La atrofia muscular se refiere a la disminución de tamaño y fuerza de los músculos debido a la falta de uso o afecciones médicas subyacentes, siendo el desgaste o pérdida del tejido muscular. Conforme van pasando los años, el cuerpo de las personas va cambiando y van apareciendo determinadas dolencias o enfermedades que pueden afectar la movilidad y calidad de vida. Uno de los problemas más comunes que enfrentan los adultos mayores es la atrofia muscular, que a menudo se asocia con la reducción de la masa muscular y la movilidad limitada.
La atrofia muscular en las piernas es la pérdida de masa y fuerza en los músculos de las extremidades inferiores, generalmente causada por inactividad, lesiones o enfermedades neurológicas. Esta es una de las formas más frecuentes de este trastorno, ya que las extremidades inferiores suelen verse afectadas por la falta de actividad, lesiones o enfermedades neurológicas. Cuando los músculos no se utilizan con regularidad, ya sea debido a la inactividad física o al reposo prolongado por una lesión o enfermedad, comienzan a debilitarse y disminuir en tamaño.
¿Qué es la Sarcopenia y su Relevancia en el Envejecimiento?
La sarcopenia es una condición caracterizada por la pérdida progresiva y generalizada de masa muscular, fuerza y rendimiento funcional asociados con el envejecimiento. El término sarcopenia proviene del griego: sarx (carne) y penia (pérdida), y aunque es poco conocido para el gran público, es una realidad habitual en la población mayor.
A partir de los 30 años, la masa muscular disminuye gradualmente entre un 3% y 8% cada 10 años, y esta tasa se acelera por encima de los 60. La sarcopenia en adultos mayores es mucho más que una simple pérdida de masa muscular; es una condición que puede afectar profundamente la independencia y calidad de vida. Con el envejecimiento, la disminución de la fuerza muscular se vuelve inevitable, y si no se aborda a tiempo, puede derivar en caídas, fracturas y dependencia. Pero… ¿sabías que la sarcopenia no es una consecuencia inevitable del envejecimiento?
La sarcopenia es importante en el envejecimiento por varias razones. En primer lugar, la pérdida de masa muscular y fuerza funcional puede llevar a una disminución en la capacidad de realizar actividades diarias, como caminar, levantar objetos o mantener el equilibrio. Además, la sarcopenia también se asocia con cambios metabólicos adversos, ya que la masa muscular juega un papel crucial en el metabolismo al contribuir al gasto energético total del cuerpo. Otro aspecto importante es que la sarcopenia puede afectar la capacidad de recuperación y rehabilitación después de una enfermedad o cirugía.
Esta enfermedad degenerativa produce la pérdida de masa y potencia muscular con el paso del tiempo, originando una disminución progresiva de la fuerza que contribuye a la debilidad muscular, la discapacidad y la pérdida de independencia. Asimismo, la atrofia muscular en ancianos aumenta la probabilidad de sufrir caídas y fracturas, lo cual es un grave riesgo. Por ello, es importante saber cómo evitar caídas en personas mayores, ya que las complicaciones derivadas de una caída suponen la sexta causa de muerte en personas de más de 65 años. La sarcopenia es la puerta de entrada a la dependencia funcional y discapacidad física de forma paulatina, y a partir de los 80 años, el riesgo de caídas se multiplica, siendo la fractura de cadera (cuello del fémur) la consecuencia más grave.

Tipos de Atrofia Muscular
Existen tres tipos principales de atrofia muscular: fisiológica, patológica y neurogénica. La atrofia muscular se produce por un desequilibrio entre la síntesis de proteínas y su degradación, y como consecuencia, se deterioran las células nerviosas de los músculos esqueléticos.
Atrofia Fisiológica (por Desuso)
La atrofia fisiológica es la atrofia muscular por inactividad, por la falta de uso de ciertos músculos como consecuencia, por ejemplo, de llevar una vida muy sedentaria. Este tipo de atrofia a menudo se puede revertir con ejercicio y una mejor nutrición. Las personas más afectadas son aquellas que:
- Tienen trabajos que requieren que estén sentados, problemas de salud que limitan el movimiento, o disminución en los niveles de actividad.
- Están postradas en cama.
- No pueden mover las extremidades, generalmente debido a un accidente cerebrovascular, otra enfermedad cerebral o a problemas ortopédicos.
- Se encuentran en lugares donde no hay gravedad, como por ejemplo durante los viajes al espacio.
Atrofia Patológica
La atrofia patológica puede ser causada por el envejecimiento, la inanición y enfermedades, tales como el síndrome de Cushing (debido al uso elevado de medicamentos llamados corticosteroides o tener glándulas suprarrenales hiperactivas).
Atrofia Neurogénica
La atrofia neurogénica es el tipo más grave de atrofia muscular. Se produce por una enfermedad o lesión en los nervios que conectan los músculos, y suele manifestarse de manera más repentina que la atrofia fisiológica. Algunos ejemplos de enfermedades que afectan los nervios que controlan los músculos incluyen:
- Esclerosis lateral amiotrófica (ELA) o enfermedad de Lou Gehrig.
- Daño a un solo nervio, como el síndrome del túnel carpiano.
- Síndrome de Guillian-Barré.
- Daño a los nervios (neuropatía) causado por una lesión, diabetes, toxinas o alcohol.
- Polio (poliomielitis), una enfermedad viral que ataca el sistema nervioso y que puede provocar lesiones permanentes.
- Lesión de médula espinal.
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Causas de la Atrofia Muscular en Adultos Mayores
La atrofia muscular en adultos mayores puede tener un origen congénito o constitucional, o ser adquirida después de una enfermedad o una intervención quirúrgica. Las causas adquiridas incluyen condiciones como poliomielitis, pie zambo, enfermedad de Lou Gehrig, lupus, meningocoele o cirugías del pie.
Existen varias razones adicionales por las que se produce la atrofia muscular en las personas mayores:
- Déficit hormonal: La disminución de estrógenos y de testosterona tiene un fuerte impacto sobre los huesos y los músculos, lo que favorece el desarrollo de sarcopenia. La disminución de la producción de hormonas como la testosterona y el estrógeno también puede desempeñar un papel importante.
- Falta de actividad física o estilo de vida sedentario: Esta es una de las principales causas de pérdida de masa muscular en los adultos mayores. La inmovilidad física finalmente conduce al desgaste muscular, la debilidad y, en ocasiones, a la discapacidad.
- Envejecimiento natural: Con el envejecimiento, el cuerpo puede volverse menos sensible a las señales anabólicas que estimulan la síntesis de proteínas musculares.
- Mala nutrición: La malnutrición, incluida la desnutrición y la pérdida involuntaria de peso, puede contribuir a la pérdida de masa muscular en los adultos mayores.
- Diversas afecciones médicas: Otros factores incluyen quemaduras, terapia prolongada con corticosteroides, distrofia muscular y otras enfermedades de los músculos, osteoartritis y artritis reumatoidea.
Síntomas de la Atrofia Muscular
Los síntomas de la atrofia muscular pueden variar, pero comúnmente incluyen debilidad muscular, fatiga, dificultad para realizar actividades cotidianas y una disminución general en la capacidad de movimiento. La persona siente que su fuerza va disminuyendo y también su capacidad de movimiento.
La pérdida de masa muscular conduce a una disminución en la fuerza y la capacidad física, lo que puede contribuir a la fatiga y la sensación de agotamiento en los adultos mayores. Los primeros síntomas suelen ser sutiles y pueden pasar desapercibidos, pero además de la debilidad generalizada, se puede experimentar:
- Dificultad para subir escaleras.
- Dificultad para levantarse de una silla.
- Incapacidad para llevar a cabo tareas que antes se realizaban con facilidad.
- Dificultad para realizar las Actividades de la Vida Diaria (AVDs).
Aunque algunas personas se pueden adaptar a la atrofia muscular, incluso una atrofia muscular menor causa algo de pérdida de movimiento o fuerza. Es importante comunicarse con su proveedor de atención médica si presenta una pérdida muscular prolongada e inexplicable. Con frecuencia, esto se puede observar al comparar una mano, un brazo o una pierna con la otra.

Diagnóstico de la Atrofia Muscular y Sarcopenia
Si la atrofia muscular es consecuencia de una enfermedad o afección, es posible que la persona deba someterse a pruebas para identificarla. El médico puede solicitar pruebas para ayudar con el diagnóstico y descartar la presencia de algunas enfermedades. El diagnóstico de la sarcopenia suele basarse en una evaluación exhaustiva que incluye una historia clínica detallada, un examen físico y pruebas complementarias.
Las técnicas de evaluación incluyen:
- Medición de la masa muscular: Se puede realizar mediante técnicas como la absorciometría de rayos X de energía dual (DXA), la bioimpedancia eléctrica (BIA) o la resonancia magnética (RM).
- Funcionalidad física: Además de la fuerza y la masa muscular, se deben evaluar otros aspectos de la funcionalidad física, como la capacidad para caminar, levantarse de una silla o mantener el equilibrio.
- Análisis de sangre: Para detectar marcadores o causas subyacentes.
- Ultrasonido: Puede ser útil para evaluar la estructura muscular.
Tratamiento de la Atrofia Muscular en Adultos Mayores
Afortunadamente, existen varias opciones de tratamiento disponibles para abordar la atrofia muscular y mejorar la movilidad en las personas mayores. El tratamiento de la atrofia muscular depende de la existencia de alguna enfermedad subyacente y de la magnitud de la pérdida muscular. Si bien no existe un tratamiento farmacológico específico aprobado para la sarcopenia, se están investigando diversas opciones. Algunos medicamentos utilizados para otras afecciones, como la osteoporosis, podrían tener un efecto beneficioso en la masa muscular.
Ejercicio Físico Adaptado
Uno de los enfoques clave es la incorporación de un programa de ejercicios de resistencia y fortalecimiento muscular, adaptado a las necesidades individuales. Es un hecho probado que el ejercicio físico es capaz de revertir la sarcopenia, incluso en edades muy avanzadas o en personas con un gran deterioro funcional. Se recomienda un programa de ejercicios para ayudar a tratar la atrofia muscular, que incluya:
- Entrenamiento de fuerza: Implica el uso de resistencia (pesas, máquinas, bandas elásticas, etc.) y es fundamental para estimular el crecimiento y la regeneración muscular. Los ejercicios de resistencia, como el levantamiento de pesas o el uso de bandas elásticas, son fundamentales para aumentar la masa muscular y la fuerza.
- Ejercicio aeróbico: Además del entrenamiento de fuerza, el ejercicio aeróbico, como caminar, nadar, andar en bicicleta o bailar, es importante para mantener la salud cardiovascular y la resistencia.
- Ejercicios de equilibrio y flexibilidad: También se recomiendan para mejorar la función física y prevenir caídas.
- Periodización del entrenamiento: Es importante implementar una progresión gradual en el programa de entrenamiento, comenzando con cargas ligeras y aumentándolas de manera gradual con el tiempo.
Algunos de los ejercicios se pueden realizar en una alberca para reducir la carga muscular. Las personas que no pueden mover de forma activa una o más articulaciones pueden hacer ejercicios usando dispositivos ortopédicos o férulas (tablillas). Su proveedor de atención médica le puede dar más información sobre el programa de rehabilitación más adecuado.

Nutrición Adecuada
Además del ejercicio, es importante llevar una alimentación equilibrada y adecuada para proporcionar al cuerpo los nutrientes necesarios para el mantenimiento y crecimiento muscular. Un nutricionista puede elaborar un plan de alimentación adaptado a las necesidades individuales de cada persona con sarcopenia. Se enfocará en aumentar el consumo de proteínas de alta calidad, que son esenciales para la construcción y reparación muscular.
- Proteínas: Las proteínas son los componentes fundamentales para el mantenimiento de la masa muscular. Se recomienda que los adultos mayores consuman suficiente proteína de alta calidad en cada comida. Fuentes de proteínas recomendadas incluyen carnes magras, pescado, aves, huevos, lácteos, legumbres y productos de soja.
- Nutrientes esenciales: Es importante asegurarse de obtener otros nutrientes esenciales necesarios para la salud muscular. Estos incluyen vitaminas (como la vitamina D, vitamina C, vitamina E y vitamina B12), minerales (como calcio, magnesio y zinc) y ácidos grasos omega-3. Es fundamental una dieta rica en vitaminas y calcio en personas mayores, así como con suficientes calorías para que el adulto mayor tenga suficiente energía.
- Hidratación: Mantener una adecuada hidratación también es importante para la salud muscular. La deshidratación puede afectar negativamente la función muscular y la recuperación.
Fisioterapia y Terapia Ocupacional
En casos más severos de atrofia muscular, se pueden considerar tratamientos médicos adicionales, como la terapia física o la terapia ocupacional. La fisioterapia, al realizar determinados ejercicios y estiramientos, puede ayudar a reducir la inmovilidad. Los beneficios de la fisioterapia permiten mantener un nivel de autonomía en las actividades del día a día, desarrollando, manteniendo y recuperando al máximo el movimiento y la capacidad funcional de las personas.
Prevención de la Atrofia Muscular y Sarcopenia
La atrofia muscular es un problema común en personas mayores que puede afectar negativamente su movilidad y calidad de vida. La prevención y la adopción de un estilo de vida saludable desempeñan un papel crucial en el mantenimiento de la movilidad en las personas mayores. Es esencial fomentar un estilo de vida saludable en general, lo que implica evitar el sedentarismo y promover la actividad física regular, incluso si se trata de actividades de bajo impacto, como caminar o nadar.
La sarcopenia no es una consecuencia inevitable del envejecimiento. La prevención se basa en varios pilares:
- Actividad física diaria: El deporte en personas mayores es muy importante para mantener la salud y evitar la pérdida de masa muscular. Se recomiendan ejercicios controlados de resistencia y de fuerza para mejorar la calidad muscular y las funciones físicas.
- Alimentación saludable: Las personas que llevan una vida activa y tienen sus requerimientos nutricionales cubiertos tienen menos posibilidades de desarrollar sarcopenia.
- Buenos hábitos: Además del deporte y la correcta alimentación, es importante no fumar y también no consumir alcohol o estimulantes como la cafeína en exceso.
- Evaluaciones médicas periódicas: La combinación de ejercicio físico regular, una dieta rica en proteínas y evaluaciones médicas periódicas son los tres pilares de la prevención.
- Complementos naturales: Algunos complementos naturales, como la membrana de huevo, pueden ayudar a prevenir la atrofia muscular.
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Preguntas Frecuentes (FAQs)
¿Qué es la atrofia muscular en las piernas?
La atrofia muscular en las piernas es la pérdida de masa y fuerza en los músculos de las extremidades inferiores, generalmente causada por inactividad, lesiones o enfermedades neurológicas.
¿Se puede recuperar la masa muscular perdida?
Sí, en muchos casos es posible recuperar masa muscular mediante fisioterapia, ejercicio progresivo y una alimentación adecuada.
¿Cuánto tiempo tarda en recuperarse la atrofia muscular?
Depende de la causa y la gravedad, pero puede variar desde semanas hasta varios meses con tratamiento constante.
¿Qué ejercicios son recomendables para la atrofia muscular?
Ejercicios de fortalecimiento progresivo, movilidad y resistencia supervisados por un profesional de la salud.
¿La atrofia muscular duele?
No siempre causa dolor, pero puede estar acompañada de molestias si hay inflamación o lesiones asociadas.