Ensuciarse las manos con tierra puede ser sorprendentemente beneficioso para la salud, especialmente para los adultos mayores. La jardinería, más allá de ser un pasatiempo, se revela como una actividad física completa que aporta una multitud de beneficios, desde el fortalecimiento de las manos y la mejora de la salud cardiovascular hasta la prolongación de la vida.
Estudios realizados en Suecia han demostrado que los adultos mayores que practican la jardinería presentan una menor incidencia de derrames cerebrales, ataques cardíacos y muerte prematura, independientemente de otros hábitos de ejercicio que puedan tener. Para aquellos que buscan maximizar los beneficios para la salud de esta actividad, es útil conocer las pautas de actividad física recomendadas por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., que sugieren al menos 150 minutos de actividad moderada o 75 minutos de actividad intensa por semana. La jardinería puede contribuir significativamente a alcanzar el objetivo de actividad moderada de manera sencilla, según Candice Shoemaker, profesora jubilada de Horticultura en la Universidad Estatal de Kansas.
Si se ha mantenido inactivo durante el invierno, se pueden realizar sesiones cortas de jardinería para aumentar gradualmente la resistencia, como sugiere Christine Zellers, educadora de salud de la Rutgers Cooperative Extension del condado de Cape May, Nueva Jersey. Es fundamental que las personas que se dedican a la jardinería conozcan sus propias capacidades físicas y actúen en consecuencia. Al levantar objetos pesados, se recomienda evitar agacharse de manera que se tensen los músculos de la espalda. La práctica de ponerse en cuclillas en el jardín puede fortalecer significativamente los músculos de las piernas y de toda la parte inferior del cuerpo.

Protección solar y otros riesgos
Si bien la jardinería puede ser una oportunidad para obtener vitamina D a través de la exposición al sol, la Academia Estadounidense de Dermatología aconseja obtener esta vitamina, esencial para la salud ósea, a través de suplementos y alimentos como el salmón y las bebidas fortificadas. Para protegerse de los rayos solares, se recomienda el uso de sombreros de ala ancha, mangas largas y pantalones. Estas prendas también ofrecen protección contra garrapatas y otros insectos, especialmente si los pantalones se llevan por dentro de las botas altas. Los expertos sugieren evitar la exposición directa al sol entre las 10 de la mañana y las 2 de la tarde, cuando los rayos ultravioleta son más intensos.
La protección contra plantas irritantes como la hiedra venenosa y el roble venenoso, así como contra espinas de rosas, se logra con un buen par de guantes largos. Estos evitan que las irritantes se desplacen hacia las mangas de la camisa y afecten las muñecas y antebrazos. Se recomiendan guantes de cuero para trabajos generales de jardinería, y guantes impermeables en condiciones de humedad.
Beneficios para la salud mental y el bienestar
El contacto con la naturaleza, incluso a través de la jardinería, tiene un impacto positivo en el bienestar emocional. Estar al aire libre, cuidar de las plantas y observar los resultados concretos del propio esfuerzo puede ayudar a reducir el estrés y generar una sensación de calma y propósito. Investigaciones sugieren que incluso el simple hecho de ver o escuchar pájaros en el exterior mejora el bienestar mental, incluso en personas con depresión.
La jardinería también ofrece una oportunidad invaluable para desconectar de las preocupaciones diarias y conectar directamente con la naturaleza. Esta conexión con el entorno natural puede ser especialmente terapéutica, promoviendo la atención plena y la reducción de la ansiedad. Al centrarse en las tareas de cuidado de las plantas, la mente divagante se calma, permitiendo estar plenamente presente en el momento.

Estimulación cognitiva y vínculo social
La huerta se convierte en un espacio de estimulación mental. Recordar procesos, identificar cambios en las plantas o tomar pequeñas decisiones diarias son formas de mantener la mente activa. Actividades como sembrar, regar o cosechar estimulan la coordinación, la movilidad y la autonomía, sin necesidad de rutinas estructuradas de ejercicio.
Participar en un club de jardinería o en un jardín comunitario puede transformar el cultivo en una experiencia social, potenciando los beneficios para la salud física y mental. La investigación de Shoemaker indica que incluso quienes trabajan solos en el jardín pueden obtener beneficios sociales al compartir sus cosechas. Compartir productos excedentes con vecinos o dedicar flores a la comunidad son ejemplos de cómo la jardinería fomenta la conexión humana.
La jardinería fomenta la conversación y el vínculo social. Las personas a menudo se detienen a conversar mientras trabajan en sus jardines, creando oportunidades de socialización. Cuando se cultivan alimentos, existe una mayor probabilidad de consumirlos, lo que contribuye a una dieta más saludable.
La jardinería como terapia hortícola
La terapia hortícola, también conocida como jardinería terapéutica, utiliza las plantas y la jardinería para mejorar la salud física y el bienestar mental de las personas mayores. En sesiones de terapia hortícola, los participantes trabajan con un terapeuta formado que les ayuda a establecer conexiones entre la jardinería y sus experiencias vitales. Las actividades pueden incluir plantar semillas, regar, podar o cosechar, adaptándose a las necesidades y capacidades individuales.
Los beneficios de la horticultura terapéutica son amplios:
- Reducción del estrés y la ansiedad: La jardinería es una actividad relajante que ayuda a disminuir los niveles de estrés y ansiedad, promoviendo una sensación de tranquilidad.
- Mejora de la salud física: Implica movimientos como agacharse, levantar objetos y estirarse, lo que mejora la fuerza, la coordinación y la resistencia.
- Mejora de la cognición: Requiere concentración y atención al detalle, lo que puede mejorar la memoria y las habilidades de resolución de problemas, e incluso beneficiar a personas con demencia.
- Interacción social: Las clases de horticultura terapéutica brindan oportunidades para socializar, reduciendo la soledad y mejorando la salud mental general.
- Disposición alegre: Pasar tiempo con plantas mejora el estado de ánimo y la sensación de bienestar, proporcionando un sentido de propósito y logro.
4.3 - Actividad de Jardinería - Desarrollo Social
Plantas recomendadas para principiantes
Para aquellos que desean iniciarse en la jardinería, existen varias plantas fáciles de cuidar que pueden proporcionar una experiencia gratificante:
- Aloe Vera: Resistente y requiere drenaje, agua y sol.
- Costilla de Adán: Una planta ornamental, pero tóxica para gatos.
- Anturio: Resistente, con flores atractivas, necesita luz pero no directa.
- Bambú de la suerte: Crece bien en lugares con luz indirecta e incluso en zonas algo oscuras. Puede cultivarse en agua o tierra.
- Planta china del dinero (Pilea Peperomioides): Prefiere luz indirecta y poca agua, dejando secar la tierra entre riegos.
- Poto (Epipremnum Aureum): Muy resistente, necesita poca luz, pero se beneficia de estar cerca de una ventana.
- Suculentas: Ideales para principiantes, requieren mucha luz (evitando el sol directo en verano) y poca agua.
La jardinería, ya sea en interiores o exteriores, ofrece una vía para mejorar la calidad de vida, fortalecer el cuerpo y la mente, y conectar con la naturaleza y con otros. Es una actividad que enriquece la vida en todas las etapas, pero especialmente significativa para los adultos mayores.