Existe un amplio consenso científico en que el fenómeno del cambio climático es un hecho inequívoco, causado principalmente por la acción del hombre. Según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) en su último reporte, desde la década de 1950, muchos de los cambios observados no han tenido precedentes en los últimos decenios a milenios. La atmósfera y el océano se han calentado, los volúmenes de nieve y hielo han disminuido, el nivel del mar se ha elevado y las concentraciones de gases de efecto invernadero han aumentado.
Los efectos adversos del cambio climático son considerados como amenazas cuyos impactos pueden poner en riesgo el desarrollo de los países y la integridad ecosistémica a nivel mundial. Numerosas especies vegetales y animales, debilitadas ya por la contaminación y la pérdida de hábitat, no sobrevivirán los próximos años. Los análisis científicos también señalan una tendencia creciente en la frecuencia e intensidad de los eventos meteorológicos extremos en los últimos cincuenta años y se considera probable que las altas temperaturas, olas de calor y fuertes precipitaciones continuarán siendo más frecuentes en el futuro.

El Cambio Climático como Principal Motor de la Vulnerabilidad
Hoy en día, la adaptación al cambio climático tiene mayor presencia en las negociaciones internacionales, en la creación de fondos para apoyarla en los países en desarrollo, en la generación de conocimiento y en el desarrollo de estrategias y planes en varios países. Esta adaptación puede ser definida como «los ajustes en sistemas humanos o naturales como respuesta a estímulos climáticos proyectados o reales, o sus efectos, que pueden moderar el daño o aprovechar sus aspectos beneficiosos».
Chile es un país altamente vulnerable al cambio climático, tal como lo indican los estudios realizados a nivel internacional y nacional, y sus efectos ya se están haciendo notar. Las proyecciones climáticas para el país muestran como principales efectos el alza en la temperatura y la disminución en las precipitaciones. También se proyecta un aumento en la frecuencia de eventos extremos tales como sequías e inundaciones fluviales y costeras. Todos estos cambios tendrán repercusión directa o indirecta sobre la mayor parte de las actividades productivas del país, las personas, el medio ambiente y la biodiversidad.

Comprendiendo la Vulnerabilidad: Dimensiones y Definiciones
El concepto de vulnerabilidad es complejo y no se limita a analizar los impactos directos de un peligro. A pesar de que existen algunas discrepancias respecto al significado, la mayoría de los expertos coinciden en que la vulnerabilidad no solo guarda relación con la pobreza, si bien las investigaciones han revelado que, por lo general, son las personas que viven en situación de pobreza quienes más suelen sufrir las consecuencias de los desastres. La pobreza es tanto un factor impulsor como una consecuencia del riesgo de desastres, especialmente en países donde la gobernanza del riesgo es deficiente, porque las dificultades económicas obligan a las personas a vivir en lugares y condiciones inseguras.
En el contexto del cambio climático, la vulnerabilidad está en función de la exposición, de la sensibilidad y de la capacidad adaptativa. La adaptación puede reducir la sensibilidad al cambio climático, mientras que la mitigación puede reducir la exposición a él, y en particular su rapidez y extensión. El objetivo último es la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropógenas peligrosas en el sistema climático, permitiendo que los ecosistemas se adapten naturalmente, la producción de alimentos no se vea amenazada y el desarrollo económico prosiga de manera sostenible.
Las vulnerabilidades clave pueden estar asociadas a una multiplicidad de sistemas sensibles al clima, como el suministro de alimentos, la infraestructura, la salud, los recursos hídricos, los sistemas costeros, los ecosistemas, los ciclos biogeoquímicos mundiales, los mantos de hielo o los modos de circulación oceánica y atmosférica. La estimación de estas vulnerabilidades, así como los daños que conllevan, dependerá de la exposición (rapidez y magnitud del cambio climático), de la sensibilidad (parcialmente determinada por el estadio de desarrollo), y de la capacidad adaptativa. Algunas vulnerabilidades clave pueden estar vinculadas a ciertos umbrales, que pueden hacer que un sistema pase de un estado a otro distinto o estar definidos subjetivamente por valores sociales.

Factores Clave que Impulsan el Aumento de la Vulnerabilidad
Pobreza, Desigualdad y Conflicto
El cambio climático amenaza con aniquilar los esfuerzos de desarrollo. Los patrones del tiempo y las precipitaciones cambiarán en todo el mundo, con sequías cada vez más frecuentes y graves en algunos lugares, e inundaciones en otros. Los riesgos climáticos y medioambientales son desafíos prioritarios que impulsan el riesgo de múltiples maneras: aumento del nivel del mar, desertificación, incendios forestales, escasez de agua, condiciones meteorológicas extremas, pérdidas de cosechas, desplazamientos, migraciones y mayor riesgo de diferentes tipos de conflictos. Entre 1970 y 2019, el número de desastres se multiplicó por cinco y los pobres fueron los más afectados. Desde 1997, el número de conflictos registrados en todo el mundo aumentó, y las proyecciones indican que para 2030 hasta dos tercios de las personas extremadamente pobres del mundo vivirán en situaciones frágiles y afectadas por conflictos. Estas circunstancias hacen que las pérdidas por catástrofes aumenten.
El reconocimiento de cómo los conflictos impulsan la vulnerabilidad es fundamental a la hora de diseñar estrategias de reducción de riesgos. Por cada 100 dólares que se gastan en respuesta en los Estados frágiles, solo se gastaron 1,30 dólares en Reducción del Riesgo de Desastres (RRD) entre 2005 y 2010. Esto subraya la necesidad de integrar acciones de desarrollo, humanitarias y de consolidación de la paz.
Desigualdades de Género
Uno de los principales obstáculos al desarrollo basado en el riesgo, que se interconecta con todos los demás factores, es la desigualdad de género. Las investigaciones realizadas en todo el mundo muestran que las mujeres y las niñas siguen siendo discriminadas en la educación, el empleo, la salud, la representación política y mucho más. Las consecuencias son perjudiciales no solo para los individuos, sino para las familias, las comunidades y la sociedad en su conjunto. La experiencia sugiere que, para lograr un progreso transformador en la reducción del riesgo y el fortalecimiento de la resiliencia comunitaria, es fundamental centrarse en la desigualdad de género al comprender los factores de riesgo, identificar los puntos de atención y diseñar actividades.
Inseguridad Alimentaria y del Agua
Muchos consideran que la inseguridad alimentaria y del agua son las mayores amenazas para nuestro futuro. Más de mil millones de personas viven en regiones con escasez de agua y las previsiones apuntan a que 3.500 millones podrían sufrir escasez de agua en 2025. Las comunidades que viven en la pobreza son las que más riesgo corren, enfrentándose a los retos de disponibilidad, accesibilidad y asequibilidad de alimentos nutritivos y agua limpia. A medida que aumenta la globalización, los países dependen cada vez más unos de otros a través de una cadena de suministro de alimentos compleja e interconectada. La pandemia mundial provocada por la COVID-19 puso de manifiesto la vulnerabilidad de esta interconexión, exponiendo a posibles perturbaciones todo el proceso de trasladar los alimentos desde las explotaciones agrícolas hasta los platos de los ciudadanos de todo el mundo.
Urbanización No Planificada y Desplazamiento
Más de la mitad de la población mundial vive actualmente en zonas urbanas, y cada vez más en ciudades muy densas. Cuando este crecimiento urbano no está planificado, se desarrollan barrios marginales y aumenta el riesgo por la falta de acceso a los recursos básicos; 379 millones de residentes urbanos corren el riesgo de sufrir inundaciones fluviales. Además, cada día, 37.000 personas huyen de sus hogares a causa del conflicto y la persecución. Fomentar la resiliencia cuando la gente se desplaza es intrínsecamente difícil, ya que sus medios de vida han quedado atrás.
Vulnerabilidad Demográfica y de Infraestructuras
Se considera que las personas mayores (de 65 años o más) son especialmente susceptibles a los efectos de las temperaturas extremas. Las consecuencias directas e indirectas de las olas de calor y frío están relacionadas con una mayor prevalencia de enfermedades respiratorias y cardiovasculares, repercutiendo en las tasas de mortalidad y morbilidad de los adultos mayores. Las olas de calor y la contaminación atmosférica entrañan grandes riesgos para la salud y podrían ser cada vez más frecuentes debido al cambio climático, con un aumento significativo del riesgo de muerte en días de condiciones extremas.
Las infraestructuras de transporte, como carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos y vías de navegación interior, se enfrentan a desafíos sin precedentes debido a los cambios que está sufriendo el clima. A pesar de ello, se ha hecho poco énfasis en adaptar los sistemas de transporte al aumento de los riesgos que supone el cambio climático.

Manifestaciones Regionales y Globales de la Vulnerabilidad
Riesgos para Sistemas Singulares y Amenazados
Hay evidencias nuevas y más claras de impactos observados del cambio climático sobre los sistemas singulares y vulnerables, como las comunidades y ecosistemas polares y de alta montaña. Los impactos son tanto más adversos cuanto más aumenta la temperatura. Se proyecta un riesgo de extinción de especies y de daños a los arrecifes de coral a medida que continúe el calentamiento, con un 20% a 30% de las especies vegetales y animales expuestas a un mayor riesgo de extinción si el aumento de la temperatura mundial excede entre 1,5 y 2,5°C. Los corales son particularmente vulnerables al estrés térmico y tienen escasa capacidad adaptativa. Las comunidades indígenas del Ártico y de las islas pequeñas también experimentarán un aumento de su vulnerabilidad al calentamiento.
Fenómenos Meteorológicos Extremos
Las respuestas a ciertos sucesos climáticos extremos recientes revelan elevados niveles de vulnerabilidad tanto en los países desarrollados como en desarrollo. Hay ahora un mayor grado de confianza en que aumentarían las sequías, las olas de calor y las inundaciones, así como sus impactos adversos. Estos se manifestarían en un aumento del estrés hídrico y de la frecuencia de incendios incontrolados, efectos adversos sobre la producción de alimentos y sobre la salud, un mayor riesgo de inundaciones y de valores extremos de aumento de nivel del mar, y daños a las infraestructuras.
Distribución Desigual de Impactos
Hay diferencias muy acusadas entre unas regiones y otras, siendo así que las más débiles económicamente son frecuentemente las más vulnerables al cambio climático y, a menudo, las más susceptibles a padecer daños relacionados con el clima, especialmente cuando han de hacer frente a múltiples factores de estrés. Hay cada vez más evidencia de que aumenta la vulnerabilidad de determinados grupos, como los pobres o los ancianos, no solo en los países en desarrollo sino también en los desarrollados. Las áreas de baja latitud y las menos desarrolladas suelen estar expuestas a mayores riesgos. Nuevos estudios confirman que África es uno de los continentes más vulnerables debido a la gran diversidad de impactos, múltiples factores de estrés y escasa capacidad adaptativa. También se señalan importantes riesgos debidos al aumento de nivel del mar en los grandes deltas de Asia y en las comunidades de las islas pequeñas.
Riesgos de Singularidades de Gran Escala
Un calentamiento mundial de varios siglos conllevaría una contribución de la dilatación térmica al aumento de nivel del mar que sería, por sí sola, mucho mayor que la observada durante el siglo XX, lo que llevaría a la pérdida de extensiones costeras y otros impactos concomitantes. El riesgo de aportaciones adicionales al aumento de nivel del mar de los mantos de hielo de Groenlandia y, posiblemente, de la Antártida podrían ser mayores de lo proyectado por los modelos, y podrían acaecer a escalas de tiempos seculares. Un deshielo completo del manto de hielo de Groenlandia elevaría el nivel del mar en 7m, y podría ser irreversible.

Evaluación y Reducción de la Vulnerabilidad
Métodos de Evaluación
No existe un único método para evaluar adecuadamente la diversidad de vulnerabilidades clave o su escala de gravedad; idealmente, cualquier evaluación debería adoptar un enfoque holístico. Las iniciativas para cuantificar la vulnerabilidad socioeconómica y la pobreza siguen siendo escasas, y este tipo de información rara vez se incorpora a las evaluaciones de riesgos. Cuantificar la vulnerabilidad social sigue siendo un reto, pero se han creado indicadores e índices (cuantitativos y descriptivos) tanto de ámbito mundial como comunitario, que suelen utilizarse para dar seguimiento a la evolución de la vulnerabilidad a lo largo del tiempo.
Los enfoques cualitativos de la evaluación de la vulnerabilidad se han centrado en valorar la capacidad de las comunidades de hacer frente a los fenómenos naturales. En el plano comunitario, numerosos investigadores y organizaciones no gubernamentales humanitarias y de desarrollo, así como algunos gobiernos locales, han llevado a cabo evaluaciones de vulnerabilidad y capacidad (VCA), principalmente mediante métodos participativos. Estas evaluaciones tienen en cuenta un amplio abanico de presiones ambientales, económicas, sociales, culturales, institucionales y políticas que generan vulnerabilidad y se llevan a cabo a través de diversos marcos.
Evaluar la vulnerabilidad del entorno construido frente a los peligros es extremadamente importante para estimar las posibles consecuencias de un evento y para integrar la reducción del riesgo de desastres en el proceso de planificación del desarrollo local. Ingenieros de todo el mundo dedican cada vez más esfuerzo a averiguar la vulnerabilidad de su parque local de edificios frente a los distintos peligros naturales.
Estrategias para la Reducción del Riesgo de Desastres
Dado que no podemos reducir la aparición y la gravedad de los peligros naturales, reducir la vulnerabilidad es una de las principales oportunidades para la reducción del riesgo de desastres (RRD). La vulnerabilidad cambia con el tiempo porque muchos de los procesos que influyen en ella son dinámicos, como la urbanización rápida, la degradación ambiental, las condiciones del mercado y el cambio demográfico. Muchos de estos factores tienen su origen en las condiciones locales en constante cambio, pero no sería posible obtener una panorámica completa si no se reconocen las estructuras socioeconómicas y políticas nacionales y mundiales que limitan las oportunidades de desarrollo local.
Esto significa que para combatir la vulnerabilidad de forma coherente es preciso actuar en tres planos: el local, el nacional y el internacional. El desarrollo de la capacidad sostenible de RRD a escala nacional y local requiere que la capacidad se genere, se gestione y se mantenga a escala local, entendiendo, al mismo tiempo, que su responsabilidad recae en toda la sociedad y no en un solo organismo. Pedir a la gente que se prepare para un desastre no tiene sentido si no puede permitírselo, ya que la falta de tiempo o dinero, o ambos, anula la efectividad de las recomendaciones de las autoridades.
La reducción del riesgo
La Vulnerabilidad Urbana: Un Análisis Específico
Puede entenderse por vulnerabilidad urbana «aquel proceso de malestar en las ciudades producido por la combinación de múltiples dimensiones de desventaja, en el que toda esperanza de movilidad social ascendente, de superación de su condición social de exclusión o próxima a ella, es contemplada como extremadamente difícil de alcanzar». Conviene definir los límites conceptuales que existen entre la pobreza y la desigualdad urbana, ya que son conceptos que, aunque suelen usarse indistintamente y están interrelacionados, son sustancialmente diferentes. La desigualdad, en cambio, es un concepto relacional, de diferencias y dispersión de la distribución del ingreso y de los recursos en una sociedad.
El Desarrollo Humano es un proceso mediante el cual se busca la ampliación de las oportunidades para las personas, aumentando sus derechos y capacidades, permitiendo vivir de acuerdo con sus valores y aspiraciones. La marginación y el rezago se asocian a la carencia de oportunidades sociales y a la ausencia de capacidades para adquirirlas o generarlas, así como a privaciones e inaccesibilidad a bienes y servicios fundamentales para el bienestar. Las desventajas ocasionadas por la marginación son acumulables, configurando escenarios cada vez más desfavorables, lo que también nos habla de la desigualdad social, ya que los bienes del desarrollo no llegan de la misma forma a toda la población.
Es necesario explorar cuáles son los factores espaciales que generan la vulnerabilidad, en el entendido de que esta no se deriva exclusivamente de las condiciones socioeconómicas individuales o de los hogares. Cobran relevancia otras características del espacio geográfico que inciden directamente en la existencia de satisfactores y en las probabilidades de acceder a ellos; en particular, a los recursos e infraestructuras que forman la base material de los servicios de salud, educativos, del transporte y de uso de los espacios públicos, deportivos y culturales.
La vulnerabilidad urbana se expresa en: baja calidad de vida, inseguridad en la vivienda y falta de servicios básicos, lo que comporta riesgos debidos a situaciones sanitarias críticas, contaminación y violencia. Esto crea áreas que sufren problemas urbanísticos y sociales que, en ocasiones, lejos de resolverse, tienden a agravarse con el tiempo. Por ejemplo, en áreas como el polígono de Los Castillos, lo accidentado del terreno dificulta el asentamiento de viviendas y la urbanización, contribuyendo a que muchas colonias sean de difícil acceso, de riesgo ambiental y excluidas del desarrollo urbano. Otros polígonos, como el 10 de Mayo, han registrado una consolidación urbana importante con densificación de colonias y lotes, mientras que el polígono de Jacinto López, en una zona suburbana, presenta mayor marginación y segregación urbana, con acceso problemático. El polígono de Medina es la zona de pobreza más densamente poblada de la ciudad, con un crecimiento significativo de población y colonias. Las Joyas y San Francisco son principales áreas de crecimiento de población suburbana, donde se entremezclan asentamientos regulares e irregulares, experimentando un rápido incremento demográfico.

Implicaciones de Política y el Rol de la Protección Social
Este 13 de octubre se conmemora el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres. Naciones Unidas busca enfatizar la relación entre vulnerabilidad ante los desastres y la desigualdad social: el acceso desigual a servicios y recursos deja a los sectores más vulnerables expuestos al peligro y los impactos de los desastres exacerban la desigualdad, empujando a los grupos de mayor riesgo a una mayor pobreza. En la actualidad, los territorios están siendo afectados por procesos globales de cambio, los que se asocian principalmente a las modificaciones del sistema socioeconómico y a aquellos relativos al cambio y variabilidad climática. Las sociedades se están viendo enfrentadas a fenómenos hidrometeorológicos cada vez más extremos que afectan principalmente a segmentos de la población más vulnerables, pero también a toda la población expuesta, así como a construcciones, infraestructura y equipamiento.
Es comprensible que para las comunidades que viven en precariedad, la incertidumbre asociada al riesgo de desastres alcanza a todos los ámbitos de su vida, siendo prioritarios los asociados a su sobrevivencia; por lo tanto, el miedo a sufrir eventos de desastres está lejos de ser su principal preocupación. Los desastres generan pérdidas a nivel familiar, social y del Estado. Un porcentaje muy alto de la población que vive cerca de la línea de la pobreza es susceptible de ingresar a la precariedad social al sufrir la pérdida de sus bienes y medios de vida por causa de un evento de desastre, lo que les dificulta recuperarse y reincorporarse al sistema productivo sin ayuda estatal.
En este escenario, El Salvador, uno de los países más expuestos al riesgo del mundo, enfrenta eventos climáticos extremos que lo hacen particularmente vulnerable. Un equipo del Banco Mundial exploró la vulnerabilidad en El Salvador y encontró que para 2019 había más hogares en condición vulnerable que aquellos en pobreza. Es necesario que una parte importante de la población esté focalizada en programas de protección social con visión de futuro y que respondan a las crisis. Cuando la vulnerabilidad está inducida principalmente por el riesgo, como en el caso de El Salvador, son más apropiados los mecanismos de seguro social y un enfoque en estrategias de reducción del riesgo. Además, las autoridades deberían fomentar el acceso a los servicios financieros, como ahorro y crédito.
Lo primero es abordar la identificación rigurosa de las amenazas en los nuevos escenarios territoriales, a escala local, a nivel de cuencas y subcuencas en todo el país, e incorporarlas como áreas de protección, restricción u otras en los instrumentos de planificación del territorio. Si el riesgo ya está construido, se deberán realizar obras de mitigación y reducción de riesgos de desastres, con la visión de un territorio sujeto a eventos extremos cada vez más complejos. Esto solo es posible a través de políticas públicas que generen territorios seguros, instrumentos de planificación actualizados y con base científica, y educación territorial desde la educación preescolar hasta la superior. Se requiere que las intervenciones dirigidas a la reducción de riesgo de desastres logren un nivel de incidencia positiva en la dimensión de cohesión social, así como una transformación en la relación entre actores que resulte en un empoderamiento de las comunidades, una disminución de la indiferencia gubernamental, y un fortalecimiento de la resiliencia y la gobernanza.
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