La búsqueda de la felicidad es un objetivo universal, y su significado puede transformarse a lo largo de las distintas etapas de la vida. Si bien estudios globales como el World Happiness Report (WHR), publicado anualmente por Naciones Unidas, y el informe “Felicidad Mundial” de Ipsos revelan fluctuaciones en los niveles de bienestar de las naciones, un patrón recurrente sugiere que las generaciones mayores a menudo reportan mayores índices de felicidad.
Definiciones de Felicidad: Perspectivas Hedónicas y Eudaimónicas
Para comprender la felicidad, es crucial distinguir entre dos visiones principales, según el profesor asociado de la Escuela de Negocios de la UAI y director del Instituto del Bienestar (IBE), Wenceslao Unanue:
- El modelo hedónico: Concibe la felicidad desde la búsqueda del placer, siendo más transitorio.
- El modelo eudaimónico: Se relaciona con un bienestar más duradero, vinculado a un propósito y significado en la vida.
Unanue señala que mediciones como las del WHR a menudo se centran en el primer modelo. Sin embargo, en términos generales, la percepción de felicidad de los países puede variar significativamente con el tiempo. Por ejemplo, en Chile, aunque ha habido descensos recientes en algunos informes, la tendencia a largo plazo muestra una mejora en el ranking de felicidad respecto a una década atrás.
El psicólogo Jaime Silva, director del Instituto de Bienestar Socioemocional (IBEM) de la UDD, explica que el nivel de felicidad en Chile se mantiene relativamente moderado a alto, aunque se ha movido con los años en respuesta a las contingencias del país. Por su parte, Mónica López, psicóloga y directora del IBE, añade que, si bien los chilenos puntúan bien en satisfacción personal, el malestar social, la desigualdad, la desconfianza y el individualismo impactan fuertemente en el bienestar general.
La Felicidad a Través de las Generaciones
Un estudio de Cadem, en alianza con La Tercera, titulado “Tres generaciones de chilenos”, ofrece una visión detallada sobre la felicidad en diferentes grupos etarios: 18 a 25 años, 40 a 49 años y 65 a 74 años. Curiosamente, la investigación reveló que el grupo menos feliz era el más joven, con solo el 33% de ellos declarándose "muy feliz" o "bastante feliz".
En contraste, las generaciones mayores mostraron niveles de felicidad más elevados:
- El 45% de las personas entre 40 y 49 años se sintieron muy o bastante felices.
- El 53% de los mayores de 65 años reportaron sentirse muy o bastante felices, posicionándose como la generación más feliz.

Razones detrás de la Felicidad en la Vejez
Roberto Izikson, gerente general de Cadem, atribuye la menor felicidad en los jóvenes a la búsqueda de satisfacción inmediata y el cortoplacismo, influenciados por las nuevas tecnologías. "La tecnología nos abre las posibilidades a millones de fuentes de bienes y servicios, y mirar el mundo desde el 'ideal'. Tampoco vemos en esa generación la idea de que las cosas las voy consiguiendo con trabajo, con esfuerzo, paso a paso, sino que más bien el 'lo quiero ahora ya'", explica.
Por otro lado, las generaciones mayores, "hijos del trabajo y del esfuerzo del desarrollo económico de Chile en los últimos 30 años", entienden que "las cosas no son fruto de la espontaneidad", lo que genera un mayor nivel de resiliencia.
Jaime Silva complementa esta visión, señalando que la relación entre felicidad y edad a menudo forma una curva en "U", con mayores niveles de felicidad en la infancia y la vejez. La "edad mediana" se caracteriza por altas demandas y presión social, generando un "valle asociado al estrés". Los jóvenes, en tanto, enfrentan incertidumbres como la dificultad para acceder a una vivienda o estabilidad laboral, y la hiperconectividad digital que puede generar aislamiento y afectar la salud mental.
A pesar de esto, Mónica López observa una ventaja en la nueva generación: están más conscientes de sus emociones y son más propensos a buscar ayuda y trabajar en su bienestar.
Satisfacción con la Vida
El estudio de Cadem también analizó la satisfacción con la vida. De manera similar a la felicidad, el grupo de mayores de 65 años se siente más satisfecho, con un 49% calificando este factor con notas 6 y 7. Esta cifra disminuye en los grupos más jóvenes (44% para 40-49 años y 38% para 18-25 años).
Los ámbitos que generan mayor satisfacción varían según la edad:
- Mayores de 65 y de 40 a 49 años: Relación con familia y amigos, nivel de educación personal y relación de pareja.
- Jóvenes: Nivel de educación personal, relaciones de familia y amigos, y empatados la relación de pareja y la satisfacción con el trabajo.
Silva destaca cuatro pilares del bienestar: la satisfacción con las relaciones interpersonales (el más importante), la capacidad de conectarse con el presente, tener un propósito a largo plazo y la conciencia del propio mundo emocional.
Perspectivas Globales sobre la Felicidad de los Mayores
El World Happiness Report de las Naciones Unidas también ha puesto de manifiesto que en países como Estados Unidos, la felicidad general ha disminuido, pero esta caída se atribuye a los jóvenes, no a los mayores. De hecho, las personas de 60 años o más en EE. UU. alcanzaron el top 10 de los grupos de personas más felices a nivel global.
Países escandinavos como Dinamarca, Finlandia, Noruega, Suecia e Islandia, junto con Nueva Zelanda, Países Bajos, Canadá, Australia y EE. UU., lideran las listas de felicidad para los grupos de mayor edad. John Helliwell, editor fundador del informe, atribuye esto a una confianza general en el sistema de apoyo social, el acceso a la educación, la atención médica, la seguridad ciudadana y la igualdad. "No se trata solo de los ingresos que tienes. Se trata del acceso a la educación, a qué atención médica tienes acceso, qué tan seguras son las calles en las que caminas, qué tan amigables son tus vecinos, si tienes acceso a la igualdad, independientemente de la raza, religión u origen", señala Helliwell.
Según Helliwell, los adultos mayores son más felices porque "pueden eliminar la negatividad con más facilidad" y "poner las cosas malas en contexto y concentrarse en las buenas", un fenómeno global que se acumula desde la mediana edad. Además, el informe sugiere que la soledad alcanza su punto máximo a los 20 años y disminuye con la edad, lo que podría ser otro factor para la mayor felicidad de los mayores.

El Papel de la Familia en el Bienestar del Adulto Mayor
Diversos estudios confirman que la familia es un factor fundamental que determina el estado de salud físico y mental de las personas mayores. Una deficiencia en el funcionamiento familiar puede propiciar la aparición de enfermedades, relaciones sociales deficientes y cambios en la percepción de felicidad.
La investigación demuestra que la felicidad en la vejez aumenta con la combinación de actividades sociales, físicas, cognitivas y de descanso. Las personas que concentran su interés en diversas actividades tienen niveles de felicidad mayores. La tenencia de una buena familia y la cohesión social entre sus miembros son generadores de felicidad para el adulto mayor.
Un estudio realizado en Medellín, Barranquilla y Pasto con personas de 60 años en adelante, reveló que el 61,2% de los adultos mayores tienen buena funcionalidad familiar. Las características asociadas y predictivas de esta funcionalidad incluyen:
- Ser mujer.
- Ser feliz.
- No tener depresión.
- No ser vulnerable.
- Tener apoyo instrumental y social adecuado.
- No haber sido maltratado.
La principal característica asociada a la funcionalidad familiar y la que más aporta a su predicción fue la felicidad percibida. Otros estudios también han documentado que la felicidad ayuda a mejorar el bienestar mental y físico del individuo e influye en sus relaciones interpersonales.
La familia y el adulto mayor
Estrategias para una Vejez Plena y Feliz
La felicidad en la vejez no solo trae consigo achaques, sino también momentos de gran satisfacción. Una actitud positiva ante la vida puede proporcionar mayor felicidad que el propio estado de salud.
Consejos para el Cuidado Personal y la Actitud
Profesionales de la Universidad de Granada enfatizan que la felicidad de los ancianos depende en gran medida de la alegría con que hayan sabido afrontar las adversidades. El "que tuvo y retuvo guardó para la vejez" también aplica a la felicidad: las personas mayores más felices son las que han sabido disfrutar de la vida y encontrar bienestar en lo cotidiano.
Para una vejez feliz, es fundamental cultivar la perspectiva y una mente abierta. Algunas recomendaciones prácticas incluyen:
- Alimentación y estilo de vida: Evitar fumar y el consumo excesivo de alcohol. Mantener una dieta equilibrada rica en verduras y frutas, masticando lentamente. Controlar el consumo de alimentos dulces, salados y picantes.
- Salud mental y emocional: Abrir el corazón y la mente, mantener una conciencia tranquila y una visión clara. Comunicarse con otros para comprender y discutir problemas. Usar la sabiduría para analizar y reflexionar. Evitar las preocupaciones excesivas y el enojo. Ser centrado y no intentar controlar a los demás.
- Actividad física y autocuidado: Mantenerse templado. Realizar ejercicio regularmente (Taijiquan, Baguazhang, Qigong, caminatas). Acostarse temprano y vestirse apropiadamente para cada estación. Tomar duchas habitualmente y cambiarse de ropa con frecuencia. Abrir ventanas y airear la ropa de cama.
- Interacción social: Fomentar la cordialidad en la familia y la comunidad. Da mucho de ti, enseñando a las generaciones más jóvenes a ser responsables.
La evidencia científica muestra que la actividad física regular mejora la función cognitiva, la salud mental y reduce el riesgo de caídas. Los abuelos felices no son los que más descansan, sino los que se mantienen activos y comprometidos.
Políticas Públicas y Apoyo al Bienestar
Mónica López subraya la necesidad de trabajar en políticas públicas dirigidas al bienestar, ya que la soledad, por ejemplo, genera más trastornos de salud mental que el tabaquismo o el sedentarismo. Propone iniciativas como:
- Asignaturas escolares sobre inteligencia social y emocional.
- Inversión de las organizaciones en programas de bienestar continuos.
- Programas de envejecimiento positivo.
Wenceslao Unanue destaca avances como la reducción de la jornada laboral y enfatiza la creación de un indicador de bienestar que mida el progreso más allá del PIB. Jaime Silva también sugiere políticas que fortalezcan la confianza en las instituciones, la salud, los ingresos y aborden la desigualdad, además de la educación emocional. Sin embargo, advierte sobre la "tiranía de la felicidad", donde la sobrevaloración de esta puede ser contraproducente.
Conclusiones de la Investigación y la Psicología Positiva
El estudio de la vejez tradicionalmente se ha enfocado en la pérdida de capacidades, pero la psicología positiva ha demostrado que los adultos mayores pueden mantener altos niveles de bienestar. Los estereotipos negativos sobre la vejez pueden afectar la salud funcional y la longevidad, mientras que las actitudes positivas actúan como factores de protección.
El concepto de "ganas de vivir", un componente actitudinal positivo hacia la propia vida, es crucial. Representa el balance positivo y subjetivo que las personas hacen entre los beneficios y las adversidades de la vida.
Un estudio en la Comunidad de Madrid con adultos mayores identificó que quienes tienen elevadas "ganas de vivir" se caracterizan por:
- Mayores niveles de optimismo, gratitud y resiliencia.
- Afecto positivo, sentido de la vida y prosperidad psicológica.
- Mayor felicidad y satisfacción con la vida.
- Menores niveles de depresión y autopercepción negativa del envejecimiento.
Dimensiones como la gratitud, el afecto positivo y la ausencia de depresión son los mejores predictores de las "ganas de vivir". La capacidad de adaptación positiva, el optimismo y la resiliencia son especialmente relevantes en la vejez, ya que las personas mayores suelen ser más resilientes que los jóvenes, especialmente en la regulación emocional. La perseverancia y el sentido de la vida también se asocian positivamente con la satisfacción vital y el optimismo, y ayudan a afrontar situaciones difíciles.
Estos hallazgos invitan a repensar el envejecimiento como una oportunidad para potenciar las capacidades de los adultos mayores, promoviendo un "envejecimiento con éxito" que se enfoque en los aspectos positivos del ser humano y la importancia de las conexiones sociales locales.