La información sobre crímenes contra personas con discapacidad abarca múltiples contextos y geografías, desde incidentes de robo con resultado fatal hasta el genocidio sistemático durante el régimen nazi, pasando por casos de asesinatos familiares y agresiones en centros de cuidado. Estos eventos subrayan la vulnerabilidad de este grupo y la necesidad de una justicia que considere sus particularidades.
Caso de un anciano en Barcelona acusado de homicidio
Un suceso que ha conmocionado al barrio del Bon Pastor de Barcelona involucra a Pepe, un anciano de 66 años, quien ha sido internado en la prisión de Brians. La familia de Pepe, quien padece una enfermedad pulmonar obstructiva, depende de una botella de oxígeno y una silla de ruedas, no puede creer la decisión judicial. Aseguran que el juez ha enviado a prisión provisional a este vecino de Barcelona, enfermo y en silla de ruedas, por «riesgo de fuga», tras matar al ladrón magrebí que le asaltó para robarle la cadena de oro que tenía en su cuello. El auto de prisión también se apoya en la gravedad del delito cometido: homicidio.
Los allegados del anciano, víctima del robo y verdugo del ladrón, creen en la Justicia aunque «está como está» y piden que se tenga en cuenta el estado de salud de Pepe que apenas puede caminar. El Tribunal de Instancia número 8 de Barcelona dictaminó el martes el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza de Pepe, desatando una oleada de indignación entre sus vecinos del barrio del Bon Pastor de Barcelona.
Reacción de los vecinos
El enfado de los vecinos se tradujo en una concentración pública de 300 personas que han exigido de forma pacífica la puesta en libertad de su vecino, enfermo y vulnerable. Todos creen que Pepe actuó en defensa propia y consideran que se está cometiendo una tremenda injusticia con él. Tampoco ayuda la oleada de robos y atracos que están sufriendo en el barrio barcelonés.
Los hechos por los que Pepe está en prisión tuvieron lugar el pasado domingo, 5 de abril, en el humilde barrio del Bon Pastor de Barcelona cuando el anciano de 66 años salió a tomar el sol en su silla de ruedas. En ese momento, se presentó un atracador marroquí en patinete e intentó atracar a Pepe y arrebatarle la cadena de oro que siempre lleva en su cuello.
Asesinato de una persona vulnerable en Madrid
La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a Hugo Enrique U. R. a la pena de prisión permanente revisable como autor de un delito de asesinato de persona especialmente vulnerable, tras declararlo culpable por unanimidad un Tribunal del Jurado. La sentencia considera acreditado que el acusado mató a su compañero de piso, Abbas T.
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El jurado declaró probado por unanimidad que en la mañana del 30 de julio de 2024, en el domicilio situado en la calle Bulevar de la Naturaleza, en Madrid, el acusado atacó con un cuchillo de cocina a la víctima, con quien convivía. El fallo describe con detalle las lesiones causadas: múltiples heridas inciso-punzantes y cortantes en el cuello, región mamaria, paraesternal e hipocondrio izquierdo, varias de ellas de gran profundidad -algunas de hasta 20 centímetros de trayecto-, así como lesiones defensivas en las manos. Una de las cuchilladas alcanzó el corazón.
El jurado consideró probado que la confesión se produjo antes de que el procedimiento judicial se dirigiera formalmente contra él, lo que permitió aplicar la atenuante de confesión prevista en el artículo 21.4 del Código Penal. La magistrada-presidenta del Tribunal del Jurado razona que concurren todos los elementos del asesinato: la acción de matar, el dolo o intención de causar la muerte, la relación de causalidad entre la conducta y el resultado, y la circunstancia cualificadora de alevosía.
Respecto a la alevosía, el fallo destaca que el acusado actuó asegurándose la ejecución del delito sin riesgo para su persona y anulando cualquier posibilidad de defensa por parte del ofendido. La víctima, con movilidad muy limitada y desplazándose en silla de ruedas, fue atacada de forma repentina en el interior de su domicilio. Además, el tribunal considera probado que el acusado se valió de la discapacidad de la víctima, lo que activa la agravación específica del artículo 140 del Código Penal.
En el ámbito de la responsabilidad civil, el condenado deberá indemnizar a cada uno de los dos hijos menores de la víctima con 98.730 euros, cantidades que percibirán a través de su madre; a la esposa, con otros 98.730 euros -si se acredita en ejecución de sentencia-; y a la hermana del fallecido con 16.500 euros.
Tragedia familiar en Chile: Camarógrafo asesina a sus hijos gemelos con discapacidad
Eduardo Cruz-Coke Japke, de 62 años, reconocido camarógrafo y director de fotografía chileno, fue hallado muerto de un disparo en su vivienda de la comuna de La Reina, en Santiago de Chile. La principal hipótesis de los investigadores es que asesinó a sus dos hijos gemelos con discapacidad, de 17 años, antes de quitarse la vida. El caso generó profunda conmoción en Chile por la trayectoria del hombre y la violencia del episodio.

Cruz-Coke Japke era conocido por su trabajo audiovisual en la Fundación Teletón, institución dedicada a la rehabilitación de niños y jóvenes con discapacidad motora. Fue encontrado este sábado cerca de las 19, en una habitación contigua a la de sus hijos. De acuerdo con las primeras pericias, los adolescentes fueron hallados sin vida en el dormitorio principal con signos de asfixia, mientras que el hombre fue encontrado en el patio con múltiples heridas cortopunzantes y un arma de fuego junto a su cuerpo.
Los gemelos, identificados con las iniciales F.R.CC.G. y E.A.CC.G., figuraban en el registro de personas con discapacidad de la Municipalidad de Providencia, según información de Emol. El fiscal Francisco Lanas Madrid, de la Fiscalía Oriente, confirmó que la línea de investigación se centra en un homicidio seguido de suicidio. “Podemos descartar preliminarmente que se trataría de alguna especie de robo. Sería más una situación de índole familiar, pero como les digo, la motivación y las causas de muerte de las personas en materia de investigación esperamos poder aclararlo”, señaló.
En la misma línea, la subcomisario Connie González, de la Brigada de Homicidios Metropolitana, sostuvo que no hay indicios de participación de terceros, y que las pruebas recogidas en la vivienda descartan un hecho delictivo externo. La madre de los adolescentes se encontraba de viaje en Bariloche al momento del hecho y regresó de urgencia a Santiago tras ser notificada de la tragedia.
El mensaje de la Fundación Teletón
La Fundación Teletón lamentó la muerte de Cruz-Coke Japke y difundió un comunicado en el que destacó su trayectoria profesional y su compromiso con la institución. “Eduardo colaboró con Fundación Teletón durante varios años como camarógrafo y director de fotografía”, expresaron. “Fue un gran profesional que, con su talento, dedicación y generosidad, contribuyó a dar vida a muchas de las historias que compartimos en el programa Teletón. Su vínculo con nosotros se mantuvo y con este trabajo se mantuvo hasta hoy”, agregaron desde la organización. En sus redes sociales, la última publicación del hombre -fechada el 11 de octubre- mostraba un mensaje de despedida a una mujer cercana, ahora visto por sus allegados como una posible señal de su estado emocional previo a la tragedia.
Enfermera acusada de asesinar a residentes en centro para discapacitados en Alemania
Un juicio ha comenzado en Alemania contra una enfermera acusada de haber apuñalado a cuatro residentes de un centro para discapacitados. Inés Andrea R., de 52 años, sospechosa de cuatro asesinatos y tres intentos de asesinato, fue internada en una institución psiquiátrica por signos "evidentes" de enfermedad mental, según la fiscalía.
El juicio, que durará hasta principios de diciembre, se celebra en el tribunal de Potsdam, en el sur de Berlín, donde tuvieron lugar los acontecimientos que en abril sacudieron al país. El tribunal deberá determinar si la acusada puede ser considerada responsable de sus actos, teniendo en cuenta su estado psiquiátrico. También tratará de determinar qué la llevó a cometer la masacre.
Está acusada de apuñalar hasta la muerte, el 28 de abril, a cuatro residentes de un centro para discapacitados psicomotores en el que trabajaba. Las víctimas, dos mujeres y dos hombres, de entre 31 y 56 años, no pudieron defenderse. También atacó a otras tres personas, hiriendo gravemente a una mujer de 43 años.
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El programa de "eutanasia" nazi y el exterminio de personas con discapacidad
Durante el III Reich, el concepto de "eutanasia" fue pervertido para referirse al exterminio sistemático de aquellos alemanes a quienes los nazis consideraban "que no merecían la vida" por supuestos defectos o enfermedades genéticas. A partir del otoño de 1939, se establecieron instalaciones de gaseo en Bernburg, Brandenburg, Grafeneck, Hadamar, Hartheim y Sonnenstein. Los médicos seleccionaban a los pacientes y eran transferidos desde las clínicas a uno de estos centros de gaseo donde eran asesinados. Después de que la indignación pública obligara a poner fin a los exterminios centralizados, los médicos empezaron a aplicar inyecciones letales a quienes eran seleccionados para la "eutanasia" en las clínicas y los hospitales de toda Alemania.

Adolf Hitler sostenía que la guerra "era el mejor momento para eliminar a los enfermos incurables". Muchas personas con discapacidades físicas y mentales eran vistas como "inútiles" para la sociedad, una amenaza para la pureza genética aria y, en última instancia, no merecían la vida. El programa de "eutanasia" requería la cooperación de muchos médicos alemanes que revisaban los expedientes médicos de los pacientes de instituciones para determinar qué personas con discapacidades o enfermedades mentales debían ser asesinadas. Los médicos también supervisaban los asesinatos reales.
Los pacientes condenados eran transferidos a seis instituciones de Alemania y Austria, donde eran asesinados en cámaras de gas construidas especialmente para ese fin. Los bebés y los niños pequeños que tenían discapacidades también eran asesinados mediante una dosis letal de drogas o por inanición. Pese a las protestas públicas de 1941, la dirigencia nazi continuó en secreto con este programa durante toda la guerra. El programa T-4 se convirtió en el modelo para el asesinato en masa de judíos, romaníes (gitanos) y otros grupos en campos equipados con cámaras de gas que los Nazis abrirían en 1941 y 1942.
El caso de Helene Melanie Lebel
Helene Melanie Lebel, la mayor de dos hijas nacida de un padre judío y una madre católica, fue criada como católica en Viena. Su padre murió durante la primera guerra mundial cuando Helene tenía solamente cinco años, y su madre se volvió a casar cuando Helene tenía quince años. Conocida afectuosamente como Helly, Helene amaba nadar e ir a la ópera. Después de terminar la escuela secundaria empezó a estudiar abogacía.
A los 19 años, Helene empezó a mostrar síntomas de enfermedad mental. Su condición empeoró durante 1934, y en 1935 tuvo que dejar sus estudios y su trabajo de secretaria legal. Después que perdió su perro, Lydi, sufrió un colapso nervioso. La diagnosticaron con esquizofrenia, y fue internada en el hospital psiquiátrico Steinhof de Viena. Dos años después, en marzo de 1938, Alemania anexó a Austria [Anschluss].
En 1940, Helene fue confinada a Steinhof y no se le permitió irse a su casa aunque su condición había mejorado. Sus padres fueron llevados a creer que Helene sería dada de alta pronto. Pero la madre de Helene fue informada en agosto que Helene había sido transferida a un hospital en Niedernhart, cruzando la frontera de Bavaria. En realidad, Helene fue transferida a una prisión convertida en Bradenburg, Alemania, donde fue desvestida, sujeta a un examen físico, y llevada a un cuarto de duchas. Helene fue una de 9.772 personas gaseadas ese año en el centro de “Eutanasia” de Brandenburg.
Desarrollo y alcance del programa de exterminio
El programa de "eutanasia" comenzó a aplicarse a personas nacidas con deformidades, a quienes se les administraba morfina o escopolamina. Pronto incluyó a minusválidos adultos, pacientes con trastornos neurológicos como la corea de Huntington, y aquellos que habían pasado más de cinco años en hospitales o instituciones psiquiátricas. Muchas personas fueron simplemente sacadas de sus casas y asesinadas.
Los centros de ejecución se camuflaban, con cámaras de gas que simulaban ser duchas públicas. El monóxido de carbono era introducido a través de las "duchas" para asesinar a las víctimas. Había crematorios para incinerar los cadáveres, y se emitían certificados de defunción falsos. La población local a menudo sospechaba lo que sucedía debido al olor de los crematorios y la llegada de autobuses con los pacientes.
El programa se expandió rápidamente y, según el Informe del Dr. Franz Blaha en los juicios de Nuremberg, se calculó que el número de muertos de judíos y "asociales" debía de ser entre 5.659.000 y 5.673.100. Otros cálculos elevan la cifra a 5.978.000, oscilando entre los cinco y los seis millones.
Los hospitales psiquiátricos, como Hadamar, se convirtieron en centros de matanzas, donde se experimentaron los primeros gaseamientos nazis. Se estima que el programa "Aktion T4" acabó con la vida de más de 100.000 víctimas indefensas antes de su finalización oficial el 24 de agosto de 1941, aunque continuó de forma clandestina.
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