La deficiencia de la función cognitiva se evidencia, habitualmente, tras usar la reserva cognitiva y su capacidad compensatoria. Detectar a tiempo los primeros cambios en la memoria o en las capacidades cognitivas de una persona mayor puede ayudar a mejorar su calidad de vida. El Test del Reloj es un método ampliamente utilizado para evaluar el estado cognitivo en personas mayores, ofreciendo una forma sencilla y efectiva de detectar problemas de memoria y orientación espacial. Esta prueba, rápida, fácil y no invasiva, permite identificar señales tempranas de deterioro cognitivo, como las que se presentan en el alzhéimer o en otros tipos de demencia.
¿Qué es el Test del Reloj?
El Test del Reloj, también conocido como clock-drawing test (CDT por sus siglas en inglés), es una herramienta de cribado utilizada por profesionales de la salud (médico, psicólogo, terapeuta ocupacional) para evaluar funciones cognitivas superiores y para seguir la evolución de los cuadros confusionales. En otras palabras, el test del reloj evalúa mucho más de lo que parece: no se centra únicamente en la memoria, sino también en la capacidad de organizar ideas y en la ejecución motora.
La prueba del reloj, que forma parte de las evaluaciones cognitivas en el ámbito clínico, permite a los profesionales de la salud identificar signos tempranos de deterioro cognitivo en personas mayores, incluyendo la posibilidad de desarrollar enfermedades como el Alzheimer. Fue creado por Battersby y colaboradores (1956) para la detección del trastorno de negligencia contralateral, que se caracteriza por la incapacidad de detectar la información presentada en la parte contralateral a la lesión cerebral, sin alteraciones previas motoras o sensitivas. Con el paso de los años, la prueba se ha ido utilizando en mayor medida en ambientes clínicos para el cribado de alteraciones neuropsicológicas, debido a su fácil administración y su corta duración (alrededor de dos o tres minutos).
En la actualidad, el Test del Reloj se utiliza sobre todo como una prueba breve de evaluación neuropsicológica para el deterioro cognitivo. Al mirar nuestra muñeca, posiblemente podamos ver un reloj y decir qué hora es, e incluso reproducir la hora en un papel de diferentes modos. Esta acción supone la activación de numerosos procesos cognitivos y motores que en la mayoría de los casos no suponen ningún esfuerzo.
¿Cómo se realiza el Test del Reloj?

La prueba del reloj consiste en pedir al adulto mayor que dibuje un reloj con todas las horas y las manecillas, marcando una hora determinada. Para hacer el test, se le da al paciente un papel en blanco y un lápiz, y se le pide que dibuje un círculo grande, en el que se deben colocar los números del 1 al 12, en la posición que corresponde a cada hora del día. Luego, se le pide que dibuje unas manecillas de reloj, con el propósito de marcar una hora específica.
Para ofrecer estas instrucciones de forma correcta, se deben ordenar los números de forma correcta, dibujar la esfera y colocar las manecillas en la posición indicada. De manera general, se puede utilizar cualquier hora para hacer el test, aunque la mayoría de los médicos tiene como estándar las 11:10. Para esta prueba no se permite usar un reloj real como referencia, ya que el objetivo es evaluar la memoria y la organización mental.
El Test del Reloj consta de dos partes:
- A la orden: No se proporciona ningún modelo a seguir y las instrucciones están fijadas. Se pide a un paciente que dibuje un reloj con todos los números y marque una hora específica. Para esta prueba, solo se necesita una hoja de papel en blanco, un bolígrafo o lápiz y una goma de borrar. No hay un límite de tiempo estricto, por lo que se pide que se realice con tranquilidad y que se mantenga toda la atención posible. Si se cree que se ha equivocado, se puede borrar y corregir el error.
- A la copia: Se le facilitan dos folios al paciente, uno de ellos contendrá un reloj dibujado, y el otro folio estará en blanco. En esta parte de la prueba, se debe copiar un reloj que se presenta marcando de nuevo las once y diez.
A pesar de la sencillez de la prueba, los dos tipos de acciones (seguir una orden y copiar un dibujo) aportan información de gran ayuda para el cribado clínico de alteraciones neurológicas. Se sabe que en algunos tipos de demencias, los pacientes presentan mayor facilidad en la ejecución de la segunda tarea (copia) frente a la primera (orden).
¿Qué evalúa el Test del Reloj?
Este sencillo ejercicio activa diferentes áreas del cerebro de forma simultánea, incluyendo la memoria, la atención, la percepción espacial, la planificación y la coordinación visomotora. A través de este ejercicio también se pueden abordar la comprensión auditiva, el planeamiento, la reconstrucción de la imagen gráfica, el conocimiento numérico, el pensamiento abstracto y la concentración. La puntuación se basa en la precisión del dibujo de la esfera, los números y las manecillas.
El Test del Reloj mide la pérdida de las habilidades cognitivas en una persona, lo que es útil para determinar si hay deterioro mental. Los dominios sintomáticos asociados al deterioro cognitivo, según el DSM-V, incluyen: atención, función ejecutiva, aprendizaje, memoria, lenguaje, funciones visoperceptivas y visoconstructivas, y cognición social. El test evalúa específicamente:
- Función ejecutiva: Se evalúan las habilidades que involucran la memoria de trabajo, el pensamiento flexible y el autocontrol.
- Capacidad visoespacial: El test también mide cómo el cerebro integra la información visual con la capacidad de organizar espacialmente esos elementos en el papel.
- Atención y concentración: La capacidad de la persona de seguir las instrucciones sin distraerse y completar el dibujo correctamente.
- Programación motora: La capacidad de abstracción para representar secuencias y movimientos.
A través de todo esto se puede tener una visión general del estado mental de la persona, y saber si existe algún tipo de deterioro cognitivo. La prueba del reloj aporta una evidencia objetiva y gráfica del déficit cognitivo que puede ser evaluado por el clínico.
Errores comunes y su significado

¿Qué puede suceder al realizar este test? Pues que el paciente cometa errores al procesar la información a un nivel más perceptivo que semántico. Así, por ejemplo, cuando se le solicita que sitúe las manecillas a «las once y diez», debe recordarse que el «diez» se refiere a los minutos, lo que implica colocar la manecilla larga en el número dos, y no en el diez.
Algunos ejemplos de errores y su posible interpretación:
- Reloj A: Se dibujan los 12 números en un solo lado del reloj. Esto indica que la persona tiene problemas con la planificación.
- Reloj B: En vez de los 12 números, se escriben ceros. Esto es una señal de que hay problemas con el lenguaje, ya que se tiene dificultades para reproducir los números.
- Reloj C: Se dibujan números tanto dentro como fuera del círculo del reloj. En este caso, la persona padece de problemas visoespaciales.
- Reloj con radios: Se asemeja más a la rueda de un carro. Indica perseveración, la persona repite una acción sin parar de manera inapropiada.
Cualquier dificultad que tenga la persona al seguir las instrucciones puede ser un indicador de que hay problemas cognitivos. En general, si el dibujo está desorganizado, con números fuera de lugar o agujas mal colocadas, puede ser indicativo de problemas en la memoria, la atención o las funciones ejecutivas.
Interpretación y Puntuación del Test del Reloj

Aunque existen diferentes ejemplos del test del reloj que se pueden encontrar en Internet, es importante que esta evaluación sea realizada e interpretada por un profesional cualificado, ya sean médicos, neurólogos, psicólogos especializados o terapeutas ocupacionales. Hay que recordar que, para una correcta valoración e interpretación de los resultados del test del reloj, es importante contar con la experiencia del personal clínico. Existen varios métodos de evaluación de la prueba del reloj. La variabilidad de errores que presentan los diferentes tipos de pacientes con deterioro cognitivo aumenta la complejidad a la hora de normalizar los criterios de evaluación.
Uno de los criterios normativos más utilizados para la evaluación del Test del Reloj es el propuesto por Cacho y sus colaboradores en 1999, que puntúa en una escala de cero a 10 puntos, evaluando el dibujo de la esfera (cero a dos puntos), las agujas (cero a cuatro puntos) y los números (cero a cuatro puntos). Se considera positivo si el valor de la suma de las tres puntuaciones (esfera, números y manecillas) es menor o igual a seis y como negativo si es mayor de seis. Las puntuaciones altas sirven para descartar la enfermedad (en especial las cercanas al ocho y al nueve).
La puntuación se divide en tres secciones principales:
- Distribución de los números: Se comprueba si están todos los números del reloj, si están colocados de forma correcta o si hay omisiones o repeticiones, si están alineados o se han puesto fuera de la esfera, etc. (puntuación máxima de 4).
- Dibujo de la esfera: "Dibujo normal". (puntuación máxima de 2).
- Presencia y localización de las manecillas: Si las agujas están bien posicionadas, si las manecillas se unen en el centro, si la proporción de las manecillas es correcta, si la hora que marca es la solicitada, etc. Un ejemplo de enunciado de criterio es: “Las manecillas en la posición correcta pero ambas del mismo tamaño”. (puntuación máxima de 4).
Dependiendo de estos criterios, se va puntuando y finalmente se suman los puntos obtenidos. La puntuación global del test se obtiene al sumar los puntos de las dos partes por separado. De manera general, por encima de 15 puntos se interpreta como ausencia de deterioro cognitivo. También es posible interpretar los resultados de forma separada en cada una de las partes puesto que los procesos cognitivos involucrados en las dos tareas se pueden diferenciar. En la parte 1 “a la orden” se suele identificar una puntuación menor de 6 como deterioro cognitivo. Cuanto menor es la puntuación total obtenida, mayor es el deterioro cognitivo del paciente.
Es importante señalar que, aunque el Test del Reloj se ha utilizado ampliamente para diagnosticar la demencia, todavía es un tema de debate sobre si es válido como instrumento de detección del deterioro cognitivo leve (DCL). Una revisión a cargo de Ehreke et al. (2010) señala que el Test del Reloj no es una herramienta útil en el cribado de pacientes con deterioro cognitivo leve (DCL). También se ha de tener en cuenta la edad y la escolaridad a la hora de administrar el test. No se determinaron diferencias estadísticas significativas entre el sexo femenino y masculino (p=0,23) en el Test del Reloj.
Beneficios y Limitaciones del Test del Reloj
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La lista de beneficios del Test del Reloj es muy amplia, especialmente, si consideramos la importancia que tiene detectar las señales de demencia o de deterioro cognitivo de forma temprana. El diagnóstico es clave, porque existen muchos tratamientos que pueden ayudar a retardar la progresión de enfermedades como el Alzheimer y otros tipos de demencia.
Beneficios
- Para hacerlo solo se necesita lápiz y papel, además de que se puede completar en tan solo un par de minutos.
- Aunque la interpretación de los resultados requiere de un especialista, administrar el test no. En líneas generales, no se necesita mucho entrenamiento.
- Sus resultados permiten identificar problemas en las funciones ejecutivas del cerebro, lo que facilita el diagnóstico de enfermedades relacionadas con la demencia.
- No solo es útil como diagnóstico inicial de deterioro cognitivo, sino también como una herramienta de seguimiento para evaluar la progresión de la condición. Este seguimiento es especialmente relevante en personas con deterioro cognitivo leve, ya que un empeoramiento en la precisión del dibujo puede indicar la necesidad de intervenciones más intensivas.
En definitiva, la prueba del reloj constituye una herramienta útil y accesible para evaluar las capacidades cognitivas de las personas mayores y para detectar posibles problemas de deterioro mental.
Limitaciones
A pesar de que estos beneficios son significativos, se debe tener presente que también hay algunos puntos en contra del Test del Reloj:
- Por sí sola, la prueba no sirve para diagnosticar un tipo específico de demencia. Con ella no se puede saber si una persona padece de Alzheimer, por ejemplo.
- Si no se utiliza de la forma adecuada, se pueden generar errores de diagnóstico. Muchas enfermedades comparten algunos síntomas, y si no se está bien capacitado para evaluar los resultados, se puede hacer un diagnóstico equivocado.
- No puede utilizarse en personas que no pueden comprender indicaciones habladas o escritas.
Más allá de estas desventajas, el Test del Reloj se sigue utilizando para evaluar el estado de deterioro cognitivo de las personas. Se suele utilizar de forma complementaria en el diagnóstico de ciertas enfermedades, para determinar la necesidad de hacer pruebas más complejas.
Contexto del Deterioro Cognitivo y la Demencia

El envejecimiento poblacional es uno de los grandes problemas sociales del siglo XXI. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que, a nivel mundial, alrededor de 50 millones de personas sufren algún tipo de demencia, aumentando 10 millones de nuevos casos cada año. El principal factor de riesgo para la aparición de deterioro cognitivo es la edad, aunque las alteraciones cognitivas no solo las sufren las personas de mayor edad. La OMS informa que diferentes factores rutinarios del estilo de vida afectan a la aparición de diferentes enfermedades, por ejemplo, el estilo de vida sedentario, la obesidad, la dieta, el consumo de drogas o la hipertensión. Todas las actividades diarias que realizamos tienen la cualidad de transformarse en factores de riesgo o factores protectores y servir para la prevención de enfermedades.
En Cuba, hacia el año 2025, uno de cada cuatro cubanos tendrá más de 60 años, es decir, el 25 % de la población total. Al cierre de 2018, las personas de 60 años y más representan el 20,4 % de la población. Sin dudas, el crecimiento de la población envejecida supone nuevos retos en tanto esta edad es la más proclive a las plurienfermedades. En este sentido, las demencias en general y la enfermedad de Alzheimer en particular, se han convertido en un problema creciente en el orden médico y social. La demencia es la primera causa de discapacidad en adultos mayores y es la mayor contribuyente de dependencia, necesidades de cuidado, sobrecarga económica y estrés psicológico en el cuidador.
En Cuba, investigaciones realizadas por Llibre JJ et al., citado por Corona B, sobre prevalencia, mostró para el síndrome demencial una prevalencia de 6,4 % y de 10,2 % en la población de 65 años y más. Dada la importancia de este tema, es indispensable la evaluación del funcionamiento cognitivo. Para ello, se precisa de tiempo suficiente para una anamnesis minuciosa, así como de pruebas que puedan ayudar en el proceso de diagnóstico. El objetivo de las pruebas neuropsicológicas es la detección precoz de enfermedades neurológicas y contribuir a su tratamiento. Tanto la prevención como el diagnóstico precoz parecen dos factores esenciales para el mejor mantenimiento y cuidado del estado mental.
Complemento a otras Pruebas y Estudios
Para la detección temprana de deterioro cognitivo es el uso de biomarcadores. Estos permiten determinar en mayor medida el origen de la alteración cognitiva. Los biomarcadores son las huellas biológicas que el desarrollo, o una alteración, dejan sobre el cuerpo. Los biomarcadores cambian a lo largo del transcurso de una enfermedad y, por tanto, se detectan en diferentes momentos. Los marcadores más reconocidos son los referentes a la Enfermedad de Alzheimer.
El Test del Reloj se suele utilizar de forma complementaria para el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer. Por la complejidad de este tipo de demencia, este test no es suficiente, y se requiere de otras pruebas neuropsicológicas, análisis de laboratorio, pruebas de diagnóstico por imágenes del cerebro, y entrevistas con familiares y amigos. Respecto a esto último, hay que tener presente que, aunque la transmisión del Alzheimer está prácticamente descartada, sí que existe un mayor riesgo de padecer la enfermedad si se tienen antecedentes familiares. La entrevista con la familia puede aportar datos sobre los casos que se hayan podido presentar a nivel familiar, y contribuir al diagnóstico.
Los autores Luna Lario P et al., Cacho Gutiérrez J et al., y Carnero Pardo C et al. recomiendan para la evaluación de las funciones cognitivas en este grupo el Minimental, el Mini Cog y el Test del Reloj. Una de las pruebas más utilizadas junto al Test del Reloj es el Mini-Mental State Examination de Folstein. Esta prueba también examina estados de deterioro cognitivo, aunque para su uso ya se ha debido considerar la posibilidad de un diagnóstico de demencia.
Estudios de investigación
Se realizó un estudio descriptivo con un enfoque cuantitativo. El universo estuvo constituido por 84 adultos mayores que asisten a las casas de abuelos del municipio Holguín, en el periodo comprendido entre mayo de 2019 y marzo de 2020. Se seleccionaron 60 adultos mayores a través de un muestreo probabilístico. Se plantearon como variables las sociodemográficas, el funcionamiento cognitivo y los valores normativos del Test del Reloj. Se utilizaron la entrevista semiestructurada, el mini-examen del estado mental, el índice de Katz, la escala de Lawton y el Test del Reloj a la orden.
El rango de edad de los adultos mayores fue de 61-93 años, con una media de 76,48 años. Existió igual valor porcentual para el sexo femenino y masculino (50%). Predominó el nivel de escolaridad primario (33%), seguido de 9no grado (29%) y 12mo grado (25%), con solo el 10% universitario y el 3% analfabetos.
Los ancianos obtuvieron en el Test del Reloj una puntuación mínima de 6,5 y una máxima de 10. El valor medio alcanzado fue de 9,21. Las puntuaciones mínimas alcanzadas por los adultos mayores se encuentran dentro de los valores normativos de la calificación del Test del Reloj, a la orden, para ancianos cognitivamente sanos. Los adultos mayores que conformaron la muestra resultaron sin deterioro cognitivo (100 %) según el Mini-examen del estado mental de Folstein (M.M.S.E), con una puntuación media de 27,88 y desviación estándar (SD) de dos.
La puntuación media alcanzada en el estudio fue de 9,21, la cual fue elevada en la población cubana. Este rendimiento elevado pudiera estar asociado a que todos los ancianos eran funcionales en la realización de las actividades de la vida diaria e instrumentales y que la mayoría (63%) tenía un nivel de escolaridad superior al primario. De igual forma la puntuación media alcanzada en el Mini-examen del estado mental de Folstein (M.M.S.E), test que se utilizó en la selección de los ancianos sin deterioro cognitivo, fue alta (27,88).
Cabe señalar que, al igual que en otros estudios, no se pudieron constatar diferencias estadísticas significativas en cuanto al género y el nivel de escolaridad. La principal limitación de esta investigación radica en que solo se estudió una muestra de participantes cognitivamente sanos y no se incluyeron pacientes con deterioro cognitivo para poder estudiar su capacidad discriminativa respecto a estos. Sin embargo, en cuanto a su alcance, es un estudio novedoso para el ámbito nacional, pues no se encuentran antecedentes de valores normativos de este test en población cubana.
El Test del Reloj en la Era Digital: ¿Tiene las horas contadas?
Algunos estudios científicos han señalado que pacientes con lesiones en los lóbulos frontales o con una lesión cerebral difusa frecuentemente presentan un deterioro en el pensamiento abstracto. Consecuentemente, cometen errores al procesar la información a un nivel más perceptivo que semántico. Esta es una preocupación creciente en la era digital.
Un poster publicado en la SEN de Navarro et al. (2025) plantea la pregunta: “¿Tiene el Test del Reloj las horas contadas?”. Ilardi et al. (2020) describen que la exposición diaria a pantallas digitales puede afectar la forma en que los jóvenes dibujan relojes analógicos. Fisher et al. (2023) confirman esta tendencia, observando que la generación más joven subrrepresenta la precisión visoespacial que exige el TDR. Esto sugiere que, aunque el Test del Reloj sigue siendo una herramienta valiosa, su aplicación en poblaciones más jóvenes o en un contexto de exposición digital intensa podría requerir ajustes o consideraciones adicionales.