La Sexualidad en Adultos Mayores: Un Abordaje Integral desde Cambios Fisiológicos hasta Consideraciones Farmacológicas

La sexualidad es una de las dimensiones humanas menos exploradas y atendidas por las ciencias de la salud durante la vejez, pese a las evidencias de necesidad de cuidado expresadas por los mismos adultos mayores. La sociedad actual concibe la vejez como una etapa de vida donde el cuerpo se encuentra disminuido en todas sus capacidades corporales, atribuyendo constantemente estereotipos como incapacidad y enfermedad a la población de personas mayores, asumiendo con ello la imposibilidad de la vivencia de la sexualidad. Sin embargo, la sexualidad en la vejez se concibe como la energía que conduce a las personas a buscar amor, contacto, ternura e intimidad, expresándose a través de sentimientos, movimientos y sensaciones táctiles. Por este motivo, es necesario profundizar en el tema desde una visión integral donde se incluyan las creencias, actitudes, valores y comportamientos que distinguen a los adultos mayores de otros grupos de edad, es decir, se precisa abordar la sexualidad del adulto mayor desde la forma en que la persona se relaciona con su cuerpo y este, a su vez, con el mundo.

Foto temática: pareja de adultos mayores sonriendo y tomándose de la mano en un parque, simbolizando afecto e intimidad en la vejez.

Investigación Fenomenológica sobre la Sexualidad en la Vejez

Un estudio cualitativo fenomenológico, guiado por los conceptos de la Fenomenología de la Percepción de Maurice Merleau-Ponty, concibió el cuerpo del adulto mayor y el mundo donde se desenvuelve como influencias en la significación de su sexualidad. La investigación se realizó en una ciudad del centro de México, en grupos de adultos mayores que acudían a una institución pública de atención a personas mayores, específicamente un centro gerontológico ubicado en Aguascalientes. Durante la pandemia por COVID-19, los servicios fueron ofrecidos de manera virtual a través de la plataforma Zoom®.

Metodología del Estudio

El muestreo fue intencional por criterios de selección, buscando adultos mayores con capacidad de comunicación verbal conservada, sin deterioro cognitivo (≥24 puntos en Mini Examen del Estado Mental) y con capacidad de decisión jurídica. Participaron 16 adultos mayores (9 mujeres y 7 hombres, con un rango de edad de 62 a 92 años), considerando el criterio de saturación de información. La mayoría estaban casados y vivían con sus parejas, y la hipertensión arterial fue la enfermedad más común entre quienes padecían alguna. Se recolectaron datos a través de entrevistas fenomenológicas virtuales, llevadas a cabo por la investigadora principal. Las preguntas norteadoras fueron: "¿Qué es para usted la sexualidad?" y "¿Cómo vive su sexualidad ahora que es adulto mayor?".

El proceso de análisis se realizó con base en el método fenomenológico de Giorgi, el cual consta de cinco etapas:

  1. Leer la descripción completa.
  2. Distinguir las unidades de significado.
  3. Transformar las unidades de significado en temas centrales.
  4. Escribir una estructura esencial de la experiencia.
  5. Aclarar e interpretar datos.

La investigación fue aprobada por el Comité Institucional de Bioética de la Universidad de Guanajuato. Los participantes recibieron y firmaron libremente el consentimiento informado, y se les asignó un pseudónimo para salvaguardar su identidad y privacidad.

Factores que Influyen en la Vivencia y Expresión Sexual

La sexualidad del adulto mayor está influida por el contexto donde se desenvuelve y por las experiencias vividas al respecto a lo largo de toda su vida. Se identificaron diversos factores que influyen en las formas de expresión sexual, que van desde la crianza, las experiencias sexuales tempranas, la ausencia de conocimiento, la opinión social sobre el tema y las experiencias negativas, hasta las consecuencias del proceso de envejecimiento que viven los participantes.

Las influencias tempranas, como un seno familiar donde los temas sexuales eran reprimidos e incluso se castigaba por abordarlos, marcan de manera singular el proceder del ser. Los relatos muestran que el adulto mayor debió aprender y descubrir su sexualidad por cuenta propia, generando en algunos casos recuerdos desagradables que han influido en el significado actual que le otorgan. La postura personal y la moral familiar, actual y pasada, también forjan la concepción y manera de vivir la sexualidad en la vejez.

Los adultos mayores perciben la sexualidad como una necesidad fisiológica importante que se sigue viviendo y cuya satisfacción es buscada y valorada, tanto por hombres como por mujeres, quienes manifiestan que esta satisfacción resulta agradable, placentera y relajante para su vida actual. La fenomenología de la percepción alude al cuerpo humano como un cuerpo sexuado que, como parte de su misma naturaleza, reconoce diversos estados afectivos como el placer y el dolor.

SEXUALIDAD EN LA VEJEZ CONTRIBUYE A MEJORAR LA SALUD

Mitos y Realidades de la Sexualidad Madura

A diferencia de lo que ocurría antiguamente, hoy impera el culto a la juventud con la consiguiente mirada prejuiciosa respecto de los viejos. El edadismo y las discriminaciones nos rodean, y en especial la sexualidad madura está dominada por tabúes y por el rechazo social. Sin basarse en estudios serios, se cataloga a las personas mayores de rígidos, conservadores, incapaces de aprender algo nuevo, improductivos, dependientes y seniles, lo que genera miedo a envejecer. Sin embargo, existe una renovada ciencia del envejecimiento, se habla de una nueva forma de envejecer, de una vejez activa y de nuevos derechos sexuales para los mayores, dada la creciente longevidad y mejor salud de este grupo etario.

En nuestra cultura hipersexualizada, se supone que el modelo sexual propio de los jóvenes (cuantificador, gimnástico, genitalizado, falocéntrico, penetrativo, coitocentrista y procreativo) es el "normal" y el único satisfactorio. Los adultos mayores funcionan, aunque de otra forma, una ad hoc con su edad. Pretender seguir haciéndolo como cuando se era joven es un error. Las personas sexualmente inteligentes cuidan tanto su salud física como psicológica, mantienen bajo su nivel de estrés, desarrollan proactiva y responsablemente su propia sexualidad, se masturban regularmente y alimentan sus fantasías sexuales, y buscan soluciones con especialistas si se presentan dificultades.

Infografía:

Cambios Físicos que Modifican la Respuesta Sexual en la Vejez

El mantenimiento de la actividad sexual en los mayores influye decisivamente en el estado de los diferentes aparatos y sistemas, tanto los más generales (nervioso, cardiovascular, locomotor), como los más específicos (aparato genital). Evidentemente, con el envejecimiento ocurren una serie de cambios que pueden modificar la actividad sexual de los mayores e incluso limitarla o interferir con ella. Ninguno de estos cambios condiciona obligatoriamente el cese de la actividad sexual, sino que exigen más bien una adaptación de la persona mayor a sus nuevas características.

En el Hombre

Los cambios en el varón suelen producirse lenta y progresivamente a partir de la sexta década de su vida:

  • El hombre mayor necesita un estímulo directo para prepararse para el acto sexual, a diferencia de la juventud.
  • La erección es más lenta y menos completa, y decae rápidamente tras la eyaculación.
  • Disminución de la rigidez peneana: a menudo suficiente para penetrar, pero los hombres suelen esperar una erección más intensa debido a la influencia de videos eróticos o películas pornográficas que ven sin pensar en que están viendo situaciones no reales. Esta sensación de que el pene no se erecta como corresponde hace que disminuya el deseo sexual, no porque el hombre tenga un problema para lograr una penetración, sino por temor a un eventual “fracaso”.
  • Cambios en la eyaculación: muchos hombres que llegan a terapia sexual lo hacen por tener una “fuerza impulsiva disminuida” (el semen gotea en lugar de ser lanzado a distancia) y un volumen de líquido seminal menor. Sin embargo, la cantidad de espermios es la misma, solo disminuye la cantidad de líquido en el cual están flotando.
  • Desaparece la necesidad eyaculatoria urgente propia de los jóvenes, lo que constituye una ventaja para el hombre mayor, porque puede durar mucho más.
  • El período refractario (fase de resolución tras la eyaculación y orgasmo) es mucho más prolongado en el hombre mayor, pudiendo durar hasta dos días, a diferencia de los 5 minutos en un hombre joven.

En la Mujer

En la mujer, la mayoría de los cambios surgen de una manera relativamente rápida a partir de la menopausia (en torno a los 51-52 años), pudiendo relacionarse la reducción de su actividad sexual con la presencia de algunos síntomas:

  • Cambios en piel y mucosas: la vagina se va volviendo lisa y menos extensible, y ante cualquier lesión presenta problemas, causando escozor o dolor con la penetración.
  • Cambios hormonales notorios durante el climaterio, que influyen mucho en la actividad sexual y en el estado de ánimo, afectando la disposición de la mujer a un encuentro sexual.
  • Percepciones de frío y calor: oleadas de calor alternadas con frío, que pueden generar dificultades prácticas en la intimidad.
  • El deseo sexual se mantiene o aumenta, ya que la capacidad de la mujer para sentir placer y alcanzar el orgasmo se mantiene indemne tras la desaparición del fantasma del embarazo.

Discapacidades y Dificultades Comunes

  • Disfunción Eréctil: Incapacidad de alcanzar o mantener una erección adecuada para la penetración. Es muy infrecuente antes de los 40 años, pero puede llegar a afectar a un 55-65% de los varones de 70 o más años. Las causas más frecuentes en varones mayores son de tipo orgánico, destacando la alteración vascular (más de la mitad de los casos), la patología neurológica y la endocrinológica.
  • Trastornos de la Eyaculación: Algunos problemas médicos, casi siempre secundarios a intervenciones quirúrgicas (sobre todo de la glándula prostática), pueden generar una alteración en la salida del semen, como la eyaculación retrógrada.
  • Dispareunia: Presencia de dolor durante el coito. Su causa más común tras la menopausia suele ser la vaginitis atrófica por hipoestrogenismo, aunque puede deberse también a infecciones, quistes de Bartolino, retroversión uterina o tumores pélvicos.

Los adultos mayores perciben su cuerpo como uno con posibilidades físicas disminuidas, argumentando la presencia de enfermedades, limitaciones físicas y consumo de medicamentos permanentemente. Estos sucesos han modificado de manera significativa las expresiones sexuales, las cuales han debido ajustarse a las nuevas posibilidades físicas. Las expresiones sexuales sutiles como besos, caricias, abrazos y palabras, se ven afectadas en menor medida por las cuestiones físicas, y el amor se sitúa como un elemento central, relegando a la penetración como un elemento prescindible. El impacto psicológico que el deterioro físico ocasiona también puede modificar el comportamiento cotidiano y llegar a ocasionar distanciamiento con la pareja.

Factores Culturales y Psicosociales

Los cambios en la sexualidad del adulto mayor, en especial en la mujer, están muy vinculados a la influencia del entorno psicosocial. Existen influencias relativas al mundo del adulto mayor, como la opinión social y las experiencias negativas que han experimentado al respecto, donde retoman fuerza los estereotipos y prejuicios que existen en el colectivo social hacia las expresiones sexuales de las personas añosas. Estos elementos ocasionan que las personas mayores sientan vergüenza de su necesidad sexual y prefieran reprimir todo lo relacionado con la sexualidad.

  • Visión negativa: En nuestra cultura, se le llama “viejo verde” o “vieja verde” a la persona mayor con interés sexual, un juicio peyorativo que la asimila a inmadurez.
  • Modelos afectivos en los medios de comunicación: Las campañas publicitarias y las películas solo muestran a personas jóvenes disfrutando del sexo, ocultando el cuerpo del hombre mayor y jamás mostrando a una mujer mayor. El mensaje final es que a las personas mayores no les corresponde tener sexo ni disfrutar de la sexualidad.
  • Religiosidad: La religiosidad propia de las personas mayores puede ser un obstáculo. El anciano siente que va a morir pronto y que debe seguir el camino de la salvación del alma, lo que, según la cultura judeo-cristiana, implica soportar el sufrimiento y eliminar el pecado y toda fuente de placer, incluyendo el sexo.
  • Estética y vestimenta: La ropa de las personas mayores no es sexy; se visten para protegerse del frío y eligen lo más cómodo, sin pensar en el impacto. La estética propia de nuestra cultura lleva a rechazar a las personas viejas por considerarlas feas y faltas de atractivo.
  • Chistes y vergüenza: Por lo mismo, los viejos son materia de chistes, en los cuales aparecen como impotentes, incapaces o disminuidos; cuando el anciano intenta tener una relación sexual, se acuerda del chiste y se le quitan las ganas, porque piensa que va a hacer el ridículo.

Estos prejuicios y estereotipos sociales y familiares hacia la sexualidad del adulto mayor impiden la expresión sexual libre y plena. Las personas aprenden a vivir con estas etiquetas y tabúes sociales, restando calidad a su vida, pues sus necesidades y sentimientos deben ser escondidos ante el temor a la crítica negativa.

Mantenimiento del Interés Sexual y Factores Determinantes

Que la persona mantenga el interés sexual depende, en primer lugar, de la práctica: mientras más se practica, mejor es el resultado; si se tienen relaciones sexuales con escasa frecuencia, el desempeño se va deteriorando y la autoestima va bajando, hasta que la persona opta por no hacerlo más. También depende de la actitud y colaboración de la pareja: la persona se puede sentir muy bien, pero si el otro no demuestra interés no podrá tener un buen desempeño.

Otros elementos importantes son los factores externos, como el espacio de privacidad, que por lo general se empieza a deteriorar cuando los hijos son adolescentes, quienes pueden considerar la habitación de los padres como un espacio público. Las condiciones de salud también influyen en la mantención de una vida sexual activa. Las alteraciones del sistema hormonal o las repercusiones físicas y psicosociales de las enfermedades crónicas que producen algún grado de incapacidad pueden justificar ciertas modificaciones. La actividad sexual influye sobre la calidad de vida de los mayores, y algunos trastornos sexuales pueden deteriorarla bastante. El cese de la actividad sexual no es un hecho que vaya ligado a la edad cronológica, sino una circunstancia variable que dependerá de factores individuales como el estado de salud del sujeto y de su pareja, el grado de incapacidad física y mental, la frecuencia y calidad de las relaciones sexuales previas, el grado de información que tengan sobre las modificaciones en la función sexual, y diferentes aspectos psicosociales, muchos de ellos con solución.

Avances Farmacológicos y Terapéuticos para la Disfunción Sexual

La salud sexual desempeña un papel crucial en el bienestar general, y los investigadores siguen explorando nuevos tratamientos para ayudar a las personas que sufren disfunciones sexuales.

Medicamentos Orales para la Disfunción Eréctil

Para tratar la disfunción eréctil, existen diversas opciones terapéuticas, siendo la más frecuente los fármacos que mejoran la rigidez y la duración de la erección. Cada medicamento oral para la disfunción eréctil tiene una composición química ligeramente diferente, que afecta la rapidez, duración y posibles efectos secundarios. El médico puede recomendar uno según el historial del paciente, otras enfermedades y medicamentos que tome.

  • Sildenafilo (Viagra): Funciona mejor con el estómago vacío, una hora antes de tener relaciones sexuales. Sus efectos suelen durar entre 4 y 5 horas.
  • Vardenafilo: También funciona mejor con el estómago vacío, una hora antes. Es eficaz durante 4 a 5 horas. Un tipo más nuevo que se disuelve en la lengua podría funcionar más rápido.
  • Tadalafilo (Cialis): Se toma con o sin comida, una hora antes. Es eficaz durante un máximo de 36 horas. Se puede tomar en una pequeña dosis diaria o una dosis mayor según sea necesario.
  • Avanafilo (Stendra): Se puede tomar con o sin comida, 30 minutos antes. Es eficaz durante 4 a 5 horas.

Hay versiones genéricas disponibles de sildenafilo, vardenafilo y tadalafilo. Es crucial que los pacientes informen a su médico sobre sus preferencias y condiciones de salud, y recordar que estos fármacos están absolutamente contraindicados en pacientes que reciben tratamiento para la cardiopatía isquémica con nitratos.

Terapias Emergentes

Los emocionantes avances de la tecnología médica ofrecen soluciones prometedoras para la disfunción sexual. Sin embargo, es esencial abordarlos con expectativas realistas, ya que muchos de estos tratamientos están aún en fase de investigación, y sus beneficios y riesgos a largo plazo siguen sin estar claros y tienen muy poca evidencia todavía.

  • Terapia con ondas de choque de baja intensidad (LiSWT): Un tratamiento no invasivo que utiliza ondas sonoras para mejorar el flujo sanguíneo a los genitales, estimulando el crecimiento de los vasos sanguíneos.
  • Terapia con células madre: Un enfoque innovador que pretende regenerar los tejidos dañados utilizando los propios mecanismos de curación del organismo. Se está estudiando para la disfunción eréctil y la atrofia vaginal.
  • Terapia con plasma rico en plaquetas (PRP): Consiste en extraer sangre del paciente, procesarla para concentrar las plaquetas e inyectarla en zonas específicas para favorecer la cicatrización.

Riesgos y Consideraciones en el Uso de Estimulantes Sexuales

En los últimos años, se ha observado un aumento en la incidencia de enfermedades de transmisión sexual (ETS) en la tercera edad, así como en el uso de estimulantes sexuales, lo cual está estrechamente relacionado con la búsqueda del placer. Sin embargo, el uso indiscriminado de estimulantes sexuales puede afectar directamente la función cardiovascular.

Riesgos Cardiovasculares y Automedicación

Los estimulantes sexuales facilitan las relaciones sexuales, pero su uso no debe combinarse con medicamentos para la hipertensión, la enfermedad de Parkinson, las enfermedades articulares y la incontinencia urinaria, sin acompañarse de una prescripción médica rigurosa y un análisis exhaustivo de los riesgos de estas combinaciones. Algunas personas mayores se sienten avergonzadas de pedir medicamentos a su médico, recurriendo así al uso indiscriminado de estos estimulantes, lo que contribuye al desarrollo de arritmias cardíacas, hipertensión, dependencia psicológica y, en casos más graves, infarto agudo de miocardio durante o después de las relaciones sexuales. Las campañas públicas actuales no abordan adecuadamente los riesgos asociados al uso de estos medicamentos sin orientación, ni su combinación sin conocimiento previo.

Esquema: Ilustración sencilla mostrando los riesgos de interacciones medicamentosas entre estimulantes sexuales y fármacos para enfermedades crónicas.

Efectos Secundarios Graves de Fármacos Agonistas de la Dopamina

Ciertos medicamentos, como el Ropinirol, un agonista de la dopamina recetado para el Parkinson y el síndrome de piernas inquietas, pueden tener efectos secundarios conductuales impulsivos graves y devastadores. Casos comunicados a la BBC revelan que, en algunos pacientes, estos fármacos han provocado cambios drásticos de comportamiento, incluyendo:

  • Obsesión por la pornografía, incluyendo imágenes de zoofilia y abuso infantil.
  • Comportamiento sexual compulsivo, llegando a requerir relaciones sexuales múltiples veces al día o manifestando agresiones sexuales.
  • Descubrimiento de nuevos intereses sexuales, algunos legales y consensuados (como travestismo o exploración de la homosexualidad), y otros no.
  • Ludopatía y otros comportamientos adictivos.

Estos cambios a menudo se manifiestan tras muchos años tomando los medicamentos en dosis cada vez mayores. A pesar de que el riesgo de efectos secundarios de comportamiento impulsivo de los agonistas de la dopamina se conoce desde hace tiempo, los médicos en Reino Unido siguen sin advertir a todos los pacientes. La relación entre Ropinirol y el comportamiento sexual "desviado" fue descubierta por GSK en 2003, pero las advertencias en los prospectos no se incluyeron hasta 2007 y solo especifican "interés sexual alterado" o "libido excesiva/aumentada", términos que son percibidos como insuficientes y poco claros. La Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios de Reino Unido (MHRA) no tiene previsto modificar sus advertencias actuales, a pesar de las preocupaciones por su ambigüedad y el impacto devastador en individuos y familias.

Los medicamentos actúan imitando los efectos de la dopamina, la "hormona de la felicidad", lo que puede estimular en exceso esas sensaciones y disminuir la apreciación de las consecuencias, llevando a un comportamiento impulsivo. El Aripiprazol, un agonista parcial de la dopamina utilizado para tratar problemas de salud mental, también es conocido por causar comportamientos impulsivos. Es crucial reforzar inmediatamente las recomendaciones de seguridad sobre los efectos secundarios "tóxicos" del medicamento, y que el seguimiento de los efectos secundarios del comportamiento impulsivo se incluya en la formación médica, especialmente en el síndrome de piernas inquietas (SPI).

La Importancia de la Educación Sexual y el Rol del Profesional de la Salud

Existe evidencia respecto al déficit de conocimiento sobre temas sexuales entre las personas de 60 años y más, situación que pone en riesgo la salud y violenta los derechos de estos individuos. Aunque los adultos mayores en su afán por educarse hacen uso de los medios de comunicación y el internet, corren el riesgo de caer en sitios donde la información es tendenciosa, incorrecta y poco apegada a las recomendaciones precisas para su grupo de edad. Los adultos reconocen la falta de acceso a educación sexual y, aunque el uso del internet es de gran ayuda, manifiestan que prefieren recibir orientación sobre el tema de profesionales de la salud como médicos y enfermeros.

Es clara la necesidad de conciencia frente a las necesidades de salud sexual en las personas mayores. Esta debería iniciar con la educación sobre el tema a fin de promover la apertura para su abordaje, donde enfermería precisa retomar esta temática durante su cuidado a adultos mayores, proveyendo el cuidado requerido. La educación no solo debe estar enfocada a las personas con 60 años y más, sino que debe iniciar desde los abordajes con la familia y con la sociedad en general, solo así se podrán combatir los prejuicios y estereotipos sobre la sexualidad derivados de la edad. Con una valoración integral de los mayores (valoración geriátrica), se pueden detectar los principales problemas sexuales y buscar las soluciones más adecuadas. Es importante que los problemas sexuales se aborden con la misma naturalidad que los otros problemas de salud.

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