La Importancia de la Autonomía en el Vestido
En nuestro día a día, no damos el valor suficiente a llevar una vida totalmente autónoma, pero cuando esta autonomía se altera o se pierde, somos conscientes de que superar tareas diarias básicas se puede convertir en un gran desafío. Esto es lo que sucede al vestirse y desvestirse cuando se tiene una discapacidad, sobre todo motora, o si se ha perdido parte de la movilidad por la edad o por un accidente. Y no solo supone un problema para la persona que quiere usar una u otra prenda de su armario y no puede, también se altera la cotidianidad para los familiares o cuidadores que muchas veces tienen que asistirla. Cerrar las cremalleras y abrochar los botones presentes en la mayoría de las prendas puede suponer un obstáculo insalvable y altamente incapacitante.

Vestirse correctamente es un acto que precisa de coherencia e iniciativa para seleccionar las prendas de acuerdo con varios factores. Estos factores pueden ser desde el tiempo que haga ese día (condiciones climáticas), el tipo de reunión o evento social al que debamos asistir (condiciones sociales) o las condiciones de salud de la persona que quiere vestirse. Vestirse correctamente también requiere poder identificar las prendas y características de las mismas como su color, si están del derecho o del revés. Tener la movilidad articular y la fuerza suficiente en los miembros superiores e inferiores, la capacidad de poder alcanzarlas, agarrarlas y disponer de decisión y coordinación son otros de los factores a los que personas con su independencia a la hora de vestirse alterada, tienen que hacer frente. El acto de vestirse implica reconocer y alcanzar la ropa y el calzado.
Las actividades de la vida diaria, según el marco de trabajo de la AOTA, son actividades que están orientadas al cuidado del propio cuerpo. También se refiere a las actividades básicas de la vida diaria (ABVD) y a las actividades personales de la vida diaria (APVD).
El Papel Fundamental del Terapeuta Ocupacional
El terapeuta ocupacional desempeña un papel fundamental en la selección y uso de productos de apoyo para el buen desempeño de las actividades de la vida diaria, entre las que se incluye el vestido. Para ello, debe llevar a cabo y tener en cuenta una serie de pasos durante todo el proceso a la hora de seleccionar uno u otro producto de apoyo:
- Evaluación individualizada: Realización de una evaluación completa de las habilidades, limitaciones y necesidades de la persona, considerando factores físicos, cognitivos y emocionales que puedan afectar al proceso de vestirse.
- Selección de productos adecuados: Basándose en la evaluación, el terapeuta recomienda productos de apoyo específicos que se adapten a las necesidades, asegurando que sean funcionales y seguros.
- Entrenamiento en el uso de ayudas/productos de apoyo: Proporcionar instrucción y práctica sobre cómo utilizar correctamente los productos de apoyo, ayudando a la persona a familiarizarse con ello, sobre todo en el contexto natural de la persona.
- Adaptación del entorno: Ayudar a modificar el entorno relacionado con el vestido, como la disposición de la ropa o la organización del espacio, para facilitar el acceso y la comodidad, colocación según estaciones, etc.
- Fomento de la independencia: Trabajar con la persona para mejorar su autonomía en el vestirse, animándola si fuera preciso a usar las ayudas de manera efectiva para que pueda hacerlo por sí misma.
- Asesoramiento a familiares y cuidadores: Orientación a los familiares o cuidadores sobre cómo apoyar a la persona en el proceso de vestirse y el uso de productos de apoyo.
- Monitoreo y ajuste: Realización de un seguimiento del progreso de la persona, ajustando las recomendaciones según sea necesario y adaptándose a los cambios en las habilidades o en la salud del individuo.
- Educación sobre ergonomía: Enseñar sobre técnicas de vestimenta que minimicen el esfuerzo físico y el riesgo de lesiones, promoviendo prácticas seguras y eficientes.

Por tanto, el trabajo del terapeuta ocupacional es clave para ayudar a las personas a superar las barreras relacionadas con el vestido, mejorando su calidad de vida y promoviendo su bienestar general. Para la elección de un producto de apoyo en el vestido, es esencial conocer todos los productos de los que disponemos, así como considerar varios factores que garantizarán que la herramienta sea efectiva y adecuada para las necesidades de la persona. Es muy importante consultar a un terapeuta ocupacional, ya que puede proporcionar información valiosa y asegurar que se elija la mejor opción, así como llevar a cabo una evaluación continua, reevaluando periódicamente el uso del producto para ajustarlo a las necesidades cambiantes de la persona, garantizando que siga siendo efectivo, que no solo facilite esta actividad diaria, sino que también mejore la calidad de vida y la independencia de la persona.
Adaptación de Prendas y Calzado para Facilitar el Vestido
Recomendaciones Generales para la Ropa
Las prendas de vestir constituyen un código social que facilita la inclusión y la interacción, de modo que es importante velar por que las personas con discapacidad utilicen un tipo de ropa apropiada para su edad. Las recomendaciones clave para las prendas de vestir son:
- Ser simples y con amplias aberturas. En el caso de personas con grandes limitaciones en la movilidad, conviene que las aberturas se sitúen en la parte delantera de las prendas.
- Ser de la talla adecuada, holgadas, para que no dificulten la respiración y la circulación de la sangre. En el caso de personas con grandes limitaciones en la movilidad, puede resultar conveniente valorar si resulta más adecuado utilizar prendas todavía más holgadas para evitar forzar en exceso los miembros al vestirle.
- Estar siempre limpias.
- Estar fabricadas con tejidos agradables.
- Tener pocos cierres y, en lo posible, utilizar velcro y anillas en los cierres, para facilitar su manipulación.
- Ser siempre de uso individual: no debe utilizarse una misma prenda para distintas personas.

Recomendaciones para el Calzado
El calzado debe reunir cualidades que aseguren el equilibrio de la persona cuando está parada y en movimiento. Es fundamental que:
- Debe ser siempre de uso individual: no debe aprovecharse el de otras personas.
- El material debe ser flexible y preferentemente impermeable al agua.
- El zapato debe adaptarse lo máximo posible a la figura del pie, evitando las formas puntiagudas que pueden deformarlo.
- Los tacones serán bajos y anchos.
- La suela flexible, antideslizante y suficientemente gruesa para que no se noten las irregularidades del suelo.
- La pala o parte superior del zapato debe ser ancha y alta, permitiendo la movilidad de los dedos.

Pautas de Buenas Prácticas para Asistir y Fomentar la Autonomía
Para apoyar a la persona en el proceso de vestido, es importante seguir estas pautas:
- Aconsejar y ayudar a la persona usuaria si muestra un aspecto descuidado.
- Procurar combinar adecuadamente la ropa, los colores y el estilo, y tratar de adecuarla al clima y a las actividades que van a realizar en el día, respetando en todo lo posible sus gustos y preferencias.
- Reforzar sus esfuerzos por cuidar su imagen: por ejemplo, hacerle algún comentario cuando se haya cambiado el peinado o cuando estrena alguna prenda.
- Animarle a que se mire en el espejo después de haberse arreglado.
- Enseñarle dónde y cómo se guarda la ropa.
- Para garantizar que siempre disponga de ropa suficiente y en buenas condiciones, ayudarle a revisar regularmente su armario para comprobar si conviene realizar algún pequeño arreglo (coser botones, arreglar un dobladillo, etc.), si conviene renovar alguna prenda de vestir y si hay que echar alguna prenda a lavar. En este aspecto, la familia de la persona usuaria también debe tener una parte de responsabilidad y cuidado.
Productos de Apoyo y Dispositivos para el Vestido
¿Qué son los Productos de Apoyo?
Los productos de apoyo del vestido son dispositivos o herramientas diseñadas para facilitar el proceso de vestirse y desvestirse, especialmente para personas con dificultades físicas, movilidad reducida o con algún tipo de discapacidad. Son fundamentales para promover la autonomía y la dignidad de las personas al vestirse, mejorando su calidad de vida y bienestar general.
Un producto de apoyo se define en la norma “UNE - EN ISO 9999:2023 Productos de apoyo. Clasificación y terminología” como «Producto que optimiza el funcionamiento de una persona y reduce su discapacidad». Gracias a la utilización de los productos de apoyo, facilitamos a la persona un soporte adecuado para la realización de las actividades de la vida diaria, mejorando la calidad de vida de la persona, siendo más segura, cómoda e independiente.
Clasificación de los Productos de Apoyo
Los productos de apoyo en el vestido se pueden clasificar en varias categorías según su función y diseño:
- Utensilios para abrochar y ajustar:
- Ganchos: Para abrochar prendas de vestir con facilidad.
- Sujetadores de botones: Productos que ayudan a abrochar botones sin necesidad de usar los dedos.
- Productos de apoyo para facilitar subir y bajar cremalleras.
- Ayudas para calzarse:
- Calzadores largos: Dispositivos que permiten poner y quitar zapatos sin necesidad de agacharse.
- Extensores de calzado: Facilitan el acceso a los zapatos ajustados.
- Dispositivos para ajustar cordones.
- Prendas adaptadas:
- Ropa con cierres especiales: Prendas con velcros en lugar de botones o con cremalleras de fácil acceso. Con cierres más accesibles.
- Ropa con cortes ergonómicos: Diseñada para facilitar el movimiento.
- Ropa diseñada específicamente para facilitar la vestimenta de personas con discapacidad.
- Accesorios de soporte:
- Bastones o varillas: Para alcanzar prendas que están fuera del alcance, facilitando el vestirse desde una posición sentada.
- Bolsos adaptados: Diseñados para facilitar el acceso a artículos personales, sin necesidad de buscar en el fondo. Tienen accesos simplificados.
- Mobiliario y entornos de vestir:
- Sillas de vestir: Asientos que proporcionan apoyo y estabilidad, equilibrio, mientras la persona se viste, diseñados para ayudar a las personas a vestirse de manera más cómoda, ofreciendo soporte y seguridad.
- Mesas de vestir ajustables: Superficies que permiten una mejor ergonomía durante el proceso.
- Calzado adaptado:
- Zapatos con cierres elásticos: Calzado que se puede poner y quitar fácilmente.
- Zapatillas con soporte: Diseñadas para ofrecer mayor comodidad y estabilidad.
- Calzado con cierres fáciles (como velcros).
- Zapatos con suelas antideslizantes.
- Guantes o manguitos: Diseñados para ayudar a las personas con movilidad limitada a vestirse, ya que pueden facilitar el agarre y el movimiento.
- Tecnología de asistencia: Dispositivos electrónicos o aplicaciones que ayudan a organizar el vestirse o recordatorios sobre qué ropa usar.

Ejemplos Prácticos de Ayudas y Adaptaciones
Existen algunas ayudas muy fáciles de poner en práctica que pueden facilitar mucho la tarea del vestido:
- Para subir una cremallera se requiere tener la habilidad para engancharla en la base y después estirar. Podemos utilizar una anilla sencilla para ponerla a la cremallera y facilitar al menos que la persona pueda subir y bajarla por sí misma.
- Atarse los cordones requiere una gran habilidad. Si podemos utilizar calzado con velcros será mucho más fácil. Existen opciones como estos cordones especiales que además de ser elásticos, tienen un cierre de imán que permite una fácil apertura con una sola mano. ¿Sabías que el velcro fue un invento de los ingenieros de la NASA?
- Aperturas adicionales: Incorporar aperturas adicionales en el diseño del vestido puede facilitar el acceso para vestirse y desvestirse.
- Sustituir los botones por velcros.
- Para colocarse el sujetador se aconseja atarlo desde la cinturilla por la parte delantera para evitar tensión.

La mayoría de las personas con gran discapacidad o dependencia precisan la ayuda total de alguien para vestirse y desvestirse. Si la persona no colabora para realizar los volteos podremos usar un cambipos y, por supuesto, prendas abiertas con velcro para facilitar la tarea. Si se trata de prendas abiertas, introducimos los brazos y por último la cabeza, colocando sus brazos sobre los nuestros para llevar la prenda hacia la espalda.
Las CLAVES para ayudar a VESTIR A UNA PERSONA MAYOR O DEPENDIENTE
Objetivos al Utilizar Productos de Apoyo
Al utilizar un producto de apoyo durante el vestido, se buscan alcanzar varios objetivos que contribuyen al bienestar y la calidad de vida de las personas:
- Fomentar la independencia: Permitir que las personas se vistan por sí mismas, aumentando su autonomía y autoestima.
- Facilitar el proceso de vestirse: Reducir la dificultad y el esfuerzo requerido para vestirse, haciendo que la tarea sea más accesible y menos frustrante.
- Aumentar la seguridad: Minimizar el riesgo de caídas o lesiones durante el proceso de vestirse, especialmente en personas con problemas de equilibrio.
- Mejorar la comodidad: Hacer que el acto de vestirse sea más cómodo y menos doloroso, especialmente para quienes tienen condiciones que afectan su movilidad o fuerza.
- Promover la dignidad: Ayudar a las personas a mantener su capacidad de vestirse de forma autónoma, lo que contribuye a su sensación de dignidad y respeto.
- Reducir la dependencia de cuidadores: Facilitar que las personas puedan vestirse sin necesitar asistencia constante, aliviando la carga de los cuidadores.
- Estimular la participación social: Fomentar que las personas se sientan más cómodas al vestirse para actividades sociales, lo que puede mejorar su bienestar emocional y social.
- Adaptarse a cambios en la salud: Proporcionar soluciones que se ajusten a las necesidades cambiantes de la persona, permitiendo una adaptación continua a nuevas circunstancias.
Alcanzar estos objetivos mejora significativamente la calidad de vida de las personas y contribuye a su bienestar general.
Cuándo Considerar el Uso de Productos de Apoyo
A la hora de pensar cómo seleccionar y utilizar un producto de apoyo en el vestido, es fundamental considerar varios factores para asegurarte de que se adapte a las necesidades de la persona. La respuesta está condicionada ante las diferentes situaciones que se puedan dar. Aquí hay algunas indicaciones sobre cuándo considerar su uso:
- Dificultades de movilidad: Cuando una persona tiene problemas para moverse, ya sea por condiciones como artritis, esclerosis múltiple o secuelas de un accidente, un producto de apoyo puede facilitar el proceso de vestirse.
- Limitaciones en la función manual: Si hay debilidad, temblores o rigidez en las manos y dedos, utensilios como ganchos para abrochar o herramientas para poner zapatos pueden ser de gran ayuda.
- Problemas de equilibrio: Personas con inestabilidad al estar de pie pueden beneficiarse de sillas de vestir o apoyos para sentarse mientras se visten.
- Dificultades cognitivas: En situaciones donde hay problemas de memoria o comprensión, herramientas que simplifican el proceso de vestirse pueden ayudar a mantener la rutina y la independencia.
- Personas mayores: A menudo enfrentan desafíos en la vestimenta debido a la pérdida de fuerza o flexibilidad, por lo que los productos de apoyo pueden facilitar la tarea.
- Recuperación postoperatoria: Después de ciertas cirugías, es posible que se necesiten ayudas para evitar movimientos que puedan causar dolor o complicaciones.
- Condiciones de salud temporal: Lesiones o enfermedades que afectan temporalmente la capacidad de vestirse, como esguinces o fracturas, pueden requerir el uso de ayudas.
- Fatiga: Personas que se fatigan fácilmente pueden beneficiarse de herramientas que reduzcan el esfuerzo necesario para vestirse.
Identificar estas necesidades y utilizar productos de apoyo adecuados puede mejorar significativamente la experiencia de vestirse.
La Autonomía en el Vestido en la Infancia
En el caso de los niños, el conseguir pequeños hitos como desvestirse sin ayuda, les refuerza su autopercepción del logro. Quizás no sea capaz de vestirse completamente por sí mismo, pero puede colaborar con pequeños gestos en su cuidado personal. Imaginemos que la persona tiene alterada la secuenciación en la actividad del vestido o que tiene una apraxia ideatoria, o problemas de memoria, o de percepción visual entre otras funciones cognitivas que puedan estar alteradas y que afecten a la ejecución del vestido. Hay que tener en cuenta que se pueden programar actividades para realizarlas en las sesiones individuales de terapia o bien mandarle ejercicios para hacer en casa. Una vez realizada la intervención, se puede concluir que NeuronUP tiene una gran utilidad para poder rehabilitar funciones cognitivas que alteren el desempeño en la actividad del usuario.
