El envejecimiento de la población ha estado en la agenda de gestores, profesionales, académicos y formuladores de políticas públicas con el objetivo de garantizar vías para que la vejez esté bien asistida y cuidada. En Brasil, se han realizado esfuerzos en el Sistema Único de Salud (SUS) con el objetivo de reorganizar la práctica asistencial y la salud de las personas mayores. La APS está definida por la Política Nacional de Salud del Adulto Mayor (PNSPI) como puerta de entrada a la atención de la salud del adulto mayor y el referente de la red especializada de mediana y alta complejidad.
El PNSPI decide los lineamientos relevantes para la atención integral de la salud del adulto mayor, tales como promover el envejecimiento saludable y activo, apoyar el desarrollo de la atención informal, así como la rehabilitación y mantenimiento de la capacidad funcional, siendo responsable de orientar todas las acciones en el sector de la salud e indicar las responsabilidades de las instituciones para que se pueda llegar a la propuesta. Además, brinda orientación sobre el proceso de evaluación en curso que debe acompañar su desarrollo, teniendo en cuenta los posibles ajustes derivados de la práctica.
Según una investigación realizada en Brasil, la implementación de la atención al adulto mayor en el contexto de la APS incluye como desafíos la falta de integralidad de las acciones, la desfragmentación de la atención, la ausencia de equipos interprofesionales y las dificultades en el uso y acceso al sistema de salud. En este sentido, investigar los factores que potencian y debilitan la calidad de la atención al adulto mayor en la APS puede ayudar a los profesionales y gestores a actuar en la planificación y mejora de la oferta asistencial.
Este tema es de gran relevancia, ya que el 75,3% de los ancianos brasileños dependen exclusivamente del SUS para tener acceso a los servicios de salud y el 70% tiene una o más ENT. En vista de la primera fase de la revisión, la pregunta guía de investigación se elaboró en base a la estrategia PICO: P - población y problema, I - intervención, C - comparación y O - outcome. Así, se consideró P: usuarios ancianos en la APS, I: calidad de la atención, C: cualquier comparación respecto a los factores relacionados con la calidad de la atención al anciano y O: atención de la salud. Para definir los términos de búsqueda se llevó a cabo una consulta con los Descriptores de Ciencias de la Salud (DeCS). Se eligió el descriptor "salud de los ancianos" y sus correlatos, que se combinó con el término de búsqueda "atención primaria de salud" y "calidad de la atención de salud" y sus respectivas expresiones en inglés. Los operadores booleanos "AND" y "OR" se utilizaron para la combinación.
Metodología y hallazgos relevantes de la revisión
Cuadro 1 resume estrategias de búsqueda y resultados de las producciones identificadas. Los criterios de inclusión para la muestra fueron: estudios con personas de 60 años o más, profesionales de la salud y gestores; que aborden la calidad de la atención de la salud de las personas mayores en la APS; estudios con diseño cualitativos, cuantitativos y mixtos; artículos publicados en línea en los últimos 5 años (2015 a 2020), disponibles en portugués, inglés o español y en su totalidad. La búsqueda generó 780 referencias; tras eliminación de duplicados y criterios temporales, quedaron 258 para evaluación, de los cuales 228 fueron excluidos por temática, método, falta de resumen o por ser disertación/tesis.

Para facilitar la extracción y síntesis de datos, se desarrolló una matriz de síntesis descrita en una hoja de cálculo Excel. Los datos recopilados incluyeron periódico, país y año de publicación, autor(es), título, diseño del estudio, principales resultados, factores relacionados con la calidad de la atención y nivel de evidencia. Parte de estos datos se representa en Cuadro 2: Muestra final de artículos. Gran parte de las publicaciones se refieren al año 2019 (7 artículos), seguido de 2018 (3), 2017 y 2015 (2 cada año) y 2020 (1). El diseño cualitativo fue el más prevalente entre las encuestas (5 artículos).
En cuanto al lugar de publicación y desarrollo, nueve estudios (60%) se realizaron en Brasil, tres (20%) en Países Bajos, dos (13,3%) en Sudáfrica y uno (6,7%) en Estados Unidos. En general, los artículos mostraron aspectos identificados y/o realizados por profesionales de la salud, gestores y adultos mayores como necesarios para la calidad de la atención al anciano en la APS.
Entre las percepciones de los adultos mayores, se identifica que valoran la discusión sobre el impacto de enfermedades o tratamientos en su calidad de vida, el servicio adaptado a sus deseos y el mantenimiento de su autonomía para decisiones que impacten su seguimiento y tratamiento de salud. La continuidad de la atención por los mismos profesionales de la salud fue vista como positiva, pues favorece la relación de confianza y la adherencia a prácticas terapéuticas. Los procesos de trabajo valorados incluyen la educación en salud, la disponibilidad de folletos o sitios web confiables y el seguimiento de derivaciones para evitar ausentismo y asegurar acceso a especialistas.
La APS es vista como la puerta de entrada preferida en el SUS por la posibilidad de seguimiento a lo largo de la vida, pero se identifica una ausencia de un modelo de atención dirigido al adulto mayor, ya que la atención se proporciona con base en el cuidado de adultos sin considerar las necesidades específicas de la vejez. La APS reactiva, fragmentada y con dificultad para atender la complejidad de las necesidades de las personas mayores en la comunidad es un hallazgo clave. A pesar de que la atención a las ENT fue destacada, la estratificación del riesgo y la valoración multidimensional de la fragilidad siguen subutilizadas. Hay necesidad de fortalecer la atención centrada en el envejecimiento activo y saludable y de incorporar evaluaciones funcionales de alto nivel en la práctica diaria.
Los estudios señalan debilidades en la atención de la salud del anciano en la APS que impactan directamente en la calidad percibida por el adulto mayor, destacando el acceso y la integralidad como factores críticos. Se propone institucionalizar la estratificación de riesgos, el uso de indicadores epidemiológicos y la evaluación de la calidad de los servicios de APS como proceso de transformación de las prácticas. Estas conclusiones señalan la necesidad de futuras investigaciones para entender mejor los factores asociados a la calidad de la atención en la APS para adultos mayores, así como la importancia de fortalecer políticas como el PNSPI y la atención a ENT, con miras a una atención integral y de calidad.
Factores que influyen en la calidad de la atención y características de los adultos mayores
El envejecimiento se acompaña de síndromes geriátricos y fragilidad; la atención debe considerar la autonomía y la funcionalidad como indicadores centrales. En este sentido, la evaluación geriátrica integral se presenta como un proceso multidimensional que abarca capacidades funcionales, médicas y psicosociales, con el objetivo de planificar tratamiento y seguimiento, optimizar resultados y facilitar la gestión de casos. La continuidad de cuidados, el vínculo con profesionales y la educación en salud son elementos clave para fortalecer la calidad de la atención.

Además, se destacan problemas como la desfragmentación de servicios, la falta de equipos interprofesionales y la necesidad de adaptar la APS a la complejidad de las condiciones de las personas mayores. La evaluación de la capacidad funcional y la detección temprana de fragilidad y deterioro cognitivo son cruciales para prevenir caídas, hospitalizaciones y institucionalización.
Apuntes sobre la salud cerebral y factores protectorios en el envejecimiento
La OMS define el envejecimiento saludable como el desarrollo y mantenimiento de una capacidad funcional que permita el bienestar en la edad avanzada, con énfasis en poder aprender, decidir, moverse, relacionarse y contribuir a la sociedad. Los cambios cerebrales con la edad incluyen reducciones en volumen cortical y cambios en la sustancia blanca, con variaciones entre sexos y regiones cerebrales; los síndromes geriátricos y la demencia, incluida la enfermedad de Alzheimer, son preocupaciones relevantes ante el aumento de la población mayor.
Factores protectores como la dieta equilibrada, la moderación en el consumo de alcohol y la actividad física regular están asociados a un mejor funcionamiento cognitivo y mayor bienestar. La interacción entre la biología, el envejecimiento, el entorno y el estilo de vida determina la trayectoria individual del envejecimiento. En prevención, mantener hábitos saludables desde la adultez puede disminuir el riesgo de enfermedades crónicas y retrasar la dependencia de cuidados.

Implicaciones para políticas y prácticas en salud pública
La Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030) promueve liderar estrategias que permitan vivir una vida larga y saludable. Es fundamental evitar concebir el envejecimiento como enfermedad y fomentar la valoración de los talentos y contribuciones de las personas mayores a la sociedad. Las políticas deben contemplar entornos físicos y sociales que faciliten la autonomía, la participación y el acceso a servicios de salud y sociales, reduciendo estigmas y prácticas edadistas.
Enfoques recomendados para la APS y la atención al adulto mayor incluyen la institucionalización de la evaluación funcional multidimensional, la continuidad de cuidados, la coordinación interprofesional y la adaptación de servicios para las necesidades específicas de las personas mayores. La educación continua de profesionales, la capacitación en gerontología y la participación de las personas mayores en la toma de decisiones son componentes esenciales para mejorar la calidad de la atención en APS.
Perspectivas finales sobre la investigación en adultos mayores
La investigación en salud de este grupo etario necesita una visión integral y transdisciplinaria que integre biología, epidemiología, farmacología, factores sociales y tecnología para mejorar el estado de salud y la funcionalidad. La discapacidad y los síndromes geriátricos requieren intervenciones de cuidado centradas en la persona, con énfasis en la prevención, la educación en salud y la atención basada en la evidencia. Las futuras investigaciones deben explorar la relación entre calidad de la atención en APS y resultados funcionales, incluida la autonomía y la calidad de vida de las personas mayores.