La ludopatía, o trastorno del juego, es una afección grave que puede destruir vidas, impactando a personas de cualquier rango de edad. Aunque para la mayoría el juego no pasa de ser una distracción, para un porcentaje significativo de la población se convierte en una patología grave.
Entendiendo la Ludopatía: Un Fenómeno Global y sus Alcances
Según una publicación de The Lancet Public Health, alrededor de 80 millones de adultos en todo el mundo sufren de ludopatía o tienen una relación problemática con los juegos de azar. El estudio revela que 448,7 millones de adultos están en situación de riesgo, experimentando al menos un síntoma y alguna consecuencia adversa derivada de la adicción al juego. Se estima que el 15,8% de los adultos y el 26,4% de los adolescentes que juegan en casinos o tragamonedas en línea podrían padecer ludopatía o trastorno del juego. A nivel mundial, el 1,2 % de la población adulta sufre este trastorno.
El juego es una actividad cultural que, con diferentes matices, ha aparecido a lo largo de la historia de los pueblos, primitivamente relacionado con rituales festivos y religiosos. Como sostuvo el antropólogo y profesor Marcelo Padilla, es un fenómeno esencialmente constitutivo del modo peculiar del ser humano, ya que contiene todos los valores de la vida humana al ser una actividad libre que permite a la persona recrear o exaltar la realidad.
A pesar de que la ludopatía es una enfermedad muy antigua, no se empezó a estudiarla como tal hasta 1975, siendo en 1979 cuando se definió como juego patológico. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la reconoce como un problema que afecta a personas de cualquier rango de edad.
En la actualidad, la ludopatía se ha visto impulsada por la proliferación de páginas online, haciendo que cualquier persona con un teléfono móvil tenga acceso a lo que es básicamente un casino de bolsillo las 24 horas del día. Los analistas del sector calculan que los ingresos mundiales generados por estas actividades alcanzarán los USD 700 000 millones en 2028, impulsados en gran parte por el uso de teléfonos inteligentes en países de ingreso bajo y mediano. Con sus pérdidas, los jugadores más empedernidos generan aproximadamente el 60 % de los ingresos del sector.

Impacto del Juego en Terceros
El daño que provocan los juegos de azar en terceros también está muy extendido. Por cada persona que participa en juegos de azar y apuestas de alto riesgo, se ven afectadas un promedio de otras seis (normalmente no jugadores). Es probable que esta cifra sea mucho mayor en culturas centradas en la familia.
Vulnerabilidad Específica de las Personas Mayores ante las Máquinas de Azar
La tercera edad presenta una vulnerabilidad particular a la ludopatía. En las personas mayores, varios aspectos pueden favorecer un deseo de jugar desmedido, afectando no solamente su nivel económico, sino también su tiempo, llegando a desatender y perder el interés por sí mismas, lo que impacta su autoestima. Buscan una manera de evadirse para huir de la depresión o inestabilidad emocional que experimentan algunos de ellos debido al aislamiento social, situaciones de crisis o ansiedad.
En esta franja etaria, el juego puede convertirse en un elemento liberador que, sin embargo, acaba transformándose en una patología adictiva, lejos de ser solo una actividad placentera con mínimas consecuencias adversas. Las personas que atraviesan momentos delicados en su vida, como una separación, la jubilación, una lesión o la muerte de un ser querido, corren un mayor riesgo.

El Ataque de la Industria del Juego
La industria del juego, que mueve miles de millones anualmente, apunta agresivamente a los clientes de mayor edad. Los expertos señalan que estas personas acumulan riqueza y son especialmente vulnerables a apostar más de lo que tienen. Los promotores de la industria también saben que la edad avanzada y el deterioro cognitivo que a veces la acompaña pueden reducir la aversión al riesgo.
El profesor de Psiquiatría de la Universidad de Iowa, Donald M. Grant, sostiene que, con la edad, puede darse una reducción de la actividad de partes del cerebro que tienen que ver con la toma de decisiones, en relación con la función ejecutiva. Las personas mayores con demencia están especialmente expuestas porque son incapaces de reconocer sus limitaciones o de tomar decisiones acertadas. Gordon Greco, un ex-jugador compulsivo y consejero, destaca que muchas personas de edad avanzada van al casino para escapar de sus penas, la soledad, el aislamiento o la tristeza.
Las Máquinas Tragamonedas: Un Riesgo Particular
Las máquinas tragamonedas de video, tanto las clásicas como las de póker, son, con mucho, las favoritas entre las personas de edad que acostumbran ir al casino. Esto las coloca en un riesgo aún mayor, ya que son consideradas las más tentadoras porque ofrecen el mayor escape, según los expertos. Las máquinas tragamonedas, de hecho, pueden engañar a los usuarios mediante características de diseño que fomentan la continuación del juego.

Signos, Síntomas y Consecuencias de la Ludopatía
El juego compulsivo, también conocido como trastorno del juego, es el impulso incontrolable de seguir apostando sin importar las consecuencias en la vida de una persona. Apostar implica arriesgar algo de valor con la esperanza de obtener algo de mayor valor, lo que puede estimular el sistema de recompensa del cerebro de forma similar a como lo hacen las drogas ilícitas o el alcohol, generando adicción. Es una afección grave que puede destruir vidas, llevando a la pérdida de ahorros, endeudamiento e incluso al robo o fraude para alimentar la adicción.
Criterios Diagnósticos y Señales de Alarma
El trastorno por juego de apuestas se describe tanto en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, quinta edición (DSM-5), como en la Clasificación Internacional de Enfermedades, undécima revisión (CIE-11). En la CIE-11 se describen tres requisitos para su diagnóstico:
- El deterioro del control sobre el juego.
- El incremento en la prioridad que se concede al juego, por encima de otros intereses vitales y actividades cotidianas.
- La continuación de su práctica a pesar de sus consecuencias negativas.
Los daños causados por el juego también se producen sin tener que llegar a niveles patológicos. Algunos signos de daño incluyen el uso de dinero destinado a gastos esenciales para el hogar, lo que puede provocar inseguridad alimentaria, problemas de vivienda y dificultades de acceso a la atención de salud y a la educación.
Las señales de alarma en una persona que se está iniciando en un juego de alto riesgo incluyen:
- Perder dinero en el casino y tener la idea fija de recuperarlo.
- Aumentar sus apuestas, pensando que tiene más opciones de ganar.
- Gastar más dinero apostando del que quería inicialmente, poniendo en riesgo las finanzas de la familia.
- Abandonar las actividades familiares para irse a apostar y mentir.
- Tener ideas fantasiosas sobre su control sobre las máquinas o las apuestas.
La mayoría de los apostadores casuales dejan de apostar cuando pierden o establecen un límite de cuánto dinero están dispuestos a perder. Sin embargo, las personas con un problema de juego compulsivo sienten el impulso de seguir jugando para recuperar su dinero, un patrón que se vuelve cada vez más destructivo con el tiempo. Algunas personas pueden recurrir al robo o al fraude para obtener dinero para apostar.
Consecuencias de la Adicción al Juego
Deudas, mentiras constantes, conflictos familiares y malestar ante la privación son algunas de las consecuencias de la ludopatía. Los juegos de azar y de apuestas pueden poner en peligro la salud y aumentar la incidencia de enfermedades mentales y suicidios. Según un estudio sueco, las personas con ludopatía tienen 15 veces más probabilidades de morir por suicidio que la población general. En Victoria (Australia), al menos un 4,2 % de los suicidios están relacionados con los juegos de azar y de apuestas.
Otros daños son la ruptura de relaciones personales, la violencia doméstica, las dificultades financieras, la estigmatización, los delitos cometidos para obtener dinero (robo, fraude), la desatención de los niños y la erosión de las instituciones civiles por corrupción y por intervencionismo del sector de los juegos de azar y de apuestas en el ámbito político. Los juegos de azar y de apuestas son también una forma habitual de blanquear dinero procedente de actividades ilegales.
Factores de Riesgo y Causas de la Ludopatía
No se comprende completamente qué lleva a una persona a jugar de manera compulsiva, pero diversos factores contribuyen a su desarrollo:
- Problemas de salud mental: Las personas que juegan compulsivamente suelen tener problemas de abuso de sustancias, trastornos de la personalidad, depresión o ansiedad. El juego compulsivo también puede estar asociado con trastorno bipolar, trastorno obsesivo compulsivo o trastorno por déficit de atención e hiperactividad. "Cuanto peor es este trastorno, peores son las enfermedades crónicas que solemos ver", dice el profesor Donald M. Grant.
- Edad: Aunque es más común en jóvenes y de mediana edad, el juego compulsivo en la población de adultos mayores es un problema significativo, exacerbado por la falta de estímulos y el exceso de tiempo libre.
- Sexo: El juego compulsivo es más común en hombres, pero los patrones en hombres y mujeres se han vuelto más similares. Las mujeres suelen empezar a jugar a una edad más avanzada y pueden volverse adictas con mayor rapidez.
- Influencia de familiares o amigos: Si los familiares o amigos tienen un problema con el juego compulsivo, las probabilidades de desarrollarlo son mayores.
- Medicamentos: Ciertos medicamentos, llamados agonistas de la dopamina, usados para tratar la enfermedad de Parkinson y el síndrome de las piernas inquietas, pueden provocar comportamientos compulsivos, incluido el juego.
- Ciertos rasgos de la personalidad: Algunos rasgos de personalidad pueden predisponer a la adicción.
- Factores de estrés social: La pobreza, la discriminación u otras situaciones de desventaja aumentan el riesgo.
El Papel Crucial del Entorno Familiar y el Apoyo
El entorno cercano de la persona afectada es un pilar fundamental para evitar la pérdida de control sobre el juego. La familia debe manifestar su preocupación porque la conducta con el juego es de riesgo; debe pedirle que se frene, que compartan actividades y contenerlo. No es recomendable enojarse ni tampoco pagarle las deudas de juego porque esto no lo ayudará a frenarse.
Es importante aclarar que, dentro de los criterios diagnósticos del juego patológico, no está la heteroagresividad. El profesional Dr. Ibañez es enfático en aclarar que el ludópata no es una persona peligrosa ni tiene más riesgo de cometer un asesinato que cualquier otra persona. Se ha creado una asociación compleja a propósito de los casos dramáticos, estigmatizando al ludópata como un individuo muy peligroso, lo cual no es correcto y es complejo, ya que son personas que lo están pasando mal.
Un Testimonio de Recuperación
Pedro, de 68 años, supo ser adicto al juego y tomó conciencia de su problema después de que su mujer le dijera "hasta acá llegamos" y se fuera de la casa. Previamente, reconoce, se había "mandado" varias "macanas" y ella había intentado ayudarlo, pero él no reconocía que tenía un problema. "Llegué muy mal, estaba separado y muy avergonzado porque había hecho cosas muy feas. Pero me recibieron y me hicieron entender que estaba enfermo y eso hizo que me fuera ubicando en mi lugar", recordó Pedro. Gracias al apoyo recibido, a los 4 años de estar en el grupo recuperó a su esposa y a sus hijos.
Un programa de adicciones de Argentina, liderado por la Licenciada Marta Hintuchi, detalla que en 2017, unas 770 personas consultaron sobre su programa. El grupo etario presenta variables, donde el 56% de quienes llaman y piden asistencia tienen entre 41 y 51 años, y el 44% acreditan 55 años o más, lo que demuestra que se trata de un público básicamente adulto afectado.
Tratamiento y Prevención de la Ludopatía
Si familiares, amigos o compañeros de trabajo manifiestan preocupación por el juego, es fundamental prestar atención, ya que la negación es casi siempre una característica de la conducta compulsiva o adictiva.
Opciones de Tratamiento
El paciente debe ingresar a un programa especializado en adicciones, el cual cuente con un equipo interdisciplinario, compuesto por psiquiatras, psicólogos y terapeutas ocupacionales. Existen diversas terapias para las personas con ludopatía. Las más eficaces son la terapia cognitivo-conductual a largo plazo o la intervención motivacional. La autoayuda, las intervenciones farmacológicas y los grupos de apoyo parecen ser menos eficaces, aunque estos últimos se encuentran entre las opciones más utilizadas. Las terapias por internet también están respaldadas por ciertas evidencias, aunque la tasa de abandono es un problema importante.

El tratamiento de la ludopatía tiene un bajo índice de aceptación, se calcula que solo un 0,14 % de los jugadores busca ayuda formal e informal. La estigmatización y la vergüenza suelen impedir la búsqueda de ayuda. El enfoque de regulación preferido por el sector del juego, conocido como "juego responsable", agrava este problema al culpar a las víctimas del juego, y sus intervenciones no suelen ser eficaces, sobre todo cuando la adopción de medidas es opcional.
Estrategias de Prevención
Aunque no se ha demostrado una forma única de prevenir la ludopatía, los programas educativos dirigidos a las personas y grupos con mayor riesgo pueden ser de utilidad. Si existen factores de riesgo, es recomendable evitar las apuestas de todo tipo, las personas que apuestan y los lugares donde se realizan.
Para prevenir los daños causados por el juego a nivel poblacional, son necesarias medidas de salud pública universales, tales como:
- Acabar con la publicidad, la promoción y el patrocinio de los juegos de azar y apuestas en el deporte y otras actividades culturales.
- Reducir la estigmatización y la vergüenza que sufren las víctimas de los juegos de azar.
- Servirse de un registro universal de cuentas en el que figuren compromisos vinculantes previos a la práctica de estos juegos e instrumentos eficaces de autoexclusión.
- Aplicar medidas de seguridad a los juegos de azar y apuestas, entre otras, límites universales de pérdidas, máximos en las apuestas y pausas obligatorias en las sesiones de juego.
- Regular las actividades de los operadores de juegos de azar y apuestas, aplicando también medidas coercitivas dotadas de suficientes recursos.
- Hacer frente al intervencionismo de las empresas del sector de los juegos de azar en la política y su influencia en la investigación.
- Organizar campañas de contrapropaganda con advertencias claras sobre los daños asociados a los juegos de azar.
La prevención es la estrategia más costoeficaz para minimizar los daños relacionados con los juegos de azar.
Desafíos Globales y la Respuesta de la OMS
En los países donde se han legalizado los juegos de azar y apuestas, los gobiernos suelen generar importantes ingresos fiscales, lo que puede crear cierta dependencia y desincentivar la aplicación de medidas que reduzcan los daños. Los grupos del sector de los juegos de azar suelen oponerse firmemente a normativas de gran alcance, y su intervencionismo en el ámbito político está muy extendido, al igual que su influencia en la investigación.
Uno de los objetivos clave para la salud pública es limitar la capacidad de quienes tienen intereses particulares en el sector para influir en los programas de investigación y las políticas públicas. Además, los juegos de azar y apuestas sin licencia, ilegales o extraterritoriales plantean importantes dificultades normativas para todos los gobiernos, lo que exige cooperación intergubernamental para compartir datos y proteger a los consumidores.
Compromiso de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
La OMS reconoce los efectos negativos de los juegos de azar y apuestas en la salud. Para reducir su potencial de impedir el progreso hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 3, 10 y 16), se requiere una acción multisectorial. La Organización enfatiza la necesidad de que los Estados Miembros vigilen y regulen eficazmente las operaciones, productos y actividades del juego, reduciendo la estigmatización y vergüenza asociadas y poniendo fin a la publicidad y promoción del sector.
La OMS coordina un grupo de expertos mundiales para aumentar la capacidad de hacer frente a las consecuencias del juego en la salud pública. Los esfuerzos iniciales incluyen el desarrollo de nuevos instrumentos de diagnóstico de la ludopatía y la facilitación de un consenso entre expertos sobre los límites diagnósticos. La OMS también busca documentar y dar a conocer las enseñanzas extraídas de jurisdicciones con sistemas de regulación eficaces, especialmente para apoyar a los países de ingreso bajo y mediano donde las actividades comerciales del juego aumentan rápidamente.