El Proyecto PACYT en la Universidad de Concepción: Planificación, Controversias y Futuro

Introducción al Proyecto PACYT y su Contexto

La instalación del denominado PACYT (Parque Científico y Tecnológico) es hoy un tema en boga en la prensa local. En el año 2007, se presentó a la Rectoría de la Universidad de Concepción (UdeC) la idea de estudiar un plan urbanístico-paisajístico para el desarrollo físico del campus. Esta iniciativa surgió ante la preocupación de que el campus se estaba malogrando por la acelerada ocupación de sus escasos espacios remanentes, sin un plan de contingencia ni una visión de futuro que evitara el deterioro de este conjunto paradigmático.

La propuesta fue aprobada por el rector Lavanchy y se denominó “Estudio para un Plan de Desarrollo Físico del Campus”. Para llevarlo a cabo, en la Unidad Interdisciplinaria de Arquitectura y Planeamiento -orientada expresamente a la asistencia técnica y dirigida en ese entonces por el autor de este texto dentro de la Facultad de Arquitectura- se constituyó un grupo muy interdisciplinario con docentes de dicha facultad y de otras dos más.

Mapa del campus de la Universidad de Concepción con áreas de desarrollo

La Propuesta Alternativa y Desafíos de Integración

La posición profesional del equipo ante la rectoría, más que académica, y así lo hicieron notar, era que un conjunto de edificios e infraestructuras destinadas a empresas o unidades tecnológicas que conformaran un parque científico y tecnológico, según los modelos conocidos en el mundo, no debería ser de iniciativa y propiedad de una sola universidad. Idealmente, debería ser de iniciativa y propiedad comunitaria entre todas las universidades localizadas en la región, atendiendo a la naturaleza integradora de la idea, de modo de mancomunar intereses, capacidades y recursos financieros.

Posteriormente, dentro del plan paisajístico-urbanístico, el equipo decidió estudiar una alternativa a lo que la autoridad quería para el hoy denominado PACYT. Esta propuesta se ubicaba dentro del saldo de terreno alto y antiguo del actual campus, específicamente en la zona posterior orientada al nororiente de La Cascada, donde se ubica el Observatorio Geodésico TIGO. Es un terreno aún agreste, con pendientes medias y relativamente amplio y libre.

Considerando un hipotético desarrollo físico de los posibles laboratorios y oficinas que se puedan instalar en un parque científico, y dados los datos disponibles y proyectables, la cabida física del área respondía con creces a lo razonablemente necesario en un futuro también razonable, lo que se demostró en los anteproyectos elaborados. El autor destaca que su equipo trabajó en un proyecto alternativo que sirve tanto al PACYT como a la propia universidad.

Infografía: Comparativa de ubicaciones propuestas para el PACYT en UdeC

Falta de Colaboración y Exclusión del Equipo Alternativo

Sin embargo, el grupo “oficialista” no mostró ningún interés en interrelacionarse con este equipo académico, el cual estaba constituido por arquitectos urbanistas y geógrafos de la Facultad de Arquitectura y de otras, como las de Ingeniería y Ciencias Forestales. Este grupo trabajó sin contactos internos y con profesionales externos e internos gestionados por Empreudec.

En varias ocasiones se solicitaron antecedentes y documentación que podría ser de uso mutuo, pero no fueron proporcionados, y el equipo fue excluido de las reuniones ampliadas. Se hizo evidente que su trabajo no era bien visto y fueron excluidos expresamente, aun cuando nunca se les notificó formalmente. A tal punto se llegó que cuando estaban en la última etapa de su propuesta para el futuro desarrollo del campus, que incluía un PACYT en un lugar distinto al deseado por las autoridades, se les retiró el financiamiento para concluir el estudio, con argumentos administrativos que no se detallan.

Críticas a la Ubicación Actual del PACYT

Las razones de lo inadecuado de la ubicación del PACYT son varias y han sido expuestas en artículos de prensa local y en un blog de Internet. Las autoridades de la UdeC dispusieron en un primer momento de un antecedente primario para comenzar cualquier estudio urbanístico: el informe físico y ambiental que elaboró la Facultad de Ciencias Forestales sobre el territorio en cuestión seleccionado para el PACYT. El resultado de este informe fue lapidariamente negativo.

Desafíos Topográficos y Costos Asociados

Las principales razones del equipo para objetar esa localización son la difícil topografía y la calidad del suelo, consideradas realmente insoslayables. Se argumenta que, si esto se superara con obras bien pensadas y buena tecnología, el costo sería enorme.

Esta no es una suposición sin base. Una experiencia personal del autor fue cuando, como oficina consultora del Estado, se negaron a participar en la invitación expresa que se les hizo para proyectar el entonces llamado Barrio Modelo, en el entorno de la laguna Lo Méndez. Un análisis básico de factibilidad a partir del lugar, de los planos topográficos disponibles y de los estudios del suelo realizados por consultoras especializadas, llevó a una rotunda negativa, ya que el costo no sería sostenible ni para viviendas sociales ni aun de otro estrato.

No obstante, el MINVU insistió y después de varios años lograron urbanizar y edificar el proyecto social, que al concluir fue declarado, subterráneamente, como el más caro del país en ese entonces, sin que se conozca el costo real-real.

Mapa topográfico del terreno del PACYT en UdeC

La "Cercanía a las Facultades" como Argumento Cuestionado

En lo conceptual, una primera debilidad a juicio del equipo crítico estaba en la razón casi ingenua que la autoridad sostenía: la cercanía del PACYT con las facultades era para ellos un sine qua non. Se plantea la interrogante de por qué esta cercanía sería indispensable y si en el caso de las universidades ahora invitadas a participar eso no interesa, o de dónde se establece que las instalaciones estarían tan ligadas a los edificios universitarios como para tener que estar tan cercanos.

Las experiencias en la UdeC demostraban que, en el tipo actual de trabajo virtual y en línea, la presencia física absoluta no es indispensable. Las reuniones físicas interfacultades de docentes son muy difíciles de organizar, aunque los edificios estén al lado, lo que sugiere que la cercanía física no parece ser un beneficio sin el cual las cosas no funcionan.

Impacto Urbanístico Negativo en Concepción

Desde una visión más global, y desde el punto de vista del barrio actual que comprende el propio campus y su barrio residencial adyacente, la localización de un complejo tan grande como el que muestran las imágenes virtuales generaría un impacto urbanístico muy negativo. Este sector urbano es hoy un “bolsón” o “terminal urbano” encasillado por la cadena de cerros del Caracol; es el sector más singular del centro de la ciudad, que se vería afectado en su aún tranquila red vial, ya que sus estrechas calles pasarían a transformarse en corredores urbanos.

Más aún, si se vislumbra que el desarrollo real del PACYT pretende abrir definitivamente el camino del Alto Caracol como un corredor entre Chiguayante, Lonco y el centro de Concepción. Surge una interrogante que muchos penquistas se hacen: si las autoridades del PACYT hablan de 40 posibles organizaciones interesadas en establecerse allí, y si se sabe que las instalaciones físicas tipológicamente requieren de poca superficie y de moderado volumen edificado (no se trata de galpones ni de los típicos barrios industriales fabriles), a ojo de buen observador se puede ver que cabrían en uno de esos grandes edificios que aparecen graficados en el proyecto virtual mostrado públicamente, y que, aun así, el edificio quedaría semivacío.

Plano urbanístico del sector Caracol y área adyacente al campus UdeC

Intereses Inmobiliarios y Perspectivas de Desarrollo Regional

Una conclusión no marginal en el caso del PACYT en discusión es que, obviamente, los predios de la UdeC La Cantera y El Guindo multiplicarían su valor al transformarse en áreas urbanizadas y conectadas por una vialidad nueva entre Concepción y la comuna de Chiguayante, además de abrirse al desarrollo inmobiliario como lo plantean los planes reguladores comunal y metropolitano. Si la universidad los tiene como respaldo para sus complejos movimientos financieros, esto sería una ventaja adicional.

Parece ser el principal valor agregado del proyecto PACYT, más que la utopía de un complejo urbanístico y paisajístico de grandes edificios de laboratorios y sofisticados talleres tecnológicos tipo Silicon Valley, financiado, en un principio al menos, con recursos públicos. Se trata de los fundos “La Cantera” y “El Guindo”, que se ubican a un costado del Centro de Biotecnología de la casa de estudios.

Infografía: Valorización de terrenos

Declaraciones de Autoridades UdeC sobre el Desarrollo

El director de Servicios de la casa de estudios, Alejandro Tudela, comentó que “se trata del trazado, despeje y movimiento de tierras para un camino que se llamará Los Españoles Oriente”. Tudela agregó que esto permitirá, además, el desarrollo de otras actividades de la propia casa de estudios.

Por su parte, Claudio Maggi, director de Desarrollo e Innovación UdeC, consideró que “esto es un hito muy importante, ya que es una señal física y clara sobre el interés y compromiso para sacar adelante este proyecto”.

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