En la rica cosmovisión mapuche, cada elemento de la naturaleza y cada manifestación cultural posee un profundo significado espiritual y práctico. El arte del tejido, en particular, no es solo una técnica manual, sino un pilar fundamental que encapsula el conocimiento ancestral y la conexión con el mundo espiritual. En este contexto, figuras como Llalín kushe, la araña anciana, emergen como protectoras y guías de las tejedoras, las ngerefe.
La Leyenda de Llalín Kushe: Origen del Saber Tejer
La importancia de Llalín kushe se ilustra a través de antiguas narraciones que se transmiten de generación en generación. Una de estas historias relata cómo el conocimiento del tejido llegó a las mujeres mapuches.
Un día, una joven mujer se encontraba lavando en un río cuando, de pronto, un hombre la llevó consigo lejos, a donde él vivía, y decidió hacerla su esposa. En una ocasión, este hombre le dijo a la joven: “Me voy a Chile y cuando vuelva quiero toda esta lana hilada”. Cuando el hombre partió, la joven mujer lloró desconsoladamente sentada al lado del fuego, debido a que no sabía tejer. Fue en ese momento cuando apareció Choñoiwe kushe, quien con compasión le dijo: “Tranquila, traeré a Llalín kushe (araña anciana), ella sabrá ayudarte”.
Así, Llalín kushe, la araña anciana, todas las noches bajaba para enseñarle a la joven a tejer. Día tras día, noche tras noche, la joven aprendió el arte del hilado y el tejido, hasta que su marido regresó y toda la lana ya estaba hilada, gracias a la sabia enseñanza de la araña anciana.

El Ngen (Espíritu) y la Protección de las Ngerefe
Esta leyenda, y otras similares, cimientan la creencia en la protección y guía de Llalín kushe. Tras escuchar estas historias, se comprende que para los mapuches cada elemento posee un ngen (espíritu) que les cuida, protege y da vida. A estos ngen se les debe dirigir con respeto antes de realizar cualquier acción, para que de esta manera no se genere ningún tipo de disgusto en ellos y así evitar provocarles algún daño.
En este contexto espiritual, Llalín kushe, la araña anciana, cuida y protege directamente a las ngerefe (tejedoras mapuches), siendo una figura esencial para el desarrollo de su habilidad y el mantenimiento de la tradición. Existe incluso la tradición, en algunas familias mapuches, de buscar telas de araña en los mawida (bosques) para poner en las manos de un recién nacido. Esto se hace para asegurar que, a lo largo de su vida, la persona desarrolle una buena habilidad en el tejido, honrando la conexión con Llalín kushe.

El Kimün (Conocimiento) en los Diseños Mapuches
Gracias a la profunda curiosidad y al conocimiento transmitido por las ñuke (madres) y ancianas, se puede concluir que tejer no solo implica una técnica o destreza manual. Los diseños que se plasman en cada pieza recopilan toda la cosmovisión mapuche, sus símbolos, su historia y su relación con el cosmos. Las ngerefe, con cada hebra y cada nudo, se encargan de depositar ese inmenso kimün (conocimiento) en sus tejidos, convirtiendo cada manta, faja o poncho en un lienzo de sabiduría ancestral.
Por esto, el arte de tejer es de una importancia trascendental para el pueblo mapuche, siendo una expresión viva de su identidad, su espiritualidad y su legado cultural. Es un diálogo constante entre el pasado, el presente y el futuro, custodiado por el espíritu de Llalín kushe y el saber de las tejedoras.
Documental El Cuy | Telar Mapuche y Comunidad / El Cuy Documentary | Wool Crafts & Women’s Community
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