La influencia de Paulo Freire en el Trabajo Social latinoamericano trasciende su formación original como educador y filósofo. Su pensamiento ha dejado una huella profunda en la disciplina, consolidándose como un referente fundamental para comprender la dimensión pedagógica de la intervención social. La recuperación de esta herencia intelectual permite reexaminar la práctica profesional no solo como una labor técnica, sino como un acto profundamente político, ético y estético.

El Trabajo Social como modalidad educativa
Para comprender los aportes de Freire, es necesario partir de una premisa central: el Trabajo Social puede entenderse como un modo de educación. Siguiendo la línea de las "otras educaciones", la labor del trabajador social desborda los escenarios formales y se sitúa en espacios comunitarios, procesos de formación de adultos y ámbitos de animación sociocultural. Bajo esta mirada, el aprendizaje no se limita a lo cognitivo-instrumental, sino que convoca saberes otros, incluyendo la emocionalidad y la experiencia vital de los sujetos.
Esta perspectiva implica un descentramiento del rol profesional, donde el trabajador social actúa como un educador que desafía a los sujetos a realizar su propia "lectura del mundo". Como señalaba Freire, el objetivo es evitar que los individuos se mantengan en una posición pasiva frente a sus problemas, alentándolos a organizar su vida en comunidad y a integrarse activamente en el proceso histórico.
PAULO FREIRE- Serie Maestros de América Latina
Raíces históricas y la influencia del SESI
La trayectoria de Freire estuvo marcada por su paso por el Servicio Social de la Industria (SESI) en Pernambuco. Esta experiencia fue indispensable para la gestación de su Pedagogía del oprimido. En el SESI, Freire desarrolló sus ideas sobre las potencialidades del diálogo y el análisis de problemas comunes, identificando que era preciso utilizar imágenes y palabras que expresaran los problemas reales de los trabajadores rurales y urbanos.
Posteriormente, su vinculación con la Escuela de Servicio Social de la Universidad Federal de Pernambuco consolidó este intercambio. Allí, docentes y estudiantes de Trabajo Social se involucraron en proyectos de alfabetización popular y centros de cultura, promoviendo una articulación entre la investigación académica y la intervención social concreta. Este periodo fue un "polo de influencia" que permitió que las ideas pedagógicas se encarnaran en la práctica profesional.
La recepción intelectual en el Cono Sur (1969-1973)
El pensamiento freiriano circuló intensamente en el Trabajo Social argentino entre 1969 y 1973. Eventos como el Congreso de Servicio Social en Santiago de Chile (1969) fueron puntos álgidos donde las ideas de Freire se entrelazaron con la política radicalizada de la nueva izquierda. Categorías como ‘concientización’, ‘praxis’ y ‘liberación’ se introdujeron en una trama de lectores católicos y populistas, transformando las revistas profesionales de la época en espacios de debate crítico.
Dimensiones de la práctica profesional según Freire
En sus conferencias, como la dictada en Estocolmo, Freire definió tres dimensiones clave que el trabajador social debe asumir para avanzar hacia una perspectiva crítica:
- Sentido político: Implica reconocer que la neutralidad es imposible. El profesional debe comprometerse con las batallas sociales y no reducir su labor a un ejercicio técnico apartado del contexto.
- Sentido ético: Es una opción por la dignidad de la vida y la autonomía del sujeto. El profesional debe luchar contra las manifestaciones discriminatorias de raza, género y clase.
- Sentido estético: Concibe la educación como una obra de arte. El trabajador social es un "esteta" que rehace y redibuja el mundo, comunicando a través de múltiples lenguajes que expresan la realidad humana.
En este marco, la estructura social no se entiende como algo fijo, sino como una creación humana que puede transformarse mediante la acción y el diálogo. La finalidad última es el empoderamiento de los actores sociales para que se conviertan en ciudadanos plenos de derechos, capaces de construir sus propias perspectivas de cambio.