El Anciano de Papel Maché: Tradición y Estilo Vintage
El Anciano de Papel Maché de 28 cm es una figura navideña vintage que encanta a los amantes de las decoraciones clásicas. Hecho con materiales de alta calidad, esta pieza aporta un toque nostálgico a cualquier habitación. Es ideal para colocar junto al árbol de Navidad, en una repisa o como parte de una colección, convirtiéndose en una pieza destacada para el hogar durante las fiestas por su diseño retro y sus detalles minuciosos.

Cosmovisión Mapuche: Armonía con la Tierra y el Valor del Pasado
El Mapucemogen: Un Estilo de Vida Originario
La investigación se guía por el supuesto de que existe una manera original de ser humano de acuerdo a la cultura mapuche. Esta manera tiene que ver con una relación respetuosa y armónica no solo con la Madre Tierra (Ñuke Mapu) sino también con todos los seres vivos (fij mogen). El concepto de cultura, ampliamente discutido por los científicos sociales, se entiende como un sistema compuesto por patrones de comportamiento aprendidos que favorecen la adaptación de las comunidades humanas a sus ambientes. También se refiere al modo particular cómo los hombres cultivan su relación con el mundo, la naturaleza, entre sí mismos, con sus antepasados y con la divinidad.
Entendida así, la cultura abarca la totalidad de la vida, el conjunto de valores que la animan y de desvalores que la debilitan. Cada cultura conforma un determinado estilo de vivir y ver las cosas, y una forma específica de sentir, gustar y apreciar la vida y sus contingencias. El concepto mapuche más cercano a esta noción de cultura es mapucemogen, que literalmente significa "estilo de vida mapuche". Se trata de una forma de vida donde el "kuifi" (antes) es imagen y representación de un estilo de vida que se vivía en el pasado (kuifimogen).
En el lenguaje cotidiano, lo antiguo y tradicional suelen tener una connotación negativa, pues para muchos el pasado carece de valor. En este sentido, las culturas indígenas han sido consideradas arcaicas, sin nada que aportar a un mundo moderno donde lo "nuevo" y "actual" es lo que tiene valor. Estas ideas han sido difundidas por pensadores latinoamericanos, como Mario Vargas Llosa, quien llegó a justificar la desaparición de los indígenas afirmando que "tal vez no hay otra manera realista de integrar nuestras sociedades que pidiendo a los indios pagar ese alto precio; tal vez, el ideal, es decir, la preservación de las culturas primitivas en América, es una utopía incompatible con otra meta más urgente: el establecimiento de sociedades modernas en las que las diferencias sociales y económicas se reduzcan a proporciones razonables, humanas, en la que todos puedan alcanzar al menos una vida libre y decente".
Sin embargo, desde la perspectiva mapuche, el kuifi, la tradición, el tiempo pasado, la vida de antes (kuifimogen), representa una experiencia de vida acumulada sin la cual no es posible una continuidad y permanencia en el tiempo.
Identidad Mapuche: Az Mapuce y la Lucha por el Reconocimiento
Respecto al concepto de identidad, es necesario ensayar nuevos enfoques epistemológicos a partir de una filosofía intercultural, que parta del diálogo, el reconocimiento y la aceptación de la diversidad cultural y religiosa. Esta opción representa el único camino de acercamiento entre representantes de culturas diferentes. Históricamente, la sociedad mayoritaria (occidental cristiana) ha negado sistemáticamente la identidad del "otro" en cuanto indígena, olvidando que "mientras menos se conoce a una persona o a un grupo humano con el cual se convive, mayores son los prejuicios que sobre ellos se pueden concebir y mayor la violencia que se puede desatar. Negarse a conocer al otro, su vida, sus intereses, sus esperanzas, es negarse a reconocerle su dignidad y sus derechos como persona o como comunidad humana".
El falso reconocimiento o la falta de reconocimiento puede causar daño, siendo una forma de opresión que aprisiona a alguien en un modo de ser falso, deformado y reducido. De la misma forma, el falso reconocimiento no solo muestra una falta del respeto debido, sino que puede infligir una herida dolorosa que causa a sus víctimas un mutilador odio a sí mismas. El reconocimiento debido no solo es una cortesía, sino una necesidad humana vital.
Esta necesidad de reconocimiento se observa claramente en las actuales demandas del pueblo mapuche. Estas demandas por el reconocimiento y la valoración de las diferencias no deben ser interpretadas como un proceso nostálgico de indígenas que quieren volver al pasado. Por el contrario, se trata de una demanda permanente e histórica, que se debe entender bajo el principio de que el deseo de mantener las diferencias es "asumir el riesgo de existir". De ahí el esfuerzo de un sector de mapuches por recuperar el territorio, potenciar y no perder la lengua, los ritos, los relatos, las artes y las vestimentas. Esto no es una pretensión de quedarse en el pasado o no querer avanzar con la historia, pues el tiempo histórico avanza irremediablemente.
En esta dinámica de mantener lo propio como elemento identificador, el concepto mapuche más cercano a identidad es el de az mapuce, que hace referencia a un rostro, un carácter y una manera de ser persona, sea hombre o mujer. Esta manera de ser original se ha diluido en el tiempo como consecuencia de un proceso colonizador. Existe en la sociedad chilena una imagen negativa de mapuche y de indígena que se ha construido intencionalmente y que causa mucho daño a las nuevas generaciones.
Esta imagen, pensada y elaborada racionalmente, es en cierta forma fácil de cambiar. Sin embargo, más complejo es el hecho de que también existe una imagen negativa en el inconsciente nacional, lo que es más difícil de extirpar. Debido a aquella imagen negativa de mapuche presente en algunos textos escolares oficiales y transmitida mediante el sistema educacional, los estudiantes mapuches y demás indígenas reciben una visión humillante y ridícula de sí mismos, con la cual no existe posibilidad alguna de ‘auto-identificación’. Esto se debe a que la imagen es de un grupo de salvajes que vivió en el pasado y que ahora ya no existen. Todo esto es consecuencia de la falta de diálogo, la dificultad de aceptar las diferencias culturales y la falta de reconocimiento de los derechos del "otro".

La Ñuke Mapu: Relación Sagrada y Respetuosa con la Tierra
Los resultados de la investigación recabaron información sobre la manera de entender la tierra, las formas de ser, de vivir y convivir en el mundo y con el mundo; memorias del relato mítico del Xen Xen y Kai Kai filu; y el antiguo ideal de hombre o idea de persona en el imaginario mapuche. "El mapuche le tiene cariño a la tierra porque somos de la tierra, dependemos de la tierra… uno está aclimatado con su terreno aunque sea poquito… Nosotros pertenecemos a la tierra porque vivimos en armonía con ella. Mapu significa tierra y che gente o persona. Nosotros pertenecemos a la tierra porque la tierra nos cobija cada día y decimos que nosotros afloramos desde la tierra porque nuestra concepción de tierra, según nuestros antepasados, es que todos nacemos de la tierra y eso significa mapuche… y vivimos de acuerdo en armonía con ella, con el cosmos mismo."
Ser de la tierra, pertenecer a la tierra es muy distinto a sentirse dueño, amo y señor de la tierra. Esta diferencia se ve claramente al comparar la mentalidad mapuche con la mentalidad de occidente. Para la cultura occidental de tradición judeo-cristiana, la relación con la tierra es una relación confrontacional, de poder, de dominio: "Dominen la tierra", está mandado en el libro sagrado (Gén.1). En este sentido, la tierra no es más que un objeto que se puede comprar, manipular y destruir. Esta mentalidad, asumida plenamente por la modernidad y llevada al extremo, se ha transformado en un verdadero saqueo a la naturaleza, que se expresa como contaminación y cambio climático, poniendo en peligro la sobrevivencia humana en el planeta.
Contrario a este pensamiento, en el largo caminar de su historia, el pueblo mapuche aprendió una relación diferente con la tierra. Se trata de una relación respetuosa, porque "pertenecemos a la tierra". De acuerdo al pensamiento mapuche (mapuce rakizuam), la Vida existe de diversas formas (fij mogen mvlei taci mapu meu): se manifiesta en nosotros como personas, seres humanos (ce), pero también como un espíritu (pvjv), un animal (kujiñ), un pájaro (vñvm), una serpiente (filu), etc. La Madre Tierra nos cobija, nos alimenta y nos enseña a vivir y a convivir en la diversidad. Ella distribuye los espacios de vida y en cada lugar deja a alguien como protector y vigilante (los geh). Estos son seres inmateriales que pueden traspasar las fronteras de la naturaleza y viven en montañas, volcanes, ríos, lagos, mares y montes.
Espiritualidad Mapuche: Newen, Gejipun y Gijatun
Este pensamiento acerca de la tierra es al mismo tiempo una religión, la religión de la tierra, dado que existe la convicción de que la tierra tiene newen (fuerza, poder, energía) y en ese sentido no es un objeto manipulable. "El xayenko es una vertiente de agua… el dueño del agua dicen que es un geh ko, yo lo he escuchado, pero no sé por qué habrá eso… Todas las aguas dicen que tienen un geh. Antes le pedían permiso para sacar agua, para que esa agua saliera sana y no haga daño… yo recuerdo cuando limpiábamos el pozo, nos decían, ustedes no maten a los camarones ni a los gusanos, porque esos son los geh ko. Todas las aguas tienen geh ko… De la misma forma geh mapu hay en todas partes, igual que el dueño del agua. Por ejemplo, en una quebrada si uno limpia debe pedir permiso sino en la noche se sueña con algo. Yo creo que en todas las quebradas existe el geh… A los geh hay que tenerle respeto."
Esta mentalidad religiosa tiene consecuencias prácticas en la vida y es parte de la riqueza espiritual que permite un trato religioso con la naturaleza. Por ejemplo, en la vida diaria, toda actividad que realiza el hombre (ce), sea que trabaje la tierra, se bañe en el río o decida matar un animal, debe hacer primero un gejipun, es decir, dialogar, pedir, agradecer, hacer algún gesto de comunión (micaun) y agradecimiento a la Madre Tierra.
El gijatun es una ceremonia fundamental: "… mvlemvlegele gijatun aflayai taiñ zugu, aflayai taiñ mogen. Si rogamos al cau Dios aflayai tati… a diosito hay que darle, le dan mudai, lagvmgekei kujiñ fei ñi elel-kai. Después ta zoi eluen feipigekei, kaxvlelayu kuyiñ, micayayu pigei cau Dios gijatunmu… micagei ta cau Dios, gijatunmu feimu elugekei mudai ka iael, cruz mu, fei zoi wvli fvca cau, wenu cau, zoi kvme suertekei ce… Fenxen ce xaukei gijatun mu, feula hasta pu wigka ayvkei gijatun pu cau mapuceukvleigvn…" [“… mientras haya gijatun, lo nuestro, nuestra forma de vida no se acabará. Si rogamos al Padre Dios, lo nuestro no se acabará… por eso, a diosito hay que darle mudai, matar animales porque todo eso lo ha dejado él. Después se le pide para que nada nos falte, se le dice, elegiré un animal para ti, para que lo compartas con nosotros y seamos “mica”. Así se le dice a Dios en el gijatun. Hay que compartir con él y eso se hace dándole mudai al pie de la cruz, así él se pone más generoso y uno tiene más suerte… Mucha gente se reúne en la ceremonia del gijatun. Ahora hasta los wigka (chilenos) son como los mapuches.] Esta filosofía acerca de la tierra tiene consecuencias trascendentales para la vida en el planeta.
Nguillatún, ceremonia religiosa/espiritual Mapuche.
Mitos y Relatos Ancestrales: La Historia de Xen Xen y Kai Kai Filu
La expresión “Kuifi, fvxa kuifi” nos lleva no al inicio de los tiempos sino al término de la primera historia mapuche. El propósito del mito no es responder a la pregunta por cuál es el origen de los mapuches, pero sí entrega algunas pistas respecto de por qué ocurrió este fenómeno de la naturaleza. En ese tiempo podemos suponer que algo malo ha ocurrido entre los mapuches que causa la furia de la tierra, el enojo de la naturaleza. Por lo tanto, “alguien” decide acabar con los mapuches. Se trata claramente de un castigo no individual sino colectivo. El encargado de exterminar a los mapuches no es Dios ni los dioses sino el poder, la fuerza del mar. Es la naturaleza que se rebela contra el hombre.
Este poder asume la forma de un monstruo marino, específicamente una serpiente llamada Kai Kai, que moviliza las aguas del mar, arrasando con todo lo que encuentra a su paso. Ante esta amenaza de destrucción total, todos los seres vivos buscan refugio en un cerro llamado Xen Xen. El Xen Xen es un lugar poderoso que crece en la medida que suben las aguas. Tanto el cerro Xen Xen como la serpiente Kai Kai representan dos poderes en pugna: un poder destructor (el mar) que provoca un caos total. Quien se enoja y decide terminar con los mapuches no es Dios ni los dioses sino el poder de la naturaleza que vive en medio de las aguas y que está representado en un monstruo marino.
Pero se trata de un poder que se puede controlar y neutralizar mediante un sacrificio. Este sacrificio para calmar la furia del mar no es un ser vivo cualquiera, fueron seres humanos los que se sacrificaron. El paraguay, un hijo natural, en el relato representa la indefensión plena, un desvalido y desprotegido total. En el fondo, eso somos ante una realidad catastrófica. Después del caos (destrucción) viene la calma y la vida empieza de nuevo. Se inicia un nuevo ciclo de la vida y de la diversidad. La vida humana “se rinde”, se multiplica a partir de dos parejas. Y de esta forma se inicia una segunda historia, marcada por el renacer de la familia a partir de los sobrevivientes.

Desafíos Actuales: Preservación Cultural frente a la Aculturación
Sin embargo, un mapuche contemporáneo puede expresar: “Pero yo diría que Cau Dios ya no nos escucha porque hemos asumido las creencias wigka (mvte wigkaukvleiñ peñi fei mu ajkvlai cau Dios)…Digamos la verdad, Dios ya no nos quiere porque estamos muy cristianizados (wigkaukvleiñ)”. Cuando el mapuche se pregunta acerca de su humanidad, de su ser persona, no solo se pregunta ¿qué soy o quién soy?, sino en relación a quiénes soy. Porque él sabe que no es un individuo aislado, sino que él es en cuanto miembro de una familia terrenal y en cuanto miembro de una comunidad humana con un destino compartido.