibles y producción de material en formatos accesibles.

El Sistema de Información Universitaria - Base de Datos Unificada (SIU - BDU) busca conformar un catálogo bibliográfico cooperativo que incluya información de repositorios institucionales, catálogos bibliográficos de material físico y recursos accesibilizados. Estas iniciativas se alinean con las políticas universitarias respecto a los sistemas de educación a distancia y las políticas vinculadas a la CDPCD, proponiendo incluir los principios de transversalidad e interseccionalidad para fortalecer la concepción de Universidad.

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