Fundación Antonio Farré Azorín: Apoyo a los Adultos Mayores Durante la Pandemia

La pandemia de COVID-19 ha representado un desafío significativo para los adultos mayores, un grupo vulnerable que, según el último Censo, supera los dos millones en el país. Sobrellevar esta crisis sanitaria no es una tarea sencilla, especialmente para quienes, además de lidiar con el virus, deben adaptarse a una nueva realidad con opciones limitadas. Ante esta situación, diversas instituciones han intensificado sus esfuerzos para brindar apoyo y contención.

Imagen temática sobre personas mayores en situación de pandemia

Respuestas Institucionales y Apoyo del Servicio Nacional del Adulto Mayor

Pablo Elgueta, coordinador regional del Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA), ha señalado que las acciones de la institución pública se han potenciado considerablemente durante la crisis sanitaria. Un ejemplo de estas iniciativas es el programa ‘Fono Mayor’, que tradicionalmente funcionaba como una línea telefónica de información y que ha adaptado sus servicios para atender las necesidades emergentes de los adultos mayores.

Experiencias de Vida de Adultos Mayores Durante la Pandemia

La pandemia ha afectado de diversas maneras a los adultos mayores, quienes han tenido que encontrar nuevas formas de enfrentar el aislamiento y las restricciones. A continuación, se presentan algunas experiencias que ilustran la resiliencia y los desafíos de este sector de la población.

Juan y Rita: Fortaleza y Cuidados Familiares en La Serena

Juan y Rita, residentes de La Serena, han compartido su experiencia durante seis meses de pandemia, destacando el apoyo incondicional de su familia. La contención y la ayuda recibida les han permitido sentirse seguros y acompañados. “Mi hija que vive aquí con mis dos nietos nos ha ayudado muchísimo, con ella jugamos carta y aquí nos hemos entretenido”, comenta Rita.

A pesar de que tres miembros de su familia tuvieron coronavirus, Juan fue el único adulto mayor afectado. La experiencia de haber contraído COVID-19 fue difícil para él debido a la fiebre que presentó por varios días. Sin embargo, gracias a las atenciones oportunas y los protocolos seguidos, se recuperó satisfactoriamente. “Parece un milagro, pero estoy perfectamente bien gracias a las atenciones y todo a tiempo. Se tomaron todos los protocolos, pensábamos que era un síntoma de gripe y después cuando vinieron a atenderme y sacarme la muestra”, relata Juan. Rita, a pesar de la cercanía y los cuidados brindados a su esposo, no contrajo el virus, lo que para ella resulta sorprendente: “Estando tan cerca de él, no me he contagiado.”

Dilema: Adaptación y Actividad en Ovalle

Dilema, quien reside en Ovalle, ha experimentado un proceso de adaptación emocional frente a la pandemia. Los primeros días de la emergencia sanitaria estuvieron marcados por el miedo y la preocupación. “Pase por varios procesos, al principio era miedo, luego entre mayo y junio me daba por llorar por todo, pero se me pasó”, explica. Antes de la pandemia, Dilema realizaba diversas actividades y ahora, en el confinamiento, se mantiene activa: “Tengo harta actividad aquí y me preocupo de mi jardín, hago costuras, limpio mi casa y así me entretengo”.

La mayor parte de la semana Dilema se encuentra sola en casa, ya que su pareja debe salir para ayudar a su hermana de 86 años, quien mantiene un almacén en Barraza. Dilema extraña profundamente sus reuniones sociales y otras actividades que disfrutaba antes de la pandemia: “Participo de varias agrupaciones, echo de menos viajar, ir a ver a mi hermana, ver a las niñas del centro de madres.”

Webinar: Impacto de la Pandemia COVID-19 en los adultos mayores

Beatriz: Resiliencia y Fe en la Fundación Antonio Farré Azorín

Beatriz, una residente de 82 años de la Fundación Antonio Farré Azorín en La Serena, quien dedicó gran parte de su vida a la enseñanza de Lenguaje en educación básica, compartió con el diario El Día su experiencia. Hace algunas semanas contrajo el virus de COVID-19, pero la enfermedad no le generó mayores complicaciones, ya que no experimentó síntomas durante todo el proceso. “He vivido esta pandemia con mucha fortaleza y fe en que Dios nos salve de esta situación, pero también a veces con muchos deseos de estar cerca de mis hijos, mis nietos, mi familia”, comenta Beatriz, reflejando su profunda resiliencia y su anhelo de cercanía familiar.

Además, Beatriz, quien tiene 69 años y padece diabetes, ha enfrentado desafíos adicionales durante estos meses. Sus controles médicos se han vuelto complejos, especialmente después de sufrir una fuerte caída que le lesionó la cadera y requirió una intervención quirúrgica. “Durante ese tiempo, desde el consultorio venían a verme a mi casa”, menciona, destacando la importancia del apoyo domiciliario. En cuanto a las tareas domésticas y las compras, recibe ayuda de sus vecinos, quienes le permiten realizar encargos y evitar la exposición en supermercados.

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