La colocación de una prótesis de cadera es una cirugía cada vez más frecuente en personas mayores, cuyo objetivo principal es recuperar la movilidad, reducir el dolor y, en definitiva, mejorar su calidad de vida. Sin embargo, el éxito de la intervención no solo reside en el procedimiento quirúrgico en sí, sino también, y de manera crucial, en el proceso de recuperación posterior.
¿Cuándo se Indica una Prótesis de Cadera?
Una operación de cadera con prótesis se considera cuando el dolor persistente o la limitación significativa del movimiento impiden a la persona llevar una vida autónoma y funcional. Si los tratamientos conservadores, como la medicación o la fisioterapia, ya no son efectivos y el malestar interfiere en las actividades cotidianas, un traumatólogo puede valorar la implantación de una prótesis total o parcial de cadera.
Si bien la cirugía de reemplazo de cadera es generalmente segura y ha evolucionado hacia técnicas cada vez menos invasivas, no está exenta de contraindicaciones. Algunas de las situaciones en las que no se recomienda de forma habitual incluyen:
- Infecciones activas en el organismo.
- Problemas graves de coagulación sanguínea.
- Alteraciones neurológicas que afecten significativamente la movilidad de la pierna.
Tipos de Prótesis de Cadera y su Indicación
La elección del tipo de prótesis a utilizar depende de diversos factores, siendo los más determinantes el tipo de patología (fractura o desgaste articular), la edad del paciente y la calidad de su hueso. La cadera es la articulación entre la parte superior del fémur y el acetábulo de la pelvis. Las prótesis buscan devolver y restaurar la función de esta área, y se componen de diferentes elementos:
Prótesis Total de Cadera
Este tipo de prótesis está compuesta por varios componentes:
- Vástago: Se inserta en el fémur para fijar la prótesis a este hueso.
- Cotilo: Una copa que se fija a la pelvis (acetábulo).
- Componentes articulares:
- Cabeza femoral: Reemplaza la cabeza natural del fémur.
- Inserto acetabular: Una pieza que encaja en el cotilo y permite la articulación con la cabeza femoral.
La prótesis total de cadera se utiliza comúnmente en casos de desgaste articular (artrosis), donde tanto la cabeza femoral como el acetábulo están afectados.
Prótesis Parcial de Cadera
Similar a la prótesis total, se fija al fémur mediante un vástago. Sin embargo, en este caso, la cabeza femoral (que suele ser de mayor tamaño que en las prótesis totales) articula directamente contra la pelvis. Este tipo de prótesis se emplea principalmente en el tratamiento de fracturas del fémur, asumiendo que el acetábulo puede no estar desgastado.
Prótesis de Revisión
Estas prótesis, que pueden ser totales o parciales, se utilizan para reemplazar una prótesis de cadera existente que presenta algún tipo de problema o fallo con el tiempo.
Prótesis de Resuperficialización (Resurfacing)
Consisten en un capuchón metálico que se coloca sobre la cabeza femoral y articula contra un cotilo también metálico. Fueron diseñadas pensando en pacientes más jóvenes y activos con buena calidad ósea, con la previsión de que pudieran necesitar cirugías de revisión futuras.
Métodos de Fijación de la Prótesis
La forma en que la prótesis se sujeta al hueso es crucial para su estabilidad y longevidad. Existen dos métodos principales de fijación:
Fijación Cementada
Se utiliza cemento óseo para fijar la prótesis al hueso. La ventaja principal es que proporciona una sujeción inmediata, permitiendo la movilización del paciente tan pronto como sea tolerado, independientemente de la calidad ósea. Sin embargo, el cemento puede degenerar con el paso del tiempo.
Fijación No Cementada
Las superficies de la prótesis están recubiertas de materiales porosos que imitan la textura del hueso. Con el tiempo, el hueso crece y se integra con este recubrimiento, fijando así el implante de forma natural. El éxito de este método depende en gran medida de las condiciones óseas previas del paciente.
Materiales de los Componentes Protésicos
La cabeza femoral y el inserto acetabular se fabrican con materiales de bajo coeficiente de fricción para facilitar la movilidad de la prótesis. Las combinaciones más comunes incluyen:
- Par metal-polietileno: Cabeza femoral metálica e inserto acetabular de polietileno. Es una opción con gran fiabilidad y años en el mercado, aunque el desgaste puede ser más rápido y las partículas resultantes podrían aflojar la prótesis con el tiempo.
- Par cerámica-cerámica: Cabeza femoral y inserto acetabular de cerámica. La dureza de la cerámica ofrece un desgaste prácticamente nulo y permite el uso de cabezas de mayor tamaño.
- Par cerámica-polietileno: Una combinación híbrida entre las dos opciones anteriores.
- Par metal-PCU (Policarbonato Uretano): Conocido comercialmente como TriboFit, es una opción más reciente que permite cabezas de gran diámetro y presenta una elasticidad más cercana al cartílago natural.

El Procedimiento Quirúrgico
El reemplazo de cadera es una intervención quirúrgica que consiste en extirpar las secciones dañadas de la articulación y sustituirlas por componentes artificiales (la prótesis), que suelen ser de metal, cerámica o plástico duro. La articulación de la cadera consta de dos partes principales: la cavidad de la cadera (acetábulo) y el extremo superior del fémur (cabeza femoral). Una o ambas partes pueden ser reemplazadas durante la cirugía.
La nueva cadera artificial se compone de:
- Una copa (acetábulo), generalmente de metal resistente.
- Un revestimiento, que encaja dentro de la copa y permite el movimiento suave de la cadera (habitualmente de plástico, aunque se investigan otros materiales).
- Una esfera (metal o cerámica) que reemplaza la cabeza del fémur.
- Un vástago metálico que se inserta en el fémur para sujetar la articulación.
Durante la cirugía, el paciente no sentirá dolor gracias a la anestesia, que puede ser general (induciendo el sueño profundo) o regional (anestesiando de cintura para abajo, a menudo combinada con sedación).
El procedimiento implica la realización de una incisión quirúrgica sobre el glúteo o el costado de la cadera. El cirujano procede a:
- Cortar y remover la cabeza del fémur.
- Limpiar el acetábulo, retirando el cartílago y el hueso dañado.
- Colocar el nuevo acetábulo y su revestimiento.
- Insertar el vástago de metal en el fémur.
- Colocar la nueva esfera.
- Asegurar todas las partes, a veces con cemento especial.
- Reparar los músculos y tendones alrededor de la nueva articulación.
- Cerrar la incisión quirúrgica.
La cirugía suele durar entre 1 y 3 horas.
Indicaciones y Población Candidata
La razón más común para someterse a un reemplazo de cadera es el alivio del dolor severo causado por la artritis, que limita significativamente las actividades diarias. Aunque la mayor parte de estas cirugías se realizan en personas de 60 años o más, muchos pacientes más jóvenes también se benefician de ellas. Es importante notar que las personas jóvenes y activas pueden someter a un mayor estrés a la cadera artificial, lo que podría llevar a un desgaste más rápido y la necesidad de una futura revisión.
Otras razones para considerar un reemplazo de cadera incluyen:
- Dolor de cadera que no mejora con otros tratamientos y que interfiere con el sueño y las actividades diarias (bañarse, preparar comidas, caminar).
- Problemas al caminar que requieren el uso de ayudas como bastones o andadores.
- Fracturas del fémur, especialmente comunes en personas mayores.
- Tumores en la articulación de la cadera.

Preparación para la Cirugía
Una preparación adecuada es fundamental para el éxito de la cirugía y la recuperación. Es importante:
- Informar al médico sobre todos los medicamentos que se están tomando, incluyendo suplementos y hierbas.
- Perder peso si es necesario, ya que el exceso de peso puede aumentar el estrés en la nueva articulación.
- Preparar el hogar para facilitar las tareas cotidianas tras el alta (instalar barras de apoyo, eliminar alfombras resbaladizas, asegurar que los objetos esenciales estén al alcance).
- Suspender temporalmente ciertos medicamentos que dificultan la coagulación (como aspirina, ibuprofeno, naproxeno, warfarina) y aquellos que suprimen el sistema inmunitario (como metotrexato, Enbrel), según indicación médica.
- Consultar con el médico sobre qué medicamentos tomar el día de la cirugía.
- Evaluar otras condiciones médicas (diabetes, enfermedades cardíacas) con los especialistas correspondientes.
- Dejar de fumar, ya que el tabaco retrasa la curación de heridas y huesos y se asocia con peores resultados postoperatorios.
- Informar al cirujano sobre cualquier enfermedad reciente (resfriado, gripe, fiebre, herpes).
- Considerar visitar a un fisioterapeuta para aprender ejercicios preoperatorios y practicar el uso de ayudas para la movilidad (muletas, andador).
- Consultar sobre la necesidad de rehabilitación postoperatoria en un centro especializado o atención domiciliaria.
- Practicar el uso de dispositivos de ayuda (bastón, andador, muletas) para tareas diarias como ducharse, subir escaleras o sentarse.
El día de la cirugía, generalmente se pide al paciente no comer ni beber nada por 6 a 12 horas antes del procedimiento y tomar los medicamentos indicados con un sorbo de agua.
Proceso de Recuperación Postoperatoria
La recuperación tras una operación de cadera varía según la edad, el estado físico previo y el tipo de cirugía. El objetivo durante los primeros días es controlar el dolor y prevenir complicaciones. Con la ayuda del equipo sanitario, se inician movimientos suaves desde la cama o la silla.
En las semanas siguientes, el paciente aprenderá a caminar con ayudas como un andador o muletas, realizará ejercicios de fortalecimiento y ganará confianza para recuperar su independencia. La duración de la hospitalización puede variar entre 1 y 3 días, dependiendo de la evolución del paciente y los recursos disponibles para su recuperación.
Ejercicios recomendados post cirugía prótesis de cadera
Cuidados y Recomendaciones Postoperatorias
Una vez dado el alta, la adaptación a una vida con prótesis de cadera implica mantener hábitos saludables y seguir recomendaciones básicas:
- Control del dolor: Es clave para iniciar la movilidad.
- Cuidado de la herida: Debe mantenerse limpia, sin enrojecimiento, secreción ni fiebre.
- Movilidad temprana: Se anima a moverse y caminar tan pronto como sea posible, idealmente al día siguiente de la cirugía.
- Rehabilitación: La fisioterapia es esencial. Incluye ejercicios de fortalecimiento y movilidad, y el aprendizaje del uso de ayudas para caminar.
- Prevención de coágulos sanguíneos: Se pueden usar medias de compresión, mangas inflables y medicamentos anticoagulantes. La movilización temprana es crucial.
- Posición al dormir: Se aconseja dormir boca arriba durante los primeros tres meses.
- Limitaciones de movimiento: Evitar doblar la cadera operada más de 90 grados, cruzar las rodillas o los pies.
- Sentarse: Utilizar sillas elevadas con apoyabrazos y evitar asientos bajos o sofás profundos.
- Higiene: Preferir la ducha a la bañera para reducir el riesgo de caídas y dislocaciones.
- Agacharse: Realizarlo inclinando la pierna sana hacia adelante y colocando la operada hacia atrás.
- Adaptación del entorno doméstico: Eliminar obstáculos, asegurar buena iluminación y mantener los objetos de uso frecuente al alcance.
Los familiares y cuidadores juegan un papel fundamental, ayudando en las actividades diarias hasta que el paciente recupere su autonomía.
Posibles Complicaciones y Riesgos
Aunque la cirugía es segura, existen riesgos asociados:
- Infección: Puede ocurrir en el sitio de la incisión o en tejidos más profundos. Requiere tratamiento antibiótico.
- Coágulos sanguíneos: Trombosis venosa profunda (TVP) o embolia pulmonar (EP), que pueden ser peligrosos.
- Fractura: Durante la cirugía o por debilidad ósea.
- Dislocación: La esfera de la prótesis puede salirse de la cavidad, especialmente en los primeros meses.
- Cambio en la longitud de la pierna: Los cirujanos buscan evitarlo, pero a veces puede ocurrir.
- Aflojamiento de la prótesis: Con el tiempo, la articulación artificial puede aflojarse del hueso, causando dolor.
- Daño de nervios: En raras ocasiones, los nervios del área del implante pueden lesionarse.
- Síndrome confusional agudo: Más común en pacientes de edad avanzada tras la cirugía.
- Complicaciones médicas: Como infartos de miocardio o íleo paralítico.
Es fundamental estar atento a síntomas como dolor en la pantorrilla, dolor en el pecho, falta de aire, o signos de infección (enrojecimiento, secreción, fiebre) y consultar al médico de inmediato.
Resultados a Largo Plazo
Con una recuperación exitosa, las personas mayores pueden esperar recuperar una buena calidad de vida, caminar sin ayuda y retomar actividades que antes les resultaban difíciles o dolorosas. La mayoría de los pacientes experimentan una reducción significativa del dolor y una mejora en la amplitud de movimiento. La recuperación total suele tomar alrededor de tres meses, aunque varía individualmente.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que las partes de la cadera artificial pueden desgastarse con el tiempo, especialmente en personas jóvenes y activas. Esto puede llevar a la necesidad de un segundo reemplazo de cadera, a veces más de 15 o 20 años después de la cirugía inicial. Las actividades de alto impacto como correr o jugar al baloncesto pueden generar un estrés excesivo en la articulación artificial.
La selección cuidadosa del paciente y un enfoque multidisciplinar que incluya al equipo quirúrgico, fisioterapeutas, geriatras y cuidadores es esencial para optimizar los resultados en pacientes mayores de 85 años, logrando una supervivencia global media de aproximadamente 6,77 años en este grupo etario, con una mejora demostrada en el dolor postoperatorio.