El asma es una enfermedad pulmonar crónica caracterizada por la inflamación y el estrechamiento de las vías respiratorias. Aunque a menudo se asocia con la infancia, esta afección puede comenzar a cualquier edad o persistir desde la niñez, afectando significativamente a las personas mayores. En los adultos, el asma presenta desafíos únicos debido a la disminución natural de la función pulmonar con la edad y la coexistencia de otras condiciones de salud.

Diagnóstico preciso en el adulto mayor
Hacer un diagnóstico preciso requiere, en ocasiones, realizar pruebas con diferentes tratamientos. Es fundamental consultar a un médico si se presentan síntomas como falta de aliento, tos persistente (especialmente por la noche), opresión en el pecho y sibilancias.
Pruebas de función pulmonar
- Espirometría: Mide de qué manera los pulmones introducen y expulsan el aire, ayudando a confirmar la presencia y gravedad del asma.
- Medición del flujo espiratorio máximo: Un dispositivo simple que mide la fuerza con la que se puede exhalar. Valores inferiores a los habituales son señal de un posible mal funcionamiento pulmonar.
- Óxido nítrico exhalado fraccionado (FeNO): Mide la inflamación de las vías respiratorias.
- Pruebas adicionales: Incluyen pruebas de alergia, análisis de esputo, radiografías de tórax o tomografías para descartar otras afecciones como la EPOC o enfermedades cardíacas.
Estrategias de tratamiento
El objetivo es controlar los síntomas, mejorar la calidad de vida y reducir el riesgo de crisis. El tratamiento suele ser una combinación de:
Medicamentos de control a largo plazo
Estos se utilizan a diario para reducir la inflamación de las vías respiratorias:
- Corticoides inhalados: Son el eje fundamental del tratamiento para mantener el asma controlada.
- Inhaladores combinados: Contienen un corticoide y un agonista beta-2 de acción prolongada, útiles en casos de asma moderada a grave.
- Medicamentos biológicos: Inyecciones específicas utilizadas en pacientes con crisis frecuentes o síntomas que no mejoran con inhaladores habituales.

Medicamentos de alivio rápido (Rescate)
Actúan en minutos para abrir las vías respiratorias durante un ataque. Se recomienda llevar un registro de su uso; si se requiere con mayor frecuencia a la indicada, es necesario consultar al médico.
Desafíos y recomendaciones en la vida diaria
El manejo del asma en la vejez puede complicarse por el uso de múltiples medicamentos o dificultades motoras. Es importante:
- Plan de acción: Colaborar con el médico para elaborar un plan escrito que detalle cuándo ajustar dosis o qué hacer ante una crisis.
- Control de desencadenantes: Evitar el humo, usar aire acondicionado para reducir polen y ácaros, y mantener una limpieza regular del hogar.
- Actividad física: El ejercicio regular fortalece corazón y pulmones. Se recomienda calentar antes de la actividad y tener siempre a mano el inhalador de rescate.
- Comorbilidades: Controlar problemas como el reflujo ácido, la apnea del sueño o la salud mental, ya que pueden empeorar los síntomas asmáticos.
Técnica de Respiración Diafragmática, Profunda, Torácica | Guía práctica para Principiantes.
Atención a situaciones de emergencia
Se debe buscar atención médica inmediata si se presenta dificultad extrema para respirar, labios o uñas con coloración azulada, confusión, o si el inhalador de rescate no produce mejoría. La planificación de los cuidados futuros, incluyendo la elección de una persona de confianza para decisiones médicas, es esencial para garantizar una atención adecuada.