La reflexión sobre las políticas sociales para la infancia vulnerable y los derechos de niños y adolescentes ha sido objeto de diversos estudios, especialmente desde finales de los años 90. Estos análisis buscan comprender los obstáculos inherentes a las políticas públicas basadas en la Convención Internacional de Derechos del Niño (CDN), en particular en contextos de extrema vulnerabilidad.
La Infancia como Sujeto de Derecho: Reflexiones desde la Psicología
Análisis de Políticas Sociales para la Infancia Vulnerable en Argentina
Un estudio en curso de evaluación, "El Campo de la Minoridad en el período 1983-2000: La CDN, la ciudadanía de la infancia y los 'chicos de la calle'", desarrollado por Valeria Llobet, aborda las políticas sociales para la infancia vulnerable desde la perspectiva de la Psicología. Esta investigación, financiada por la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBACyT), propone una modalidad analítica que integra dimensiones poco exploradas en el estudio de políticas para la infancia. Se utiliza un recorrido teórico que articula los problemas de la representación y el cuidado para cuestionar las prácticas destinadas a concretar la ciudadanía infantil.
La particularidad de estas políticas es que, en todos los casos, articulan significaciones y representaciones que configuran a los niños y niñas con quienes tratan como "casos" (sociales, psicológicos, en riesgo). Consideran la desigualdad y la asimetría como naturales y objetivas, y por lo tanto, no son cuestionadas como obstáculos para la ampliación de derechos. El análisis se centra en la experiencia argentina, específicamente en la Ciudad de Buenos Aires desde finales de los años 90. El objetivo es contribuir al debate sobre los obstáculos que enfrenta toda política pública basada en la CDN para avanzar en la concreción de los derechos de la infancia en situación de extrema vulnerabilidad.
El Paradigma de la Protección Integral y el Discurso de Derechos
Entre las décadas de los setenta y noventa, emergió el Paradigma de la Protección Integral y el discurso de los Derechos de niños y niñas, consagrados en la Convención Internacional de Derechos del Niño (CDN). Este paradigma es producto de debates políticos sobre la ampliación de derechos de ciudadanía a la población infantil, y expresa un proceso de especificación, concreción, interseccionalidad y particularización de derechos humanos. En Argentina, este marco llevó a la modificación de la legislación interna, la creación de programas y la transformación de instituciones para la infancia, criticando las instituciones totales y la categoría de "menor".
El discurso de derechos de la infancia es el eje de un conjunto estructurado de legislación, políticas e instituciones transformadas, promoviendo dos estrategias: la separación de problemáticas penales de las sociales, y el cuestionamiento a las instituciones totales con el desarrollo de alternativas de tratamiento. La implementación de una política social puede entenderse como su institucionalización, un proceso que incluye la negociación de sentidos, relaciones de poder y la creación de un sentido común sobre los problemas y las prácticas apropiadas. Las instituciones son tanto producto como productoras de la implementación de políticas.
Las representaciones e interpretaciones (sobre los problemas, necesidades y sujetos) no son meras variables, sino ejes de conflictos. Incluirlas en el análisis es crucial para revisar cuánto colaboran en transformar relaciones inequitativas y en la constitución de los actores implicados como ciudadanos. La implementación de políticas para la infancia inspiradas en la CDN requiere una fuerte revisión de las representaciones sobre la infancia, y de lo legítimo y posible para esta población. La consideración del niño o niña como sujeto de derechos es interpretada desde sentidos negociados con representaciones ligadas a la indefensión e inmadurez infantil. La ciudadanía infantil no es solo un estatuto jurídico o una modalidad de integración social, sino una construcción moldeada en interacciones sociales dotadas de sentido, resultado de prácticas significativas que permiten construir ciudadanía.
La universalidad de la ciudadanía no es un punto de partida en sociedades desiguales, sino que requiere una activa política de redistribución del poder y del saber. Para construir ciudadanía, las políticas sociales deben plantearse un proceso de reconocimiento de las diferencias injustas. Este análisis recupera la interioridad institucional y la dimensión significante de las prácticas sociales que concretan los postulados abstractos de las políticas sociales para la infancia.
La Infancia y las Políticas Sociales: Voces Ausentes y Cambios de Paradigma
Las posiciones teóricas sobre el estado actual de la niñez varían entre una tesis materialista (dependencia de la experiencia infantil de las formas sociales) y una cultural (cambio en la percepción adulta sobre la niñez). Ambas reúnen a niños y niñas e instituciones. Sin embargo, se propone una mirada que se separa de la tradicional que subsume a los niños bajo las instituciones, o que traduce la asimetría en determinación unilateral. La infancia se constituye en relación con un conjunto de instituciones sociales que la incluyen como destinatario, y esta relación se concreta en acciones con una dimensión simbólica y relacional. La dimensión simbólica se refiere al conjunto de símbolos y significados articulados a las instituciones que permiten compartir el sentido de la vida cotidiana, valores e identidades.
Para entender la situación actual de la infancia, es necesario construir un discurso de al menos dos voces: las instituciones del mundo adulto y la voz de los propios niños y niñas. Es esta última voz la que a menudo está ausente en las políticas públicas. El siglo XX, conocido como el "siglo del niño", fue el tiempo de la construcción de la infancia como sujeto social, mediante su exclusión del espacio público y su inclusión en la domesticidad, el juego y la escolaridad. Este proceso de valoración infantil se sostuvo en un proyecto político que veía a los niños del presente como "actores del mañana". A principios del siglo XXI, el lugar de la infancia en las políticas públicas y el imaginario ha cambiado radicalmente, con debates sobre la desaparición de la representación moderna de la infancia. El cambio en la población infantil no puede separarse de los cambios en las políticas y sus instituciones.
Las Instituciones como Campo de las Políticas
Las instituciones existen como sistemas simbólicos sancionados, ligando significados a símbolos. Según Bourdieu (1999), en las instituciones sociales se objetivan sentidos que se individualizan en "habitus", los cuales son función de la posición en el espacio social. Las instituciones están, por lo tanto, atravesadas por lógicas de reproducción y diferenciación, demarcando lo decible y pensable para cada situación social y para los actores involucrados. Las prácticas suponen valor social, acarrean poder y llevan la marca de sus condiciones de producción. Las instituciones estructuran y son determinadas por un campo de discursividad, actualizado por las estrategias de los actores. Los efectos y resultados en la cotidianidad de las instituciones para la infancia dependen de los procesos singulares en su interior, de las relaciones entre la institución concreta y la simbólica, y entre ambas y la lógica del sistema.
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Enfoque de Derechos de la Infancia y Adolescencia en Chile
Validación del Niño como Sujeto de Derecho
Un artículo de Nazaryh Miranda Valdebenito y Alexis González Burboa analiza el enfoque de derecho de la infancia y adolescencia en el contexto chileno. Este trabajo, basado en la literatura existente, aborda aspectos bio-psico-sociales y legales que validan al niño como sujeto de derecho. Se enfatiza el análisis de los principios rectores de la Convención sobre los Derechos del Niño para preparar los desafíos futuros en el trabajo con niños y adolescentes.
La infancia y la adolescencia han pasado por un proceso de escasa valoración desde el mundo socio-jurídico hasta su actual validación como sujetos activos de derecho. Esta validación es multidimensional y transversal a todas las disciplinas. Históricamente, la infancia y adolescencia estuvieron desamparadas antes de acuerdos internacionales que las protegieran. La protección y el bienestar nacen de una concepción social y cultural, pero también directamente de lo judicial, como lo ilustra el caso de Mary Ellen en Nueva York en 1874, cuya defensa legal se manejó bajo la ley de protección animal. Gracias a acuerdos internacionales, convenciones y declaraciones, la situación está hoy regulada.
La validación del niño frente a la sociedad desde lo jurídico permite su inserción plena, participando y siendo sujetos activos, no solo objetos de cuidado. El enfoque de derecho posiciona a niños y adolescentes como sujetos reconocidos por la sociedad, erradicando los malos tratos y la concepción de los hijos como propiedad. El trabajo se basa en un análisis de literatura de Psicología, Trabajo Social, Derecho y Ética para clarificar el concepto de sujeto de derecho, argumentando la importancia de destacarlos como seres humanos con igual valor, dignidad y derecho.
Definición de Niños y Adolescentes
UNICEF define la infancia enfatizando la calidad y condiciones de vida que un niño o niña debe tener: "La infancia es la época en la que los niños y niñas tienen que estar en la escuela y en los lugares de recreo, crecer fuertes y seguros de sí mismos y recibir el amor y el estímulo de sus familias y de una comunidad amplia de adultos. Es una época valiosa en la que los niños y las niñas deben vivir sin miedo, seguros frente a la violencia, protegidos contra los malos tratos y la explotación. Como tal, la infancia significa mucho más que el tiempo que transcurre entre el nacimiento y la edad adulta. Se refiere al estado y la condición de la vida de un niño, a la calidad de esos años." Esta definición es importante porque va más allá de clasificaciones numéricas que delimitan la infancia de la edad adulta.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que "La primera infancia es el período que se extiende desde el desarrollo prenatal hasta los ocho años de edad. Se trata de una etapa crucial de crecimiento y desarrollo, porque las experiencias de la primera infancia pueden influir en todo el ciclo de vida de un individuo." Esto resalta la importancia de la estimulación y protección en esta etapa, dada la mayor presencia de riesgos de vulnerabilidad. Desde la psiquiatría se enfatiza el desarrollo de capacidades cognitivas y sensoriales en los primeros años, como el lenguaje, la audición y la interpretación del mundo.
La psicoterapia, rama de la psiquiatría, aborda la infancia y adolescencia desde la promoción del desarrollo psicosocial, prevención de trastornos mentales, diagnóstico, orientación terapéutica, tratamiento integral (medicamentoso, psicoterapéutico, apoyo familiar, intervención psicosocial) y rehabilitación e integración social de niños/as y adolescentes con trastornos mentales, psicosomáticos, del desarrollo, sensoriales y otras alteraciones psicológicas y conductuales hasta los 18 años.
La adolescencia, etapa posterior a la infancia, presenta un desarrollo y características distintas. Pineda y Aliño la definen como "una etapa entre la niñez y la edad adulta, que cronológicamente se inicia por cambios puberales y que se caracteriza por profundas transformaciones biológicas, psicológicas y sociales, muchas de ellas generadoras de crisis, conflictos y contradicciones, pero esencialmente positivos." La OMS define la adolescencia entre los 10 y 19 años, con fases temprana (10-14) y tardía (15-19), aunque otros autores la clasifican en precoz (menor de 15), intermedia (16-17) y tardía (18-19).
En el ámbito jurídico, los "menores" se han convertido en sujetos de derecho, siendo todos los seres humanos menores de dieciocho años de edad con "derecho al pleno desarrollo físico, mental y social y con derecho a expresar libremente sus opiniones." El Código Civil Chileno, en su Art. 26, define "infante o niño" como todo el que no ha cumplido siete años; "impúber" al varón que no ha cumplido catorce y la mujer que no ha cumplido doce; "adulto" al que ha dejado de ser impúber; "mayor de edad" al que ha cumplido dieciocho años; y "menor de edad" al que no ha llegado a cumplirlos. UNICEF señala que "niño" o "niña" es todo ser humano desde su nacimiento hasta los 18 años de edad, salvo que haya alcanzado antes la mayoría de edad.

Convención sobre los Derechos del Niño y su Impacto
La Convención sobre los Derechos del Niño es un tratado internacional gestado por las Naciones Unidas durante diez años, donde Estados miembros reconocieron la necesidad de un tratado para proteger a niños y adolescentes de cero a dieciocho años sin discriminación. Fue aprobado en 1989 y entró en vigencia en Chile al año siguiente. Este tratado, obligatorio para los Estados parte y firmantes, busca asegurar los derechos de este grupo de edad. Contempla cincuenta y cuatro artículos que deben integrarse a la legislación de cada país firmante, clasificándose en derechos a la supervivencia, al desarrollo, a la protección y a la participación. La firma de la Convención introdujo una nueva perspectiva en la que niños y adolescentes se constituyen como sujetos activos y no cosificados, dejando de ser objetos de cuidado para adoptar protagonismo y voz a través de sus derechos humanos. El niño o niña, al nacer, forma parte de un sistema familiar y social que debe conocer, respetar y fomentar el ejercicio libre de sus derechos, concibiendo al ser humano desde la integralidad y desarrollando habilidades en cada área.
El Rol de la Familia y las Competencias Parentales
La familia es un pilar fundamental para el desarrollo de las personas en la etapa infanto-adolescente, constituyendo un soporte de necesidades afectivas, emocionales y sociales, conocido como competencias parentales. Lecannelier indica que Chile tiene altas tasas de trastornos infantiles, atribuyendo estos resultados a la dificultad de contención y relación entre miembros familiares, con un trato impaciente, poco recreativo y estresante de los padres hacia los hijos. La carencia de pautas o reglas desde el mundo adulto en las familias puede generar confusión en niños y adolescentes, debido a dificultades en la disciplina familiar, escasez de tiempo por trabajo de los padres para proveer necesidades básicas, o falta de apoyo de un contexto social, como la familia extensa.
Cada miembro familiar se encuentra en etapas distintas con necesidades diferentes. La dependencia del otro es mayor en niños y adolescentes, por lo que el concepto de parentalidad debe potenciarse con las habilidades de los adultos. Los padres o adultos a cargo deben buscar otorgar un aporte nutritivo, de afecto, cuidados y estimulación, además de educación, apoyo social y protector, y promover la resiliencia en sus miembros. Esto incluye necesidades fisiológicas (salud, vivienda, higiene) y fundamentales (estado psicosocial, afectividad segura, apego, buen trato), así como cognitivas e intelectuales (estimulación, experimentación, refuerzo) y sociales (comunicación, consideración, valores).
Barudy y Dantagnan desarrollaron una guía para evaluar las competencias parentales, dirigida a profesionales que trabajan en programas de rehabilitación con niños y adolescentes vulnerados en sus derechos. Esta evaluación se centra en cuatro aspectos: Apego, Empatía, Modelos de Crianza y Vinculación con las redes. Cada niño y adolescente debe desarrollarse en un entorno familiar y social basado en el buen trato, donde padres y/o cuidadores brinden afecto, cuidados y estimulación, educación, potencien la sociabilización sana, y promuevan la resiliencia.
Los Niños como Sujetos Sociales: Aportes de los Nuevos Estudios Sociales de la Infancia
Contrario a las creencias comunes, los niños y niñas poseen una capacidad sutil para interpretar su entorno y posicionarse críticamente respecto a los modos de vida y trabajo en la sociedad actual. Una investigación realizada por A. Vergara, M. Peña, P. Chávez y E. Vergara, académicas e investigadoras de la Facultad de Psicología de la Universidad Diego Portales, muestra que la infancia puede entenderse desde perspectivas distintas a los modelos psicoevolutivos, revelando al niño como un sujeto complejo que es tanto efecto como agente de las sociedades actuales.
Para ello, se analizan diversos campos teóricos que han influido en la investigación social, como los nuevos estudios sociales de la infancia y su breve desarrollo en Latinoamérica, así como el lugar subjetivo del niño en estos campos. Desde esta lógica, el Análisis Crítico de Discurso se presenta como una herramienta teórica útil para la investigación en infancia, ya que subraya la invisibilización discursiva de los sujetos subalternos.