El Autoconcepto y la Autoestima en la Tercera Edad: Pilares del Bienestar

La autoestima es la valoración que uno tiene de sí mismo, un aprecio generalmente positivo que determina nuestro comportamiento en el entorno social y laboral. Este quererse a uno mismo sirve a cualquier edad y circunstancia, pero a medida que envejecemos, esta autoconfianza puede verse mermada, ya sea por soledad o abandono.

Por otro lado, el autoconcepto en el adulto mayor se refiere a la importancia y el afecto que se tiene a sí mismo. Para crearse dicho autoconcepto, el adulto es capaz de conocerse, valorarse y percibirse, incluso en condiciones adversas de la vida. La construcción del concepto de autoestima se forma de la interacción de tres esferas principales:

  • El Yo: la manera de actuar y ser más conocida de la persona.
  • Lo que influye en el mundo cercano: la familia, los amigos y las relaciones sociales.
  • La interacción cultural: los conceptos que existen en la sociedad. Por ejemplo, en una sociedad donde el adulto mayor es valorado culturalmente y apreciado por sus conocimientos y sabiduría, es menos probable que se presenten graves problemas de autoestima. Por el contrario, en las sociedades modernas, el adulto mayor tiene mayor dificultad de conocerse y valorarse, ya que el reconocerse viejo es uno de los valores más criticados y, por lo mismo, es excluido.
Infografía: Esferas de construcción del autoconcepto en el adulto mayor

El autoconocimiento, la madurez personal, las vivencias y la experiencia que se van sumando durante las diferentes etapas de la vida son elementos imprescindibles y determinantes para fortalecer el autoconcepto y la autoestima de las personas mayores.

Factores que Impactan Negativamente el Autoconcepto de los Adultos Mayores

Son muchas las posibles causas que pueden llevar al mayor a sentirse que ya no son tan útiles o importantes como lo eran antaño. Se pierden capacidades físicas, energía y movilidad, lo que les impide llevar un ritmo de vida al que estaban acostumbrados anteriormente. Un accidente o una enfermedad, así como la pérdida natural de capacidades físicas, hacen que los ancianos no puedan entretenerse con las actividades que hacían antes.

La soledad es uno de los motivos fundamentales. Es frecuente encontrar a personas activas y seguras que decaen y se sienten inseguras y poco valiosas para la sociedad después de situaciones particulares que les impiden llevar el ritmo de vida que tenían con anterioridad. Además, con el paso de los años, la autonomía y la autoestima pueden verse afectadas por diversos factores, como el deterioro físico o cognitivo, la pérdida de roles sociales o familiares, el aislamiento, la dependencia, el maltrato o la discriminación.

El Impacto de la Pandemia

Como es sabido, la pandemia ha dejado un gran impacto emocional en las personas de edad avanzada. La situación de aislamiento ha dejado mella en su autoestima, ya que se sienten un grupo mucho más vulnerable que el resto de la población, con un continuo temor al contagio y una menor resiliencia a los cambios derivados de la pandemia.

Perspectivas de Expertos

La médico cubana María Guillermina Yanes García, en su artículo "Consejos y propuestas para un envejecimiento satisfactorio" (2011), escribe: "El adulto que envejece se ve forzado a encarar la incertidumbre profesional y social, la variabilidad o desaparición de los afectos y la fragilidad de las relaciones con sus semejantes. No sólo se es viejo, sino que además se siente viejo, lo tratan como a un viejo y ve que sus coetáneos mueren porque son viejos". Agrega que a esta parte de la población se le exige más dedicación a los cuidados y énfasis en un estilo de vida saludable, aunque eso signifique dejar de lado aquello que les gusta en la última parte de sus vidas. El autocuidado exclusivo o excesivo puede resultar mortífero, ya que "cuidarse suprimiendo todo lo agradable -sexualidad, comida, bebida- tal vez baje el colesterol y los triglicéridos, pero también baje el entusiasmo por la vida".

En tanto, Daniel Alaphilippe, autor de "Psychologie de l’adulte âgé", explica que la autoestima no está relacionada intrínsecamente con la edad, sino con factores que podrían estar asociados al envejecimiento, más que físico, emocional. "La autoestima no está relacionada con la edad cronológica, sino que con la calidad de integración social de las personas y con sus capacidades adaptativas para lidiar con eventos de su vida, incluyendo una disminución física y cognitiva", afirma.

Esta idea es secundada por el doctor y autor Richard Robins, quien explica en un artículo publicado por la Asociación Americana de Psicología que "la mediana edad es un momento de estabilidad laboral y familiar, así como de relaciones románticas. Las personas tienden a ocupar en esta edad posiciones de poder y estatus, lo que podría promover su autoestima. En contraste, los adultos mayores podrían experimentar un cambio de roles, tales como el nido vacío, la jubilación y el tener habilidades obsoletas, lo que se suma a un empeoramiento en la salud". Sin embargo, añade que quienes han cuidado su salud física y mental a lo largo de su vida, y que han actualizado sus conocimientos en el campo laboral, sí podrían presentar mejores niveles de autoestima, incluso en la vejez.

Durante la tercera edad tienen lugar una serie de cambios neurobiológicos, físicos, psicológicos, familiares y sociales que demandan del adulto mayor recursos personales que le ayuden a lograr la adaptación. Para esto, el mantenerse actualizado en términos laborales y cognitivos, así como cuidar la salud sin caer en los extremos, son clave. La jubilación, por ejemplo, presenta una dicotomía: puede ser asociada a la interrupción de la actividad laboral y percibida como un periodo de decline, llevando a las personas a considerarse inútiles o desvalorizadas. Por otro lado, puede ser entendida como un estado de reposo, un derecho adquirido y conquistado por la ciudadanía.

Erikson (1968) describe la etapa de madurez o vejez como el capítulo final de la vida, un tiempo en el que la gente revisa sus elecciones y reflexiona sobre sus logros y fracasos. Esta etapa se caracteriza por la crisis "integridad del yo frente a la desesperación"; si el individuo siente que su vida tuvo orden y significado, el resultado es un sentimiento de integridad. El polo opuesto es la desesperación, el sentimiento de que la vida fue desperdiciada.

Investigación sobre Autoconcepto, Locus de Control y Éxito en la Vejez

Existe una creciente preocupación por el bienestar de la población mayor, evidenciada por tendencias demográficas como las de Brasil, donde desde 1960 se han registrado aumentos constantes en el número de personas con 60 o más años. El Instituto Nacional de Geografía y Estadística de Brasil (IBGE, 2006) reportó que el índice de envejecimiento en el año 2000 fue del 19,77%, y la Organización Mundial de la Salud proyecta que para 2025, Brasil ocupará el sexto lugar mundial en cantidad de personas en la tercera edad.

En este contexto, investigaciones como la de José Angel Vera Noriega, Miriam Teresa Domínguez Guedea, Jesús Francisco Laborín Álvarez, Francisco José Batista Albuquerque y Magno Seabra, publicada en "ARTIGOS ORIGINAIS Autoconcepto, locus de control y orientación al éxito: sus relaciones predictivas en adultos mayores del noreste brasileño", han buscado analizar la relación entre el autoconcepto, el locus de control y la orientación al éxito en esta población.

Conceptos Clave del Estudio

El trabajo se centró en el análisis de la relación que guardan entre sí tres aspectos considerados componentes de la personalidad:

Locus de Control

La literatura indica que el locus de control es un aspecto de la personalidad que se relaciona con la forma en la cual un adulto mayor enfrenta los eventos estresantes. Los adultos mayores que poseen locus de control interno con frecuencia enfrentan o resuelven sus problemas empleando conductas adaptativas; ven las situaciones estresantes como controlables y buscan alternativas de solución. Este aspecto puede ayudar en el autocuidado de la salud, relacionándose con la adherencia terapéutica en pacientes geriátricos con diabetes mellitus y siendo un componente importante del empoderamiento para preservar la salud. Sin embargo, estudios de Vera-Noriega y Cervantes (2000) concluyen que cuanto mayor sea la edad, menor será el locus de control interno.

Por otro lado, las personas con locus de control externo podrían encontrar que la solución a los problemas depende de la suerte, del destino o de fuerzas superiores. Este tipo de locus puede ser visto como un factor de vulnerabilidad que predispone al padecimiento de trastornos de ansiedad en la tercera edad.

Autoconcepto

El autoconcepto desempeña un papel importante en el bienestar subjetivo a lo largo de todos los ciclos de vida. Desde civilizaciones griegas, hindú, budista, judeocristiana, hasta nuestros días, se ha indicado la relevancia que posee el autoconcepto como factor que determina la organización del propio comportamiento y como vía de crecimiento e integridad personal. El autoconcepto positivo se relaciona con la disposición del adulto mayor a realizar actividades físicas, lo que a su vez favorece la autonomía funcional. En lo que se refiere a la tercera edad, Corral y Ortiz (1990) mencionan que ante las pérdidas biológicas, psicológicas y cambios sociales vividos por los adultos mayores, su autoconcepto puede verse alterado, siendo importante analizar la percepción de sí mismo durante esta etapa de la vida y observar su relación con el bienestar.

Orientación al Éxito

Martínez y García (1994) relacionan la motivación al éxito con el bienestar psicológico, ligado al sistema de valores, aspiraciones, expectativas y metas de los individuos. Consideran que la percepción de satisfacción con la vida está condicionada por la historia personal de éxito. Emmons (1986) señala que en la cultura occidental existe la creencia de tener que alcanzar metas en la vida como una regla de bienestar para las personas, de modo que las satisfacciones de las necesidades o deseos están relacionadas con la felicidad. La falta de motivación acerca de objetivos en la vida ha sido indicada como un factor de riesgo que favorece el deterioro cognitivo en el adulto mayor.

Hallazgos del Estudio en João Pessoa, Brasil

El estudio tuvo como objetivo analizar las relaciones predictivas entre el autoconcepto, locus de control, orientación al éxito y evitación al fracaso en una muestra de 123 adultos mayores de João Pessoa, Brasil, con edades entre 60 y 93 años. Se utilizaron escalas de locus de control, autoconcepto y orientación al éxito validadas en población pessoense, además de un cuestionario sociodemográfico.

Los análisis de regresión jerárquica confirmaron el poder explicativo de variables como el locus de control interno y externo, el autoconcepto positivo y negativo, y la evitación al fracaso, encontrando diversas relaciones predictivas entre aspectos de personalidad. Por ejemplo, en la escala de autoconcepto, se identificaron factores como el "autoconcepto negativo interno" y el "autoconcepto positivo", mientras que en la escala de orientación y evitación al éxito, se distinguieron la "tendencia a evitar las consecuencias afectivas negativas de fracasar" y el "grado en el cual la persona se propone objetivos altos".

Entrevista: envejecimiento activo

Estrategias Prácticas para Fortalecer el Autoconcepto y la Autoestima

La autoestima y el amor propio son fundamentales para mantener una buena salud, especialmente emocional, a toda edad, pero principalmente cuando se es adulto mayor. Para mantener una autoestima alta, solo hace falta sentir la propia valía, disfrutar de la vida y compartirla con los seres queridos.

Fomentar la Autonomía y la Participación

Uno de los aspectos más importantes es reconocer y valorar sus capacidades y logros, tanto pasados como presentes. Es importante que las personas mayores se sientan útiles, apreciadas y respetadas por lo que son y por lo que hacen. Por eso, es fundamental detectar a tiempo las causas de una baja autoestima o, si es posible, evitarla antes de que se produzca. Algunas recomendaciones incluyen:

  • Fomentar su autonomía en la medida de lo posible y pedirles directamente que ayuden en tareas que se encuentren dentro de sus posibilidades. De esta forma, se sentirán imprescindibles y valorados.
  • Permitir que las personas mayores tomen decisiones propias en los asuntos que les afectan de forma directa, siempre ofreciendo apoyo y consejo.
  • Fomentar su participación e implicación en actividades que sean de su interés, que les aporten beneficios y que les supongan un reto.

Actividad Física y Cuidado Personal

El ejercicio físico, especialmente si se puede llevar a cabo en exteriores, aumenta la segregación de endorfinas y consigue un aumento instantáneo de la sensación de bienestar. Es altamente aconsejable tomar el ejercicio físico como una rutina atractiva con actividades que les apetezca hacer y disfruten realmente.

Otro aspecto clave es el cuidado de su aspecto físico y su salud mental. Ambos aspectos están relacionados, ya que el aspecto físico puede influir en la salud mental, y viceversa. Una persona mayor que se siente atractiva y cuidada, puede tener una mayor autoestima y una mejor actitud ante la vida.

Desde el sitio web especializado en vejez, Áegis Living, publicó un listado con maneras de promover el amor propio y la salud emocional:

  • Fuerza y balance: Recomendar clases que incentiven la actividad física es una buena idea. En este caso, se recomienda tai chi, pilates o incluso caminatas.

Conexiones Sociales y Respeto

Las interacciones sociales y las relaciones significativas juegan un papel crucial en el bienestar emocional de las personas mayores. La conexión social no solo proporciona un sentido de pertenencia, sino que también refuerza la identidad personal. Las relaciones significativas ofrecen un espacio donde los adultos mayores pueden compartir sus experiencias, recibir apoyo emocional y sentirse valorados.

Recomendaciones de Áegis Living:

  • Conexiones sociales: Según estudios, los adultos mayores que están rodeados de familiares y amigos en quienes apoyarse, gozan de una mejor autoestima.
  • Dejar atrás estereotipos negativos: Mantener una mirada positiva de la vejez, donde se recalquen los beneficios (sabiduría, descanso) por sobre las limitaciones.
  • Pedir consejos: Las personas mayores son una fuente de sabiduría y experiencia. Hacerles preguntas y respetar sus consejos es fundamental a la hora de demostrarles que son una parte importante de la sociedad.

Es imprescindible mostrar consideración hacia cuestiones íntimas como el aseo o el deseo de estar solo en ciertos momentos. No hay que olvidar nunca que los ancianos son personas adultas con preocupaciones y sentimientos de adulto. Invertir tiempo y esfuerzo en cultivar relaciones significativas no solo mejora la autoestima, sino que también enriquece la calidad de vida en la etapa dorada.

Foto: Adultos mayores participando en actividades comunitarias

Prácticas de Autocuidado y Reflexión

El autocuidado y la reflexión son herramientas fundamentales para que las personas mayores mejoren su autoimagen y confianza. Aquí se detallan algunas técnicas recomendadas por especialistas para recuperar la autoestima:

  1. Reconocer sus cualidades antes que las de los demás.
  2. Aceptarse tal y como es, esto brinda seguridad, confianza y amor.
  3. Aceptar sus sentimientos más comunes, conocer qué situaciones nos hacen sentir incómodos y qué sentimos ante la incomodidad, así como reconocer las actividades, momentos y situaciones que nos hacen sentir de manera agradable.
  4. Cuidarse a sí mismo, aprender a ser independiente y a no depender de los demás.
  5. Aprender y atender sus propias necesidades, no únicamente las físicas, sino también las de descanso y diversión.
  6. Alimentar su cuerpo y espíritu, reconociendo cómo el estilo de vida influye en las actividades diarias y actitudes.
  7. Practicar ejercicio de acuerdo a sus posibilidades físicas. El aumento de las endorfinas modifica también la actitud.
  8. Cuidar el consumo de "destensores paliativos" como el alcohol, las drogas o sustancias para dormir.
  9. Examinar su toma de decisiones: ¿las toma por usted mismo?, ¿las comparte con los demás?, ¿decide lo que los demás piensan aunque no esté de acuerdo?
  10. Conocer qué cosas le provocan vergüenza y cómo evitarlas. Es necesario procurar la realización de actividades donde el "equivocarse" sea motivo de diversión y aprendizaje.
  11. Amarse a sí mismo es vital. La felicidad nace de uno mismo, es cuestión de sentir las pequeñas cosas que suceden en torno a uno.
  12. Darse la oportunidad de pensar que las cosas no son "blancas" o "negras" únicamente.
  13. Disminuir la tensión de su vida diaria a través del ejercicio, cambio de actitud, organización de horarios y mejora del uso del tiempo libre.
  14. Aceptar que no se puede cambiar a los demás, lo que elimina sensaciones de frustración y enojo.
  15. Práctica de la gratitud: Dedicar unos minutos cada día a reflexionar sobre las cosas por las cuales se está agradecido.
  16. Mindfulness y meditación: Centrarse en la respiración y dejar que los pensamientos fluyan sin juzgarlos.
  17. Establecimiento de metas realistas: Fijar pequeños objetivos alcanzables y significativos.
  18. Aprendizaje continuo: Mantener la mente activa aprendiendo algo nuevo a través de cursos, lecturas o talleres.
  19. Reflexión personal: Tomarse un tiempo cada semana para reflexionar sobre las experiencias.

Incorporar estas técnicas en la rutina diaria puede tener un impacto positivo en la autoimagen y la confianza de las personas mayores, promoviendo un bienestar integral y una vida más satisfactoria.

Historias Inspiradoras: Demostrando que la Autoestima es un Viaje Contínuo

Estas historias son un testimonio de que, a cualquier edad, es posible encontrar nuevas pasiones y formas de crecer. La autoestima no es solo un estado mental, sino un viaje que se puede emprender en cualquier momento de la vida.

  • María, de 72 años, decidió unirse a un grupo de teatro comunitario. Al principio, se sentía insegura, pero a medida que participaba, comenzó a descubrir su pasión. La retroalimentación positiva de sus compañeros y la ovación del público le ayudaron a reconocer su valor y habilidades.
  • José, de 68 años, encontró en la jardinería una forma de redescubrirse tras la pérdida de su esposa. Cada planta que crecía representaba un pequeño triunfo personal, y a medida que su jardín florecía, también lo hacía su autoestima.
  • Claudia, de 75 años, siempre había tenido miedo de hablar en público. Se inscribió en un taller de oratoria que le permitió trabajar en su confianza. Con práctica y apoyo, comenzó a compartir sus historias y experiencias de vida con otros.

Signos de Baja Autoestima y Cómo Abordarla

Una autoestima baja o negativa se manifiesta cuando el adulto mayor tiene poca aceptación de sí mismo, cree que por su edad no sirve o es un estorbo, no acepta los cambios en su cuerpo y se deprime, es negativo, cascarrabias, pesimista y le cuesta dar y recibir afecto.

La baja autoestima no permite el control de los propios pensamientos, sentimientos y emociones, por lo que constantemente se recurre a la aceptación de todo aquello que sugieren los demás, perdiendo la guía de las propias ideas y pensamientos. Cuando se tiene baja autoestima, es común sentir una gama de sentimientos negativos como miedo, vergüenza, abandono, rabia, resentimiento, desconfianza, falta de respeto, falta de valía, falta de poder, soledad, aislamiento y pérdida del respeto por sí mismos. Por ello, es fundamental detectar la baja autoestima a tiempo o, si es posible, evitarla antes de que se produzca.

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