Antiulcerosos Gástricos en el Contexto de Cuidados Paliativos

Un antiulceroso es un fármaco utilizado para prevenir o tratar las úlceras gástricas y duodenales, es decir, lesiones en la mucosa del estómago o del intestino delgado causadas principalmente por el ácido gástrico y, en muchos casos, por la bacteria Helicobacter pylori. En el ámbito de los cuidados paliativos, donde el control de síntomas y la calidad de vida son prioritarios, el uso racional de estos medicamentos adquiere una relevancia particular.

Comprendiendo los Antiulcerosos Gástricos

Los fármacos antiulcerosos actúan de diversas maneras para proteger la mucosa gástrica y duodenal o para erradicar la infección por Helicobacter pylori. Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) son actualmente los más eficaces para suprimir la secreción ácida. Otros fármacos antiulcerosos fueron ampliamente utilizados antes de la aparición de los IBP, aunque hoy su uso es más limitado.

Mecanismos de Acción y Tipos Principales

  • Inhibidores de la Bomba de Protones (IBP): Fármacos como el omeprazol y pantoprazol son ampliamente utilizados por su gran eficacia en la reducción de la producción de ácido gástrico.
  • Sales de Bismuto: Tienen un efecto bactericida directo sobre H. pylori.
  • Misoprostol: Es un análogo de prostaglandinas que protege la mucosa gástrica, siendo útil en la prevención de úlceras inducidas por AINE.

Las sales de bismuto y el misoprostol, junto con antibióticos, forman parte del tratamiento erradicador de H. pylori en esquemas de triple o cuádruple terapia.

Antiulcerosos en Cuidados Paliativos: Indicaciones y Precauciones

En pacientes en situación paliativa, algunos antiulcerosos, como los IBP, pueden utilizarse con precaución y bajo supervisión médica. De hecho, su uso es una práctica común en pacientes con riesgo de úlcera gástrica, dada la polifarmacia y las condiciones subyacentes que a menudo presentan.

Riesgos y Consideraciones en Pacientes Paliativos

En general, se recomienda usar la dosis efectiva más baja durante el menor tiempo posible para minimizar riesgos. Es crucial considerar las posibles interacciones farmacológicas, ya que los IBP pueden reducir la eficacia de ciertos fármacos como el clopidogrel, o interferir en la absorción de hierro o calcio, aspectos relevantes en pacientes polimedicados.

Infografía sobre las interacciones farmacológicas más comunes de los Inhibidores de la Bomba de Protones (IBP)

Contexto de Prescripción de Gastroprotectores

La prescripción de fármacos antiulcerosos se ha incrementado considerablemente en los últimos años, tanto en el medio hospitalario como en régimen ambulatorio, un fenómeno observado en la mayoría de países occidentales. Sin embargo, este aumento se acompaña de una tasa elevada de utilización incorrecta de estos fármacos según los criterios de indicación establecidos por las sociedades científicas, lo que genera un gasto farmacéutico adicional.

Un estudio observacional reveló una prevalencia de prescripción global del 64,8% en pacientes hospitalizados, con una tasa de prescripciones incorrectas del 77,6% a pesar de la existencia de protocolos específicos. El uso elevado de gastroprotectores, principalmente IBP, se observa sobre todo en la profilaxis de gastropatía por antiinflamatorios no esteroideos (AINE). También destaca el número elevado de prescripciones en pacientes con corticoterapia, incluso sin asociación con AINE, una indicación no siempre recomendada.

Principales Indicaciones para la Profilaxis

Según diversas recomendaciones, el uso de gastroprotectores (como omeprazol 20 mg en dosis única diaria) está justificado en la profilaxis de lesiones gastroduodenales cuando coincide la ingesta de AINE y uno o más de los siguientes factores:

  • Edad ≥ 60 años
  • Antecedentes de enfermedad péptica
  • Ingesta de glucocorticoides
  • Anticoagulación oral
  • Enfermedad sistémica grave

Profilaxis de Úlceras de Estrés

Para la profilaxis de úlceras de estrés en situaciones de alto riesgo como ventilación mecánica prolongada, coagulopatía, sepsis, shock, politraumatismo, tetraplejía, quemaduras ≥ 30% de superficie corporal, traumatismo craneoencefálico o intervención neuroquirúrgica, se pueden utilizar sucralfato por vía oral (1 g/8 h) o ranitidina parenteral (200 mg/24 h).

Es necesaria la elaboración de nuevos programas de actuación en el uso racional de medicamentos y su posterior evaluación, encaminados a reducir el uso injustificado de fármacos, lo cual es de gran importancia también en cuidados paliativos.

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Tratamiento y Prevención de Úlceras por Helicobacter pylori

La úlcera péptica es causa de dispepsia en cerca del 10% de los pacientes. El 95% de las úlceras duodenales y el 70% de las úlceras gástricas se asocian a la bacteria Helicobacter pylori, cuya infección puede durar toda la vida si no se trata.

La erradicación del H. pylori reduce la tasa de recaída de las úlceras. Un ciclo de tratamiento de erradicación de una a dos semanas es un tratamiento efectivo para la cicatrización de la úlcera duodenal en pacientes positivos a H. pylori, superando a los fármacos antiulcerosos solos o ningún tratamiento. Además, el tratamiento de erradicación del H. pylori es efectivo para prevenir la recurrencia de la úlcera duodenal y gástrica en comparación con ningún tratamiento.

No obstante, la evidencia actual no es concluyente sobre la efectividad del tratamiento de erradicación en pacientes con úlcera gástrica, ni para prevenir la recurrencia de la úlcera duodenal en comparación con fármacos antiulcerosos solos. Esto se debe al número limitado de estudios y posibles errores en su diseño, lo que genera incertidumbre en los resultados.

Manejo de Síntomas Gastrointestinales Asociados en Cuidados Paliativos

El control de síntomas es una pieza clave en el manejo del paciente en situación paliativa. Los antiulcerosos y otros fármacos gastrointestinales juegan un rol fundamental en mejorar la calidad de vida.

Dispepsia y Dolor Gástrico

El dolor por distensión gástrica puede aliviarse con antiácidos que incorporen un antiflatulento, como Asilone. La domperidona (10 mg tres veces al día antes de las comidas) es un procinético útil, especialmente en casos con saciedad precoz, ayudando a mejorar el vaciamiento gástrico.

Náuseas y Vómitos

La obstrucción intestinal, los vómitos y los cólicos son síntomas frecuentes en cuidados paliativos. Pueden tratarse eficazmente con antieméticos. La elección del antiemético de primera línea se basa en su etiología, siendo útiles en vómitos por opioides, quimioterapia, estasis gástrico y metabolopatías por su acción central en la zona gatillo.

Disfagia, Reflujo y Pirosis

La disfagia, caracterizada por dificultad para la deglución, puede acompañarse de síntomas como odinofagia, disgeusia, sialorrea, reflujo y pirosis. Estos últimos, si tienen un origen gástrico, pueden ser aliviados con antiulcerosos, mejorando el confort del paciente.

Esquema de las causas y manifestaciones de la disfagia en pacientes paliativos

Mucositis Oral

La mucositis es una afección frecuente causada por tratamientos como quimioterapia y radioterapia. Aunque las soluciones de sucralfato se empleaban previamente para su tratamiento, actualmente no tienen evidencia de mejoría significativa en esta indicación.

Cólicos

Los cólicos, que causan considerable malestar, pueden reducirse con antiespasmódicos como el hidrobromuro o butilbromuro de hioscina (Buscopan), aceite de menta o mebeverina.

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