La danza, en sus múltiples expresiones, ha demostrado ser una herramienta poderosa para la superación personal y la mejora del bienestar emocional, especialmente en contextos de vulnerabilidad. Más allá del mero movimiento, el baile ofrece un camino hacia la autoafirmación, la resiliencia y la reconstrucción de la identidad, permitiendo a las mujeres encontrar una voz y un espacio seguro para procesar experiencias difíciles.
La Danza como Vía de Superación y Resiliencia
Cientos de jóvenes, tanto hombres como mujeres, han logrado superar las adversidades de su entorno a través del baile. Crecer en contextos de vulnerabilidad social y económica, donde la violencia y las desigualdades forman parte de una problemática estructural, impacta en el desarrollo de los más jóvenes. Experimentan barreras no solo de tipo material, sino también simbólicas que los posicionan en un lugar de estigmatización constante, llevándolos a incorporar una percepción del mundo donde las desventajas son naturalizadas. Sin embargo, el impulso de vida tiende a prevalecer, pese a las circunstancias desfavorables, como sostiene Pablo Semán, doctor en Antropología Social e investigador del Conicet.
En los casos más extremos, al no sentirse sostenido por el mundo, el individuo mira la vida desde un lugar de desamparo. El arte es entendido como una vía de sublimación que posibilita al individuo salir de su posición de víctima para inscribirse socialmente de otra manera. Cuando la persona pone en escena pública su expresión artística, descubre que puede crear formas para salir del rol de pasividad donde estaba, añade Tkach.
Romina Sosa (31), por ejemplo, creció en La Cava, un barrio vulnerable en San Isidro, provincia de Buenos Aires. Fue víctima de abuso sexual intrafamiliar durante su infancia y adolescencia. Encontró en la danza un refugio, comenzando a tomar clases de canto a los 8 años y descubriendo el baile a los 9. Para ella, bailar era lo único que la hacía sentir en paz.
Enrique Stola, médico psiquiatra experto en género, argumenta que "apropiarse del cuerpo que alguna vez fue controlado por otros y hacer del espacio un lugar de placer es una experiencia tanto reparadora como de autoafirmación de la libertad. Al tratarse de un proyecto de danza, el cuerpo se convierte en voz y una vez que se conecta con este y con la afectividad, se lleva al encuentro con otros".
Testimonios de Transformación
Lucas Cantero, un joven de 25 años que vive en La Boca, encontró en la murga y en el grupo de niñas a las que dirigía una motivación crucial para dejar la delincuencia. A sus 13 años, fue invitado a participar en actividades de la parroquia San Juan Evangélico, lo que lo llevó a dirigir uno de los grupos de la Murga Don Bosco. La Murga Don Bosco, integrada por 250 personas, surgió en 1996 con el objetivo de ofrecer a los jóvenes del barrio un espacio de contención.

Laura Zapata (32), de San Cayetano, otro barrio vulnerable de Beccar, encontró en la Fundación Crear Vale La Pena (Cvlp) un espacio de formación artística gratuita. A los 15 años, Laura declaró a su familia su deseo de ser bailarina y cantante profesional, a pesar de las expectativas de su entorno. A los 16 ya tenía su primer sueldo como bailarina. Julieta Infantino, doctora en Antropología Social, destaca que la posibilidad de salir de los barrios guetificados y transitar otros espacios habilita el acceso a otras formas de sociabilidad y una ampliación del horizonte subjetivo.
La Danzaterapia: Un Enfoque Terapéutico a Través del Movimiento
La danzaterapia se ha consolidado como una profesión establecida en la salud mental que ocupa los procesos creativos de la realización de arte para mejorar y explorar el bienestar físico, mental y emocional de individuos de todas las edades. Se basa en la creencia de que el proceso creativo de la autoexpresión artística ayuda a la gente a resolver conflictos y problemas, desarrollar habilidades sociales, controlar el comportamiento, reducir el estrés, aumentar la autoestima y la autoconciencia, y alcanzar la introspección.
Sheykholya (2013) menciona que la arteterapia es una psicoterapia que utiliza el arte y la danza como un proceso para promover la integración emocional, física y cognitiva de los individuos. En el caso específico de la danzaterapia, es un tema alternativo por su naturaleza de ser; la danza es terapéutica por sí misma, por esencia, naturaleza y gracia o habilidad.

Programas y Experiencias de Danzaterapia
En Córdoba, España, se ha implementado la danzaterapia para mujeres como un espacio de terapia en movimiento, con África Moreno, bailarina española, enfocándose en darle espacio a la terapia por medio del movimiento. En la Ciudad de México, los talleres de danzaterapia se iniciaron desde 2011 con un grupo de mujeres para trabajar en su autoestima. La relajación y la energía aportaron nuevas formas de explorar y sanar.
Un estudio-proyecto cualitativo implementado en el Centro Universitario para el Desarrollo Comunitario (CUDDEC) de ITSON (Ciudad Obregón, Sonora, México) tuvo como objetivo la implementación de un programa de danzaterapia con madres de familia en condiciones vulnerables y marginadas. Las participantes, con edades entre 30 y 60 años, radicaban en la colonia Aves del Castillo, una de las más pobres de Ciudad Obregón, y presentaban antecedentes de violencia física y psicológica. Este programa, aunque no resolvió sus problemas externos, ayudó a las mujeres a honrar sus vidas, pensar más en sí mismas y purificar aquello que les impedía avanzar, utilizando el método COREdanzaterapia de Azadeh Sheykholya (2013).
El CUDDEC, abierto en 2009, busca contribuir al desarrollo de comunidades más autosuficientes, saludables y con un amplio sentido de bienestar, fomentando el interés por la participación en la cultura y las artes, y disminuyendo el índice de adicciones y delincuencia. Un proyecto piloto de danzaterapia inició en octubre de 2017 con diez mujeres, logrando generar empatía y un fuerte estado emocional individual y grupal, que es parte fundamental de la danzaterapia.
Beneficios de la Danza para el Bienestar Femenino
Según el INEGI (2017) en México, el 66.1% de las mujeres de 15 años y más han enfrentado alguna vez en su vida violencia dentro o fuera de la familia. El problema de este tiempo no está en la liberalización de la mujer, sino en la recuperación de su propia identidad, ya que si una mujer sabe quién es y conoce su inmenso valor, puede entregarse a los demás, no tiene complejos, no teme perder su independencia, sabe amar y ser amada, y sabe que su realización plena está en el amor.
La bailarina, coreógrafa y danzaterapeuta María Fux (Buenos Aires, 1922) plantea en su libro "Ser Danzaterapeuta Hoy" (2007) que, en la mayoría de los casos, las personas se expresan a través de un lenguaje no verbal, comunicando sus sentimientos a través del cuerpo. La danzaterapia permite experimentar el acto perceptivo en su singularidad, de una forma subjetiva muy intensa. La mujer puede adentrarse en los movimientos de sí misma gracias a una comprensión corporal, lo que le permitirá experimentar nuevas percepciones del cuerpo e imágenes corporales de sí misma (Forte y Bueno, 2016).

Cuando se baila, se expresa no solo la belleza del movimiento; no se baila para que se vea bonito, sino para ser, para poder crear, expresar algo a los demás, aceptar los límites y saber que el cuerpo ideal no existe. La danzaterapia ofrece una alternativa para los estados emocionales bajos en una madre de familia, ayudando a mejorar su interior y su entorno, y proporcionando herramientas necesarias para seguir avanzando.
La Danza como Resistencia y Empoderamiento
Las limitaciones experimentadas en el camino, como la estigmatización y la discriminación, se siguen presentando en las vidas de estas mujeres. Sin embargo, tanto Romina como el resto de las entrevistadas coinciden en que, al haber adquirido la destreza de sortear obstáculos, lograron salir más empoderadas de estas situaciones.
En el contexto del Festival Panorama da Dança (2010), la obra "Des témoins ordinaires" del grupo francés L’A/Rachid Ouramdane, y las creaciones de Lia Rodrigues, coreógrafa de Río de Janeiro, demostraron cómo el arte puede abordar las experiencias de dolor y violencia. Estas obras producen una aproximación a los trazos de la violencia encarnados en cuerpos territorialmente dispersos y logran conmover al público a través de la danza, creando una experiencia alternativa a la imposibilidad de comunicación verbal de la violencia.
Como señala Lucrecia Greco, Doctora en Ciencias Antropológicas, los entrenamientos corporales relacionados con la performance son prácticas que dan lugar a un proceso disruptivo y de transformación de la subjetividad desde lo corporal. Al separarse de lo cotidiano, el sujeto reflexiona, deviene de otra manera y legitima su identidad a través del baile. Su colega Silvia Brunelli agrega que la danza aborda desde lo cognitivo, pasando por lo corporal, psicológico, hasta lo emocional, permitiendo aflorar problemáticas que no podrían ser traídas a la conciencia si no a través del movimiento y del cuerpo.
La danza contemporánea, en particular, ha mostrado su potencial como recurso de ayuda para mujeres víctimas de violencia machista. Un estudio realizado en España con mujeres migrantes refugiadas en una casa de acogida reveló cambios significativos a nivel cognitivo (gestión emocional), afectivo (fortalecimiento del autoconcepto y disminución de la ansiedad), y comportamental (ganancias en asertividad y afrontamiento de problemas), que contribuyeron a mejorar su estado de bienestar general.
UNA TEORÍA SOBRE LA DANZA - EL DOCUMENTAL
Impacto en la Salud Física y Mental
El baile es una manera emocionante y social de hacer ejercicio, combinando los beneficios del ejercicio aeróbico con los del ejercicio de soporte de peso. Al bailar, se pueden obtener muchos beneficios para la salud mental y física, incluyendo:
- Mejor salud
- Músculos más fuertes
- Mejor equilibrio y coordinación
- Huesos más fuertes
- Menor riesgo de demencia
- Mejor memoria
- Menos estrés
- Más energía
- Mejor estado de ánimo
Hay una gran variedad de estilos de baile para elegir, desde salsa y flamenco hasta baile de salón y hip-hop. Muchos clubes de salud y gimnasios ofrecen clases de bailes como ejercicio, como Zumba, que mezclan movimientos de muchos estilos de baile para crear un programa vigoroso y divertido para personas de todos niveles de habilidad y condición física.
El ejercicio que se hace al bailar depende del tipo de baile que se practique y la cantidad de tiempo que se haga. Por ejemplo, el baile de salón proporciona un ejercicio moderado, quemando alrededor de 260 calorías en una hora, mientras que tipos de baile más intensos, como la salsa o el baile aeróbico, pueden quemar hasta 500 calorías en una hora.
tags: #baile #para #mujeres #vulnerables