El helado, un postre tan delicioso como versátil, es apreciado por personas de todas las edades en todo el mundo. Más allá de su sabor y su capacidad para refrescar en días calurosos, este dulce congelado ofrece una serie de beneficios para la salud que podrían sorprender, especialmente en el contexto de la alimentación de las personas mayores. Sin embargo, como con cualquier alimento, la clave está en disfrutarlo con moderación y considerar sus posibles riesgos.

Composición Nutricional del Helado
Contrario a la creencia popular de que el helado es solo azúcar y grasa, en realidad es una fuente rica de nutrientes esenciales. Los helados son preparaciones alimenticias de consumo frecuente que, en función de su composición, se consideran productos ricos en lácteos. Aportan especialmente hidratos de carbono (azúcares) y proteínas, aunque también grasas y, por supuesto, calorías. Además, pueden suministrar minerales como el calcio, magnesio y fósforo, e incluso complejos vitamínicos.
La composición de los helados puede variar, dividiéndose fundamentalmente entre los que se producen a partir de la leche o derivados y los que provienen del agua. Sus propiedades también dependen de los aditivos, como dulces, frutos secos y frutas.
Minerales Esenciales
- Calcio: El helado, hecho principalmente de productos lácteos, es una buena fuente de calcio, un mineral crucial para el mantenimiento de huesos y dientes fuertes. Según el National Institutes of Health (NIH) de EE.UU., el calcio es vital para prevenir enfermedades óseas como la osteoporosis, especialmente en mujeres mayores de 50 años y hombres mayores de 70. Una ración de helado con base de leche o yogur aporta hasta el 15% de las necesidades diarias de calcio.
- Fósforo y Magnesio: También contribuye con cantidades importantes de estos minerales, esenciales para diversas funciones corporales, incluyendo la salud ósea y la producción de energía.
Vitaminas Cruciales
Además del calcio, el helado aporta vitaminas A, D, B2, B6, C, E y B12. La vitamina A es fundamental para la salud ocular y la función inmune, mientras que la vitamina D ayuda en la absorción del calcio. La vitamina B12 es esencial para la formación de glóbulos rojos y el mantenimiento del sistema nervioso. También contiene tiamina, riboflavina, niacina y ácido fólico. En menor cantidad, el helado contiene vitamina K, determinante para la salud de la sangre.

Beneficios del Consumo de Helado, Especialmente en Ancianos
El helado ofrece más que solo un placer ocasional; puede brindar beneficios reales cuando se consume de manera equilibrada, especialmente relevante para la población anciana.
Aumento de Energía y Calorías
El helado es un alimento calórico, lo que significa que puede proporcionar un aumento rápido de energía. La combinación de azúcares y grasas lo convierte en una fuente inmediata de calorías, lo que puede ser útil para personas mayores con bajo peso o con dificultades para consumir suficientes calorías en su dieta diaria. Un estudio de la Harvard T.H. Chan School of Public Health señala que los alimentos ricos en grasas y azúcares, como el helado, pueden ser beneficiosos en situaciones donde se necesita un aumento rápido de energía.
Mejora del Estado de Ánimo y Reducción del Estrés
Numerosos estudios han demostrado que consumir ciertos alimentos puede mejorar el estado de ánimo, y el helado es un claro ejemplo. Este producto, especialmente en sus versiones cremosas, es conocido por su capacidad para liberar dopamina y serotonina, neurotransmisores conocidos como las "hormonas de la felicidad". La dopamina está asociada con la sensación de recompensa y el placer, mientras que la serotonina tiene un efecto calmante y contribuye al bienestar emocional. El helado contiene un aminoácido llamado triptófano, que ayuda a aumentar los niveles de serotonina, reduciendo el estrés, especialmente con los helados de vainilla o chocolate debido a la caseína que genera endorfinas.
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Hidratación
Comer un helado en días calurosos aporta la hidratación que el cuerpo necesita. Para las personas mayores, que a menudo tienen una menor sensación de sed, el helado puede ser una forma agradable de contribuir a su ingesta de líquidos y combatir el cansancio o decaimiento por el calor.
Facilitador del Apetito y la Deglución
Es un alimento que se suele recomendar en pacientes oncológicos con problemas de apetito o complicaciones como la xerostomía (boca seca), ya que su textura suave y temperatura fría pueden ser más fáciles de consumir y aliviar las molestias bucales.
Beneficios Sociales y Emocionales
Compartir un tazón de helado con amigos o familiares no solo fortalece los lazos emocionales, sino que también genera momentos de bienestar mental. Un estudio realizado por la American Psychological Association sugiere que las actividades sociales como compartir comidas pueden reducir el estrés y promover un sentido de pertenencia y satisfacción emocional.
Posible Vínculo con la Salud Cardíaca y la Diabetes (Hallazgos Inesperados)
Sorprendentemente, un hallazgo del Departamento de Nutrición de la Universidad de Harvard sugirió que el postre helado podría tener beneficios para la salud. En 2018, un estudiante de doctorado de Harvard, Andres Ardisson Korat, concluyó que para las personas con diabetes, comer una taza de helado al día se asoció con un menor riesgo de problemas cardíacos. Aunque los científicos están perplejos por estos hallazgos que desafían la lógica, estudios anteriores de Harvard en la década de 1980 ya habían encontrado efectos similares. Por ejemplo, en un estudio de 2005 sobre diabetes tipo 2 y productos lácteos, se observó que hombres que consumían dos o más porciones de leche descremada o baja en grasa al día tenían un 22% menos de riesgo de diabetes, pero también aquellos que comían dos o más porciones de helado cada semana. Estos datos sugieren que el helado podría ser un "profiláctico más fuerte contra la diabetes en el pasillo de productos lácteos", aunque los científicos aún buscan explicaciones biológicas plausibles.
Riesgos y Consideraciones del Consumo de Helado
A pesar de sus beneficios, el consumo excesivo de helado, especialmente en la población mayor, conlleva riesgos significativos.
Alto Contenido de Grasas y Azúcares
Lo que hace tan deliciosos a los helados tiene su lado negativo, sobre todo si se consumen en exceso. Este tipo de alimento es rico en grasas, y más del 10 por ciento de su contenido es grasa proveniente de la leche; algunos helados pueden alcanzar cifras del 16 por ciento. Usualmente, son grasas saturadas que, consumidas en dosis importantes, representan un peligro para el aumento del colesterol. Las personas que sufren de colesterol alto deben consumir helado con mucha moderación, ya que un consumo excesivo puede aumentar los riesgos de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.
Su alto contenido de azúcar también puede empeorar las afecciones de la diabetes si no se controla la porción. El helado, por su alto contenido calórico, puede dificultar el control del peso si se consume en exceso.
Intolerancia a la Lactosa
Para las personas que sufren de intolerancia a la lactosa, comer helado puede causar problemas digestivos y malestares insoportables. Investigaciones han revelado que al menos un 30 por ciento de la población de Estados Unidos es intolerante a la lactosa. En estos casos, lo mejor es reemplazar el helado por cremas heladas hechas con productos similares a la leche, como la soya, o por opciones sin lactosa.
Irritación de Garganta
Debido a su baja temperatura, el helado produce, en ocasiones, problemas de irritación de la garganta (el frío excesivo puede "quemar" e irritar las mucosas), especialmente si se consume rápidamente o se mezcla con bebidas frías. Esto puede ser más relevante para ancianos con sensibilidades en la garganta o condiciones respiratorias.

Moderación y Alternativas Saludables
La Academia de Nutrición y Dietética de EE.UU. sostiene que los postres, incluido el helado, pueden formar parte de una alimentación saludable si se controlan las porciones. Una dieta variada, equilibrada y suficiente es la elección más acertada para conseguir unos buenos hábitos alimentarios. Ningún alimento por sí solo puede considerarse beneficioso o perjudicial para la salud; es la frecuencia y cantidad con la que está presente en nuestra alimentación lo que puede definir un perfil alimentario más o menos favorable.
Es posible incluir helados en una dieta saludable siempre que se consuman con moderación. Para evitar consumir calorías de más, lo más recomendable es optar por helados bajos en grasas y glucosa. También se puede optar por helados con base de agua o zumo. Los sorbetes, por ejemplo, solo contienen alrededor de 75 calorías por ración. Hoy día, existen alternativas saludables a los helados tradicionales, incluyendo versiones sin azúcar y sin gluten, lo que permite disfrutar de este postre refrescante sin remordimientos y con todos sus beneficios para la salud.