El envejecimiento de la población es un fenómeno universal que transforma las estructuras sociales a nivel mundial. Prácticamente todos los países están experimentando un crecimiento tanto del tamaño como de la proporción de personas mayores en su población, lo que subraya la urgencia de establecer marcos de protección robustos para sus derechos, en particular el derecho a la salud.
Panorama Global del Envejecimiento de la Población
La dinámica demográfica actual muestra una clara tendencia hacia una población más envejecida. El número de personas mayores de 60 años se ha duplicado con creces, pasando de unos 541 millones en 1995 a 1.200 millones en 2025, y se prevé que alcance los 2.100 millones en 2050. Este ritmo de envejecimiento de la población es mucho más rápido que en el pasado. De hecho, en 2020, el número de personas de 60 años o más superó al de niños menores de cinco años. Entre 2015 y 2050, el porcentaje de los habitantes del planeta mayores de 60 años casi se duplicará, pasando del 12% al 22%.
Para 2030, se estima que una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más, lo que elevará este grupo de población de 1000 millones en 2020 a 1400 millones. Se prevé que el número de personas de 80 años o más se triplique entre 2020 y 2050, hasta alcanzar los 426 millones. Este cambio en la distribución de la población hacia edades más avanzadas, conocido como envejecimiento de la población, comenzó en los países de ingresos altos, como Japón, donde el 30% de la población ya tiene más de 60 años. Sin embargo, los cambios más significativos se están observando actualmente en los países de ingresos bajos y medianos, donde para 2050, dos tercios de la población mundial de más de 60 años residirá en estas regiones.

La evolución demográfica hace que la acción sea más urgente que nunca, ya que las personas de edad son un segmento de la sociedad en rápido crecimiento, especialmente en los países en desarrollo. Las políticas que empoderan a este grupo de edad, garantizan el acceso equitativo a la atención sanitaria y la protección social, y eliminan la discriminación, son esenciales para el desarrollo sostenible en un mundo que envejece.
Marcos Normativos y Acciones de la ONU para las Personas Mayores
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha establecido diversos marcos para abordar los desafíos y oportunidades del envejecimiento global, con un enfoque particular en la salud y los derechos de las personas mayores. La Declaración Política y Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento, adoptados en 2002, siguen siendo piedras angulares de la política mundial sobre el envejecimiento. Estos documentos promueven una sociedad para todas las edades mediante la adopción de medidas en materia de desarrollo, salud y entornos favorables.
Los cimientos de esta política se remontan a 1991, cuando la Asamblea General adoptó los Principios de las Naciones Unidas en favor de las Personas de Edad, que enumeraban 18 derechos fundamentales relativos a la independencia, la participación social, la atención, la realización personal y la dignidad. Al año siguiente, la Conferencia Internacional sobre el Envejecimiento revisó el Plan de Acción y adoptó la Proclamación sobre el Envejecimiento. Siguiendo estas recomendaciones, la Asamblea General de la ONU proclamó 1999 como el Año Internacional de las Personas de Edad.
Las acciones continuaron en 2002 con la celebración de la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento en Madrid, que adoptó la Declaración Política y el Plan de Acción Internacional sobre el Envejecimiento de Madrid. El objetivo era diseñar una política internacional integral sobre el envejecimiento, abogando por un cambio de actitud, políticas y prácticas a todos los niveles para aprovechar el enorme potencial de las personas mayores en el siglo XXI.
Un avance significativo en la protección de los derechos de las personas mayores ocurrió en abril de 2025, cuando el Consejo de Derechos Humanos adoptó la resolución 58/13, respaldada por 81 Estados miembros. Esta resolución establece un grupo de trabajo de composición abierta encargado de redactar un instrumento jurídicamente vinculante para promover y proteger los derechos humanos de las personas de edad.
La Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030): Un Llamado a la Acción Global
La Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030), declarada por la Asamblea General de las Naciones Unidas y liderada por la OMS, representa una oportunidad sin precedentes para reunir a gobiernos, sociedad civil, agencias internacionales, profesionales, la academia, los medios de comunicación y el sector privado. Este decenio busca una acción concertada, catalizadora y colaborativa para mejorar las vidas de las personas mayores, sus familias y las comunidades en las que viven.
A medio camino de esta Década, expertos mundiales en envejecimiento examinarán el papel central del cerebro en el mantenimiento de la salud y la calidad de vida. Se explorarán desde diversas perspectivas las oportunidades y los retos que se plantean a las personas mayores para llevar una vida saludable a lo largo de toda su existencia.
Comprendiendo el Envejecimiento y sus Implicaciones para la Salud
Desde un punto de vista biológico, el envejecimiento es el resultado de la acumulación de una gran variedad de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo. Este proceso lleva a un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales, a un mayor riesgo de enfermedad y, en última instancia, a la muerte. Es importante destacar que estos cambios no son lineales ni uniformes, y su vinculación con la edad cronológica de una persona es más bien relativa. Más allá de los cambios biológicos, el envejecimiento suele estar asociado a otras transiciones vitales significativas, como la jubilación, el traslado a viviendas más apropiadas y el fallecimiento de amigos y parejas.
Afecciones Comunes y Síndromes Geriátricos
Entre las afecciones más comunes de la vejez se incluyen la pérdida de audición, las cataratas y los errores de refracción, los dolores de espalda y cuello, la osteoartritis, las neumopatías obstructivas crónicas, la diabetes, la depresión y la demencia. A medida que se envejece, aumenta la probabilidad de experimentar varias afecciones al mismo tiempo.
La vejez se caracteriza también por la aparición de varios estados de salud complejos conocidos como síndromes geriátricos. Estos son, por lo general, consecuencia de múltiples factores subyacentes que incluyen, entre otros, la fragilidad, la incontinencia urinaria, las caídas, los estados delirantes y las úlceras por presión. A medida que la población envejece, ha aumentado la demanda de asistencia sanitaria y asistencia social, especialmente para las personas con enfermedades como la demencia, una de las principales causas de dependencia y discapacidad en las personas mayores.

Factores Clave para un Envejecimiento Saludable
La ampliación de la esperanza de vida global, que alcanzó los 73,5 años en 2025 (un aumento de 8,6 años desde 1995), ofrece oportunidades significativas, no solo para las personas mayores y sus familias, sino también para las sociedades en su conjunto. Esos años de vida adicionales permiten emprender nuevas actividades, como continuar los estudios, iniciar una nueva profesión o retomar antiguas aficiones. Las personas mayores contribuyen de muchas formas a sus familias y comunidades. No obstante, el alcance de estas oportunidades y contribuciones depende en gran medida de un factor crucial: la salud.
La evidencia indica que la proporción de la vida que se disfruta en buena salud se ha mantenido prácticamente constante, lo que implica que los años adicionales están marcados por la mala salud. Cuando las personas pueden vivir esos años adicionales de vida con buena salud y en un entorno propicio, su capacidad para hacer lo que más valoran apenas se distingue de la que tiene una persona más joven. En cambio, si estos años adicionales están dominados por el declive de la capacidad física y mental, las implicaciones para las personas mayores y para la sociedad se vuelven más negativas.

Aunque algunas de las variaciones en la salud de las personas mayores se deben a la genética, los factores que más influyen tienen que ver con el entorno físico y social, en particular la vivienda, el vecindario y la comunidad, así como características personales como el sexo, la etnia o el nivel socioeconómico. El entorno en el que se vive durante la niñez -o incluso en la fase embrionaria-, en combinación con las características personales, tiene efectos a largo plazo sobre el envejecimiento.
Los entornos físicos y sociales pueden afectar a la salud de forma directa o a través de la creación de barreras o incentivos que inciden en las oportunidades, las decisiones y los hábitos relacionados con la salud. Mantener hábitos saludables a lo largo de la vida, en particular seguir una dieta equilibrada, realizar actividad física con regularidad y abstenerse de consumir tabaco, contribuye a reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles, mejorar la capacidad física y mental y retrasar la dependencia de los cuidados.
Los entornos propicios, tanto físicos como sociales, también facilitan que las personas puedan llevar a cabo las actividades que son importantes para ellas, a pesar de la pérdida de facultades. La disponibilidad de edificios y transportes públicos seguros y accesibles, así como de lugares por los que sea fácil caminar, son ejemplos de entornos propicios. En la formulación de una respuesta de salud pública al envejecimiento, es importante tener en cuenta no solo los elementos individuales y ambientales que amortiguan las pérdidas asociadas con la vejez, sino también los que pueden reforzar la recuperación, la adaptación y el crecimiento psicosocial.
Dificultades en la Respuesta de Salud Pública al Envejecimiento
La diversidad es una característica inherente a la vejez; no existe una persona mayor «típica». Algunos octogenarios tienen facultades físicas y psíquicas similares a las de muchos treintañeros, mientras que otras personas sufren un deterioro considerable a edades mucho más tempranas. Una respuesta integral de salud pública debe atender las enormes diferencias que existen en las experiencias y necesidades de las personas mayores. Esta diversidad se debe en gran medida a los entornos físicos y sociales, que influyen en las oportunidades y hábitos de salud de las personas.
La relación que mantenemos con nuestro entorno viene determinada por características personales como la familia en la que nacimos, nuestro sexo y etnia, lo que da lugar a desigualdades en nuestra relación con la salud. A menudo se da por supuesto que las personas mayores son frágiles o dependientes y que constituyen una carga para la sociedad. Los profesionales de la salud pública, así como la sociedad en general, deben hacer frente a estas y otras actitudes edadistas, ya que pueden dar lugar a situaciones de discriminación y afectar a la formulación de políticas y la creación de oportunidades para que las personas mayores disfruten de un envejecimiento saludable.
Todos los países se enfrentan a retos importantes para garantizar que sus sistemas de salud y de asistencia social estén preparados para afrontar este cambio demográfico. El envejecimiento de la población es una de las transformaciones sociales más importantes del siglo XXI, con implicaciones para casi todos los sectores de la sociedad, incluidos los mercados laborales y financieros, la demanda de bienes y servicios (como vivienda, transporte y protección social), así como las estructuras familiares y los lazos intergeneracionales. Además, factores como la globalización, los avances tecnológicos, la urbanización, la migración y los cambios en las normas de género influyen en la vida de las personas mayores de formas tanto directas como indirectas. Una respuesta de salud pública debe hacer balance de las tendencias actuales y futuras y encuadrar sus políticas en consecuencia.
Es relevante destacar que las mujeres, que constituyen la mayoría de los receptores de cuidados y cuidadores, representan casi el 70% de las horas de cuidados informales en todo el mundo, lo que evidencia una carga desproporcionada en la asistencia a personas mayores.
Día Internacional de las Personas de Edad 2025: Fomentando la Acción Global
El Día Internacional de las Personas de Edad de 2025, que se celebra bajo el lema "Las personas de edad impulsan la acción local y mundial: nuestras aspiraciones, nuestro bienestar y nuestros derechos", destaca el papel transformador que desempeñan las personas mayores en la construcción de sociedades resilientes y equitativas. Este evento, patrocinado por la Misión Permanente de Argentina y organizado por el Comité de ONG sobre el Envejecimiento y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, resaltará el liderazgo de las personas mayores en la promoción de iniciativas comunitarias y mundiales. El programa incluye un discurso de apertura y un panel de debate interactivo con moderador, buscando inspirar y fomentar la participación activa de este grupo demográfico vital.