El sistema de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) en Chile ha sido objeto de un intenso debate y críticas por parte de diversos actores, quienes señalan sus deficiencias y cuestionan su efectividad para garantizar pensiones dignas a los trabajadores. En esta serie de artículos, INTERFERENCIA presenta un análisis detallado de estas críticas, comenzando con la perspectiva del sociólogo, analista político y ex candidato a diputado, Alberto Mayol.
Mayol, a través de extractos de sus libros, expone cómo el sistema de AFP, si bien impulsó un crecimiento exponencial del mercado bursátil chileno, ha resultado en pensiones "menos que mínimas" para los trabajadores.

El financiamiento del mercado de capitales a costa de las pensiones
Según Alberto Mayol, la principal función del sistema de AFP no es asegurar un futuro próspero para los jubilados, sino más bien proporcionar un financiamiento constante al sistema bursátil chileno. "Los trabajadores de Chile sostienen el mercado de capitales y hacen crecer sistemáticamente la capacidad de inversión de las grandes compañías", afirma el autor.
Esta dinámica genera un temor en la bolsa chilena a perder el capital que proviene de los trabajadores, lo que, en su opinión, se convierte en el verdadero propósito del sistema. El pilar solidario, que debería ser una red de seguridad, es visto por Mayol como un mero "subsidio a las AFP", una evidencia más del fracaso del modelo.
A continuación, se presentan extractos de las obras de Mayol que profundizan en este análisis:
"No al lucro. De la crisis del modelo a la nueva era política" (2012)
En su análisis publicado en la página 75 y siguientes de este libro, Mayol cuestiona la lógica detrás del pilar solidario. Señala que el Estado debe destinar una considerable suma de dinero anualmente para este fin, sin recibir a cambio ninguna cotización de los trabajadores. Esto, para el autor, es un "absurdo completo".
Mayol argumenta que el subsidio no se entrega a las personas, sino a las AFP. Si la mitad de la población no hubiera logrado alcanzar una pensión mínima a través del sistema de AFP, este "inevitablemente se habría acabado". Por lo tanto, lo que existe en Chile no es un sistema de pensiones privado, sino una compleja estructura con las siguientes características:
- Recaudación privada: Las cotizaciones de los trabajadores solo pueden ser dirigidas a entidades privadas.
- Gasto público y privado: El Estado asume dos costos significativos: el de las Fuerzas Armadas (más del 1% del PIB) y el del Pilar Solidario.
En la práctica, esto representa el "fracaso completo del modelo de capitalización individual", ya que el Estado aporta una parte sustancial del dinero, proveniente principalmente del IVA y del impuesto a la renta, que las grandes fortunas, al vivir de la inversión, no pagan en su justa medida.
Retiro anticipado de pensiones, respiro para familias y economía chilena | AFP
Para el año 2011, los fondos administrados por las AFP sumaban US$160 mil millones. Si se añaden los US$40 mil millones de las compañías de seguros, el sector privado administraba una cantidad superior al 80% del PIB. Las AFP concentran una vasta suma de dinero, lo que las convierte en actores económicos protagónicos en el país. Este monto crece sistemáticamente, y se espera que siga aumentando con la obligatoriedad de cotizar para los independientes.
Mayol destaca que esta acumulación de fondos representa una creación de capital, ya que estos recursos se destinan a inversiones. La teoría marxista, que sostenía que lo no pagado al trabajador se transformaba en riqueza para nuevas inversiones, se ve superada, ya que ahora incluso parte de lo que se paga al trabajador se reinvierte. El sistema de AFP "apalanca" el sector financiero, y su enfoque principal no está en la calidad de las pensiones, sino en el funcionamiento de su propia industria.
Como ejemplo de las deficiencias del sistema, Mayol menciona los US$225 millones en el fondo de rezagos. Este fondo, compuesto por errores en los aportes que nadie ha reclamado, representa dinero sin dueño y evidencia la falta de atención hacia el objetivo final: los trabajadores.
La autorización para que las AFP invirtieran en empresas privatizadas en 1986 provocó un crecimiento sin precedentes del IPSA (índice de precios selectivos de acciones) de la Bolsa de Santiago, que aumentó un 140%. Mayol sugiere que la creación de las AFP fue, en gran medida, un mecanismo para el mercado de capitales, más que para las pensiones. Si se considera que el Estado debe cubrir las pensiones de más del 50% de los chilenos, este antecedente cobra relevancia.
Cita a Harald Beyer y Rodrigo Vergara, quienes señalan que entre 1985 y 1995, los montos transados en acciones pasaron de 0,32% a 17,51% del PIB, y el patrimonio bursátil aumentó de 13,08% a 127,83% del PIB. "Nadie duda que el desarrollo del mercado de capitales chileno está íntimamente ligado al crecimiento de los fondos de pensiones, quienes pasaron a ser un actor de gran relevancia en el mercado de capitales", afirman.
"No al lucro. De la crisis del modelo a la nueva era política" (2012), pág. 90
Ante las críticas, los defensores del modelo suelen argumentar que la cobertura de las pensiones ha mejorado. José Piñera, creador del sistema, destaca un crecimiento ostensible en la cobertura desde 1980, alcanzando casi el 70%, superado solo por Uruguay en América Latina (con un sistema de reparto público).
Sin embargo, Mayol contrapone este dato señalando que en 1974, justo antes del inicio del modelo económico chileno, el 79% de la fuerza laboral estaba afiliada al sistema de pensiones. Si bien la cobertura privada ha aumentado, la oferta de administradoras se ha reducido drásticamente: de 21 operadores en 1994 a solo 6 en la actualidad. La "torta" es cada vez más grande, pero los actores son menos, lo que indica una concentración del negocio.
Mayol anticipa que se argumentará que el aumento de pensionados en el futuro justificará esta concentración. No obstante, recalca que la mitad de quienes capitalizan individualmente recibirán una pensión exigua y dependerán del Estado. El sistema, en su esencia, es un mecanismo de reproducción de capital, donde este queda al servicio de actores que no son sus dueños pero operan como tales.

"El derrumbe del modelo" (2020)
En páginas 50 y 107 de esta obra, Mayol reitera que la creación de las AFP tuvo como objetivo principal la consolidación de un mercado de capitales sólido y con gran capacidad de inversión. Este sistema se sostiene gracias a la constante inyección de recursos provenientes del mercado laboral, lo que permite a las grandes compañías acceder a créditos baratos.
La ironía reside en que los mismos cotizantes, que financiaron estos créditos con sus salarios, deberán pagar intereses elevados cuando necesiten adquirir bienes o servicios a crédito.
Las AFP pertenecen a grandes grupos económicos que deciden la dirección de las inversiones. Estas inversiones no suelen dirigirse a pequeños comercios o consultorios locales, sino a sectores como el retail, la energía y las clínicas. Por ello, la décima parte de las remuneraciones de los chilenos se destina a fortalecer la bolsa de comercio, el mercado de capitales y a nutrir a los grupos económicos.
Mayol señala la paradoja de que estos mismos grupos económicos otorgan créditos a las personas con intereses considerablemente superiores a los que ellos obtienen. La relación entre las empresas y los ciudadanos, que debería ser de sociedad, se ha visto marcada por la sensación de traición y estafa. Esta situación, argumenta, puede derivar en desobediencia económica, como ha ocurrido con el Transantiago.
En este contexto, la conciencia de clase se vuelve difusa. El trabajador chileno, al protestar contra los inversionistas y promover proyectos sociales que podrían afectar negativamente a la bolsa, se perjudica a sí mismo en su pensión. No puede tener una conciencia de clase de inversionista porque no lo es, pero tampoco puede tener una conciencia de clase contra los inversionistas porque, en cierta medida, sí lo es.
Críticas transversales al sistema de AFP
Desde hace años, el sistema de AFP en Chile enfrenta un profundo cuestionamiento. Según la Agrupación del Daño Previsional, las jubilaciones promedio representan solo un tercio del salario laboral, muy lejos de las promesas iniciales.
Una de las principales críticas es que seis AFP administran cerca de cien mil millones de dólares, pertenecientes a más de siete millones de trabajadores obligados a depositar sus fondos sin derecho a representación democrática en los directorios de estas instituciones.
El sistema, creado a principios de los 80, implica un descuento de aproximadamente el 11,5% del salario, que se invierte en instrumentos financieros. El objetivo es que el ahorro y la rentabilidad generen un fondo para las futuras pensiones.
Sin embargo, el modelo presenta inconvenientes: del 11,5% cotizado, solo el 10% va al fondo de capitalización individual, mientras que el 1,5% se destina a gastos de administración. Este margen administrativo, que varía entre el 11% y el 21% del monto administrado, resulta excesivo, especialmente si se considera que la rentabilidad promedio (fondo C) es solo del 8%. Los consumidores están obligados por ley a pagar por un servicio más de lo que reciben a cambio.
Otro punto crítico es la irregularidad en los aportes. La mayoría de los trabajadores no mantiene una continuidad laboral constante, y el grueso de las cotizaciones se concentra en los primeros 15 años de trabajo, cuando los salarios son más bajos. Esto resulta en pensiones que distan mucho de lo prometido.
Actualmente, las pensiones promedio no superan los 170 mil pesos, a pesar de que en las últimas tres décadas las AFP han obtenido altas rentabilidades. El Banco Mundial señala que Chile es un exportador de capitales a través de su sistema de AFP, con porcentajes comparables a los países desarrollados.
Incluso el premio Nobel de economía, Paul Krugman, ha criticado el modelo chileno, afirmando que Estados Unidos evitó consecuencias más graves en la crisis financiera de 2008 al no adoptar sistemas de fondos privados de pensiones.

Propuestas y debates sobre el futuro de las pensiones
Ante el panorama de críticas, surge la propuesta de crear una AFP estatal, sujeta a las mismas normativas que las AFP privadas. La idea es que, al igual que con los bancos o las Isapres, exista la opción de elegir entre una administradora estatal y las privadas. Una entidad sin fines de lucro podría aportar transparencia, reducir costos y mitigar la concentración de poder en grupos económicos.
Se menciona el caso de Suecia como un modelo a seguir, con un sistema previsional que considera una cotización total del 18,5% (16% a cuenta nocional y 2,5% a plan individual), complementado por planes de pensión de empleadores y sindicatos. En la mayoría de los países europeos, las tasas de cotización son considerablemente más altas, con mayor aporte del empleador y del Estado.
El debate presidencial y las incógnitas
El tema de las pensiones y las AFP ha sido recurrente en los debates presidenciales chilenos. Candidatos como Gabriel Boric y Sebastián Sichel han planteado la necesidad de cambios, aunque sin atreverse a defender directamente a las AFP.
Existen diversas posturas:
- Gabriel Boric y Yasna Provoste: Proponen terminar con las AFP, pero sin expropiar los fondos de las cuentas individuales. Las dudas radican en quién administrará los fondos y qué influencia tendrá el Estado en las inversiones.
- Sebastián Sichel: Plantea fomentar una mayor competencia, pero los expertos cuestionan la regulación necesaria para un ahorro forzoso.
Expertos como Hermann González critican la eliminación de las AFP como objetivo, abogando por un consenso que mejore las pensiones de forma sostenible fiscalmente, aumentando las tasas de cotización y reduciendo las lagunas previsionales.
Diana Kruger señala la falta de claridad técnica en las propuestas, especialmente en cómo se reemplazaría el sistema actual. Por otro lado, María José Becerra destaca que el debate diferencia entre quienes defienden el statu quo y quienes buscan justicia económica y combatir la desigualdad.
La propuesta de retirar el 100% de los fondos genera dudas sobre la venta de activos y el impacto en los precios del mercado.

Análisis de la reforma previsional y el rol del Estado
Carlos Huneeus critica que las reformas anunciadas por el Presidente Piñera no reconocen la magnitud de los problemas estructurales de las AFP y no rompen con la inercia institucional. Señala que las AFP no cumplieron su promesa original de ofrecer mejores pensiones que el sistema de reparto y que el sistema falla por deficiencias del mercado laboral, como la inestabilidad y los bajos sueldos.
William Thayer, ex ministro del Trabajo, ya en 1980 había expresado escepticismo sobre el sistema privado de pensiones. Su advertencia cobra actualidad ante las debilidades del sistema.
A pesar de que el Estado ha estado presente con aportes económicos desde la creación del sistema en 1980, la afirmación del entonces ministro José Piñera de que "el costo de la reforma para el fisco es cero" se ha demostrado inexacta.
Las AFP, con un poder económico y político considerable, buscan actuar con amplia autonomía, llegando a considerarse un "Estado dentro del Estado". La concentración de la industria en solo seis AFP, cuatro de ellas controladas por multinacionales extranjeras, genera tensiones con los intereses nacionales.
Se plantea la necesidad de un nuevo paradigma económico que se aleje del neoliberalismo radical y del individualismo, reconociendo las desigualdades económicas y políticas. La privatización del sistema de pensiones es vista como demasiado importante para Chile como para dejarla en manos exclusivas de expertos y AFP.
Perspectivas ciudadanas y testimonios
Las opiniones ciudadanas reflejan un profundo descontento y la sensación de haber sido defraudados:
- "El sistema no tiene pies ni cabezas, cuando ganamos, ellos ganan el triple o más, y cuando pierden, nosotros también perdemos."
- "El sistema de AFPs en Chile, es tan poderoso y tiene el mismo modo de operación que el narcotráfico, porque mueve BILLONES."
- Un exempleado de BancoEstado con 43 años de trabajo y un fondo acumulado de $111.000.000 recibe una pensión de $359.000, mientras que las Fuerzas Armadas, con aportes menores, reciben pensiones significativamente más altas.
- Una pensionada de AFP se pregunta dónde van las ganancias si estas son gracias a los afiliados, y por qué sus cartolas muestran pérdidas.
Se cuestiona la pasividad de los representantes parlamentarios y se señala que Chile está gobernado por corporaciones transnacionales.
Un usuario relata la situación de ser demandado por las AFP por deudas de cotizaciones de familiares, evidenciando cómo las leyes y los intereses de las corporaciones generan una situación de "esclavitud" para los trabajadores.
Otro testimonio señala que, incluso con 40 años de cotizaciones y un sueldo promedio de $500.000 a $800.000, la pensión aproximada es de $400.000, pero el monto disminuye anualmente hasta llegar a cero, obligando a optar por la pensión estatal de $80.000.
Se critica la falta de soluciones concretas y la tendencia a repetir los mismos errores en la política.
Algunos usuarios defienden el rol de las AFP como administradoras de fondos y cuestionan la solidaridad con personas que no trabajan, mientras que otros señalan que la información presentada carece de imparcialidad y está sesgada.
La discusión sobre la administración de los fondos y la posibilidad de que los propios afiliados decidan dónde invertir su dinero son temas recurrentes.
Se plantea la idea de un sistema de reparto solidario, tripartito y administrado por el Estado, como el propuesto por el Movimiento No+AFP, liderado por Luis Mesina. Este movimiento ha organizado marchas multitudinarias para exigir mejoras en las pensiones y la eliminación del sistema de capitalización individual.

El debate sobre el sistema de pensiones en Chile es complejo y multifacético, involucrando aspectos económicos, sociales y políticos. Las críticas al sistema de AFP se centran en su incapacidad para garantizar pensiones dignas, su rol en el financiamiento del mercado de capitales y la concentración de poder en grandes grupos económicos. La búsqueda de soluciones y reformas que aseguren un futuro previsional justo y equitativo sigue siendo uno de los principales desafíos del país.