En las últimas décadas, el concepto de educación a lo largo de la vida se ha consolidado como un objetivo central de organismos internacionales que promueven el envejecimiento activo y saludable. Este enfoque responde a la necesidad de adaptar las habilidades y conocimientos de las personas a los rápidos cambios económicos, tecnológicos, sociales y ambientales. Como señala Florinda, de 57 años, quien decidió enfocarse en su bienestar personal al volver a estudiar: “Siempre hubo prioridades en mi vida, pero ahora yo soy mi prioridad. Me ha subido la autoestima de aquí a la luna”.
Cada vez son más los hombres y mujeres que deciden volver a las aulas pasado el medio siglo de vida. En la encuesta Casen 2022, más de 29.500 mayores de 50 años declararon asistir a algún establecimiento educacional. La mayoría de ellos (77%) tenía entre 50 y 59 años, mientras que el 13% estaba en el rango de 60-64 años. Estas cifras revelan el interés de un importante grupo por completar etapas básicas de escolaridad, especialmente si se considera que los años promedio de educación disminuyen a mayor edad.
Radiografía de la Participación Educativa en Chile
El reporte más reciente del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, titulado “Personas mayores de 50 años al aula: Tendencias de participación en espacios de educación formal”, analiza la participación de personas mayores de 50 años en la educación formal en Chile. El estudio considera datos como la alfabetización, los niveles educativos alcanzados, las modalidades de enseñanza y las diferencias de género.
El estudio menciona que las personas mayores presentan niveles educativos más bajos en comparación con generaciones más jóvenes. Esto se ve reflejado en la Encuesta CASEN 2022, donde un 3,1% de las personas entre 55 y 59 años no sabe leer o escribir, cifra que va aumentando con la edad, alcanzando un 13,8% en el grupo de 80 años o más. En personas mayores de 60 años, el analfabetismo llega al 15,4% en zonas rurales, mientras que en áreas urbanas disminuye en casi 10 puntos porcentuales. Esta condición está estrechamente relacionada con la pobreza, profundizando desigualdades estructurales. Un desafío histórico es el analfabetismo, con un 13,8% de los mayores de 80 años que no sabe leer ni escribir, y este porcentaje se eleva a 15,4% en zonas rurales.

Aumento de Escolaridad Promedio
Los años de escolaridad promedio de la población de 18 años o más han aumentado desde 8,7 años en 1992 hasta 12,1 años en 2024, superando los 12 años de enseñanza obligatoria. En 2002 esta cifra alcanzó 9,7 años y en 2017 los 11,3 años. La región que presenta el mayor promedio de escolaridad es la Región Metropolitana con 12,7 años, seguida por las regiones de Antofagasta con 12,5 años y Magallanes con 12,4 años.
Según datos sobre la proyección educativa de los países OCDE, Chile aumentará su escolaridad actual de 9 años a 11,5 en 2050, cifra superior al promedio que se espera para el resto de los países latinoamericanos (10 años al 2050).
Programas y Modalidades de Reescolarización en Chile
En Chile, se han desarrollado diversas modalidades y programas de reescolarización, englobadas en el programa Educación para Personas Jóvenes y Adultos (EPJA). Estas iniciativas buscan proporcionar vías flexibles para que personas mayores de 18 años, con escolaridad incompleta o sin educación formal, puedan completar sus estudios formales.
La principal modalidad es la “regular”, impartida por establecimientos educacionales que cuentan con reconocimiento oficial. Además, está la opción de validación de estudios, que permite la certificación de estudios básicos y/o medios a través de pruebas estandarizadas. En la última década, el número de estudiantes mayores de 50 años en estos programas educativos ha aumentado significativamente, y la mayoría prefiere la modalidad de validación de estudios.
Iniciativas Específicas
- El Plan de Alfabetización Contigo Aprendo, iniciado en 2020, está dirigido a personas mayores de 15 años que saben leer y escribir, pero que no asistieron a la escuela o no completaron sus estudios básicos.
- El Programa Aprende Mayor, enfocado a personas mayores de 60 años que buscan completar su educación básica, es gratuito, de alcance nacional y liderado por SENAMA, MINEDUC y Banco Santander.
Esto ha generado un aumento considerable en el número de beneficiarios de programas educativos dirigidos a personas mayores de 50 años. En los últimos 12 años, estos programas han registrado un crecimiento del 364% en su cobertura, pasando de 9.154 a 42.478 beneficiarios en 2024. A nivel de educación básica y media, el número de beneficiarios de programas y proyectos educativos para personas mayores de 50 años se ha más que cuadruplicado en los últimos 12 años, reflejando un crecimiento significativo en su alcance.
Educación Superior en la Adultez Mayor
También se ha observado un crecimiento relevante de mayores de 50 años que estudian en instituciones de educación superior. La matrícula de mayores de 50 años en educación superior creció un 157% entre 2013 y 2024, alcanzando casi 27 mil estudiantes. La mayor cantidad de matriculados se concentra en los Institutos Profesionales, con el 42% de la matrícula (42,3% en 2024). Le siguen las universidades privadas con un 28% (27,9% en 2024) y los Centros de Formación Técnica con un 15,2%. Hasta el año 2018, las universidades privadas se llevaban el mayor número de matriculados, pero esta situación cambió a partir de esa fecha. Esta cifra evidencia un incremento en el acceso y la participación de este grupo etario en niveles educativos avanzados, particularmente en institutos profesionales.
El estudio revela que los niveles de educación superior de este segmento de la población, entre 1990 y 2020, aumentaron a más del doble, alcanzando un 17,1%, mientras que un 40,1% llega al nivel básico y un 37,6% a la enseñanza media y/o técnica.
Entrevista - Adultos Mayores y Enfoque Centrado en la Persona
Motivaciones y Barreras para Volver a Estudiar
El regreso al aula está cargado de emociones y motivaciones diversas. Marcela destaca cómo la educación superior sigue siendo un campo relevante para quienes han sido históricamente excluidos, como las mujeres que no tuvieron la oportunidad de estudiar una carrera universitaria. “Creo que es muy importante mantenerse estudiando, habemos millones de mujeres que no hemos tenido la oportunidad de haber ingresado a la universidad o ser profesionales, o realizar alguna actividad remunerada que les satisfaga”, comenta.
Para Óscar, periodista que está cursando la carrera de psicología, el beneficio mayor es la integración. “El encuentro intergeneracional es muy necesario para la vida. Para que los jóvenes comprendan a este segmento y, a la vez, nosotros podamos ver nuevas ideas y nuevas maneras de enfrentar la vida, que es muy valiosa y con menos complejos que los que había cuando nosotros éramos jóvenes.
Existen varias motivaciones de personas mayores de 50+ para volver a estudiar, como la mejora de oportunidades laborales, realización personal y socialización. Lucinda, de 53 años, destaca cómo completar su escolaridad puede abrirle puertas laborales: “Me gustaban los números y siempre quise ser como contador o algo así”. María Cristina, de 65 años, quien completó un magíster, señala: “Está el tema de la realización personal, aunque seamos personas mayores siempre estamos buscando, por lo menos las personas similares a mí”.
Sin embargo, también se encuentran obstáculos como la escasez de tiempo, limitaciones tecnológicas, costos, discriminación etaria y falta de programas adecuados. La realidad es que las oportunidades de seguir aprendiendo se reducen cada vez más con los años. Entre las razones que dificultan el acceso a la educación continua se encuentran la falta de oferta, el costo elevado de algunas propuestas, el manejo tecnológico y el edadismo o discriminación por edad.
La "Nueva Vejez" y la Educación Continua
Gracias a los niveles educacionales más altos que hoy presentan las personas mayores, los expertos hablan de la generación “nueva vejez”, un grupo con más expectativas de participación en la sociedad y de roles, que a su vez, necesita educación continua. Esta educación suele estar más asociada a la especialización, diplomados o cursos post carrera de pregrado, pero se refiere a todo tipo de educación/conocimiento que una persona pueda adquirir a lo largo de su vida.
En esta misma línea, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la educación continua como un pilar del envejecimiento activo, ya que mejora el bienestar de las personas sobre 60 años y su calidad de vida, generando mayor autonomía, autoeficiencia y autoestima. Sin embargo, Macarena Rojas, directora de Gestión del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, recalca que la educación continua “se mira más desde la perspectiva recreativa de que la persona mayor ocupe el tiempo, pero no desde la lógica de transformación profunda que puede tener la educación en personas mayores”.
De hecho, en promedio, el 27% de las personas sobre 60 años manifiesta que sí le gustaría capacitarse, pero solo el 7% declara asistir a algún taller o curso una vez por semana. Apenas un 15% de las personas entre 60 y 70 años se capacita, cifra que se reduce a solo un 7% si se considera el promedio de quienes tienen 60 años o más.
Christian Abello, gerente general de Compañía de Seguros Confuturo, señala que “este nuevo reporte revela la importancia de la continuidad de los estudios en todas las generaciones, especialmente considerando el impacto que esta puede tener en la trayectoria de vida de las personas y -a su vez- en su bienestar. Por ello, en Confuturo desde el año 2020 desarrollamos un Portal de Formación gratuito, abierto a toda la comunidad, pero con especial foco en temáticas de interés del segmento 60+, donde ofrecemos más de 45 cursos a través de los cuales buscamos que las personas puedan adquirir nuevas herramientas para su día a día y así contribuir a mejorar su calidad de vida”.
Por su parte, las mujeres y las personas con niveles de educación más elevados son quienes más participan. Muchas veces, las generaciones que no tuvieron la oportunidad de asistir a la universidad, por ejemplo, “para ellos es bien importante darse la oportunidad de aprender de algo que a lo mejor siempre quisieron aprender”.
Desafíos y Políticas Públicas
Macarena Rojas explica que el estudio confirma que en Chile se le da poca relevancia al tema de educación “y es algo que en general se deja de lado”. Advierte que “en nuestro país -en general- la educación de adultos no ha sido considerada y la educación de personas mayores prácticamente no existe”. Idea que corrobora Gladys González, jefa de la Unidad de Gestión de Programas del Servicio Nacional del Adulto Mayor Senama, quien afirma que “la educación (…) como formación continua, aún no existe como tal; que la persona mayor tenga oportunidad de ir formándose en distintos temas de manera permanente y desde la experiencia, desde los intereses de las personas, falta para eso”.
Para 2050, se proyecta que el 30% de la población chilena sea mayor de 60 años y, en este sentido, el último reporte del Observatorio del Envejecimiento para un Chile con futuro, de la Universidad Católica y Confuturo propone revisar con urgencia las políticas del Estado que permitan priorizar y desarrollar programas educativos basados en la gerontología. Asimismo, da cuenta del nivel educativo de las personas mayores y la necesidad urgente de mejorar la oferta y acceso a la educación continua para este grupo etario.
En cuanto a las políticas públicas relacionadas a personas mayores, de acuerdo a la Directora Ejecutiva de CEVE-UC, “en general van bien encaminadas hasta ahora”. Hay iniciativas que van en el camino correcto, pero “el gran problema es la cobertura de esas iniciativas”, ya que la gran mayoría son iniciativas piloto que no tienen una cobertura tan extensa que permita que muchas personas participen. Sin embargo, en el tema educativo, “es el tema que está más desatendido, o sea, en otros países donde la educación permanente de personas mayores es algo que está mucho más valorado y mucho más expandido”.
Esta realidad plantea un nuevo desafío: la intergeneracionalidad en el aula, la que, a pesar de sus beneficios, como el fomento de aprendizajes mutuos, también presenta barreras, como es la adaptación tecnológica y los prejuicios relacionados con la edad.

Escasez de Programas Educativos y Áreas de Interés
Hasta ahora los esfuerzos por desarrollar programas especiales para este grupo etario se concentran en 270 de los 346 municipios del país (la mayoría de ellos con fines recreativos). Asimismo, también están presentes 10 universidades (bajo nivel si se compara con las 71 de España y las 180 de Brasil), Sence y algunas cajas de compensación y empresas privadas, como Compañía de Seguros Confuturo que ofrece cursos online.
Dentro de las temáticas que generan mayor interés entre los adultos mayores están: computación (18%), tejido y manualidades (13%), salud, deporte y cuidado personal (10%). Mientras que en el área técnica, las capacitaciones de Sence más demandadas tienen relación con Servicios a las personas (58%).
La situación socioeconómica y la zona de residencia de las personas se relacionan notoriamente con sus niveles de educación. El quinto quintil alcanza 14 años de escolaridad, mientras que el resto de los quintiles promedian 8 años. Y, quienes viven en zonas urbanas cuentan con 3 años más de escolaridad que en las zonas rurales.
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