Las personas mayores indígenas son un soporte central en los cuidados familiares. Quizás el rol más conocido y a veces invisibilizado es el de la abuela cuidadora que recoge a los niños del colegio, les da de comer y hace las tareas con ellos o bien que los cuida cuando están enfermos. Además, las personas mayores son un pilar central en las economías familiares, ya que, aunque sus pensiones suelen ser bajas, representan un recurso estable que llega mes a mes.
La Heterogeneidad del Envejecimiento Indígena
Uno de los principales aprendizajes en el estudio de este colectivo es comprender que el envejecimiento es heterogéneo, incluso al interior de cada pueblo originario. Se ha observado que la vejez tiene distintos significados en diversos contextos culturales latinoamericanos, donde los pueblos originarios muchas veces se diferencian de concepciones hegemónicas occidentales. Esto puede llevar a una mejor inclusión de las personas mayores debido a una mayor valoración de sus roles y conocimientos ancestrales.
Por ejemplo, en un estudio con personas mayores del norte de Chile, se observan mejores condiciones de vida en la población Aymara debido a factores relacionados con su cultura y modo de vida. De manera similar, en el caso de personas mayores Mapuche, se manifiesta una presencia activa y reconocida por las organizaciones y actores sociales. Sin embargo, en ambos casos también se presentan desventajas en cuanto al capital social y condiciones de vida, con dificultades importantes para satisfacer sus necesidades básicas.

Roles de Cuidado y Transmisión Cultural
El Cuidado Familiar y Comunitario
El rol de cuidado es a menudo femenino y las personas mayores contribuyen activamente en el cuidado familiar. En el Pueblo Aymara, por ejemplo, el cuidado de niños, niñas, personas enfermas y personas mayores es una responsabilidad exclusiva de las mujeres. Estas mujeres cuidadoras, al igual que en otros grupos sociales, deben cumplir igualmente con otras obligaciones reproductivas, domésticas y económicas, lo que a menudo las deja sobrecargadas.
La mayoría de las personas mayores estudiadas se autoidentifican como indígenas, perteneciendo a pueblos como el Quechua, Atacameño, Colla, Chango o Diaguita. Los datos testifican un alto involucramiento en tareas de cuidados en las personas mayores del Pueblo Chango, ya que el 25% participa en la crianza de nietos o nietas y otro 25% afirma cuidar a un adulto por enfermedad, discapacidad o dependencia.
Diversos estudios confirman que, en el caso de los pueblos originarios, el cuidado es un rol familiar y de la comunidad cercana (incluidos vecinos y vecinas). En estas interacciones de reciprocidad, la ganancia es mutua y permite la mantención de la comunidad, beneficiando tanto a quienes cuidan como a quienes son cuidados.
MUJERES INDÍGENAS en la preservación y transmisión de conocimientos tradicionales
La Transmisión de Conocimientos y Prácticas Culturales
Uno de los aspectos culturales más centrales del cuidado es que constituye un espacio de transmisión de conocimientos y prácticas culturales. Por ejemplo, las mujeres indígenas a menudo cantan a sus nietos y nietas canciones en su lengua originaria e incluso les enseñan a contar.
Los datos indican una alta transmisión intergeneracional de conocimientos desde las personas mayores. En el Pueblo Diaguita, el 46% confirma haber transmitido prácticas culturales a sus hijos e hijas, y un 20% a sus nietos y/o nietas. Esta transmisión es un aspecto central para la mantención de la identidad de cada pueblo y para generar bienestar en las personas mayores.
Desafíos Actuales para las Personas Mayores Indígenas
Vulnerabilidad Social y Aislamiento
El proceso vital para la reproducción y mantención de cada pueblo indígena se encuentra en una situación crítica debido a factores endógenos. Actualmente, un 25% de las personas mayores indígenas vive sola. Esto supone un reto para la organización tradicional de las comunidades, ya que las estructuras familiares extensas tienden a ser cada vez menos frecuentes. Muchos cuidados son asumidos por la comunidad, pero ya existen antecedentes de situaciones de abandono y de una vejez en extrema soledad y aislamiento social.
En un contexto de deuda histórica hacia los pueblos originarios, las trayectorias de las personas de este grupo se han visto marcadas por experiencias de marginalización, discriminación y racismo. A ello se suman las transformaciones socioculturales actuales que han impactado en los modelos tradicionales de organización familiar y comunitaria, teniendo consecuencias en la provisión de cuidado y en el reconocimiento social de las personas mayores.

Salud Mental y Cuidado Intercultural
Los temas analizados se vinculan con la feminización del cuidado, el cuidado e interculturalidad, y el cuidado y territorio. Es crucial reflexionar sobre el cuidado e interculturalidad, especialmente en el ámbito de la salud.
Por ejemplo, existen escalas de valoración geriátrica estandarizadas que se aplican en los centros de salud pública, como la Escala Geriátrica de Depresión (GDS por sus siglas en inglés). Estas presentan dificultades en la comprensión de la depresión como un proceso individual para las personas mayores indígenas, sin incluir la relevancia del entorno social y la espiritualidad. Es sabido que en los pueblos originarios, la salud es un proceso holístico resultante del equilibrio entre los aspectos individuales, espirituales, sociales y comunitarios.
Estudios han comprobado que las personas mayores Aymara tienen más desventajas en el ámbito de la salud mental, como una mayor sintomatología depresiva, siendo esta situación aún más preocupante en el caso de las mujeres.
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