La discapacidad intelectual, anteriormente conocida como retardo mental (término que ya no se utiliza), es una afección diagnosticada antes de los 18 años de edad que incluye un funcionamiento intelectual general por debajo del promedio y una carencia de las destrezas necesarias para la vida diaria. Las personas con discapacidad cognitiva son aquellas que presentan limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y/o en la habilidad para adaptarse a las diferentes situaciones de la vida diaria.
Es clave señalar que la discapacidad cognitiva se manifiesta en interacción con las barreras que pueden estar presentes en el entorno. Por ello, es necesario avanzar en la construcción de un mundo que permita la plena participación de este colectivo en todos los ámbitos de la vida. En términos generales, las personas con discapacidad cognitiva experimentan más dificultades para comunicarse, aprender y resolver problemas, y también pueden requerir más apoyo para incorporar las habilidades sociales y prácticas involucradas en las tareas cotidianas. Pueden recibir apoyo para identificar y eliminar algunas de las barreras que experimentan en su entorno, y así potenciar sus procesos de autonomía y vida independiente.
Definición y Niveles de Discapacidad Intelectual
La discapacidad intelectual se refiere a las alteraciones en la función intelectual, significativamente por debajo del promedio, dificultando la comprensión y/o respuesta ante distintas situaciones de la vida diaria.
- Las personas con discapacidad intelectual leve suelen presentar algunas dificultades en el aprendizaje, pero con el apoyo y la atención adecuadas pueden desarrollar una vida autónoma, incluida su faceta profesional. En ocasiones, presentan ciertos impedimentos para expresar sus emociones y tomar decisiones importantes.
- El siguiente nivel, la discapacidad intelectual moderada, supone un nivel de comprensión inferior al leve y requiere asistencia continuada en su vida cotidiana. Pueden desarrollar ciertas tareas laborales y domésticas de forma independiente, pero con ayuda.
- Aquellas personas con discapacidad intelectual grave (cociente intelectual por debajo de 20-25) presentan dificultades de comprensión y comunicación significativas, pero pueden participar en ciertas actividades adaptadas. Es habitual que este grado de discapacidad vaya acompañado de alteraciones físicas y/o sensoriales. Se trata del nivel más elevado de discapacidad intelectual.
Prevalencia y Estadísticas
Según la Asociación Española de Pediatría, se estima que en torno al 1% de la población española tiene algún tipo de discapacidad intelectual. Globalmente, la discapacidad intelectual afecta alrededor del 1% de la población.
En Chile, según ENDISC II, 2015, el 11,8% de la población entre 4 y 17 años con discapacidad asiste a un establecimiento de educación especial.

Causas y Factores de Riesgo
Las causas de la discapacidad intelectual son múltiples y de distinto origen. Existen muchas causas de discapacidad intelectual, y los factores de riesgo son específicos para cada una de ellas. Las causas pueden incluir:
- Anomalías cromosómicas: Como el síndrome de Down, donde las personas presentan 47 cromosomas en vez de 46.
- Infecciones: Presentes al nacer o que ocurren después del nacimiento.
- Factores ambientales: Como la exposición al plomo y otras intoxicaciones.
- Metabólicas: Por ejemplo, hiperbilirrubinemia o niveles muy altos de bilirrubina en sangre en los bebés.
- Nutricionales: Por ejemplo, la desnutrición.
- Tóxicas: Exposición intrauterina al alcohol, la cocaína, las anfetaminas y otras drogas.
- Traumatismos: Antes y después del nacimiento.
- Inexplicables: En algunos casos, los proveedores de atención médica desconocen la razón de la discapacidad intelectual de una persona.
Síntomas y Detección Temprana
De tratarse de una discapacidad por causa prenatal o durante el parto, los síntomas empiezan a ser evidentes en los primeros meses de vida, cuando se observan déficits del funcionamiento intelectual y adaptativo. Aunque en muchos casos la discapacidad intelectual suele asociarse a otras patologías (motoras, neurosensoriales), una detección precoz es imprescindible para su estimulación y desarrollo.
Como familia, se puede sospechar que un hijo tiene una discapacidad intelectual cuando presenta cualquiera de las siguientes características:
- Falta o retraso del desarrollo de habilidades motoras, destrezas del lenguaje y habilidades de autoayuda, especialmente cuando se compara con sus pares.
- Insuficiencia para crecer intelectualmente o comportamiento infantil continuado.
- Falta de curiosidad.
- Problemas para mantenerse al día en la escuela.
- Incapacidad para adaptarse (ajustarse a nuevas situaciones).
- Dificultad para entender y acatar reglas sociales.
Los signos de discapacidad intelectual pueden variar de leves a graves. Es importante comunicarse con el proveedor de atención médica si se tienen preocupaciones sobre el desarrollo de un hijo, se nota que las destrezas motrices y lingüísticas no se están desarrollando normalmente, o si el hijo tiene otros trastornos que necesitan tratamiento.
Diagnóstico
A menudo se utilizan pruebas del desarrollo para evaluar al niño. El diagnóstico se basa en:
- Una prueba del desarrollo de Denver anormal.
- Puntaje en el comportamiento de adaptación por debajo del promedio.
- Desarrollo muy inferior al de compañeros de su misma edad.
- Puntaje del coeficiente intelectual (CI) por debajo de 70 en un examen estándar de CI (según la Asociación Estadounidense de Psiquiatría “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales”, 5ta edición, 2013).
Impacto en Diferentes Áreas
La discapacidad intelectual genera, por norma general, dificultades de adaptación al medio, a menos que a las personas que la tienen se les otorgue el suficiente nivel de ayuda. Teniendo en cuenta que existen diferentes niveles de gravedad, se generan peculiaridades concretas en el funcionamiento de cada área.
¿Qué es la discapacidad intelectual?
Área Cognitiva
Presentan dificultades para desarrollar la función de conocer y comprender el mundo. Se ven disminuidas la inteligencia y el aprendizaje.
Área Psicomotora
Los trastornos más frecuentes son inmadurez, dificultad al reconocer las partes del cuerpo, al aprender movimientos finos, en determinados gestos, realización de balanceos o movimientos coreoatetósicos. Los niños con deficiencias intelectuales no tienen un esquema corporal estructurado, que sería lo propio de su edad.
Lenguaje
Se generan problemas en la articulación y pronunciación, trastornos en la voz y tartamudez.
Área Afectiva
Son personas más vulnerables a determinados sentimientos como el dolor, placer, aburrimiento, diversión, alegría, envidia, celos, vergüenza, etc. Les cuesta mucho pensar sobre sus sentimientos, tienen baja tolerancia a la frustración y una gran impulsividad. Todo esto genera dificultades para adaptarse al ambiente y relacionarse normalmente con otros.
Adaptación
La autonomía suele estar retrasada (control de esfínteres, alimentación, higiene personal y vestido).
Tratamiento, Apoyo y Pronóstico
El objetivo del tratamiento es desarrollar al máximo el potencial de la persona. El entrenamiento y la educación especial pueden comenzar desde la lactancia. Esto incluye destrezas sociales para ayudar a la persona a desempeñarse de la manera más normal posible. Es importante que un especialista evalúe a la persona en busca de otros problemas de salud mental y física. Generalmente, la terapia conductual es útil para las personas con discapacidad intelectual.
En el caso de las discapacidades intelectuales adquiridas en la vida adulta, en función de la gravedad, la persona con este diagnóstico tendrá que reaprender ciertas habilidades y competencias. La estimulación también es fundamental en estos casos para lograr el mayor grado de funcionalidad posible.
El pronóstico depende de:
- La gravedad y la causa de la discapacidad intelectual.
- Otras afecciones asociadas.
- El tratamiento y las terapias recibidas.
Muchas personas llevan vidas productivas y aprenden a desempeñarse por sí solas. Otras necesitan un ambiente estructurado para lograr el mayor éxito. Es crucial analizar las opciones de tratamiento y apoyo con el proveedor de atención médica o la trabajadora social para ayudar al niño a alcanzar todo su potencial.
Prevención
La prevención de la discapacidad intelectual puede abordarse desde varias perspectivas:
- Genética: La asesoría genética y los exámenes durante el embarazo pueden ayudar a los padres a entender los riesgos, al igual que a hacer planes y tomar decisiones.
- Social: Los programas de nutrición pueden reducir la discapacidad intelectual asociada con desnutrición. Igualmente, es de gran ayuda la intervención oportuna en situaciones que involucran maltrato y pobreza.
- Tóxica: Prevenir la exposición al plomo, al mercurio y a otras toxinas reduce el riesgo de discapacidad. Enseñar a las mujeres acerca de los riesgos del alcohol y las drogas durante el embarazo también puede ayudar a reducir el riesgo.
- Enfermedades infecciosas: Ciertas infecciones pueden llevar a que se presente discapacidad intelectual. La prevención de estas enfermedades reduce el riesgo. Por ejemplo, el síndrome de la rubéola se puede prevenir a través de una vacuna.
Inclusión Laboral y Social
Las tasas de empleo y de actividad de las personas con discapacidad de tipo intelectual están por debajo de la media de las tasas del total de personas con discapacidad. Por tanto, quedan muchas barreras por derribar para mejorar en el propósito de la inclusión laboral de las personas con discapacidad intelectual.
Puede encontrar más información y apoyo para las personas con discapacidad intelectual y sus familias en organizaciones como:
- American Association on Intellectual and Developmental Disabilities (aaidd.org)
- The Arc (thearc.org)
- National Association for Down Syndrome (nads.org)
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