Caídas en Ancianos: Estadísticas, Etiología, Prevención y Evaluación de Riesgos

Las caídas representan uno de los principales factores de riesgo para la salud de las personas mayores a nivel mundial. Este fenómeno es un problema significativo de salud pública que no solo puede ser fatal, sino que también afecta gravemente la independencia y la calidad de vida de los ancianos, generando una cascada de problemas individuales y socioeconómicos.

Magnitud del Problema y Estadísticas Globales

Anualmente, se calcula que ocurren 684.000 caídas mortales en todo el mundo, posicionándose como la segunda causa global de defunción por traumatismos involuntarios, superada únicamente por las colisiones de tránsito. Más del 80% de estas muertes se registran en países de ingresos medianos y bajos, con un 60% concentrado en las regiones del Pacífico Occidental y de Asia Sudoriental. Las mayores tasas de mortalidad por esta causa corresponden a los mayores de 60 años en todas las regiones.

Mapa mundial con el porcentaje de muertes por caídas en ancianos por región.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que el mayor número de muertes relacionadas con caídas (195.381, 41%) se produjo en la Región de Asia Sudoriental. En la región de Europa, se registraron algo más de 53.000 muertes de personas mayores relacionadas con caídas. Aunque la mayoría de las caídas no son mortales, cada año cerca de 37,3 millones de caídas son lo suficientemente graves como para requerir atención médica.

Estadísticas en Estados Unidos y España

En Estados Unidos, anualmente más de 14 millones de adultos mayores de 65 años informan de caídas, lo que representa un total de aproximadamente 36 millones de caídas. Un gran número de estas caídas resultan en una lesión, con aproximadamente el 37% de las personas que caen reportando una lesión que requirió tratamiento médico o que restringió su actividad durante al menos 1 día, lo que resulta en un estimado de 9 millones de lesiones por caídas cada año.

El número de caídas y muertes relacionadas está aumentando. La tasa de muerte por caídas ajustada por edad aumentó un 41% de 55,3 cada 100.000 adultos mayores en 2012 a 78,0 cada 100.000 adultos mayores en 2021. El epidemiólogo Thomas Farley informó que las tasas de muerte por lesiones relacionadas con caídas en personas mayores de 65 años se han triplicado en los últimos 30 años.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) de España, en 2023 se produjeron 4.018 caídas mortales (un 6,1% más que el año anterior), convirtiéndose en la principal causa de muerte externa. España cuenta con 8.572.779 personas mayores de 65 años, lo que supone un 18,4% de la población, cifra que se espera que aumente al 24,9% en 2029 y al 38,7% en 2064. Castilla y León es la comunidad autónoma más envejecida con un 22,3% de su población.

Costos Económicos y Sociales

Los costos económicos de las caídas son considerables. El costo promedio para el sistema de salud de cada traumatismo de una persona de 65 años o más causado por una caída es de US$ 3611 en Finlandia y de US$ 1049 en Australia. Además, las caídas causan anualmente la pérdida de 38 millones de años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD), más que los causados conjuntamente por traumatismos en medios de transporte, ahogamientos, quemaduras y envenenamientos.

Las principales causas subyacentes de los ingresos hospitalarios relacionados con caídas son la fractura de cadera, las lesiones cerebrales traumáticas y las lesiones de las extremidades superiores. Además, las personas que padecen discapacidad como consecuencia de una caída tienen más probabilidades de necesitar atención a largo plazo y de ser internadas en un establecimiento sanitario, lo cual ocurre sobre todo a los ancianos.

Etiología de las Caídas en Ancianos

Una caída se define como un evento que ocurre cuando una persona cae inadvertidamente al suelo u otro nivel inferior. En personas mayores de 65 años, las caídas son la causa principal de muerte relacionada con lesiones y la séptima causa principal de todas las muertes. El predictor más consistente de una caída es una caída previa. Sin embargo, las caídas en las personas ancianas rara vez tienen una sola causa o factor de riesgo, siendo generalmente el resultado de una interacción compleja multifactorial entre:

  • Factores intrínsecos: Deterioro de la función relacionado con la edad, trastornos y efectos adversos de fármacos.
  • Factores extrínsecos: Riesgos ambientales.
  • Factores situacionales: Relacionados con la actividad específica o las circunstancias de una actividad.

Factores Intrínsecos

Los cambios relacionados con la edad pueden afectar los sistemas comprometidos en mantener el equilibrio y la estabilidad. La agudeza visual, la percepción de los contrastes y la profundidad, y la adaptación a la oscuridad se reducen. La pérdida o los trastornos sensitivos y la disfunción cerebelosa pueden disminuir los reflejos posturales y afectar el equilibrio. La debilidad muscular de cualquier tipo es un importante predictor de caídas. A medida que el deterioro cognitivo aumenta con la edad, también lo hace el riesgo de caídas, en parte porque los adultos mayores con deterioro cognitivo pueden no recordar que deben tomar medidas de seguridad para reducir las caídas.

Los trastornos crónicos y agudos, así como el uso de fármacos (conocidos como FRIDs: fall-risk-increasing drugs), son principales factores de riesgo. Este riesgo aumenta en función del número de medicamentos que recibe el paciente (polifarmacia). Los medicamentos psicoactivos son los reportados con mayor frecuencia como causantes de un aumento tanto del riesgo de caídas como de las lesiones relacionadas. El riesgo de una caída traumática que provoca una fractura se incrementa debido a:

  • Osteoporosis y cambios en la calidad ósea relacionados con la edad: Aumentan la fragilidad ósea.
  • Pérdida de músculo (sarcopenia): Reduce las respuestas protectoras a las perturbaciones.

Factores Extrínsecos

Los factores ambientales pueden aumentar el riesgo de caídas de forma independiente o, más importante aún, a través de la interacción con los factores intrínsecos. El riesgo es máximo cuando las condiciones del medio requieren un mayor control postural y del movimiento (por ejemplo, al caminar sobre una superficie resbaladiza) y cuando el entorno no resulta familiar (tras una mudanza a un nuevo domicilio). Los adultos mayores que usan dispositivos de asistencia para la movilidad tienen más probabilidades de informar un historial de caídas, lo que refleja las limitaciones de movilidad subyacentes y comorbilidades.

Factores Situacionales

Algunas actividades o decisiones pueden aumentar el riesgo de caídas y de lesiones relacionadas. Algunos ejemplos incluyen:

  • Estar distraído (por ejemplo, caminar mientras se habla o se mira un teléfono inteligente) y no notar un peligro ambiental (por ejemplo, un bordillo o un escalón).
  • Correr al baño (especialmente por la noche cuando no se está completamente despierto o cuando la iluminación puede ser inadecuada).
  • Usar una escalera.

La demencia puede exacerbar muchas de estas situaciones peligrosas. El deterioro de la cognición, el juicio y la conciencia de los peligros puede hacer que los adultos mayores se distraigan, se apresuren y no noten los peligros ambientales, lo que aumenta significativamente el riesgo de caídas.

Evaluación y Detección de Riesgos de Caídas

La evaluación del riesgo de caídas tiene como objetivo identificar a los adultos mayores que pueden presentar un alto riesgo para implementar estrategias preventivas. Los médicos deben preguntar sobre caídas previas, así como sobre las condiciones, los medicamentos y los factores situacionales que aumentan el riesgo.

ESCALA DE MORSE | VALORACIÓN DEL RIESGO DE CAÍDAS

Anamnesis y Examen Físico

Se debe preguntar a los adultos mayores sobre su caída o caídas más recientes, cuándo y dónde se produjo la caída, y qué estaban haciendo. También es importante indagar si percibieron síntomas premonitorios o asociados (como palpitaciones, disnea, dolor torácico, vértigo, mareos) y si perdieron la consciencia. La anamnesis debe incluir preguntas sobre enfermedades pasadas y presentes, consumo de fármacos (con y sin receta) y consumo de alcohol o medicamentos psicoactivos.

El examen físico debe ser completo para excluir causas intrínsecas evidentes. Se debe medir la presión arterial con el paciente en decúbito supino y después de permanecer de pie durante 1 y 3 minutos para excluir hipotensión ortostática. La agudeza visual debe examinarse, y el cuello, la columna vertebral y los miembros (especialmente las piernas y los pies) deben evaluarse para identificar debilidad, deformidades, dolor y limitación de la amplitud del movimiento.

Un examen neurológico debe incluir pruebas de la función motora, la sensibilidad, la coordinación, el equilibrio estacionario y la marcha. La prueba de Romberg y la prueba de permanencia en un pie y marcha en línea recta son útiles para evaluar el control postural. También se debe evaluar la función vestibular posicional.

Pruebas de Desempeño

Una variedad de pruebas estandarizadas basadas en el rendimiento están disponibles para evaluar la marcha, el equilibrio y la fuerza de los miembros inferiores. La prueba básica de levantarse y andar consiste en observar al paciente mientras se levanta de un sillón, camina 3 metros, gira, vuelve a la silla y se sienta. Un tiempo de más de 12 segundos en la versión cronometrada de esta prueba indica un aumento significativo del riesgo de caídas. La Evaluación de la Movilidad Orientada al Desempeño (Performance-Oriented Mobility Assessment) permite identificar problemas de equilibrio y estabilidad.

Pruebas de Laboratorio

No existe una evaluación diagnóstica de laboratorio estándar para determinar la causa exacta de una caída. Las pruebas se basan en la anamnesis y los resultados del examen y pueden incluir:

  • Hemograma completo para excluir anemia o leucocitosis.
  • Medición de glucemia para excluir hipoglucemia o hiperglucemia.
  • Medición de electrolitos para excluir la deshidratación.

Otras pruebas como electrocardiograma (ECG), monitorización cardíaca ambulatoria y ecocardiografía solo se recomiendan cuando se sospecha una causa cardíaca. Las radiografías vertebrales y la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética (RM) de cráneo solo se solicitan cuando la anamnesis y el examen físico detectan trastornos neurológicos nuevos.

Prevención de Caídas en Ancianos

Es imperativo implementar intervenciones como educación para la prevención de caídas y ejercicios funcionales (por ejemplo, para aumentar la fuerza de las piernas y el equilibrio), así como estrategias de mitigación de lesiones. La OMS pone el foco en la prevención de caídas para favorecer un envejecimiento saludable y satisfactorio.

Infografía sobre consejos para prevenir caídas en el hogar.

Estrategias Generales y Multifactoriales

Se necesitan políticas públicas saludables y estrategias de prevención comprobadas para proporcionar la infraestructura y el apoyo esenciales para la integración de la evidencia de prevención de caídas en la práctica. Las intervenciones para adultos mayores incluyen:

  • Ejercicios para mejorar la marcha y el equilibrio y entrenamiento funcional (como la práctica del taichí).
  • Evaluación de la vivienda y modificación de su diseño para eliminar riesgos ambientales.
  • Reducción o eliminación del consumo de psicótropos.
  • Intervenciones multifactoriales, como evaluaciones individuales del riesgo de caídas, seguidas de intervenciones y derivaciones médicas en función de los riesgos detectados.
  • Suplementos de vitamina D para personas con deficiencia de esta sustancia.

Muchos médicos no advierten caídas en un paciente que no presenta lesiones, y muchas personas ancianas se muestran reticentes a informar una caída por miedo a que limiten sus actividades. Es necesario informar las caídas a los médicos para prevenir futuras caídas.

Programas y Redes de Apoyo

La Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores de la OMS, con más de 1600 ciudades y comunidades en 53 países, se ha comprometido a mejorar la amigabilidad de sus entornos físicos y sociales para adecuarlos a las necesidades de la población de mayor edad. Esto representa una importante fuente de iniciativas y creación de conocimiento con gran potencial de transformación y cambios positivos.

En España, las diferentes comunidades autónomas y el propio Sistema Nacional de la Salud dan prioridad a la prevención de caídas en las personas de edad, realizando programas y incorporando este suceso en las carteras de servicios correspondientes. En un estudio realizado en la Residencia de Personas Mayores de León, se encontró que un 32% de los residentes sufrieron caídas, siendo la pérdida de equilibrio la causa principal.

Investigaciones Recientes y Hallazgos Clave

Una investigación de la Universidad Autónoma del Estado de México, que analizó datos del Estudio Nacional de Salud y Envejecimiento en México (2001-2018), tuvo como objetivo estimar los efectos de las caídas accidentales recurrentes en la mortalidad general de personas de 60 años y más. Los resultados mostraron un mayor riesgo de mortalidad entre quienes declararon una sola o dos y más caídas. El mayor riesgo de muerte se estimó entre quienes declararon tres o más caídas, incluso ajustando por variables sociodemográficas y de la salud. Esto confirma que las caídas recurrentes aumentan el riesgo de mortalidad entre las personas de edades avanzadas.

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Un estudio descriptivo transversal en la Residencia de Personas Mayores de León, España, reveló que de 100 residentes institucionalizados, el 32% sufrió caídas. La pérdida de equilibrio fue la causa principal. Los factores asociados más indicativos fueron las caídas previas, los trastornos de la marcha, el deterioro cognitivo, la polifarmacia y la incontinencia urinaria. Se encontró una asociación entre los factores de riesgo de caídas y el riesgo de padecer úlceras por presión.

La edad media de los residentes con caídas en este estudio fue de 87,9 años, un valor superior a los promedios de 79,9 a 82,7 años encontrados en otras literaturas. El 68,7% de las caídas se produjo entre mujeres. La mayoría de las caídas tuvieron lugar en el dormitorio, pasillo y baño, y la principal causa fue la pérdida de equilibrio. La polifarmacia (consumo medio de 8-9 fármacos por residente al día) y la incontinencia urinaria (46,8%) fueron prevalentes. Los fármacos más consumidos entre los residentes con caídas fueron antidepresivos, diuréticos, sedantes y antipsicóticos. Casi el 50% de los sucesos no tuvieron consecuencias físicas inmediatas, pero todos los residentes presentaron síndrome poscaída y/o temor a volver a caerse, lo que resultó en pérdida de movilidad y aumento de la discapacidad.

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