Claude-Henri de Rouvroy, conocido como el conde de Saint-Simon (1760-1825), fue un influyente pensador francés considerado precursor del socialismo y pionero en el estudio de la sociedad industrial. Su pensamiento y convicciones no aparecieron de forma sistemática, sino como un "hervidero de ideas" recogidas por sus discípulos en la llamada "Escuela de Saint-Simon". A lo largo de su vida, Saint-Simon fue reconocido como un innovador en el campo del pensamiento social y económico, y sus aportes a la sociología y su influencia en el desarrollo del socialismo y el marxismo son ampliamente reconocidos.

Biografía y Contexto Histórico de Saint-Simon
Henri de Saint-Simon nació en París en 1760, en una época de grandes cambios políticos y sociales. Proveniente de una familia condal de la nobleza, su infancia transcurrió en un entorno privilegiado, y entre sus educadores se encontraba D'Alembert. Desde joven fue un aristócrata amante de la libertad.
Participó como voluntario en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos de América del Norte, donde alcanzó el grado de coronel. Durante la Revolución burguesa de fines del siglo XVIII en Francia, renunció a su título de conde. En el primer período de la Revolución, simpatizó con ella, desilusionándose con la llegada de la época del terror. Más tarde, hacia 1806, se dedicó a las ciencias y, en un momento, labró una fortuna mediante especulaciones en la Bolsa, utilizando el dinero ganado para proseguir sus estudios. Saint-Simon conoció la riqueza y la pobreza, y murió en la miseria.
Su obra se sitúa en el primer cuarto del siglo XIX, un momento crucial para la intelectualidad europea, en el que se abandonó el pensamiento del Siglo de las Luces y se convirtió al hombre en objeto del conocimiento científico, posibilitando la aparición de las ciencias sociales.
La Necesidad de una Ciencia Social Positiva
Saint-Simon estaba fascinado por la ley de la gravedad de Newton, la cual sostenía como la única «ley universal» de la que todas las verdades, materiales y espirituales, podían ser deducidas. Creía que si Newton fue el profeta de Dios para la física, él mismo sería el profeta para las ciencias sociales. Anticipándose a los positivistas, pensó que el método empírico de la física debía ser adoptado para el estudio del hombre. Saint-Simon consideraba que la historia había de convertirse en una ciencia tan positiva como la ciencia natural.
Volcó sus críticas en la religión y la metafísica, denunciando todo rastro de las viejas costumbres, la subordinación a los dogmas establecidos, y la incapacidad de pensar positivamente las relaciones sociales y su evolución. Todo este esfuerzo crítico sería la preparación para el estudio de la nueva disciplina, los preámbulos para una nueva fase de creación y de organización. El vasto campo de los hechos sociales se encontraba aún en manos de las creencias teológicas y de la abstracción filosófica.
La "Fisiología Social" como Precursora de la Sociología
Sus ideas influyeron significativamente en el desarrollo de la sociología, destacando su concepto de "fisiología social", precursor de la sociología moderna. Saint-Simon es considerado uno de los precursores de la sociología debido a su enfoque en el estudio científico de la sociedad. Su concepto de fisiología social proponía analizar las estructuras sociales de manera similar a cómo se estudian los organismos vivos. Esta idea fue retomada y desarrollada por Auguste Comte, quien acuñó el término sociología para describir el estudio sistemático de la sociedad.
Emile Durkheim fue uno de los primeros en aportar una nueva interpretación de la obra de Saint-Simon y en señalar su importancia en la fundación de la disciplina. El intento de Saint-Simon de crear una "ciencia del hombre" o "ciencia de las sociedades" puede ser considerado como el primer intento sistemático de creación de las ciencias sociales. Saint-Simon apostó por que el observador social se propusiera el estudio de las "organizaciones sociales" con el objeto de mostrar la especificidad de los distintos sistemas sociales y la composición de las instituciones, su funcionamiento, coherencia o situación conflictiva.
Gracias a la observación y la investigación, según Saint-Simon, es posible descubrir las condiciones del proceso social, explicar la evolución en el pasado y prever las grandes líneas de las ulteriores transformaciones. Por lo tanto, una de sus grandes aportaciones es el otorgar a las ciencias sociales un objeto definido, y el descubrimiento de la especificidad de ese objeto con respecto a las ciencias físicas y biológicas.
La Sociedad Industrial y su Impacto en el Progreso
Saint-Simon abogó por una reestructuración social centrada en el trabajo productivo y la economía, desafiando a la nobleza, el clero y el poder judicial, a los que veía como clases parasitarias. Su visión proponía una sociedad basada en la industria y defendía a la clase industrial como motor del progreso. Consideraba que estas clases tradicionales vivían del esfuerzo ajeno, sin contribuir al desarrollo productivo de la sociedad.
Criticó abiertamente a las clases ociosas y parasitarias, subrayando la necesidad de un cambio radical en la estructura social. Mostró un profundo desdén hacia los terratenientes ociosos, los funcionarios y los cortesanos que, según él, se beneficiaban del trabajo de las clases productivas. Defendió con fervor a los capitalistas industriales, comerciantes y trabajadores que contribuían al crecimiento económico. Para Saint-Simon, la industria era la única garantía de existencia y prosperidad para la sociedad.
Él creía que los capitalistas industriales, los comerciantes y los trabajadores productivos eran los verdaderos artífices del progreso, responsables de la creación de riqueza y prosperidad. La industria, según Saint-Simon, era la única fuente de riqueza y prosperidad para la sociedad. Consideraba que el desarrollo industrial era esencial para el bienestar social y que debía ser promovido y protegido por el Estado. Abogó por una organización social que priorizara la industria y el trabajo productivo, asegurando que todos los recursos y esfuerzos se dirigieran hacia el crecimiento económico.
Aunque esto parece similar a la distinción proletario-capitalista de Sismondi, los «holgazanes» de Saint-Simon no eran los capitalistas sino los terratenientes del pasado feudal, que eventualmente desaparecerían, y el mundo estaría compuesto solo por trabajadores. El mayor mérito de Saint-Simon radica en haber abordado la interpretación del papel de la propiedad y de las clases en el desarrollo de la sociedad. Explicó la historia de Francia desde el siglo XV hasta la Revolución Francesa por la transferencia de la propiedad del clero y la nobleza a los industriales, y por la lucha de clases entre ellos.

Teoría del Progreso Histórico
Saint-Simon defendía su teoría del determinismo histórico. A su juicio, cada sistema social representa un paso adelante en la historia. Históricamente, fueron progresistas tanto el sistema esclavista como el feudal, por cuanto ambos favorecieron el desarrollo ulterior de la producción, la ciencia y el arte. Se manifestó contra la afirmación de sus predecesores, particularmente de Rousseau, de que el régimen social ideal se encuentra en la cuna de la historia humana. La edad de oro, declara Saint-Simon partiendo de su teoría del progreso histórico, se halla todavía por delante de nosotros. Creía que las fuerzas motrices del desarrollo social radicaban en el progreso de los conocimientos científicos, de la moral y de la religión. El hombre no es un mero actor pasivo en el acontecer de la historia, sino que tiene la posibilidad de descubrir los medios de alterar el medio social en el que se inserta; estas alteraciones resultan indispensables para la evolución de la sociedad cuando esta funciona con normas que no le corresponden. No existen normas sociales convenientes para toda agrupación humana; lo adecuado para una época puede no serlo para otra.
Fases de la Evolución Social
La historia, desde su punto de vista, atraviesa por tres fases de evolución:
- La fase teológica: el período del imperio de los sistemas religiosos, que abarca la existencia de la sociedad esclavista y la sociedad feudal.
- La fase metafísica: el período del colapso del sistema feudal y teológico, comenzando desde el siglo XV y prolongándose hasta la época de Saint-Simon.
- La fase positiva: el futuro régimen social, basado en la ciencia.
Estas fases se relacionan con sus ideas de épocas orgánicas (cuando la sociedad funciona con normas adecuadas y hay cohesión) y críticas (necesarias para eliminar las "fosilizaciones" sociales y transitar a un nuevo orden).
Hacia un Nuevo Orden Social y Económico
El esfuerzo de la obra sansimoniana de creación de una ciencia social estaba dirigido a derribar un sistema político establecido, anunciando una evolución social futura pareja a la instauración de una práctica política que condujera a una nueva organización de la sociedad. Su pensamiento pasó de condenar el ancien régime, como tantos otros liberales de su tiempo, a ser auténticamente revolucionario, ya que concluyó que el desarrollo de la sociedad industrial sería determinante para la nueva sociedad, transformaría la naturaleza de las relaciones sociales y se impugnaría el principio de la propiedad privada.
Economía Planificada y Crítica a la Libre Competencia
Saint-Simon proponía una organización social en la que la economía tuviera primacía sobre la política. Creía que el bienestar social dependía de una gestión eficiente de los recursos económicos y que el Estado debía desempeñar un papel crucial en la promoción del desarrollo industrial. Criticó la libre competencia como una fuente de anarquía y crisis económicas. Consideraba que el sistema de libre mercado fomentaba la desigualdad y la inestabilidad, y abogaba por una economía planificada en la que el Estado tuviera un papel activo en la regulación del mercado.
Para Saint-Simon, la industrialización era la clave para resolver los problemas sociales, permitiendo la creación de una sociedad más justa y equitativa, en la que todos los individuos tuvieran la oportunidad de contribuir al bienestar común. La sociedad futura, según Saint-Simon, se basaría en la gran industria organizada de manera científica y según un plan.
Reformas Propuestas: Propiedad, Herencia y Salarios
Propuso reformas en la propiedad y el sistema salarial como parte de su visión de una nueva organización social. Una de las propuestas más radicales de Saint-Simon fue la supresión de la herencia, pues creía que la acumulación de riqueza a lo largo de generaciones perpetuaba la desigualdad social y económica. Defendió la idea de que los salarios debían estar vinculados a la productividad de los trabajadores, medida que incentivaría el trabajo productivo y aseguraría una distribución justa de la riqueza. La dirección planificada de la industria debía realizarse principalmente en interés de la mayoría de la sociedad, particularmente de su parte más pobre. La sociedad debería asegurar a todos sus miembros el derecho al trabajo y que cada uno trabajara según su capacidad.
La idea de Saint-Simon sobre el carácter planificado y socialmente organizado de la producción, como base del futuro régimen social, fue su mayor aporte a la teoría del socialismo. Emitió la idea de que en el futuro régimen industrial, “el gobierno político sobre los hombres debe transformarse en una gestión administrativa sobre las cosas y en el mando directivo sobre los procesos de la producción”, como señaló Engels. Este esfuerzo no era una mera reflexión científica y filosófica, sino que se pretendía que la política se volviera "positiva": que descubriera las características de la nueva organización social y que indicara los medios para alcanzarla.

Influencia y Legado de Saint-Simon
Las ideas de Saint-Simon tuvieron un impacto significativo en el desarrollo de la sociología y el socialismo. Es por eso que se le considera uno de los primeros teóricos del socialismo moderno. Su énfasis en la primacía de la economía sobre la política y su crítica a las clases ociosas resonaron en el pensamiento de Karl Marx y Friedrich Engels. Marx llamó a Saint-Simon, junto con Fourier y Owen, el patriarca del socialismo. Engels lo describió como una de las mentes más enciclopédicas de su tiempo, reconociendo la influencia de sus ideas en el socialismo posterior.
La Escuela Sansimoniana
Tras la muerte de Saint-Simon, sus discípulos, como Saint-Amand Bazard y Barthélemy Prosper Enfantin, continuaron desarrollando y propagando sus ideas, formando la escuela del sansimonismo. Los aspectos socialistas de Saint-Simon fueron acentuados por Bazard. Los sansimonianos establecieron la primera doctrina formal del socialismo y sentaron las bases de importantes elementos de la teoría socialista, incluyendo la crítica a la propiedad privada y la teoría de la explotación. Pedían la abolición de la propiedad privada por medio de la herencia, proponiendo que el estado fuera el único heredero para que la propiedad fuera controlada por un "Consejo de Newton", que sabría cómo manejar la producción y distribución en el "taller nacional de la sociedad".
Sin embargo, con el tiempo, el movimiento degeneró, convirtiéndose en una estrecha secta semirreligiosa que se alejó de las propuestas originales de Saint-Simon, predicando una "nueva religión" del amor. Esta escuela renunció a las ideas progresivas de su autor y exaltó cuanta concepción retrógrada había en su doctrina.
Vigencia de su Pensamiento
El optimismo de Saint-Simon sobre el fin de los conflictos militares gracias a la extensión de la industria no tuvo un reflejo en los siglos posteriores. No obstante, Pierre Ansart, en su obra Sociología de Saint-Simon, defiende la presencia de Saint-Simon en el pensamiento contemporáneo gracias a una serie de valores que permanecen actuales, como la urgencia del desarrollo industrial, el progreso científico y técnico, la necesidad de una planificación racional o la necesaria participación de los productores en la empresa colectiva. Sin embargo, también hay que señalar las paradojas y "fracasos": las afirmaciones de Saint-Simon sobre el carácter pacífico de la industria, la transparencia inherente a una sociedad avanzada en ese sentido, o la imposibilidad de que se produjera una tecnocracia opresiva. Este fue el fracaso de una evolución industrial en la que se confió de manera excesiva, tal vez porque Saint-Simon se situó en la génesis y en un plano excesivamente general y sintético.
Obras Principales
Las obras principales de Saint-Simon incluyen:
- Cartas ginebrinas (1802)
- Trabajo sobre la gravitación universal (1813)
- Memorias acerca de la ciencia del hombre (1813-1816)
- El sistema industrial (1821)
- El catecismo de los industriales (1823-1824): un manifiesto para los productores, orientado a mejorar la vida de las clases más numerosas.
- El nuevo cristianismo (1825): en esta obra, Saint-Simon se proclamó representante de la clase obrera y abogó por la aplicación de los principios cristianos en la política. Consideraba que la emancipación de la clase obrera, la destrucción de la miseria y la elevación del bienestar material y cultural de la “clase pobre” era el objetivo principal del nuevo régimen social, viendo en ello la realización del nuevo cristianismo auténtico.