La agitación, el delirio y los cambios de conducta en personas mayores son desafíos complejos que afectan tanto al individuo como a sus cuidadores. Estos comportamientos pueden ser síntomas de diversas afecciones subyacentes, como trastornos neurocognitivos, Alzheimer o incluso problemas de salud física. Comprender sus causas y saber cómo manejarlos adecuadamente es crucial para mantener un ambiente de cuidado saludable y de apoyo.

Agitación Nocturna en Personas Mayores
La agitación nocturna, a menudo asociada con el síndrome del ocaso (sundowning), afecta especialmente a las personas mayores, sobre todo a quienes padecen trastorno neurocognitivo mayor (anteriormente conocido como demencia senil) o Alzheimer. Las causas de la agitación nocturna son variadas y complejas, y se deben a diferentes situaciones o causas que sufre el paciente. Los síntomas pueden variar según el grado y la frecuencia de los episodios.
Causas y Síntomas de la Agitación Nocturna
- Los trastornos del sueño suelen estar directamente relacionados con los ritmos circadianos, el ciclo biológico que experimenta el ser humano en 24 horas y que se ve afectado principalmente por la luz y la oscuridad.
- Las personas que padecen enfermedades neurodegenerativas cuentan con niveles reducidos de melatonina, lo que también se asocia a este tipo de patologías.
- El síndrome del ocaso (sundowning) es una de las causas más comunes de agitación nocturna en ancianos, afectando sobre todo a mayores con demencia.
- Síntomas: inquietud, paseos por la habitación, ansiedad, cambios repentinos del estado de ánimo, o ver cosas que no están allí (alucinaciones).
La agitación nocturna puede ser un desafío tanto para la persona mayor como para su cuidador, y puede ocasionar que la persona a cargo de sus cuidados desarrolle el síndrome del cuidador. Por eso, es importante saber cómo manejarla adecuadamente.
Estrategias para Manejar la Agitación Nocturna
Medidas no Farmacológicas
Con pequeñas acciones a lo largo del día se puede minimizar la alteración nocturna de los pacientes con demencias:
- Mantener una rutina diaria y nocturna que favorezca el sueño.
- Utilizar técnicas de relajación o terapias alternativas.
- Reducir o evitar los ruidos fuertes.
- Exponer al paciente a luz natural o artificial entre las seis y las nueve de la mañana para evitar que despierte en la oscuridad.
- En la habitación, mantener una temperatura adecuada, evitando el exceso de calor.
- Reducir todo lo posible el tiempo que se duerme fuera del horario de la noche (la siesta).
- Practicar algún tipo de ejercicio para mayores de 60 años, que además de aumentar la fuerza muscular y el apetito, también reduce la tensión, el estrés y la conducta agresiva.
- Recurrir a alimentos ricos en vitamina B6, como el plátano, los cereales integrales o la batata, ya que sirven como calmantes naturales.
- Evitar cenar muy cerca del horario de ir a la cama, bebidas con cafeína y programas que puedan alterar a la persona.
- Realizar al atardecer alguna actividad que le guste a la persona, por ejemplo, ver fotos antiguas o poner música suave que le sea familiar.
- Crear una rutina reconocible antes de ir a la cama.
- Apoyar y acompañar al paciente para evitar la soledad.
- Proteger la cama mediante barras laterales u otros medios de inmovilización para evitar caídas.
- Asegurar un estado de calma para el paciente, limitando ruidos y visitas por la tarde/noche.
- Mantener a la persona mayor comunicada.
Medidas Farmacológicas y Nutricionales
- Existen medidas farmacológicas, para las cuales es necesario un control y seguimiento médico.
- Las medidas nutricionales son muy necesarias, ya que los estados de desnutrición pueden precipitar situaciones de agitación. Una revisión dietética, el seguimiento de una dieta saludable y una conveniente hidratación son vitales.
Delirio en Personas Mayores
El delirio es un cambio grave de las capacidades mentales que provoca pensamientos confusos y falta de consciencia del entorno. Por lo general, la causa del delirio puede identificarse con uno o más factores, como una enfermedad grave o de larga duración, o un desequilibrio en el cuerpo (por ejemplo, sodio bajo). Los adultos mayores son especialmente propensos a tener delirio, afectando a una tercera parte de los mayores de 70 años hospitalizados o ingresados en urgencias.
¿Qué es el delirium en el adulto mayor? IMSS ya tiene un código para prevenirlo y detectarlo
Síntomas y Tipos de Delirio
Los síntomas del delirio suelen comenzar después de unas horas o algunos días, generalmente ocurren cuando hay un problema médico, y suelen aparecer y desaparecer a lo largo del día, empeorando durante la noche. Puede haber períodos de ausencia de síntomas.
- Delirio hiperactivo: La persona puede estar inquieta, pasearse por la habitación, estar ansiosa, tener cambios repentinos del estado de ánimo o ver cosas que no existen.
- Delirio hipoactivo: La persona tiende a ser inactiva o poco activa, perezosa, somnolienta o aturdida.
- Delirio mixto: Los síntomas incluyen ambos tipos de delirio.
Delirio y Demencia: Diferencias y Relación
El delirio y la demencia pueden ser difíciles de diferenciar, y es posible que una persona tenga ambas condiciones. Mientras que la demencia implica un deterioro gradual de la memoria y otras habilidades del pensamiento, el delirio se produce rápidamente (entre uno y dos días).
En el delirio, la capacidad de mantener la concentración o la atención se ve afectada, a diferencia de las primeras etapas de la demencia donde la persona suele permanecer alerta. Los síntomas del delirio pueden aparecer y desaparecer varias veces por día.
Causas y Factores de Riesgo del Delirio
El delirio puede tener una causa única o más de una. Por ejemplo, la combinación de una enfermedad con los efectos secundarios de un medicamento podría causarlo. En ocasiones, no se puede encontrar la causa.
- Enfermedades y condiciones médicas: Enfermedad grave o de larga duración, desequilibrios electrolíticos (sodio, calcio, potasio, magnesio), dolor incontrolado, infecciones (piel, vías respiratorias, urinarias), retención de orina o impactación fecal, problemas cardiacos y pulmonares (infartos, arritmias, EPOC, insuficiencia cardiaca congestiva).
- Medicamentos: Algunos medicamentos, solos o combinados, pueden desencadenar el delirio, incluyendo algunos sin receta como ciertas antihistaminas.
- Factores ambientales: Hospitalización (especialmente en recuperación de cirugía o en cuidados intensivos), cambios de habitación, procedimientos invasivos, ruidos fuertes, poca iluminación, disminución de movimiento y estímulos sensoriales, problemas de visión o audición.
- Estilo de vida: La falta de sueño y la deshidratación aumentan el riesgo.
Prevención y Manejo del Delirio
La mejor forma de prevenir el delirio es centrarse en los factores de riesgo que puedan desencadenar un episodio.
- Promover buenos hábitos de sueño, periodos de descanso y actividad física.
- Ayudar a que la persona esté tranquila y orientada.
- Intentar evitar los problemas médicos u otras complicaciones.
- Prevenir la deshidratación.
- Mantener el dolor a un nivel tolerable, controlándolo con medicamentos y terapias alternativas.
- Conocer los medicamentos que toma el ser querido y no administrar ninguno sin consultar con los profesionales de la salud.
- La presencia de familiares y personas conocidas es vital, ya que una cara y una voz familiares pueden ser la forma más efectiva de mantener el control de un adulto mayor agitado.
Alucinaciones en Personas Mayores
Las alucinaciones se definen como una sensación de algo que no es real, que parece real pero no lo es. Pueden ir desde voces imaginadas hasta ver cosas que no existen. Son un síntoma común de diversas afecciones como la demencia, el ictus o la abstinencia de drogas, y son más frecuentes a edades avanzadas.
Tipos de Alucinaciones
- Visuales: Pueden ser causadas por cambios cerebrales relacionados con la edad o por una medicación inadecuada. Varían desde sensaciones suaves hasta experiencias aterradoras.
- Táctiles: Sensaciones táctiles que no son reales, desde un leve hormigueo hasta un dolor punzante (son raras).
- Auditivas: Habituales en las personas mayores, pueden estar causadas por diversas afecciones y ser muy angustiosas.
- Olfativas: Experiencias psicológicas que a menudo se describen como olores que no están realmente presentes (como a quemado o podrido).
- Gustativas: Fenómeno poco frecuente pero debatido, donde la persona percibe sabores que no existen. Las personas mayores son más sensibles a los sabores amargos. Puede ser un signo temprano de deterioro cognitivo.
- Somáticas: Sensaciones o percepciones que se centran en una parte concreta del cuerpo, como sentir que le tiran del brazo o dolor en un punto específico. A veces son difíciles de diferenciar de condiciones físicas genuinas.
- Nocturnas: Imágenes o sonidos de noche que parecen reales debido a la imaginación activa. Pueden variar de leves a graves y causar gran angustia.
Manejo de las Alucinaciones
- Tranquilizar a la persona.
- Evitar discutir o intentar razonar con la persona sobre sus alucinaciones.
- Si una persona mayor tiene alucinaciones debido a una enfermedad relacionada con la edad, es importante hablar con su médico sobre las opciones de tratamiento.
Cambios de Conducta y Agresividad en Personas Mayores
Los cambios de conducta en la tercera edad son comunes y pueden manifestarse como agresividad, irritabilidad o resistencia. Lidiar con ellos es un reto tanto para familiares como para cuidadores, ya que la agresividad en los ancianos suele ser un síntoma de una condición subyacente más que un cambio intencional en su comportamiento.

Causas Comunes de Agresividad
- Enfermedades Neurodegenerativas: Enfermedades como el Alzheimer o la demencia pueden provocar pérdida de memoria y agresividad debido a los cambios cerebrales que alteran la capacidad de controlar emociones y comportamientos. La frustración y confusión son detonantes comunes.
- Dolor repentino o crónico.
- Confusión momentánea.
- Sentirse invadido en su espacio personal.
- Frustración o tristeza, a menudo por sentirse solo o no tomado en cuenta.
- Sobrecarga de estímulos (ruidos, visitas, ambiente caótico).
- Problemas de comunicación o dificultad para expresarse.
- Efectos secundarios de medicamentos o desequilibrios físicos.
Estrategias de Manejo para Cuidadores
La "regla de oro" es no engancharse. La enfermedad altera el comportamiento a nivel mental, por lo que los cambios no son personales.
- Mantener la calma y la paciencia: No discutir, gritar o forcejear con el adulto mayor. No responder un grito con otro grito, pues eso solo elevaría la ansiedad.
- Comunicarse de forma clara y sencilla: Usar un tono de voz suave y tranquilizador. Repetir las instrucciones si es necesario. Mantener contacto visual y una distancia prudente.
- Ofrecer seguridad y afecto: Acompañar y abrazar al adulto mayor si lo acepta. Recordarle quién es usted y dónde está.
- Distraer su atención: Cambiar de tema o de actividad. Proponerle algo que le guste o le divierta.
- Respetar su espacio y su intimidad: No invadir su zona personal ni tocarlo sin su consentimiento. No forzarlo a hacer algo que no quiere.
- Identificar los detonantes: Reconocer qué situaciones, horas, prendas, personas, temperaturas o ruidos pueden provocar la conducta agresiva para evitarlos.
- Tomarse un tiempo fuera: Si el paciente comienza a presentar un comportamiento agresivo, retirarse y volver en algunos minutos; es posible que haya olvidado el motivo del enojo.
- Redirigir la atención: Cambiar el foco de atención hacia temas que sean de su interés.
- Anticiparse: Por ejemplo, si la persona se pone agresiva al acostarse, preparar el ambiente con antelación. Si busca un objeto, tenerlo a mano o ayudar a "buscarlo y encontrarlo".
- No contradecir ni confrontar: En lugar de forzar, dar un paso atrás y tratar de entender la incomodidad. Responder con frases como "Tienes razón, a mí también me molesta. Mejor hagamos…".
- Evitar sobrecarga de estímulos: La sobrecarga hará que se ponga más nerviosa.
- Lenguaje corporal relajado, seguro y no amenazante. Evitar acercarse demasiado mientras la persona no se calme.
Apoyo y Recursos
Cuidar a una persona mayor con agitación o agresividad es una tarea difícil y estresante. Es vital que el cuidador también se cuide a sí mismo y a su salud.
- Informarse sobre la agitación nocturna y sus causas, síntomas y tratamientos.
- Buscar apoyo familiar, social o profesional: No aislarse ni sentirse culpable.
- Cuidar la alimentación y el descanso: Seguir una dieta equilibrada y variada.
- Dedicarse tiempo a sí mismo y a sus aficiones.
- Soporte Profesional:
- Médicos: La comunicación con los expertos es fundamental para evaluar cambios y medicación.
- Antipsicóticos y Anticolinérgicos: Medicamentos usados bajo supervisión médica para casos específicos de paranoia, alucinaciones, agitación o agresión, y problemas de sueño/calambres, respectivamente.
- Psicólogos: Contribuyen a dar contención a los cuidadores y familiares para canalizar emociones.
- Cuidadores profesionales: Personas entrenadas para cuidar diversos tipos de pacientes.
- Fundaciones y centros de asistencia: Organizaciones especializadas en enfermedades como el Alzheimer, a menudo con grupos de apoyo para cuidadores y familiares.
- Redes de Apoyo de Seres Queridos: Contar con familiares y amigos para dar contención.
- Apoyo externo de emergencia: Tener a mano teléfonos de emergencia si el comportamiento agresivo atenta contra la vida propia o ajena.
Es crucial recordar que las reacciones agresivas son síntomas de la enfermedad y no reflejan la verdadera naturaleza de la persona. Cuidar a otro ser humano es un profundo acto de amor, y el paciente cuenta con el cuidador para sobrellevar estas situaciones de la mejor manera posible.