El Campo Visual y las Alteraciones de la Visión en Adultos Mayores

La visión es uno de los sentidos más importantes para interactuar con el mundo, y su estudio abarca diversas capacidades, entre ellas la agudeza visual y el campo visual. Ambas capacidades son fundamentales para la autonomía y la calidad de vida, especialmente en la tercera edad, donde el envejecimiento demográfico es una realidad creciente en muchos países.

Esquema del ojo humano y las estructuras implicadas en la visión

¿Qué es la Agudeza Visual?

La agudeza visual es la capacidad que tiene una persona para percibir y diferenciar dos objetos separados por un ángulo determinado. Es la capacidad del ojo para reconocer los objetos y formas en las imágenes que observa. Estas imágenes son el resultado de la observación de lo que tenemos delante.

La agudeza visual está condicionada por varios factores, tanto genéticos como epigenéticos. No depende exclusivamente de las estructuras del propio ojo (córnea, cristalino, retina, etc.), sino que está determinada por todas las partes del cuerpo que influyen en el proceso de la visión.

Factores que Influyen en la Agudeza Visual

  • Edad: Es un factor fisiológico clave. Al nacer, la agudeza visual es muy baja y va mejorando hasta que se estabiliza con el paso del tiempo. Sin embargo, a partir de los 45 años, la edad del paciente es un factor fisiológico a tener en cuenta.
  • Problemas Refractivos: El uso de gafas o lentes por tener algún problema refractivo (miopía, hipermetropía y/o astigmatismo) influye directamente.
  • Problemas Oculares o de Salud: La existencia de otros problemas oculares o de salud que puedan estar relacionados con la salud ocular también afecta.
  • Estado Físico y Mental: Elementos como la fatiga física o psíquica, así como la motivación o el aburrimiento de la persona, también pueden afectar la agudeza visual.

Medición y Tipos de Agudeza Visual

La agudeza visual es cuantificable y medible. En oftalmología, se expresa en forma numérica, lo que permite hablar de forma objetiva de ella según cada caso. Se considera una agudeza visual “clínicamente normal” cuando es igual a 1 (AV=1,0).

Existen diferentes tipos de agudeza visual:

  • Agudeza visual con corrección: Máxima visión que se alcanza con la graduación exacta que precisa el ojo en unas gafas o lentes de contacto.
  • Agudeza visual sin corrección.
  • Agudeza visual de lejos.
  • Agudeza visual de cerca.
  • Agudeza visual monocular: Capacidad de ver con un solo ojo.
  • Agudeza visual binocular: Capacidad de ver con ambos ojos. Según la legislación actual, se exige un mínimo de agudeza visual binocular de 0.5 para particulares en ciertas actividades.

La forma correcta de medir la agudeza visual es mediante optotipos. El paciente ve filas de letras que van reduciendo su tamaño. El más habitual es el de la letra E, diseñado por Snellen, quien creó una tabla con letras de diferentes tamaños que debían ser miradas a una distancia específica. Si el paciente no las distingue claramente, se interpreta como un déficit de agudeza visual.

Es importante destacar que los optotipos son muy útiles, pero tienen múltiples limitaciones; por ejemplo, no pueden medir la visión periférica, la presión intraocular, la percepción de profundidad, la percepción del color o la capacidad del paciente para percibir el contraste.

La agudeza visual se suele confundir con las dioptrías; sin embargo, es posible tener una excelente agudeza visual con muchas dioptrías y, al contrario, no tener ningún problema refractivo y no tener apenas agudeza visual.

Tabla de Snellen para medir la agudeza visual

Ejercicios para la Coordinación Ocular

Para lograr que ambos ojos trabajen en conjunto, se pueden realizar ejercicios sencillos. Por ejemplo, al mirar un punto, en lugar de fijarlo, se permite que los ojos se muevan lentamente alrededor del punto. Otro ejercicio consiste en mirar repetidamente de lado a lado cada uno de los lapiceros que sobresalen del puño, para luego hacer círculos con la mirada a cada lado. Estos ejercicios buscan una adaptación mutua entre ambos ojos.

El Campo Visual: El Área del Ángulo de Visión

El campo visual es el área espacial que el ojo percibe mirando hacia delante sin necesidad de efectuar movimiento alguno. Es, en esencia, el ángulo de visión que el ojo puede abarcar.

El ojo humano sano tiene la máxima resolución y nitidez en el área central de la imagen hacia donde miramos. Normalmente, el campo visual alcanza unos 91,5º en sentido temporal, hasta 75º hacia abajo, 55º hacia arriba y 64º grados en sentido nasal.

Los exámenes del campo visual se denominan perimetrías o campimetrías. La detección precoz de cualquier alteración del campo visual es fundamental para su posible evaluación y tratamiento, ya que su restricción puede tener un impacto significativo en la movilidad y la realización de actividades cotidianas.

Diagrama que muestra los límites del campo visual humano

Envejecimiento y Problemas de Visión: Un Impacto Integral en Adultos Mayores

Los problemas de visión son cada vez más frecuentes en adultos mayores y sus repercusiones pueden llegar a ser muy relevantes para la calidad de vida durante la tercera edad. En la última década, las administraciones públicas y los estudios científicos han señalado que aproximadamente el 80% de las personas mayores de 60 años sufre problemas de vista, aunque se estima que alrededor del 30% de las personas mayores de 65 años tiene problemas de visión lo suficientemente importantes como para limitarles en sus actividades cotidianas.

Impacto en la Autonomía y Calidad de Vida

Según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) y la Fundación Salud Visual, los problemas de visión tienen un efecto integral en la ciudadanía: además de los riesgos de accidentes y caídas, conllevan una pérdida en la capacidad de comunicación y en las relaciones afectivas y sociales de la población. Las alteraciones visuales sí influyen en la autonomía del individuo; se observa cómo a mayor edad, mayor es el grado de dependencia para las actividades de la vida diaria (AVD).

Algunos estudios llevados a cabo en residencias de mayores señalan que los residentes con baja visión son dependientes en actividades rutinarias como trasladarse de un lugar a otro o en el aseo personal. La pérdida de visión también se ha relacionado con alteraciones de la conducta y un descenso de la calidad de vida en personas adultas.

Un estudio descriptivo transversal realizado en una residencia de Soria, analizó cómo las alteraciones visuales influyen en la capacidad de los ancianos para realizar actividades de la vida diaria. Se encontró que la alteración visual influye significativamente en la autonomía, con un aumento del grado de dependencia proporcional a la edad. La patología ocular tratable más frecuente fue la catarata, y se observó una falta de uso de ayudas ópticas específicas para la baja visión.

El mejor conocimiento de los factores que influyen en la pérdida de autonomía de los ancianos institucionalizados permite a los profesionales de enfermería programar intervenciones de educación, promoción de la salud, prevención de la enfermedad y recuperación de la función perdida, con el objetivo de disminuir y retrasar la dependencia, fomentar la autonomía y mejorar o mantener la calidad de vida de los ancianos.

DIRECTO - Autonomía en personas mayores con baja visión

Principales Alteraciones Visuales que Afectan el Ángulo y la Agudeza de Visión en la Tercera Edad

Con la edad, cambia la forma en que los sentidos pueden dar información acerca del mundo, afectando la percepción e interpretación. Los cambios sensoriales tienen un tremendo impacto sobre el estilo de vida del mayor y afectan a áreas sociales como la comunicación, el disfrute de las actividades y las interacciones comunitarias. Las causas más comunes de pérdida de visión en los ancianos son la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), la catarata, el glaucoma y la retinopatía diabética.

Presbicia (Vista Cansada)

La presbicia, o vista cansada, es un defecto refractivo debido a la pérdida de elasticidad del cristalino. Con la edad, el cristalino se vuelve menos elástico, lo que dificulta la visión nítida a distancias cortas. Las personas que la padecen intentan enfocar los objetos separándolos de su cara hasta conseguir ver suficientemente los detalles. Es lo que ocurre con la lectura, la costura y los trabajos de precisión en general.

Cataratas

La catarata se define por la opacidad en el cristalino del ojo. Dicha opacidad, al restringir el paso de la luz, dificulta la visión. Es la causa más frecuente de ceguera reversible y su frecuencia se incrementa mucho con la edad, siendo la primera causa de pérdida de visión en personas mayores de 60 años.

Se caracteriza por una disminución de la visión lenta y progresiva. Cuando las opacidades están situadas periféricamente, apenas producen síntomas, pero si se sitúan más centralmente, dan lugar a deslumbramiento, borrosidad, distorsión de la visión y, a veces, visión doble. La visión de los colores se percibe atenuada y hay menor sensibilidad a los contrastes. En ocasiones, el ojo se vuelve miope, lo que puede mejorar paradójicamente la visión cercana.

Factores de riesgo incluyen el sexo femenino, el tabaquismo, el uso continuado de corticoides, la diabetes o la malnutrición. En la mayoría de las ocasiones, es susceptible de ser tratada con éxito, y la recuperación de la función visual en estos pacientes tendrá efectos positivos sobre su calidad de vida.

Glaucoma

El glaucoma constituye un grupo de enfermedades de los ojos que pueden causar pérdida de visión y ceguera al dañar el nervio óptico, ubicado en la parte trasera del ojo y encargado de enviar las imágenes al cerebro. Suele asociarse a una presión ocular elevada y sus principales factores de riesgo son la historia familiar de glaucoma, la raza negra, la miopía elevada, la diabetes y las enfermedades vasculares como la hipertensión arterial.

Su principal característica es la ausencia de síntomas en sus etapas iniciales, lo que explica la dificultad en su detección. Cuando la enfermedad está muy evolucionada, se produce una restricción del campo visual, de manera que el ángulo de visión se hace más pequeño, pudiendo incluso llegar a la ceguera. Esta constricción del campo visual justifica la dificultad en las actividades ligadas a la movilidad, mientras que la visión cercana puede mantenerse más o menos indemne. A partir de los 70 años, la prevalencia de glaucoma aumenta del 2,3% en personas de entre 60-69 años al 3,5%.

Existen varios tipos de glaucoma:

  • Glaucoma de ángulo abierto: Es el tipo más común y se llama así porque el ángulo de drenaje que forman el iris y la córnea permanece abierto.
  • Glaucoma de ángulo cerrado o de cierre angular: Provocado por una elevación rápida e intensa de la presión dentro del ojo. El iris se abulta considerablemente y bloquea el ángulo iridocorneal de manera parcial o total, impidiendo la circulación del líquido ocular y ocasionando un aumento de la presión.
  • Glaucoma congénito: Se produce en bebés al nacer cuando el ojo no se desarrolla correctamente.
  • Glaucoma secundario: Aparece como consecuencia de otra afección o lesión ocular.

Retinopatía Diabética

La retinopatía diabética es una de las muchas complicaciones de la diabetes, enfermedad caracterizada por el aumento de la glucosa en la sangre. Puede manifestarse de varias formas debido a las diversas lesiones que pueden producirse en la retina. Lo más común es que aparezcan escotomas en el campo visual o “manchas” producidas por la presencia de hemorragias en la retina, o una mala visión central, provocada por la afectación de la mácula. A pesar de estas lesiones, el paciente puede no notar nada, lo que subraya la importancia de los reconocimientos periódicos. La presencia de obesidad, dislipemia o hipertensión ensombrece el pronóstico general y ocular.

Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE)

Sin duda, la DMAE es la enfermedad ocular más importante y la causa más frecuente de ceguera en personas de más de 65 años en el mundo desarrollado. Se trata de un trastorno ocular que destruye lenta y gradualmente la visión central y aguda, dificultando la visualización de detalles en las imágenes.

Esta patología multifactorial se caracteriza por la aparición de una o varias alteraciones progresivas que afectan a la retina en la zona denominada mácula, la parte más sensible y vital para la visión cercana de precisión. Los factores de riesgo incluyen la hipertensión, alteraciones de los lípidos, hábito tabáquico, consumo de alcohol, diabetes y obesidad.

Clínicamente, suele manifestarse como una disminución brusca de la agudeza visual, acompañada de visión deformada de los objetos o un escotoma o “mancha” central, más notable en la visión próxima. Al tratarse de una afectación macular, la visión cercana se ve muy afectada, limitando o imposibilitando actividades como la lectura o el reconocimiento de objetos y caras. Sin embargo, la visión periférica se mantiene, por lo que las actividades ligadas a la movilidad pueden conservarse. Aunque el pronóstico sigue siendo negativo, el tratamiento ha evolucionado mucho en los últimos años, con un importante abanico de procedimientos capaces de frenar su evolución.

Desprendimiento de Retina

El desprendimiento de retina consiste en la separación de la membrana sensible a la luz (la retina) en la parte posterior del ojo de sus capas de soporte. El tipo más común se debe a un desgarro o perforación de la retina, que a su vez puede ser causado por un traumatismo o por una miopía muy grave.

Manejo y Consecuencias de la Baja Visión en la Tercera Edad

Los problemas de visión en las personas mayores son enormemente frecuentes y sus repercusiones pueden llegar a ser muy importantes. De ahí que sea fundamental prevenirlos en la medida de lo posible, detectarlos cuanto antes y tratarlos adecuadamente.

La asignación del porcentaje en el grado de discapacidad del sistema visual depende de unos patrones de referencia, que incluyen:

  • Visión casi normal: desde 0.7 a 0.4. La orientación y la movilidad son adecuadas, pero se presenta dificultad en distinguir signos de tráfico, números del autobús, etc.
  • Visión moderadamente baja: desde 0.3 a 0.150.
  • Visión gravemente disminuida (ceguera legal): desde 0.1 a 0.05.
  • Visión profundamente reducida: d (cuenta dedos) a 3 metros. Los problemas en la orientación y movilidad están aumentados. Los pacientes suelen hacer uso de bastón para su orientación.
  • Ceguera parcial: d a menos de 1 metro. La visión es muy insegura, excepto en condiciones muy perfectas de iluminación.
  • Ceguera total: sin percepción luminosa.

Las intervenciones de rehabilitación de la baja visión, como algunas terapias psicológicas y métodos para mejorar la visión, pueden mejorar la calidad de vida en personas con pérdida o deficiencia visual. Es fundamental la comunicación entre el óptico y el oftalmólogo, especialmente ante la aparición de un defecto de refracción no conocido con anterioridad, que siempre debe ser estudiado por el especialista. Muchos de los problemas detectados en la población mayor son precisamente defectos no bien corregidos, sobre todo entre las personas muy mayores, las mujeres y quienes tienen un menor nivel de instrucción.

En definitiva, las alteraciones visuales en adultos mayores pueden afectar no solo su capacidad de ver con nitidez determinados objetos o situaciones, sino también en gran medida su autonomía para las actividades básicas. Es un campo en el que la prevención, la detección temprana y el tratamiento adecuado son esenciales para preservar la calidad de vida.

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