La jubilación, tradicionalmente concebida como el cese de la vida laboral, está experimentando una profunda transformación. Cada vez más personas mayores optan por extender su actividad profesional, dando lugar a lo que se conoce como trabajo puente. Este fenómeno, que va más allá del ámbito económico, se constituye en un elemento importante en la vida de quienes deciden o pueden seguir trabajando, proporcionando continuidad en las interacciones sociales, estatus, estructura a la vida cotidiana, sentido de productividad y, además, es una alternativa que ayuda al proceso de transición del trabajo de tiempo completo al trabajo de tiempo parcial, modificando la conceptualización pasiva que se había forjado sobre la jubilación.
Ante el incremento de personas mayores jubiladas que siguen trabajando, es crucial considerar los elementos personales, estructurales y sociales que integran este fenómeno. A nivel personal, se han identificado factores como la edad, condiciones de salud, relaciones familiares, situación económica, trayectoria laboral y atributos del trabajo. A nivel estructural, se pueden considerar el envejecimiento poblacional, las reformas en los sistemas de pensiones y los cambios en el mercado laboral. Finalmente, a nivel social, inciden el género, los estereotipos asociados a la vejez y el mantenimiento de la interacción con otras personas.
Contexto global del trabajo en la jubilación
Incremento de la participación laboral de personas mayores
Entre 2005 y 2016, los países europeos desarrollados presentaron incrementos en las tasas globales de participación laboral de personas mayores jubiladas. Los aumentos más significativos se observaron en el grupo etario de 60 a 64 años (del 44.6 % al 57.2 % en hombres y del 31.4 % al 46.5 % en mujeres) en 16 países del norte y el oeste de Europa. Esta situación marca un cambio de tendencia, puesto que, hasta mediados de la década de 1990, esta tasa había disminuido.
Realidad en América Latina y el Caribe
Las personas mayores jubiladas en América Latina y el Caribe generalmente acceden a condiciones laborales precarias e informales. Si bien es cierto que trabajar en empleos informales o de manera independiente permite mayor flexibilidad en los horarios y el tipo de actividad a realizar, este tipo de empleos también suelen ser inestables, inseguros, sin garantía de los derechos laborales y sin acceso a seguridad social.
Caso específico de México
En México, durante el segundo trimestre de 2022, se estimó que el 33 % de las personas mayores de 60 años y más forman parte de la Población Económicamente Activa (PEA). De ellos, el 49 % trabaja por cuenta propia, el 38 % pertenece al grupo de trabajadores subordinados y remunerados, el 10 % es empleador y el 3 % no percibe remuneración por su trabajo. Sin embargo, el 70 % de este grupo etario trabaja en empleos informales.
Beneficios y motivaciones del trabajo en la jubilación
10 Empleos para personas mayores de 60 años con sus Salarios | Howard Melgar
Es importante señalar los beneficios que genera el trabajo durante la jubilación en las personas mayores que continúan trabajando: estabilidad económica, mantenimiento de un adecuado estado de salud, satisfacción, redes de apoyo, interacción social, ocupación y distracción. Estos beneficios pueden influir en la decisión de los jubilados para seguir laborando hasta que sus condiciones físicas y mentales se los permitan. La decisión de continuar trabajando durante la jubilación es tomada según los recursos disponibles y la interacción entre los factores individuales, estructurales y sociales, cuya importancia varía de persona a persona. Esta heterogeneidad hace que el análisis de este proceso de toma de decisiones sea complejo e impredecible.
Marcos teóricos que abordan el trabajo en la jubilación
El trabajo en las personas mayores durante la jubilación ha sido abordado a partir de distintos marcos teóricos. Las teorías existentes incluyen aquellas centradas en el desarrollo vocacional, entre las que destacan la teoría del desarrollo vocacional, la teoría de la construcción profesional, la teoría de profesionales multiculturales, la teoría de la adaptación al trabajo y la teoría de la carrera cognitiva social. Estas teorías abordan la satisfacción laboral, la motivación, cuestiones culturales y consideran la jubilación como una etapa de la vida laboral.
Algunas teorías del envejecimiento surgieron como una alternativa a la visión de la jubilación como un cese del trabajo, tal como lo postulaba la teoría de la desvinculación. Por ejemplo, la teoría de la continuidad y las teorías de los roles de jubilación abordan la jubilación como una etapa de la vida y reconocen que el bienestar está conectado con el equilibrio entre el trabajo y la satisfacción personal.
Investigación y estudios sobre el trabajo puente
Estudios de larga escala
Se ha desarrollado un importante número de investigaciones sobre el trabajo después de la jubilación, basado en encuestas nacionales o transnacionales de larga escala en Europa y América desde finales del siglo XX e inicios del siglo XXI. Entre ellas se encuentran la Encuesta de Salud, Envejecimiento y Jubilación en Europa, el Estudio Inglés Longitudinal de Envejecimiento y el Estudio de Salud y Jubilación en Estados Unidos. Estas encuestas son la base de estudios longitudinales, transversales, analíticos, cualitativos y mixtos, que buscan explorar y comprender el trabajo puente.
Metodología de un estudio documental
Se realizó un estudio de investigación documental utilizando la metodología de Arskey y O’Malley para revisiones panorámicas. Se definió una pregunta para la revisión de la literatura, construida a partir de tres elementos centrales: a) población objetivo: personas mayores jubiladas; b) tema prioritario: motivos para acceder a un trabajo puente; c) etapa del ciclo vital: después de la jubilación. La pregunta desarrollada fue: ¿Cuáles son las motivaciones de las personas mayores para acceder a un trabajo puente después de la jubilación?
Se identificaron 12.093 estudios utilizando los motores de búsqueda PubMed, SAGE Journals, Springer, Taylor and Francis y Redalyc, con palabras clave en español, inglés y portugués. Tras aplicar criterios de selección y análisis de datos, se seleccionaron 67 estudios. Posteriormente, se integraron 45 estudios, de los cuales 27 fueron de metodología cualitativa, 17 cuantitativa y uno mixto. Los 67 estudios seleccionados cumplen con los siguientes criterios: están publicados en español, inglés y portugués; su población objetivo son personas mayores jubiladas que continúan trabajando; son artículos con texto completo y se publicaron en el periodo 2010-2024. Para el análisis de contenido se consideraron un total de 45 referencias. Los artículos de revisión sistemática se excluyeron del análisis, pero algunas investigaciones de este tipo fueron utilizadas como referencias complementarias.

Los trabajos seleccionados fueron agregados en una matriz de extractos para organizar la información más relevante, distribuida en cuatro apartados: a) autor(es) principal(es) y año de publicación; b) objetivo del estudio; c) metodología, y d) resultados. Una vez procesados todos los artículos, se elaboró un resumen con los resultados, que se agruparon en cuatro categorías de acuerdo con los motivos de las personas mayores jubiladas para acceder a un trabajo puente: a) personales; b) estructurales; c) sociales, y d) estado de salud. Se realizó un análisis de contenido, mediante el cual se buscó la aparición de palabras o conceptos y sus asociaciones con el fenómeno de interés para, a partir de ello, establecer categorías para ordenar la información de forma coherente y objetiva.
Contextos geográficos y culturales
Los estudios seleccionados fueron realizados en diversos contextos geográficos y culturales: América (Estados Unidos, Canadá, México, Colombia, Perú, Argentina, Chile, Brasil), Europa (Inglaterra, Alemania, Holanda, Suecia, Polonia, Eslovenia, Noruega, Escocia, Portugal, Noruega, Finlandia), Asia (China, Irán, Israel), África (Ghana) y Australia.
- En el contexto latinoamericano, están presentes elementos como los estereotipos negativos hacia la vejez, condiciones de carencias económicas, bajo nivel educativo y falta de planeación para la jubilación.
- En Europa, existen más espacios para que las personas mayores accedan a un trabajo puente. Las motivaciones están asociadas, sobre todo, con la satisfacción que produce continuar trabajando, así como mantener un estado de salud adecuado y el contacto con otras personas.
- En Asia, las motivaciones de las personas mayores jubiladas para continuar trabajando coinciden con las motivaciones de los europeos, manifestando querer mantener un estado de salud óptimo, aunque las características y las condiciones del trabajo puente son diferentes. La cuestión de género tiene un mayor peso en las personas mayores asiáticas, sobre todo en países de medio oriente, debido a diferencias culturales en las que se esperan roles de cuidado de las mujeres, trayectorias laborales más estables en hombres, pensiones más bajas para mujeres, tipos de empleo ofertados y discriminación de género.
- Aunque en África y Australia solo se localizaron tres investigaciones, en Ghana el trabajo puente se observa en un sector de la población con un nivel socioeconómico alto, mientras que en Australia se señala que las relaciones intergeneracionales ocurren cuando las personas mayores interactúan con empleados jóvenes durante el trabajo puente, mencionándose las dificultades que enfrentan los adultos mayores para acceder a este tipo de empleo.
Motivaciones para el trabajo puente
A través del análisis de contenido, se integraron las siguientes cuatro categorías de motivaciones: personales, estructurales, sociales y estado de salud.
Motivaciones personales
Las motivaciones personales son aquellos aspectos únicos y específicos en que las personas mayores se relacionan con el trabajo en la vejez y son producto de sus trayectorias de vida. Entre las motivaciones de tipo económico, algunas personas mayores tienen la necesidad de mantener a otros miembros más jóvenes de la familia, otros perciben bajos ingresos de sus pensiones, algunos no son elegibles para recibir apoyos de la asistencia social y en la mayoría existe poca planeación financiera para la jubilación.
Las motivaciones personales más significativas para las personas mayores fueron: las experiencias positivas en el trabajo, la flexibilidad de horarios en los centros de trabajo, los espacios adaptados a sus capacidades, el apoyo familiar, la necesidad de disminuir el tiempo de trabajo para otorgar cuidado a otros miembros de la familia, el nivel educativo, el tipo de trabajo realizado, la autopercepción y estar en contacto con compañeros de trabajo.
Una vez que las personas mayores se jubilan, tienen que buscar opciones laborales para continuar trabajando. Sin embargo, se enfrentan a un contexto donde persisten los empleos temporales, la falta de apoyo social y el desempleo. Las personas mayores jubiladas que cuentan con una profesión prefieren continuar ofreciendo sus servicios de manera independiente para mantener su identidad profesional. Algunas empresas cuentan con programas de tutoría, en los cuales trabajadores jubilados son contratados para capacitar a empleados jóvenes. La motivación para las personas mayores en este tipo de empleos tiene que ver con la posibilidad de compartir sus conocimientos con las generaciones más jóvenes, generando mayor satisfacción laboral y actitudes positivas hacia la jubilación.
Existen algunos jubilados que son propietarios de negocios o empresas; ellos consideran disminuir su ritmo de trabajo desempeñando actividades de supervisión y asesoramiento en el negocio, aunque existen diferencias significativas entre los propietarios que tienen mayor nivel de ingresos y mayor nivel educativo. Quienes continúan trabajando en empresas valoran que en las tareas laborales asignadas puedan utilizar la experiencia y conocimientos adquiridos, las adaptaciones relacionadas con horarios flexibles, periodos de descanso y el ambiente de trabajo. Por su parte, quienes trabajan como voluntarios en alguna labor filantrópica después de la jubilación se dicen satisfechos con esa actividad.
Motivaciones estructurales
Las condiciones macroeconómicas en el momento de la jubilación influyen en la decisión de continuar trabajando. Las mujeres mayores jubiladas acceden a un trabajo puente en condiciones distintas a las de los hombres. Aquellas que estaban casadas tenían menos posibilidades de ingresar a un trabajo remunerado después de la jubilación. Mientras tanto, los hombres tienen mayor probabilidad de extender su vida laboral cuando las condiciones de salud y el tipo de ocupación son favorables, además lo hacen con mayores ingresos económicos que las mujeres.
Motivaciones sociales
Un aspecto central que otorga el trabajo puente a las personas mayores jubiladas es la posibilidad de mantener el prestigio que socialmente otorga desarrollar una actividad productiva, recibir reconocimiento y seguridad. La situación del confinamiento en la pandemia por Covid-19 trajo, para las personas mayores, el mensaje de la importancia de la actividad. La inactividad forzada los motivó a buscar actividades de reemplazo significativas. Sin embargo, consideran que la crisis económica que se avecina ampliará las desigualdades en el acceso al trabajo entre los viejos y los jóvenes.
En algunos trabajadores jubilados todavía está internalizada una narrativa de declive natural relacionado con la edad, lo que impone una presión constante para ceder su lugar a los trabajadores más jóvenes. Para algunos jubilados, la interacción social que se produce en el trabajo deja de ser un factor motivacional para seguir trabajando, y la motivación económica pasa a tener un mayor peso.
Motivaciones relacionadas con el estado de salud
Cuando se llega a la jubilación con una salud precaria, la motivación para seguir trabajando se ve limitada considerablemente. Por el contrario, para quienes toman el trabajo como actividad satisfactoria, este se convierte en una terapia ocupacional, que ofrece estimulación cognitiva, mantenimiento físico, identidad y la posibilidad de interactuar con otras personas mientras disfrutan de la camaradería. La autopercepción del estado de salud de las personas mayores implica una encrucijada, porque a pesar de que ellos todavía se sienten fuertes para seguir trabajando, también se incrementan los cambios en las rutinas.
Ajuste al retiro laboral y diferencias de género
El retiro laboral se considera una de las mayores transiciones vitales, representando un gran cambio con efectos duraderos que se lleva a cabo en relativamente poco tiempo y afectando otras áreas de la vida. La salida definitiva de la actividad laboral se ha considerado como un suceso clave en el ciclo vital de las personas, afectando su bienestar y desarrollo personal. La jubilación se ha convertido en un fenómeno cada vez más importante, dado que las personas que se retiran del mercado laboral definitivamente representan una proporción creciente de la población en las sociedades desarrolladas.
En las sociedades desarrolladas, se ha producido un continuo aumento en las jubilaciones que suceden de manera anticipada, es decir, antes de la edad de jubilación legalmente establecida. Las estadísticas de proyecciones futuras muestran que la proporción de la población española de 60 a 80 años de edad aumentará significativamente hasta 2050. Así pues, las salidas del mercado laboral cada vez más tempranas, junto con la tendencia del envejecimiento progresivo de la población, hacen que dicho fenómeno cobre mayor importancia en las sociedades actuales. De este modo, se acentúa la necesidad de estudiar las consecuencias que el proceso de jubilación en dichas circunstancias puede tener para la salud y el bienestar de la población. Su estudio permitirá establecer pautas que ayuden a los gobiernos y a las organizaciones a planificar los procesos de salida del rol laboral, así como desarrollar estrategias individuales para apoyar a los propios jubilados en el proceso de adaptación a la nueva situación en sus vidas y, por lo tanto, mejorar su calidad de vida en la vejez.
Factores que condicionan el ajuste a la jubilación
En la investigación realizada hasta el momento, los indicadores del ajuste a la jubilación que más frecuentemente se han estudiado son la satisfacción con la jubilación y el bienestar psicológico. Algunos desarrollos conceptuales y estudios empíricos afirman que la jubilación no afecta a la calidad de vida o que su efecto es mínimo, mientras que otras perspectivas señalan que el impacto de la jubilación sobre la calidad de vida es muy significativo. La mayoría de los jubilados se ajusta bien en poco tiempo después del retiro, considerando el retiro como una oportunidad para desempeñar actividades de ocio u otro trabajo. Sin embargo, diversos factores podrían estar condicionando el nivel de ajuste al retiro laboral. Las características del proceso de jubilación o de la situación resultante pueden ayudar a entender por qué esta puede ser satisfactoria para algunas personas y no para otras.
Factores importantes incluyen:
- La situación económica, ya que los individuos disminuyen su nivel de ingresos cuando se jubilan.
- El apoyo social de las parejas, que puede compensar la falta de interacción social con los compañeros de trabajo; las personas casadas o que viven en pareja se ajustan mejor al retiro laboral que los solteros.
- La edad cronológica y el estatus ocupacional. Las personas jubiladas que habían tenido un menor estatus ocupacional experimentaban mayor declive en el bienestar en comparación con las personas que ocupaban un puesto de mayor nivel profesional.
- El nivel de educación, siendo las personas con mayor nivel de educación las que mejor se ajustan.
El momento del retiro y su voluntariedad
De acuerdo con la perspectiva del ciclo vital, otro condicionante del ajuste al retiro laboral es el momento en el que dicho retiro se produce. Las personas que se jubilan antes o después de lo esperado por la sociedad pueden experimentar más dificultades en el ajuste a su nueva situación en comparación con las personas que se jubilan "a tiempo”, es decir, a la edad de jubilación establecida por la ley. La investigación previa ha mostrado que las personas que se retiran antes de tiempo tienen más probabilidades de sufrir un declive en el bienestar psicológico después de jubilarse. Por el contrario, algunos estudios encontraron que los prejubilados experimentan mayor bienestar que los jubilados, basándose en el hecho de que son más jóvenes y pueden tener más motivación para desarrollar nuevas actividades o que algunos planes de prejubilación son económicamente beneficiosos.
Otro factor que ha mostrado un efecto significativo sobre el ajuste a la jubilación de modo consistente es la voluntariedad del retiro. Los estudios anteriores encontraron de modo consistente que las personas que se jubilaron de manera obligatoria experimentan más dificultades en el afrontamiento de su nueva situación de jubilado que las personas que tomaron la decisión de jubilación voluntariamente.
Perspectiva de género en el ajuste a la jubilación
La investigación sobre la jubilación también ha planteado la necesidad de adoptar una perspectiva de género en el estudio de sus efectos sobre el ajuste a dicha situación y la calidad de vida. Una primera aproximación explica las diferencias de género en base a los distintos patrones de empleo seguidos por ambos, siendo, por ejemplo, las mujeres las que más frecuentemente han interrumpido su vida laboral debido a los cuidados de los niños o cumpliendo con un rol tradicional de cuidadoras.
Debido a que la transición a la jubilación está condicionada por las características de la vida laboral, se podría esperar que las mujeres experimenten el proceso de jubilación de forma diferente a los varones y, por lo tanto, estas distintas experiencias se vean reflejadas en los niveles del ajuste. Características como el hecho de que las mujeres generalmente perciben menor salario que los hombres por el mismo trabajo condicionará su pensión una vez jubiladas. De este modo, se podría esperar que, debido a sus menores ingresos en jubilación, las mujeres experimenten mayores dificultades en el ajuste a la misma. La preocupación por los ingresos en las mujeres puede verse incrementada, además, por su mayor expectativa de vida.
Existe también otra perspectiva sobre el rol de género en el ajuste a la jubilación desde la cual se argumenta que la importancia que la familia y el hogar tienen para las mujeres puede representar una continuidad entre el trabajo y la jubilación, resultando en un ajuste más positivo para las mismas. Sin embargo, la investigación empírica existente no muestra un apoyo claro para una u otra perspectiva, encontrando tanto que las mujeres se adaptan mejor al retiro como que su nivel de ajuste es peor en comparación con los varones. Otros estudios no confirmaron diferencias de género en el ajuste al retiro laboral, mostrando que los dos grupos se ajustan de la misma manera a la jubilación. Estos resultados inconcluyentes sugieren la necesidad de llevar a cabo más estudios que clarifiquen las potenciales diferencias entre hombres y mujeres en las experiencias de jubilación.
En el ámbito español, la poca atención científica que ha recibido el estudio de las consecuencias del retiro laboral se ve aún más limitada en el caso de la prejubilación. Algunos trabajos señalan que el impacto de la prejubilación depende tanto de los recursos personales y materiales como de las variables macroeconómicas. Se ha encontrado que los prejubilados de mayor edad y los que no tienen estudios o solamente tienen estudios primarios experimentan mayor depresión que los prejubilados más jóvenes o los que tienen estudios universitarios. También se encontró que las personas que ocupaban puestos de rangos superiores se ajustan mejor a la prejubilación. Asimismo, practicar ejercicio físico hace que los prejubilados se adapten mejor a su retiro.
Un estudio cualitativo en una muestra de hombres y mujeres prejubiladas halló el impacto de la voluntariedad de la salida del mercado laboral en el grado del ajuste a la prejubilación. Los autores encontraron también que el grado del apoyo social y la situación económica modulan el impacto negativo del retiro prematuro sobre el ajuste posterior al mismo. No obstante, los autores enfatizan la necesidad de desarrollar también estudios cuantitativos para establecer más claramente los impactos de dichas variables sobre el ajuste al retiro laboral. Finalmente, cabe señalar la falta de estudios en el ámbito español sobre el ajuste.