Los tiempos de cambios que caracterizan la sociedad del siglo XXI han incidido en todos los ámbitos de la vida, tanto personal como profesional. Es fundamental que el ser humano adapte sus conocimientos y actuaciones a las exigencias sociales. En el aspecto profesional, tanto las carreras como los perfiles de egreso de los estudiantes deben ser cónsonos con los requerimientos operativos, lo cual implica la necesidad de formar para la acción.
En este contexto, el objeto de la acción social es aquello de lo que se ocupa el Trabajo Social, al intervenir al individuo y a su entorno. Esta intervención atiende tanto a cuestiones relacionadas con las condiciones materiales, como la alimentación, como a las inmateriales, como la seguridad, destacando que no solo se interviene en problemas, sino también en capacidades y oportunidades.
Por ello, los agentes implicados en la acción, así como aquellos que se sienten afectados, y los profesionales, específicamente los(las) trabajadores(as) sociales, requieren de habilidades específicas para ponerlas en práctica en su intervención. El entorno social también debe constituirse en un objeto importante, así como los voluntarios, quienes juegan un papel fundamental. Los voluntarios son personas que, por diferentes motivos, invierten su tiempo en colaborar en programas de Trabajo Social. Esta colaboración debe hacerse siempre en el marco de un programa social, técnicamente bien definido y supervisado por un profesional.
La Acción Social y el Empoderamiento del Sujeto
La acción social involucra al sujeto, agente y actor como destinatarios de la intervención, considerándolos sujetos activos del cambio. Son ellos quienes deciden cambiar qué, para qué y cómo. Aunque frecuentemente los condicionantes sociales sitúan a las personas en un mero papel de agentes que desarrollan conductas previsibles y normalizadas, la acción de intervención debe contribuir a promocionar el papel de actor, de sujetos conscientes y libres.
Por lo tanto, la acción social se observa como una unidad que abarca desde las intenciones hasta las relaciones y acciones con los ciudadanos. Parece evidente la identificación del objeto de la intervención social y de las necesidades y situaciones que se encontrarían dentro de su perímetro de actuación, así como el avance del conocimiento en la construcción de conceptos e instrumentos que permitan aproximarse a dichos fenómenos.

Habilidades Fundamentales del Trabajador Social Facilitador
Para cumplir con los propósitos de la acción social, el(la) profesional de Trabajo Social debe poseer habilidades importantes caracterizadas por su perfil, las cuales le permiten cumplir con sus funciones y roles. Asimismo, es necesario contar con ciertas estrategias metodológicas que coadyuven al desarrollo de las actividades, lo que implica que, al tener estos elementos, se podría garantizar el éxito de su práctica con la persona, el grupo y la comunidad.
Perfil Profesional Integral
El egresado de Trabajo Social se percibe como un profesional experto en la promoción e intervención de las interacciones entre personas, familias, grupos, comunidades y organizaciones sociales. Por tanto, las instituciones formadoras asumen un perfil integral donde se prepara al profesional para que pueda cumplir con sus funciones de prevención, orientación, mediación e intervención, buscando la transformación individual, grupal o comunitaria de las personas que atiende.
La carrera de Trabajo Social forma profesionales técnicos e investigativos, con conciencia crítica, analítica y reflexiva, y con capacidades múltiples que respondan a la demanda social y al buen desarrollo de sus competencias en favor del desarrollo del país y del mundo. Esto se sustenta en la interacción con individuos, grupos, familias y comunidades, empleando conocimientos científicos y metodológicos apropiados al campo de las Ciencias Sociales y del Comportamiento, lo que permite potencializar las capacidades humanas y ciudadanas, generando procesos de participación, inclusión y equidad, con el fin de lograr justicia y desarrollo humano en sus diversas manifestaciones.
Habilidades Personales y Vocación de Servicio
Las habilidades personales son actitudes y comportamientos con los cuales el profesional puede realizar su labor. Como señalan Guillén et al. (2021), “las personas desarrollan actitudes y comportamientos propios hacia los demás, desempeñan roles diferentes en sus vidas, toman decisiones cotidianamente, buscan defender sus puntos de vista”, pudiendo asumir distintas posiciones de poder. La mística y vocación de servicio son centrales, ya que aquel con quien trabaja no es un “cliente” sino una persona, y su dignidad trasciende toda consideración económica y toda contingencia histórica.
Habilidades Cognitivas e Instrumentales
En relación con las habilidades cognitivas, se pretende que el profesional de Trabajo Social pueda manifestar el desarrollo de procesos intelectuales como la memoria, la atención, la toma de decisiones y la creatividad. Las habilidades instrumentales incluyen conocimientos computacionales y dominio de idiomas. Es esencial una precisión y correspondencia entre el modelo del profesional, los contenidos de las disciplinas y los modos de actuación, así como una sistematización del tratamiento de las competencias profesionales desde un enfoque transdisciplinar y un trabajo metodológico integrado desde la carrera y las disciplinas. La práctica laboral debe enfatizar la investigación social para la solución de los problemas del contexto, y la evaluación de las competencias debe considerar los conocimientos, las actitudes, los valores propios del desempeño y los modos de actuación (Miranda et al.).
Momentos de Reflexión Metodológica en la Práctica Profesional
La práctica del profesional se ordena a partir de cuatro momentos de reflexión metodológica, según Arias et al. (2013):
- Definición del problema objeto de intervención.
- Selección de alternativas de acción.
- Ejecución de actividades.
- Evaluación.
Estos momentos son integrados e incluyen otros procedimientos según los objetivos propuestos. Resaltando los planteamientos más relevantes en la metodología del Trabajo Social, la intervención profesional “es la reconstrucción histórica del campo problemático, lo cual indica hacer una lectura epistemológica del sobre qué, para qué, cómo y con quién se desarrolla el ejercicio profesional” (Rozas, 1998).
El Trabajador Social como Facilitador y Mediador
Si el trabajador social es quien conoce cómo se relacionan las personas, cómo trabajar con dichas relaciones y cómo funcionan las estructuras sobre las que se pretende actuar y en las que hay que buscar los recursos necesarios, evidentemente requiere de habilidades relacionadas con la comunicación oral y escrita.
La Mediación como Herramienta Clave
Ante estas premisas, el saber guiar la técnica de la mediación “facilita el restablecimiento de la comunicación, las relaciones interpersonales, limar asperezas entre las partes en disputa, quienes quedan satisfechas por los resultados obtenidos” (Guillén et al. 2021). A diferencia de los juzgados, donde se coloca a las partes en actitud de adversario y la comunicación puede agravarse, la mediación interviene antes de que el proceso madure, buscando alternativas óptimas para las partes y aumentando su protagonismo, ya que son responsables de sus actos.
Ejemplo de mediación
En este contexto, el(la) trabajador(a) social en su acción social mediadora puede ser visto como un modelo referente a seguir. Si la mediación tiene un componente educativo, el mediador es el medio a través del cual se realiza este aprendizaje de las partes. Por ello, el mediador tiene la responsabilidad de acercar los principios mediadores a su propia vida, para hacer congruente la enseñanza que, de un modo directo o indirectamente, realiza en el marco del desarrollo de la profesión.
Esto implica:
- Ampliar el tamaño de la comunidad cuando sea necesario para evitar la existencia de prejuicios.
- Aprender a utilizar un sistema de comunicación no violento que ayude a clarificar y resolver el conflicto presente y otros futuros.
Principios y Valores del Mediador
El mediador social debe tener iniciativa personal combinada de modo complementario con la iniciativa grupal, conocimientos amplios de mediación y disposición a aprender de modo continuado, así como una visión amplia y enfocada hacia el futuro, al tiempo que una comprensión profunda de la situación presente. Como ya se ha dicho, dentro de las habilidades sociales es importante en el Trabajo Social la comunicación, la cual, según Miranda et al. (2020), implica considerar que el cómo se piensa influye en el cómo se habla y se comporta.
De acuerdo con la posición de Novel (2013), en mediación, la autenticidad y la transparencia son elementos incluidos por sistema tanto en el comportamiento interno (pensamientos y sentimientos) como en el externo (lenguaje y comportamiento). Esto supone, por un lado, reformular internamente los propios condicionantes, valores y creencias; y por otro, significa colocar un especial énfasis en hablar y transmitir las ideas, necesidades y directrices a las personas del equipo, con un enfoque pacífico y apreciativo.
Barreto-Pico (2017) recuerda que es fundamental el lenguaje que usa el facilitador o mediador en un proceso de gestión de las diferencias, el cual debe contener y mostrar de modo claro los valores y principios de la mediación.
Comunicación No Verbal en la Facilitación
De igual forma, Munuera y Mínguela (2019), así como Miranda et al., resaltan la importancia de los siguientes aspectos en la comunicación:
- El silencio: Siempre tiene un significado y así debe ser valorado.
- La mirada: Mediante ella se puede evaluar el estado de comodidad o incomodidad del otro, y también se puede transmitir seguridad, interés y animar a seguir con la conversación. A través de ella, se expresa el interés en el otro y en la relación.
- Las distancias: Pueden influir en la calidad y cantidad de comunicación que las partes intercambien con el mediador.
- La vestimenta: Es importante, por lo cual el(la) Trabajador(a) social debe tener en cuenta no solo cuestiones acerca del emisor, el mensaje, el canal o el contexto, sino también del receptor. La primera impresión es importante y las posteriores también. En un contexto determinado, la vestimenta y forma de presentarse deberá ser de un modo concreto; mientras que, en otro, será de otra naturaleza.
Funciones y Actitudes del Facilitador Grupal
Como personas facilitadoras de la participación y los procesos grupales, es fundamental reflexionar sobre el rol, las estrategias y actitudes que se han de poner en marcha. Una determinada forma de facilitar el trabajo grupal puede conducir hacia procesos de empoderamiento y autonomía, mientras que otras prácticas pueden generar dependencia e incluso la desmotivación del grupo.
Definición de Facilitación Grupal
La facilitación es el proceso de diseñar y acompañar una reunión o espacio grupal con el fin de lograr un conjunto de objetivos acordados por un equipo. Se dice que la facilitación es un arte porque, aunque parte de una base técnica que se puede aprender, esa base se complementa con un conjunto de habilidades y competencias que deben desarrollarse y con un «desde dónde» que se ha de tener integrado si se quiere realmente servir al grupo, la principal misión del rol facilitador.
Es deseable que el facilitador esté familiarizado con la cultura y el lenguaje del equipo al que acompaña, los objetivos, necesidades y expectativas que busca cubrir en el proceso, la historia del mismo y las tensiones que puedan estar por resolver.
Funciones Posibles de la Persona Facilitadora de Procesos de Participación Grupal:
- Facilitar (recursos, información, técnicas, procesos).
- Acompañar (caminar junto a para servir de apoyo).
- Estimular el proceso (motivar, ayudar a escoger la dirección).
- Mediar, intermediar (en conflictos intragrupales o con las instituciones).
- Informar y asesorar (proveer información, asesorar sobre posibles recursos, técnicas, contactos).
- Propiciar la autonomía de los procesos.
- Repartir responsabilidades, roles y tareas.
- Asegurar la participación de todas las personas del grupo.
Actitudes y Roles a Evitar:
- Guiar (escoger la dirección).
- Tomar decisiones (siempre ha de ser el grupo quien las tome; solo se deben poner las herramientas y el clima para que eso se dé).
- Ser directivos/as.
- Escoger los temas a tratar.
- Poner las normas del grupo.
Como se ha visto al hablar de la vida de los grupos, los procesos de los mismos son graduales y, por lo tanto, los roles de las personas facilitadoras también han de serlo. Esto quiere decir que un grupo en su fase inicial tendrá poca capacidad de autonomía, eficacia y capacidad para gestionar conflictos.
Importancia de la Conciencia Grupal
Poner la atención en el campo grupal permite, al facilitar, estar atentos a las señales de tensión que suelen aparecer en las fases iniciales de un conflicto, al enmarcarlas y traerlas al grupo, este puede atender las tensiones antes de que escalen o buscando un espacio cuidado para ello. Además, la capacidad de escuchar empáticamente y reformular de forma asertiva cuando aparecen comentarios más exaltados, juicios o ataques personales permite que el grupo pueda prevenir y abordar de una forma más saludable las tensiones. Mediante el uso de técnicas que fomentan y equilibran la participación, y el cuidado del espacio para que sea un espacio de confianza y seguridad para las personas participantes en la sesión, estas se mantienen más conectadas y más motivadas y comprometidas con el proceso. Un grupo facilitado tiene más conciencia de sus propios procesos, conciencia que suele traducirse en el interés por la revisión de sus formas de organización, gestión de la información, comunicación, etc., y la mejora de las mismas.

El Trabajador Social en los Medios Alternativos de Solución de Controversias (MASC)
El presente artículo ofrece un panorama acerca de las características de los Medios Alternativos de Solución de Controversias (MASC) y la relación que logra existir con el Trabajo Social. El trabajador social es un profesional capacitado que cumple con las características requeridas para ser facilitador, aplicando su metodología, funciones, modelos, técnicas e instrumentos, con la finalidad de generar planteamientos y propuestas de reflexión y aplicación oportuna del Trabajo Social en los MASC, específicamente, en la Junta Restaurativa (Aguillón León, García García y Labra Cuellar, 2021).
Los Medios Alternativos de Solución de Controversias son mecanismos legalmente aprobados que podemos usar para poner fin a las disputas que surgen entre los miembros de una comunidad.