En el contexto del envejecimiento que enfrenta Chile, el Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) trabaja activamente en la generación de datos para comprender cómo este proceso se vive en los pueblos originarios. El objetivo principal es generar conocimiento sobre las diversas formas de envejecer que existen en el país.
En este marco, surge la necesidad para SENAMA, en conjunto con la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI), de conocer en profundidad el “rol social” que cumplen los adultos mayores, en una primera instancia al interior de los pueblos originarios y, más específicamente, en el pueblo mapuche.

Desafíos y Vulnerabilidades de los Ancianos Mapuches
Los pueblos originarios han sufrido transformaciones culturales debido a la coerción de una cultura exógena, lo que ha generado procesos de “aculturación”. Sin embargo, mediante esta lógica han surgido demandas que exigen el reconocimiento y la preservación de las culturas ancestrales. Al respecto, la ONU señala que los pueblos indígenas “tienen derecho a sus propias medicinas tradicionales y a mantener sus prácticas de salud, incluida la conservación de sus plantas medicinales, animales y minerales de interés vital”.
A pesar de estas demandas, estudios abocados a los pueblos originarios revelan situaciones de pobreza y desigualdad, y la prevalencia de una variedad de estereotipos. Un estudio preliminar indica que gran parte de la población ha asimilado y naturalizado estereotipos, construyendo la propia identidad asociada a la falta de progreso. Esto se traduce en la transmisión a la descendencia de la necesidad de dejar las zonas rurales y la vida indígena para lograr mejores niveles de bienestar.
La alta prevalencia de adultos mayores viviendo solos en los sectores rurales es un tema recurrente en torno a la percepción que se tiene sobre ellos, una visión que aumenta la noción de vulnerabilidad a la que se ven expuestos. Se plantea así la situación de “abandono” en la que se encuentran, lo cual no refiere a una visión de abandono por ser adultos mayores o una carga para sus familias, sino que se entiende como una situación a la que se ven expuestos debido a condicionantes de carácter estructural, como la necesidad de trabajo y educación de los hijos, lo que conlleva la migración de la población.
Lamentablemente, la sociedad chilena discrimina a los mapuches social y económicamente. Por ejemplo, los mapuches no tienen el mismo acceso a los servicios de salud que la población en general y sus ingresos suelen ser menores. Este panorama supone un reto para la organización tradicional de las comunidades indígenas, ya que las estructuras familiares extensas tienden a ser cada vez menos frecuentes y muchos cuidados son asumidos por la comunidad, lo que puede derivar en situaciones de abandono y de una vejez en extrema soledad y aislamiento social.
Además, en el ámbito de la salud mental, la aplicación de escalas de valoración geriátrica estandarizadas, como la Escala Geriátrica de Depresión (GDS), presenta dificultades en la comprensión de la depresión como un proceso individual para las personas mayores indígenas. Estas escalas no incluyen la relevancia del entorno social ni la espiritualidad, elementos fundamentales para los pueblos originarios, donde la salud es un proceso holístico resultante del equilibrio entre los aspectos individuales, espirituales, sociales y comunitarios.
Roles Fundamentales de los Adultos Mayores Mapuches
Rol Social y Ceremonial
En las comunidades originarias, los mayores ocupan un rol de suma importancia, no solo por los años en sí, sino porque esa edad ha tallado una sabiduría que perdura en ellos y que es volcada a las generaciones venideras. Lejos de la idea de desmemoria que supone la edad en el sistema social actual, son por el contrario quienes la conservan, acompañan las luchas, guían las ceremonias y otorgan consejos basados en la experiencia.
La presencia de adultos mayores con roles ceremoniales vigentes hoy en día en la comunidad tiene una relación directa con la persistencia de actividades culturales en el territorio. Sin embargo, quienes desempeñan roles en dichos espacios a veces se ven relegados solo a los momentos específicos - cada vez más escasos - que se dan en las comunidades.
Cuidados Familiares y Aportes Domésticos
En los sectores rurales, las personas mayores han asumido dos nuevos roles en el ámbito doméstico o familiar. El primero, y quizás el más conocido aunque a veces invisibilizado, es el de la abuela cuidadora, que asume la crianza y cuidado de nietos debido a la migración -ya sea temporal o definitiva- de sus hijos. Recogen a los niños del colegio, los alimentan y los ayudan con las tareas o los cuidan cuando están enfermos.
El cuidado es un rol familiar y de la comunidad cercana, incluyendo vecinos, en el caso de los pueblos originarios. En estas interacciones de reciprocidad, la ganancia es mutua y permite la mantención de la comunidad. Este aspecto cultural es un espacio central de transmisión de conocimientos y prácticas culturales; por ejemplo, las mujeres indígenas cantan a sus nietos canciones en su lengua originaria e incluso les enseñan a contar.

Pilar Económico y Transmisión de Saberes
Las personas mayores también son un pilar central en las economías familiares, ya que, aunque sus pensiones suelen ser bajas, representan un recurso estable que llega mes a mes.
Los ancianos son considerados guías y consejeros, los que saben. Son quienes poseen los conocimientos de su pueblo para ponerlos a disposición de las nuevas generaciones para seguir defendiendo la cultura. Ellos han forjado un legado que permite sostener la memoria colectiva. Muchos recuerdan sus infancias, sus vidas y trayectos, reforzando el valor de la memoria colectiva de los mayores y sus historias de vida.
Los saberes de curar, de usar las plantas y de hacer las comidas tradicionales son transmitidos de generación en generación, lo que es vital para la reproducción y el mantenimiento de cada pueblo indígena.
Iniciativas para la Revitalización Cultural y el Bienestar
Cooperación Interinstitucional y Proyectos
La firma del convenio de cooperación entre SENAMA y CONADI es un primer paso para abordar de manera multidimensional las problemáticas de las personas mayores, considerando elementos como el sexo, la pertenencia a pueblos originarios y la religión.
En 2013, la Fundación Pro Personas Mayores en el Mundo apoyó la realización de un pre-diagnóstico de la situación social de los adultos mayores mapuches a través del Instituto Indígena en Temuco y aprobó la financiación del proyecto “Revitalizando la Memoria del Pueblo Mapuche” con un aporte de 17.000 euros durante dos años.
Fomento de la Soberanía Alimentaria y la Artesanía
La implementación de huertos de soberanía alimentaria y hierbas medicinales es crucial para preservar semillas orgánicas propias del pueblo mapuche, abastecer de hortalizas y hierbas medicinales, asegurar la alimentación saludable de las personas mayores y sus familias, y comercializar sus productos. Este trabajo lo realizan conjuntamente mujeres mayores y jóvenes, integrando diferentes generaciones.
La transmisión de conocimientos y habilidades artesanales es fundamental. Se prevé activar los conocimientos tradicionales sobre técnicas que se están perdiendo, entre ellas los tejidos telares con dibujos o diseños. Muchas mujeres jóvenes no disponen de estos conocimientos, por lo cual es importante que las mujeres mayores las introduzcan tanto en la técnica como en la interpretación de símbolos y colores. Además, se promueve un trabajo biográfico junto con las mujeres mayores para conservar sus experiencias para las generaciones jóvenes.

El Valor de la Memoria Biocultural: "Escuchando a los Abuelos"
La Pérdida de la Memoria y la Naturaleza
Las aves han influido profundamente en las culturas e identidades de Sudamérica, y Chile no es la excepción. Sin embargo, la devastación de la naturaleza ha generado una pérdida de la memoria biológica y cultural, prestando menor atención a las personas mayores, quienes guardan ese conocimiento. Así ocurre en la Región de la Araucanía, donde se han olvidado saberes mapuches.
Frente a esto, nació el proyecto «Escuchando a los Abuelos», el cual vinculó a niños y abuelos en escuelas rurales a través de los pájaros y los bosques. De esa forma, se gestó una cautivadora iniciativa que incluye relatos, memes y un mini-documental, para cultivar la memoria a futuro. Este proyecto se desarrolló en tres escuelas rurales, en comunidades mapuches ubicadas en Pucón y Curarrehue, una elección deliberada dado que el pueblo mapuche ha acumulado la mayor experiencia en dicho territorio.
Sabiduría Ancestral a Través de la Naturaleza
Un ejemplo de esta sabiduría se observa en el carpintero gigante o rere. Con su poderosa cabeza crestada, forma cavidades en los árboles, erigiéndose como un verdadero artesano de los bosques. Su obra es importante, ya que los espacios que genera son aprovechados por varias especies, incluso por aves rapaces como el cernícalo.
Según relatos, el rere baja de las alturas cuando se acercan lluvias, tormentas o nevazones, avisando que es momento de juntar leña. Lo interesante es que, en 2017, un grupo de científicos publicó un estudio sobre los movimientos altitudinales y estacionales de las aves en el sur, confirmando que especies como el carpintero descienden a zonas bajas cuando se avecina el “mal tiempo”.

Sin embargo, estos relatos son cada vez menos escuchados en una sociedad que presta poca atención a los mayores, sumado al trastorno por el déficit de naturaleza, donde uno de sus principales síntomas es la pérdida de memoria biocultural. Este fenómeno, descrito como la "extinción de la experiencia", se refiere a la continua alienación de los humanos de la naturaleza, por nuestra pérdida de interacción y vínculo con el resto de la biodiversidad.
La pérdida de oportunidades para experimentar la naturaleza, que ha fomentado la extinción de la experiencia, tiene en su corazón fenómenos de injusticia socioambiental. Los humanos, como otros animales, somos eminentemente sociales y la memoria se construye en las relaciones con otros seres. Los despojos de tierras y el régimen escolar formal, que atiborran a los niños con tareas, disminuyen su tiempo de indagación al aire libre con los abuelos.
Historias y Símbolos en la Identidad Mapuche
La metodología del proyecto «Escuchando a los Abuelos» incluyó un ciclo de cinco pasos, donde los niños se convirtieron en investigadores, entrevistando y grabando a sus abuelos para conocer sus relatos. Comenzaron con la empatía, sintiéndose parte del reflejo de las aves, construyendo sus propios nidos y participando en juegos, relatos, microcuentos y caminatas para recolectar piñones o plantas, conectando así con la voz de los abuelos.
Silvia, una de las participantes, ha dedicado su esfuerzo a revitalizar la lengua, las costumbres y la memoria mapuche, ensalzando el orgullo de ser gente de la tierra. Recordó el caso de un niño de su propia familia que se avergonzaba de ser mapuche, pese a que su segundo apellido era Manquilef, que significa “cóndor rápido” y se inspira en la eminencia de los Andes. A través de la historia del cóndor, un ave sagrada y respetada, Silvia le mostró el valor de su apellido y la conexión profunda con la Mapu.

Las aves son seres llamativos, sonoros y conspicuos, muy presentes en la memoria biocultural. Según Tomás, un investigador del Núcleo Milenio CESIEP y CAPES, en el Wallmapu las aves son importantes simbólica y materialmente, anunciando cambios en el clima. Silvia atestigua esto con plantas como el coirón, que antes veían en áreas más altas y ahora aparecen en zonas bajas, un fenómeno que sugiere la acción de las aves como dispersoras de semillas. La pérdida de la memoria es, en muchas ocasiones, el abandono territorial, y la memoria biocultural es trágica, con experiencias traumáticas.
Irma, coordinadora de la Casa de Justicia, relata cómo, acompañados por los mayores, han vuelto a practicar ceremonias como el Wiñoy Tripanpu (año nuevo mapuche) en junio. “Ellos nos guían y nosotros estamos siempre atentos a escuchar, a ser respetuosos. La sabiduría que tienen es muy amplia, son los guardianes de nuestra cultura y hoy estamos tratando de poder hacer algo de lo que nos están enseñando para que no se pierda del todo”. El proceso incluye a los más jóvenes, que vuelven a aprender el mapuzungun (el idioma mapuche) y lo comparten. Irma afirma que “El pueblo mapuche está floreciendo”.
La memoria no solo consiste en el traspaso de información sobre el pasado, sino también en su materialización a través de distintas prácticas que nos vinculan con la biodiversidad. Es crucial volver a la tierra, a actos simples y simbólicos en el quehacer diario, y escuchar la naturaleza que quizás está en la propia familia. La fortaleza de las personas en la ciudad también cumple un rol, pues hay mucho kimün (sabiduría) y fuerza para trabajar en tener un bello pensamiento para despertar.
Microciclo Memoria Biocultural
La Heterogeneidad del Envejecimiento Indígena
Uno de los principales aprendizajes es comprender que el envejecimiento es heterogéneo, incluso al interior de cada pueblo originario. Por ejemplo, en el Pueblo Aymara, el cuidado de niños, personas enfermas y personas mayores es una responsabilidad exclusiva de las mujeres, quienes deben cumplir igualmente con otras obligaciones reproductivas, domésticas y económicas, lo que las sobrecarga.
En el Pueblo Chango, los datos testifican un alto involucramiento en tareas de cuidados en las personas mayores, ya que el 25% participa en la crianza de nietos y un 25% cuida a un adulto por enfermedad, discapacidad o dependencia. Si se analizan datos del Pueblo Diaguita, el 46% confirma haber transmitido prácticas culturales a sus hijos y un 20% a sus nietos. La transmisión es un aspecto central para la mantención de la identidad de cada pueblo y también para generar bienestar en las personas mayores.
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