Guía para el uso seguro de antidiarreicos y antieméticos en adultos mayores

El manejo de los síntomas gastrointestinales en la población adulta mayor requiere un enfoque especializado debido a los cambios fisiológicos propios del envejecimiento y la mayor susceptibilidad a complicaciones. La enfermedad diarreica aguda (EDA) y las náuseas son problemas de salud comunes que, si no se gestionan adecuadamente, pueden derivar en deshidratación severa e insuficiencia renal.

Esquema de los factores de riesgo en el uso de medicamentos en adultos mayores (polifarmacia, cambios farmacocinéticos, comorbilidades)

Consideraciones sobre los antidiarreicos

El manejo sintomático de la EDA mediante fármacos es controvertido y debe realizarse con precaución extrema. La evidencia científica sugiere:

  • Los medicamentos antidiarreicos que alteran la motilidad intestinal, como la loperamida, o los que actúan como absorbentes (caolín/pectina), generalmente no deben indicarse en el manejo de rutina por su falta de efectividad demostrada y el riesgo de efectos adversos.
  • El uso de anticolinérgicos combinados con opiáceos está contraindicado en ancianos, ya que pueden enmascarar el curso de una enteritis bacteriana, elevando el riesgo de desarrollar megacolon tóxico y hemorragia colónica.
  • El difenoxilato resulta perjudicial, especialmente en infecciones, al retener líquido en la luz intestinal y retardar la evacuación del germen causal.

Uso de antieméticos y manejo de náuseas

Los agentes antieméticos deben administrarse con extrema cautela. Sus efectos adversos incluyen sedación, reacciones alérgicas, síntomas extrapiramidales y reacciones distónicas agudas.

En pacientes con náuseas asociadas a tratamientos crónicos o quimioterapia, se recomienda:

  • Emplear fármacos antieméticos bajo supervisión profesional, combinando mecanismos de acción distintos para un mejor control.
  • Implementar medidas no farmacológicas: chupar caramelos o chicles sin azúcar con xilitol para estimular la salivación, y consumir alimentos antes de levantarse si las náuseas son matutinas.

HIDRATACIÓN ORAL

Precauciones generales en la farmacoterapia del anciano

Los adultos mayores tienen el doble de probabilidades de presentar efectos adversos por medicamentos debido a cambios en la farmacocinética y farmacodinamia. Ante cualquier síntoma nuevo, se debe considerar si es secundario a la medicación actual.

Recomendaciones de seguridad:

  1. Cumplimiento terapéutico: Tome los medicamentos exactamente como indique su médico. No modifique dosis ni suspenda tratamientos sin consulta previa, incluso si se siente mejor.
  2. Revisión de medicamentos: Mantenga una lista actualizada de todos sus fármacos (incluyendo los de venta libre, vitaminas y suplementos herbales) para identificar posibles interacciones medicamentosas.
  3. Almacenamiento: Conserve los medicamentos en un lugar fresco y seco, fuera del alcance de los niños, y verifique siempre las fechas de vencimiento.
  4. Comunicación: Informe a su profesional de la salud si experimenta síntomas como confusión, visión borrosa, estreñimiento o sequedad bucal, los cuales pueden ser signos de toxicidad anticolinérgica o reacciones adversas.

Prevención de la cascada de prescripción

Es común que un efecto adverso se malinterprete como una enfermedad nueva, lo que conduce a la prescripción de un fármaco adicional. Por ejemplo, los inhibidores de la colinesterasa usados para la demencia pueden causar diarrea, lo cual erróneamente suele tratarse con anticolinérgicos. La estrategia adecuada no es añadir fármacos, sino ajustar la dosis del medicamento original o cambiar el tratamiento.

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