Movimientos Funcionales en el Adulto Mayor

A medida que nos acercamos a la tercera edad, nuestro cuerpo experimenta modificaciones significativas en cuanto a la movilidad, manifestándose en mayor cansancio y una recuperación más lenta. Esta disminución en la movilidad puede derivar en una limitación funcional, ya sea por el proceso natural del envejecimiento o por un evento traumático, como una caída.

La tendencia natural al experimentar una reducción de la movilidad y una recuperación más lenta es a disminuir la actividad general o a inmovilizar la parte del cuerpo que se percibe como más vulnerable. Sin embargo, esta inactividad puede generar una limitación aún mayor, ya que el cuerpo, al no usar una función, la debilita.

Retraso y Mantenimiento de la Movilidad

La pregunta clave es cómo podemos retrasar o mantener nuestro cuerpo para que la disminución de la movilidad no se traduzca en una limitación funcional. La respuesta, aunque parezca obvia, es simple: manteniéndonos en movimiento. Esto ayuda a que nuestras articulaciones y musculatura permanezcan activas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda realizar al menos 10.000 pasos al día para prevenir enfermedades como la diabetes, hipertensión u obesidad.

infografía sobre beneficios de la actividad física en adultos mayores

Fisioterapia ante Limitaciones y Accidentes

Si, a pesar de mantener hábitos de vida saludables y realizar ejercicio regularmente, una persona de edad avanzada sufre una caída o desarrolla una limitación de movilidad, la situación requiere una intervención más compleja. En estos casos, es crucial acudir a personal sanitario, siendo la Fisioterapia la disciplina encargada de abordar este tipo de situaciones.

En el caso de una caída o accidente traumático, la Fisioterapia ofrece una variedad de técnicas y ejercicios adaptados al paciente, incluyendo:

  • Movilizaciones
  • Masoterapia
  • Gerontogimnasia
  • Y un amplio abanico de posibilidades personalizadas.

Comprensión de las Limitaciones Funcionales

Las limitaciones funcionales no se restringen únicamente a la movilidad. Abarcan diversas áreas como la tolerancia al trabajo, el manejo personal, el cuidado de sí mismo y las habilidades interpersonales. Como fisioterapeutas, el campo de acción principal se enfoca en la movilidad.

La capacidad funcional de una persona puede verse alterada, generalmente disminuida, por varios factores de riesgo. Entre ellos, las enfermedades crónicas aumentan significativamente las posibilidades del adulto mayor de perder la autonomía en la vida cotidiana y de sufrir una mortalidad prematura.

Factores de Riesgo y Síndromes Geriátricos

Algunas de las enfermedades crónicas que contribuyen a las limitaciones funcionales son:

  • Hipertensión arterial
  • Diabetes mellitus
  • Cardiopatía coronaria
  • Artritis y artrosis

Otros factores de riesgo importantes son los síndromes geriátricos, que incluyen:

  • Caídas
  • Pérdida de equilibrio
  • Mareos
  • Incontinencia urinaria

Fisioterapia y Ejercicio para Prevenir Limitaciones

Con la combinación adecuada de ejercicio físico y tratamiento fisioterapéutico, es posible disminuir e incluso evitar estos factores de riesgo y, por ende, las limitaciones funcionales. Cualquier tipo de actividad física que una persona pueda realizar será beneficiosa para mejorar su estado y prevenir futuras limitaciones que impidan una vida normal.

6 Ejercicios para Adultos Mayores ACOSTADOS | Fisioterapia en Querétaro

Actividades Físicas Recomendadas

Dentro de la amplia gama de actividades físicas, algunas son particularmente convenientes para los adultos mayores:

  • Caminar: una actividad accesible y efectiva.
  • Ejercicio en piscina: ya sea natación o actividades guiadas por un profesional, el entorno acuático reduce el impacto en las articulaciones.
  • Pilates terapéutico: una disciplina con numerosos beneficios para el cuerpo, que se ha popularizado por su enfoque en la fuerza, flexibilidad y control corporal.

Plan de Ejercicios en Casa para Adultos Mayores

Profesores y estudiantes de kinesiología han desarrollado un plan de ejercicios para adultos mayores que pueden realizar de manera independiente en sus hogares. Este plan busca contrarrestar la inactividad física generada por las restricciones sanitarias actuales y mantener a las personas mayores activas. El programa incluye 4 tipos de ejercicios:

  • Movimiento articular
  • Equilibrio
  • Fuerza
  • Flexibilidad

El plan está disponible en formato de tarjetas y videos, con una meta semanal de realizar por lo menos 3 veces cada tipo de ejercicio. Además, se incluye un planificador para llevar un registro de los ejercicios realizados.

Trastornos del Movimiento en la Tercera Edad

Los trastornos del movimiento son un grupo de afecciones del sistema nervioso que impactan la capacidad de movimiento, pudiendo causar un aumento, disminución o lentitud de los mismos. Si los movimientos son controlados por la persona, se denominan voluntarios. Existe una gran variedad de trastornos del movimiento, cada uno con síntomas distintos. Por ejemplo, la distonía provoca contracciones musculares que resultan en torsiones del cuerpo, mientras que la corea se caracteriza por movimientos involuntarios rápidos y repetitivos.

Existen tratamientos disponibles para ayudar a controlar los síntomas de estos trastornos, que pueden incluir medicamentos, terapias o intervenciones quirúrgicas, dependiendo del tipo específico de trastorno.

Síntomas y Tipos de Trastornos del Movimiento

Los síntomas varían según el tipo de trastorno:

  • Ataxia: Afecta la coordinación de movimientos, causando torpeza en brazos y piernas, pérdida de equilibrio y cambios en el habla. Puede ser causada por afecciones degenerativas y genéticas.
  • Corea: Provoca movimientos breves, irregulares, rápidos e involuntarios que se repiten, principalmente en el rostro, boca, tronco, brazos y piernas. La forma genética más común es la enfermedad de Huntington.
  • Distonía: Implica contracciones musculares involuntarias que causan torsiones, posturas incorrectas o movimientos repetitivos. La distonía cervical es común en adultos, afectando los músculos del cuello.
  • Trastorno funcional del movimiento: Se asemeja a otros trastornos del movimiento, pero no tiene una causa neurológica.
  • Atrofia multisistémica: Afecta múltiples sistemas del cerebro y empeora con el tiempo, causando parkinsonismo o ataxia.
  • Mioclono.
  • Enfermedad de Parkinson: Caracterizada por temblores, rigidez muscular, movimientos lentos o reducidos, y pérdida de equilibrio. También puede presentar síntomas no motores como la reducción del olfato o el estreñimiento.
  • Parkinsonismo: Término general para la lentitud de movimientos combinada con rigidez, temblores o pérdida de equilibrio, con múltiples causas incluyendo la enfermedad de Parkinson y ciertos medicamentos.
  • Parálisis supranuclear progresiva: Afección rara del sistema nervioso que causa problemas para caminar, mantener el equilibrio y mover los ojos.
  • Síndrome de las piernas inquietas: Provoca dolor, picazón u hormigueo en las piernas durante el reposo.
  • Discinesia tardía: Afección neurológica causada por el uso prolongado de ciertos medicamentos neurolépticos, que provoca movimientos involuntarios constantes.
  • Síndrome de Tourette: Afección neurológica con movimientos y sonidos vocales repetitivos (tics), causados por un impulso involuntario.
  • Temblores: Agitación rítmica de partes del cuerpo como manos o cabeza.

Causas de los Trastornos del Movimiento

Las causas pueden ser diversas:

  • Genética: Algunos trastornos pueden ser hereditarios, causados por un gen mutado.
  • Medicamentos: Ciertos fármacos pueden inducir trastornos del movimiento.
  • Drogas ilícitas o alcohol en exceso: Sustancias como la cocaína pueden causar corea.
  • Falta de vitaminas: Niveles bajos de ciertas vitaminas pueden ser un factor.
  • Enfermedades: Afecciones tiroideas, esclerosis múltiple, accidentes cerebrovasculares, encefalitis viral, entre otras.
  • Lesión en la cabeza.

En la mayoría de los casos, la causa específica del trastorno del movimiento es desconocida.

Factores de Riesgo

El riesgo de desarrollar algunos trastornos del movimiento aumenta si existen antecedentes familiares. Otras condiciones médicas o el uso de ciertos medicamentos también pueden incrementar este riesgo.

Cambios en el Sistema Musculoesquelético con el Envejecimiento

Con la edad, los cambios en la postura y el patrón de caminar son comunes. El esqueleto, que proporciona soporte y estructura, experimenta modificaciones. Las articulaciones, donde los huesos se unen, facilitan la flexibilidad; sin embargo, con el tiempo, el cartílago que las amortigua puede desgastarse y el líquido sinovial disminuir.

Los músculos, responsables de la fuerza y la resistencia, también se ven afectados. La coordinación, aunque dirigida por el cerebro, se resiente por los cambios en músculos y articulaciones, lo que conduce a debilidad y lentitud en los movimientos.

Alteraciones Óseas y Articulares por el Envejecimiento

Con el envejecimiento, se producen los siguientes cambios:

  • Pérdida de masa ósea: Los huesos pierden calcio y otros minerales, haciéndolos más frágiles, especialmente en mujeres después de la menopausia.
  • Acortamiento del tronco: Los discos intervertebrales pierden líquido y se adelgazan, haciendo que la columna vertebral se curve y se comprima.
  • Formación de espolones óseos: Comunes en las vértebras debido al proceso de envejecimiento.
  • Disminución de los arcos del pie: Contribuye a una ligera pérdida de estatura.
  • Articulaciones más rígidas: El líquido sinovial disminuye y el cartílago se desgasta. La calcificación alrededor de las articulaciones es común, especialmente en el hombro.
  • Cambios degenerativos: Las articulaciones de la cadera y la rodilla pueden perder cartílago. En los dedos, estos cambios son más comunes en mujeres y pueden ser hereditarios.

Cambios Musculares y su Impacto

La masa corporal magra disminuye debido a la pérdida de tejido muscular (atrofia), un proceso influenciado por los genes que suele comenzar alrededor de los 20 años en hombres y 40 en mujeres. Se depositan lipofuscina y grasa en el tejido muscular, las fibras musculares se encogen y el tejido muscular es reemplazado por tejido fibroso duro más lentamente. Esto es especialmente notorio en las manos.

Los músculos pierden tono y capacidad de contracción debido a cambios en el tejido muscular y el sistema nervioso, volviéndose más rígidos incluso con ejercicio regular.

Efectos de los Cambios en el Movimiento

Los efectos de estos cambios incluyen:

  • Huesos más frágiles: Mayor riesgo de fracturas.
  • Disminución de la estatura: Principalmente por el acortamiento del tronco y la columna.
  • Deterioro articular: Inflamación, dolor, rigidez y deformidades.
  • Postura encorvada: Rodillas y caderas más flexionadas, cuello inclinado, hombros más estrechos y pelvis más ancha.
  • Movimiento lento y limitado: El patrón de la marcha se vuelve más lento y corto, con inestabilidad y poco movimiento de brazos. Mayor fatiga y menor energía.
  • Reducción de fuerza y resistencia: Debido a la pérdida de masa muscular.

Problemas Comunes Asociados

Algunos problemas comunes son:

  • Osteoporosis: Especialmente en mujeres mayores, aumentando el riesgo de fracturas.
  • Debilidad muscular: Contribuye a la fatiga y la disminución de la tolerancia a la actividad.
  • Problemas articulares: Desde rigidez leve hasta artritis debilitante.
  • Mayor riesgo de lesiones: Por cambios en la marcha, inestabilidad y pérdida de equilibrio que pueden llevar a caídas.
  • Reducción de reflejos: Generalmente por cambios en músculos y tendones.
  • Movimientos involuntarios: Temblores musculares y fasciculaciones son más comunes.
  • Contracturas musculares: En personas inactivas o con movilidad reducida.

Prevención y Cuidado

El ejercicio es una de las mejores formas de retrasar o evitar los problemas musculares, articulares y óseos. Un programa de ejercicio moderado ayuda a mantener la fuerza, el equilibrio y la flexibilidad, además de fortalecer los huesos. Es importante consultar a un proveedor de atención médica antes de iniciar cualquier nuevo programa de ejercicios.

Una dieta equilibrada con suficiente calcio es fundamental, especialmente para las mujeres mayores, quienes también necesitan un aporte adecuado de vitamina D. En casos de osteoporosis, es esencial discutir los tratamientos recetados con un profesional de la salud.

Trastornos Neurológicos Específicos en Adultos Mayores

En la vejez, los trastornos neurológicos como el Párkinson y el temblor esencial representan desafíos significativos. El envejecimiento puede manifestarse a través de síntomas neurológicos como temblores, rigidez y dificultades motoras.

Síntomas Característicos: Párkinson vs. Temblor Esencial

Es crucial diferenciar entre los síntomas de estas dos afecciones:

Enfermedad de Párkinson:

  • Temblores en reposo: Temblores involuntarios, más notables cuando la persona está en reposo.
  • Rigidez muscular: Sensación de tensión o endurecimiento en los músculos que dificulta la movilidad.
  • Bradicinesia: Movimientos lentos y dificultad para iniciar o completar acciones.

Temblor Esencial:

  • Temblor durante el movimiento: Se manifiesta durante la actividad, siendo menos evidente en reposo.
  • Afectación selectiva: Principalmente en manos y brazos, pero puede extenderse a la cabeza y la voz.

Desencadenantes y Prevalencia

Los posibles desencadenantes y la prevalencia de estas condiciones incluyen:

Enfermedad de Párkinson:

  • Disminución de la producción de dopamina: Neurotransmisor clave.
  • Factores genéticos: Influencia hereditaria.
  • Exposición a toxinas ambientales: Vinculada a un mayor riesgo.

El Párkinson es más frecuente en la tercera edad, afectando predominantemente a adultos mayores.

Temblor Esencial:

  • Componente hereditario: Existe una fuerte sugerencia de que es hereditario.

El temblor esencial es más común en personas de edad avanzada.

Diagnóstico Diferencial y Avances en la Investigación

El diagnóstico diferencial es fundamental para distinguir entre Párkinson y temblor esencial. Se basa en:

  • Pruebas neurológicas exhaustivas.
  • Análisis detallado del historial clínico.

La similitud de síntomas en adultos mayores puede ser un desafío, destacando la necesidad de profesionales de la salud especializados en el cuidado de ancianos.

Las investigaciones recientes han aportado conocimientos significativos sobre las bases genéticas y neurobiológicas de estas afecciones, mejorando la precisión del diagnóstico y abriendo puertas a terapias más específicas. La búsqueda de biomarcadores específicos es crucial para facilitar el diagnóstico temprano y una diferenciación precisa.

Tratamiento y Cuidado Personalizado

El tratamiento se basa en la prescripción de medicamentos para gestionar los síntomas del Párkinson o el temblor esencial. Es esencial que el tratamiento sea adaptado a las necesidades individuales de cada persona mayor, maximizando la eficacia y minimizando los efectos secundarios, lo que optimiza la calidad de vida del paciente.

Cuidadores especializados en el cuidado de ancianos y adultos mayores con Párkinson ofrecen atención centrada en sus necesidades únicas, abarcando desde terapias específicas hasta actividades recreativas adaptadas, promoviendo así la salud física y mental.

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