El Abandono de Ancianos Enfermos: Un Desafío Sociosanitario Estructural

La problemática de los pacientes sociosanitarios, en su gran mayoría de la tercera edad, que permanecen en los hospitales después de recibir el alta médica, es un factor significativo que influye en el colapso del sistema público de salud. Se trata de personas que, por diversas razones como la soledad, el abandono de sus familias o la incapacidad de sus cercanos para hacerse cargo, se mantienen en estos recintos.

La Problemática de los Pacientes Sociosanitarios

El término "pacientes sociosanitarios" es la denominación técnica utilizada en los hospitales para referirse a aquellas personas que, una vez dadas de alta, no tienen un lugar a donde llegar ni una familia que pueda asumir su cuidado. Son individuos que no deberían estar ocupando una cama hospitalaria, pero que, por distintas circunstancias, los hospitales se ven forzados a acoger.

Magnitud del Problema y su Impacto

Según el Minsal, en diciembre de 2024 existían 983 pacientes sociosanitarios en la red pública de salud. A través de solicitudes por transparencia, se pudo reconstruir que al menos 11.771 pacientes sociosanitarios quedaron en estado de abandono en las dependencias de los hospitales entre 2018 y 2024. Esta cifra es elevada si se considera que las camas disponibles en el sistema público de salud en 2023 eran 26.286. Aunque estos casos se distribuyen en varios años, tienen una incidencia directa en la disponibilidad de camas hospitalarias, y el número, además, va al alza.

Infografía: Número de pacientes sociosanitarios por año en la red pública de salud

Contexto Demográfico: Chile Envejece

La principal razón de esta crisis se explica con los resultados del último censo poblacional: Chile envejece, y en 20 años los hogares conformados solo por adultos mayores se han triplicado. El Censo 2024 muestra que el 14% de la población es mayor de 65 años, equivalente a más de 2.5 millones de personas. Se proyecta que un número significativo podría corresponder a viviendas unipersonales habitadas por este segmento de la población.

Causas del Abandono Hospitalario

El abandono de los pacientes, predominantemente adultos mayores, en los hospitales tiene múltiples facetas. A menudo, las familias no tienen los medios económicos o físicos para proporcionar los cuidados que el enfermo necesita. Además, existen factores sociales y emocionales profundos.

Soledad, Desvinculación Familiar e Incapacidad de Cuidado

Las razones detrás del abandono son variadas: soledad, abandono de las familias o incapacidad de sus cercanos para hacerse cargo. Un ejemplo es el de dos hermanos adultos mayores que compartieron hogar y estuvieron casi un año en el Hospital San Francisco de Llay Llay en 2023, tras amputaciones de pierna. Tenían el alta médica, pero carecían de un lugar y cuidados permanentes. En otros casos, los pacientes sociosanitarios, que pueden pasar meses e incluso años utilizando una cama de hospital, no tienen a dónde acudir y pasan el resto de sus días dentro del recinto hospitalario hasta que fallecen.

No todos los pacientes sociosanitarios son adultos mayores. En el caso de los pacientes adultos jóvenes, las historias que más se repiten giran en torno a una enfermedad grave que los mantenía postrados, una condición de salud que implicaba contar con alguien que los cuidara noche y día, o problemas derivados del alcohol.

El Género en el Abandono

Del total de pacientes sociosanitarios reconstruidos, el género masculino casi duplica al femenino. Anita Saldaña, trabajadora social y jefa de la Unidad de Participación Social del Hospital San Francisco de Llay Llay, explica que esta diferencia se debe al actuar del hombre durante su vida, quien tiende a estar menos presente: "Casi siempre son hombres porque estadísticamente quien más abandona es la figura masculina. Y por eso no hay ningún vínculo. Si un padre nunca se hizo cargo de su hijo, ¿Cómo exigimos a ese hijo que se haga cargo de ese padre?" También reconoce casos donde padres responsables no reciben respuesta de sus hijos, quienes "simplemente no se quieren hacer cargo y dicen que no pueden y se desentienden."

Gráfico de barras: Proporción de pacientes sociosanitarios por género

Respuestas y Desafíos del Sistema de Salud

Ante esta realidad, los hospitales se ven en la necesidad de buscar soluciones que a menudo son insuficientes o sobrepasan sus capacidades.

Alternativas Hospitalarias y sus Limitaciones

En la práctica, los hospitales resuelven el dilema enviando a estos pacientes a hogares del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama), cuando hay cupo, o bien pagando una residencia particular. Los hogares administrados por el Senama están colapsados, y en muchos casos los hospitales se ven obligados a pagar una residencia particular o pedirles un "cupo social" apelando a su solidaridad, dejándolos en una lista de espera.

Los hospitales que concentran más pacientes sociosanitarios suelen ser los más pequeños. Funcionarios de estos recintos repiten que son "de baja complejidad técnica, pero de alta complejidad social". La necesidad de tener camas libres en los hospitales más grandes implica que estos casos deban ser derivados cuando su estadía se alarga. El Hospital San Francisco de Llay Llay, en la Región de Valparaíso, es un ejemplo, registrando 877 pacientes sociosanitarios entre 2018 y 2024, recibiendo derivaciones de hospitales de Los Andes y San Felipe para despejar camas de alta complejidad.

Programas y Financiamiento

El Ministerio de Salud (Minsal) implementó en 2015 un programa de camas sociosanitarias, destinadas exclusivamente para el uso de estos pacientes, con 100 camas distribuidas en cuatro regiones. Para las "colocaciones", una de las alternativas para reubicar a estos pacientes, algunos servicios de salud, como el de O’Higgins, cuentan con presupuestos específicos. Gianina Soto, asesora del Departamento de Gestión Hospitalaria del Servicio de Salud O’Higgins, menciona un presupuesto aprobado de $150 millones para gestionar el ingreso de estos pacientes a residencias, con un valor distinto por usuario según su nivel de dependencia.

El Hospital Eduardo Pereira de Valparaíso también realiza este procedimiento, cubriendo el gasto de aproximadamente $25 mil diarios por paciente en colocación, hasta que se pueda gestionar una red de apoyo a nivel público.

Mapa de Chile: Distribución de pacientes sociosanitarios por región

Desafíos en el Registro y la Información

La reconstrucción de datos sobre pacientes sociosanitarios a través de solicitudes por Ley de Transparencia a 70 hospitales públicos y 29 servicios de salud del país reveló registros incompletos en muchos casos. Algunos recintos entregaron información solo de los últimos años, alegando no contar con registros anteriores, o incluso se perdieron datos, como el Hospital de Licantén en 2021 debido a inundaciones. La Región del Biobío acumula 4.327 casos entre 2018 y 2024, seguida por la Región de Valparaíso con 2.629 en el mismo periodo.

Opciones para Pacientes Menores de 60 Años

Cuando los pacientes sociosanitarios son menores de 60 años, la situación se complica, ya que en el sistema público solo queda la posibilidad de derivarlos a un hogar dependiente del Servicio Nacional de la Discapacidad (Senadis), que tiene otros requisitos y menos cupos que el Senama. Cuando no hay familiares, este rol de apoderado para administrar la pensión del paciente suele asumirlo una vecina o una amiga.

El Senama actualmente cuenta con 22 Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (Eleam) a lo largo del país. La oferta de residencias fuera de los establecimientos públicos incluye sitios que permiten buscar residencias en diferentes comunas y regiones del país.

Más Allá del Hospital: El Abandono en el Hogar y el Síndrome de Diógenes

El abandono de los ancianos no se limita al ámbito hospitalario; también se manifiesta de forma silenciosa en sus propios hogares, con graves consecuencias para su salud y dignidad.

Definición y Consecuencias del Abandono

El abandono de ancianos se define como "el abandono intencional y permanente de una persona mayor". Esto puede ocurrir en hospitales, residencias o lugares públicos. Sin embargo, no dista de la realidad que ocurre en muchas ocasiones, e incluso sin que los familiares sean conscientes de este abandono o del impacto que puede generar en su ser querido. A veces, la decisión de "abandonar" puede estar enmascarada por el agobio, la creencia de no tener recursos para cuidarlos, o la idea errónea de que dejarlo en una residencia no es abandono.

La realidad es que muchos adultos mayores luchan por evitar sentirse abandonados a diario, especialmente cuando están solos. Resulta triste imaginar que se ven obligados a cambiar sus vidas o entorno para aceptar las decisiones que sus hijos han tomado sobre sus propias vidas, incluso si no es realmente lo que quieren. Como hijos, a menudo no somos lo suficientemente conscientes sobre los deseos y bienestar de nuestros padres. Esta realidad eleva los riesgos en seguridad social, exposición a delitos y daño en la salud mental al vivir en soledad.

Tipos de abandono al Adulto Mayor | Fundación Psicóloga de Abuelos | Tu Salud Guía

En casos recientes, el fallecimiento de un adulto mayor de 94 años en Independencia, cuyos restos en estado de abandono se hallaron en su casa tras 12 meses, y el hallazgo de una mujer de 87 años en El Quisco con indicios de desnutrición en una habitación rodeada de basura, evidencian este panorama.

El Síndrome de Diógenes: Una Forma de Autoabandono Extremo

Un patrón de conducta extremo relacionado con el abandono es el Síndrome de Diógenes, que se observa en ancianos con comportamientos extremadamente huraños que viven recluidos en sus propios hogares. Como explica Emilia María López Liola, geriatra del Hospital Cruz Roja de Almería, este síndrome aparece con cierta frecuencia en ancianos con problemas mentales previos como depresión, cuadros delirantes o demencias, pero también puede afectar a personas sin enfermedad psiquiátrica alguna.

Los afectados suelen mostrar una absoluta negligencia en su autocuidado y en la limpieza del hogar. Esto puede acarrear complicaciones graves como malnutrición, anemia, infecciones e incluso úlceras en la piel debido a su dejadez en la higiene. Es frecuente que almacenen cantidades grandísimas de basura y desperdicios o que recojan objetos de los contenedores, a menudo creyendo que su situación es de pobreza extrema, a pesar de poseer dinero.

El tratamiento inicial se enfoca en las complicaciones derivadas del mal estado nutricional o higiénico. Sin embargo, es crucial instaurar medidas preventivas mediante un apoyo social suficiente, sea a través de una institución geriátrica o de asistencia domiciliaria. El principal problema es que los propios afectados suelen rechazar la ayuda social, especialmente aquellos que han decidido voluntariamente alejarse de la sociedad. Los familiares deberían vigilar a sus mayores que viven solos si observan factores de riesgo como un comportamiento huraño o un aislamiento voluntario, aunque ayudarlos suele ser difícil debido a su rechazo a cualquier atención.

La Urgencia de un Sistema de Cuidados Robusto

El abandono en la vejez no puede seguir tratándose como un problema privado o familiar. Es una señal de alerta sobre una falla estructural en sociedades que envejecen aceleradamente. El hospital no es el lugar donde empieza el abandono, es el lugar donde el abandono se vuelve visible.

Cuando una persona mayor permanece hospitalizada por falta de alternativas de cuidado, no estamos solo ante un problema sanitario o social, sino ante una posible infracción al derecho a la dignidad, al cuidado, a la autonomía y a vivir con seguridad, todos ellos reconocidos en la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores. Argumentar la falta de recursos, cupos o programas suficientes ignora que los derechos existen precisamente para obligar a priorizar. La experiencia internacional muestra que este problema puede abordarse con anticipación, sistemas de alerta, redes comunitarias, servicios domiciliarios y apoyo a cuidadores. Es imperativo desarrollar una institucionalidad capaz de actuar antes de que la situación se vuelva extrema. Chile envejeció rápido, pero sus políticas no han avanzado al mismo ritmo, lo que resulta en un incumplimiento del Estado y situaciones límite que ponen en riesgo la dignidad de las personas mayores.

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