Discapacidad Intelectual: Niveles de Gravedad y Equivalencias

Al hablar de discapacidad intelectual, nos referimos a un término que ha reemplazado al de "retraso mental" como parte de un cambio en el lenguaje para referirse a las personas que presentan esta condición. Se caracteriza por limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y en la conducta adaptativa, las cuales se manifiestan durante el periodo del desarrollo, antes de los 18 años, o incluso hasta los 22 años según algunas clasificaciones actuales.

La discapacidad intelectual implica alteraciones en la función cognitiva que son significativamente inferiores al promedio, lo que dificulta la comprensión y la respuesta ante diversas situaciones cotidianas. Se estima que alrededor del 1% de la población en España padece algún tipo de discapacidad intelectual.

Causas y Manifestación de la Discapacidad Intelectual

Las causas de la discapacidad intelectual son variadas y pueden tener diferentes orígenes. Pueden ser prenatales, ya sea debido a factores genéticos o a condiciones adquiridas por la madre durante el embarazo, como una infección. También pueden originarse por complicaciones durante el parto (perinatales) o ser adquiridas después del nacimiento (postnatales), debido a infecciones, traumatismos, desnutrición o exposición a tóxicos, entre otros factores. En la mayoría de los casos de discapacidad intelectual moderada, grave y profunda, es posible identificar una etiología orgánica.

Aunque la discapacidad intelectual está presente desde el nacimiento o la infancia temprana, muchos niños no muestran síntomas evidentes hasta la edad preescolar. La detección prenatal y las pruebas de cribado del desarrollo realizadas rutinariamente por los pediatras son cruciales para un diagnóstico temprano. Una detección precoz es imprescindible para su estimulación y desarrollo, lo que permite estimular el desarrollo cognitivo y favorecer el proceso de aceptación de los padres y la respuesta de estos al desarrollo del niño.

Diagnóstico y Evaluación de la Discapacidad Intelectual

El diagnóstico de la discapacidad intelectual, así como los sistemas de clasificación de la misma, han constituido un tema de interés principal para comprender este fenómeno. Los criterios utilizados en el ámbito clínico para el diagnóstico son tres:

  • Limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual.
  • Limitaciones significativas en la conducta adaptativa, que se manifiesta en habilidades conceptuales, sociales y prácticas.
  • Comienzo antes de los 18 o 22 años (según la clasificación utilizada).

Organizaciones internacionales como la Asociación Americana de Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo (AAIDD), la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud (CIE-10) y el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) contemplan estos criterios. La Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y la Salud (CIF) también comparte principios conceptuales importantes, adoptando un enfoque multidimensional centrado en el individuo.

Medición de la Capacidad Intelectual (CI)

Tradicionalmente, las puntuaciones del Cociente Intelectual (CI) han sido el criterio principal para clasificar a las personas con discapacidad intelectual, diferenciando categorías. El CI debe determinarse mediante la aplicación individual de tests de inteligencia estandarizados y adaptados a la cultura del individuo, como la Escala Wechsler de Inteligencia (WISC-V).

Se estima que la media de la población tiene una puntuación alrededor de 100. Una puntuación de CI de 70 o inferior (dos desviaciones estándar por debajo de la media) indica discapacidad intelectual. Sin embargo, el peso de las puntuaciones de CI se ha visto reducido con el tiempo, gracias al desarrollo de otras dimensiones que reflejan la importancia de la interacción de la persona con su entorno.

Tabla comparativa de niveles de discapacidad intelectual y rangos de CI

Evaluación de la Conducta Adaptativa

Además de la medición vinculada al coeficiente intelectual (CI), es fundamental tomar en consideración el funcionamiento adaptativo de la persona en distintas áreas, ya que la discapacidad intelectual se manifiesta cuando una persona con limitaciones significativas interactúa con su entorno. La conducta adaptativa se define como "el conjunto de habilidades conceptuales, sociales y prácticas que han sido aprendidas por las personas para funcionar en su vida diaria".

Las habilidades adaptativas incluyen:

  • Comunicación: Comprensión y expresión del lenguaje.
  • Cuidado personal: Comer, lavarse, vestirse, controlar los esfínteres.
  • Vida doméstica: Actividades prácticas del hogar.
  • Habilidades sociales/interpersonales: Relaciones, autocontrol, responsabilidad social.
  • Utilización de recursos comunitarios: Movilidad, acceso a servicios.
  • Habilidades académicas funcionales: Lectura, escritura y cálculo básicos.
  • Trabajo: Desempeño laboral.
  • Ocio: Participación en actividades recreativas.
  • Salud y seguridad.

Se considera que existe una limitación en las capacidades adaptativas si hay un déficit en al menos dos de estas áreas en comparación con niños de la misma edad y cultura. El diagnóstico actual de discapacidad intelectual desde un enfoque multidimensional considera el funcionamiento intelectual, la conducta adaptativa, la salud, el contexto e interacciones, y la participación y roles sociales, sin olvidar la necesidad de tener en cuenta el perfil de los apoyos necesarios.

Tipos de Discapacidad Intelectual y su Equivalencia con Retraso Mental

Los tipos de discapacidad intelectual se clasifican según el cociente intelectual (CI) y el nivel de autonomía, lo que ayuda a comprender mejor sus desafíos. Es importante destacar que el retraso mental puede acompañarse de cualquier otro trastorno somático o mental, lo que repercute en el cuadro clínico y el rendimiento.

Discapacidad Intelectual Leve (Antiguamente "Retraso Mental Leve" o "Debilidad Mental")

La mayoría de las personas con discapacidad intelectual se encuentran en este rango. Si se utilizan tests de CI estandarizados de un modo adecuado, el rango de CI entre 50 y 70 corresponde a esta categoría.

Características:

  • La mayoría de los afectados alcanzan una independencia completa para el cuidado personal (comer, lavarse, vestirse, controlar los esfínteres) y para actividades prácticas y de la vida doméstica, aunque el desarrollo sea más lento de lo normal.
  • Las mayores dificultades se presentan en las actividades escolares y muchos tienen problemas específicos en lectura y escritura.
  • Pueden beneficiarse de una educación diseñada específicamente para desarrollar su inteligencia y compensar sus déficits.
  • Las habilidades sociales suelen ser relativamente adecuadas y solo necesitan ayuda ocasional para desenvolverse.
  • Pueden presentar alteraciones mínimas en las áreas perceptivas y motrices.
  • En un contexto sociocultural con poco énfasis en logros académicos, un retraso leve puede no representar un problema significativo.
Foto de una persona con discapacidad intelectual leve participando en una actividad comunitaria

Discapacidad Intelectual Moderada (Antiguamente "Retraso Mental Moderado" o "Imbecilidad")

Las personas en este grupo tienen un CI entre 35 y 50. Presentan una lentitud en el desarrollo de la comprensión y del uso del lenguaje, alcanzando en esta área un dominio limitado. La adquisición de la capacidad de cuidado personal y de las funciones motrices también están retrasadas.

Características:

  • Algunos de los afectados necesitan una supervisión permanente, aunque pueden mejorar sus habilidades mediante entrenamiento.
  • Los progresos escolares son limitados, pero algunos aprenden lo esencial para la lectura, la escritura y el cálculo.
  • De adultos, suelen ser capaces de realizar trabajos prácticos sencillos si las tareas están cuidadosamente estructuradas y se les supervisa adecuadamente.
  • Rara vez pueden conseguir una vida completamente independiente en la edad adulta, aunque generalmente son físicamente activos y tienen total capacidad de movimientos.
  • Pueden tener dificultades para regular sus emociones y comportamientos en situaciones sociales, aunque tienen la capacidad de establecer relaciones sociales, aunque su habilidad de comunicación es limitada.
  • Pueden desplazarse de forma autónoma por lugares familiares y participar en actividades sociales con apoyo.
  • Es frecuente que haya discrepancias entre los perfiles de rendimiento (ej. mejores en tareas viso-espaciales que en lenguaje).
  • Algunos nunca aprenden a hacer uso del lenguaje, aunque pueden responder a instrucciones simples o aprender a gesticular con las manos.
  • En la mayoría de los casos, puede reconocerse una etiología orgánica. Son frecuentes la epilepsia, los déficits neurológicos y las alteraciones somáticas.

Discapacidad Intelectual Grave (Antiguamente "Retraso Mental Grave" o "Subnormalidad Mental Grave")

Las personas con discapacidad intelectual grave tienen un CI entre 20 y 35. Generalmente requieren supervisión y apoyo constante.

Características:

  • Experimentan retrasos significativos en la adquisición del lenguaje y su capacidad de comunicación es limitada. La comprensión y la expresión del lenguaje se limitan, en el mejor de los casos, a la comprensión de órdenes básicas y a hacer peticiones simples.
  • Pueden aprender a reconocer algunas palabras escritas y entender comunicación social básica.
  • Son capaces de realizar tareas simples con asistencia y supervisión. Tienen muy poca autonomía.
  • Lo más frecuente es que se acompañen de déficits somáticos o neurológicos graves que afectan a la motilidad, epilepsia, o déficits visuales o de audición.
  • En una proporción significativa, están presentes el autismo infantil o trastornos del desarrollo, con gran repercusión en el cuadro clínico y el tipo de tratamiento.

Discapacidad Intelectual Profunda (Antiguamente "Retraso Mental Profundo" o "Idiocia")

Este es el nivel más elevado de discapacidad intelectual, afectando solo al 1-2% de los casos. El CI es inferior a 20.

Características:

  • Los afectados están totalmente incapacitados para comprender instrucciones o requerimientos o para actuar de acuerdo con ellas.
  • La mayoría tienen una movilidad muy restringida o totalmente inexistente, no controlan esfínteres y son capaces, en el mejor de los casos, solo de formas muy rudimentarias de comunicación no verbal.
  • En la mayoría de los casos puede ponerse de manifiesto una etiología orgánica y suelen presentar déficits somáticos o neurológicos graves.
  • A pesar de las serias dificultades cognitivas, sociales y prácticas, y otras discapacidades asociadas, disfrutan de relaciones con personas familiares y pueden participar en actividades diarias con un apoyo significativo.
Infografía sobre los rangos de CI para cada nivel de discapacidad intelectual

Funcionamiento Intelectual Límite (Borderline)

Según la clasificación diagnóstica Internacional DSM-5, las personas con funcionamiento intelectual límite (V62.89; R41.83) obtienen una puntuación de Cociente Intelectual Total (CIT) en la franja entre 70 y 79. Esto significa que se encuentran por debajo de la puntuación de inteligencia considerada media o normativa (CIT 80-120), pero no alcanzan el umbral para ser diagnosticados con discapacidad intelectual (CIT < 70).

Esta categoría se utiliza cuando la capacidad intelectual límite del individuo es objeto de atención clínica o tiene un impacto sobre su tratamiento o pronóstico. La distinción entre capacidad intelectual limítrofe y discapacidad intelectual leve requiere una evaluación cuidadosa de las funciones intelectuales y adaptativas.

Debido a menores competencias a nivel intelectual, se pueden manifestar dificultades para alcanzar las demandas educativas escolares, especialmente en los casos en que no existe un apoyo psicológico y educativo adecuado. En la edad adulta, estas dificultades pueden reflejarse en un menor nivel de adaptación social, así como en dificultades para competir de manera autónoma en el mercado laboral.

Apoyo y Desarrollo en la Discapacidad Intelectual

Es importante recordar que la discapacidad intelectual no es una enfermedad y no se puede curar. Sin embargo, no significa que las personas con discapacidad intelectual no puedan aprender y desarrollarse. Con el apoyo adecuado, todas las personas pueden llevar vidas satisfactorias y significativas. El enfoque del tratamiento se concentra principalmente en ayudar a la persona a desarrollar su máximo potencial en el ámbito educativo, social y práctico.

Este tratamiento implica la participación de diversos profesionales como médicos, psicólogos, logopedas y terapeutas ocupacionales, quienes colaboran para diseñar un plan individualizado que considera tanto las fortalezas como las debilidades de la persona con discapacidad, así como las necesidades de su familia. El uso de fármacos, terapias y adaptaciones curriculares es crucial para promover un desarrollo más completo y mejorar la calidad de vida del afectado.

El apoyo familiar es fundamental para que estas personas puedan integrarse activamente en su entorno. La discapacidad intelectual no es una condición fija e inmutable; se modifica a lo largo del crecimiento y desarrollo biológico del individuo, así como por la disponibilidad y calidad de los apoyos que recibe, en una interacción constante y continua entre el individuo y su ambiente. Por tanto, quedan muchas barreras por derribar para mejorar en el propósito de la inclusión laboral y social de las personas con discapacidad intelectual.

Platica 30 Red con Familias. Discapacidad Intelectual Laura García Uribe Abril 2022

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