Los ácaros constituyen una subclase de arácnidos, abarcando casi 50.000 especies descritas de un total estimado entre 100.000 y 500.000 especies aún no clasificadas. La mayoría de ellos son microscópicos, midiendo apenas unas décimas de milímetro, como los ácaros del polvo doméstico que miden entre 0,2 y 0,5 mm. Son uno de los grupos de animales terrestres más antiguos, con fósiles de hace 400 millones de años, y se encuentran distribuidos por todo el mundo, adaptados a vivir en todos los medios conocidos del planeta.
En la actualidad, en los países desarrollados, las personas pueden llegar a permanecer hasta un 95 % de su tiempo en espacios cerrados. Esta modificación en los hábitos de vida ha implicado cambios en la frecuencia de muchas enfermedades crónicas, con especial incidencia en las enfermedades alérgicas respiratorias. La sensibilización a los alérgenos presentes en el interior de las viviendas es más importante para el desarrollo de asma que la sensibilización a alérgenos de exterior. Solo 25 de las más de 40.000 especies de ácaros descritas están relacionadas con enfermedades alérgicas en el ser humano.

Tipos de Ácaros y sus Hábitats
Ácaros del Polvo Doméstico
Las especies que invaden las viviendas se denominan ácaros domésticos o del polvo de la casa, y pertenecen mayoritariamente a la familia Pyroglyphoidae, como el Dermatophagoides pteronyssinus y el Dermatophagoides farinae. Conviven con el hombre, ya que se alimentan de las descamaciones dérmicas que este pierde (en torno a 1 gramo al día) o de la de los animales de compañía. Su hábitat principal es el interior de las viviendas, encontrándose en mayor número en los colchones, sofás y en muebles revestidos de tela.
Los colchones y los sofás, en particular, constituyen un excelente microhábitat para la fauna acarina, ya que, dada la profundidad de su relleno, retienen mucha humedad, proporcionándoles los tres factores que necesitan para su óptimo desarrollo: calor (procedente de la transpiración del que duerme), comida (escamas de piel humana) y humedad.
Para que los ácaros puedan sobrevivir necesitan unas condiciones de vida especiales: nada de sol ni sequedad. La temperatura óptima para su reproducción es de 25 °C, y la humedad ha de ser muy elevada (alrededor del 70%). La humedad relativa óptima para el D. pteronyssinus es superior al 75 % y para el D. farinae oscila entre el 50 y el 60 %.
Los ácaros del polvo no muerden, sino que se alimentan de las células de la piel descamadas sobre las almohadas, los colchones y el suelo, especialmente las alfombras. Son importantes porque muchas personas desarrollan hipersensibilidad pulmonar a los alérgenos presentes en el exoesqueleto y las heces de estos ácaros. Cada ácaro puede producir diariamente unas 20 partículas fecales con capacidad de provocar síntomas alérgicos, incluso tras la muerte del ácaro.
Ácaros de Almacenamiento
Los ácaros de almacenamiento, o ácaros menores, son una amplia gama de familias, géneros y especies que se encuentran principalmente en alimentos almacenados, cereales, harinas, granjas, graneros y heno. La exposición a estos ácaros y a sus alérgenos también puede darse en las viviendas, en especial en aquellas con problemas de humedad. Se alimentan principalmente de granos y de otras partículas de comida presentes en el polvo doméstico.
En España, destacan por su presencia los siguientes: Acarus siro, Tyrophagus putrescentiae y Lepidoglyphus destructor. En las zonas donde se almacenan alimentos ricos en proteínas, como jamón o queso, se encuentra, sobre todo, el Tyrophagus putrescentiae. El Lepidoglyphus destructor se aísla fácilmente en almacenes de cereales y es muy común en el norte de España, en especial en Galicia.
Ácaros que Penetran la Piel: Sarna y Otros
Existe otro tipo de ácaro llamado Sarcoptes scabiei, que es el encargado de ocasionar la sarna humana. Este ácaro penetra la piel y forma una especie de túneles donde deposita sus huevos y se reproduce. La sarna es extremadamente contagiosa entre personas por contacto cercano y compartir ropa, sábanas o toallas.
Otras especies de ácaros que pican y penetran en la piel incluyen los ácaros Demodex, que causan una dermatitis similar a la sarna. Las niguas o ácaros de la cosecha también muerden y se alimentan en la piel antes de desprenderse, causando un prurito especialmente intenso.
Otros Ácaros que Causan Dermatitis
La dermatitis también puede ser causada por ácaros que ocasionalmente pican a los seres humanos, pero que en condiciones normales son ectoparásitos de aves, roedores, gatos o perros, y por ácaros que contaminan los materiales vegetales o los alimentos o el forraje almacenados:
- Los ácaros de los pájaros pueden picar a las personas que manejan pollos vivos o pájaros como mascotas, o que tienen nidos de aves en sus casas.
- Los ácaros de los roedores, de los gatos, los perros (especialmente los cachorros) y los conejos pueden picar a las personas.
- Los ácaros de los puercos (*S. scabiei var suis*), de granjas o mascotas, también pueden picar a los seres humanos.
- El ácaro prurito de la paja (*Pyemotes tritici*) es un parásito de insectos de cuerpo blando que puede estar presente en materiales como semillas, paja, heno y otros materiales vegetales, afectando a quienes los manipulan.
Consecuencias y Síntomas en la Salud Humana
Alergia a los Ácaros del Polvo
La alergia a los ácaros del polvo es una reacción alérgica a los diminutos insectos que comúnmente viven en el polvo de las casas. Los síntomas más frecuentes son de tipo respiratorio, incluyendo rinitis y asma. Un caso leve de alergia puede provocar goteo de la nariz ocasional, ojos llorosos y estornudos.
- En el caso de la rinitis, el paciente sufre episodios, preferentemente matutinos al levantarse de la cama, de estornudos en salva (más de 10 estornudos consecutivos), picor nasal, hidrorrea copiosa (goteo nasal) y congestión nasal intensa. Estos síntomas suelen ceder al abandonar el domicilio para reaparecer por la noche al acostarse, o cuando manipula grandes cantidades de polvo.
- Aproximadamente un 30 % de estos pacientes puede presentar también síntomas de asma que se manifiestan en forma de accesos de tos, opresión torácica, sibilancias e intolerancia al ejercicio físico o a la risa. Muchas personas con alergia a los ácaros del polvo también presentan estos signos.
Los síntomas suelen ser perennes, es decir, se producen durante todo el año, aunque pueden experimentar exacerbaciones en primavera y en otoño. En casos intensos, la afección puede ser continua (crónica), de modo que genera estornudos constantes, tos, congestión, presión facial, un brote de eczema o un ataque intenso de asma. Los ácaros pueden provocar también la aparición de manchas rojas en la piel que pican.
Sarna Humana
La sarna es un trastorno de la piel que provoca un sarpullido con picazón, debido a los pequeños ácaros aradores llamados Sarcoptes scabiei. La picazón intensa ocurre en la zona donde el ácaro está cavando. Los síntomas que provoca pueden incluir comezón intensa y enrojecimiento de la piel. Si nunca se ha tenido sarna, los síntomas pueden tardar hasta seis semanas en aparecer; si se ha tenido antes, pueden comenzar a los pocos días de la exposición.
Dermatitis por Picaduras de Otros Ácaros
La mayoría de las picaduras de ácaros causan alguna versión de dermatitis pruriginosa, siendo el prurito debido a las picaduras de niguas especialmente intenso. La dermatitis alérgica, o "prurito del almacenero", es causada por varias especies de ácaros que contaminan los granos almacenados, el queso y otros alimentos. Estos ácaros no pican, sino que causan una dermatitis alérgica porque las personas se sensibilizan a sus alérgenos o a sus productos de desecho.
Causas y Factores de Riesgo
Alergia a los Ácaros del Polvo
Las alergias ocurren cuando el sistema inmunitario reacciona ante una sustancia extraña, como el polen, la caspa de las mascotas o los ácaros del polvo. Su sistema inmunitario produce proteínas conocidas como anticuerpos que lo protegen de invasores no deseados que podrían enfermarte o causarte una infección. Cuando tiene alergia, su sistema inmunitario hace que los anticuerpos identifiquen un alérgeno en particular como algo dañino, aunque no lo sea.
Factores que aumentan el riesgo de sensibilidad a los ácaros del polvo incluyen:
- Antecedentes familiares de alergia: Es más probable que aumente su sensibilidad si en su familia son frecuentes las alergias.
- Exposición a los ácaros del polvo: Estar expuesto a altos niveles de ácaros, especialmente en la vida cotidiana, aumenta el riesgo.
- Ser niño o adulto joven: Mayor susceptibilidad en estas etapas.
Sarna
La sarna la causa un ácaro microscópico de ocho patas (*Sarcoptes scabiei*). Los huevos eclosionan y las larvas de los ácaros llegan hasta la superficie de la piel donde maduran. Estos ácaros pueden propagarse a otras áreas de la piel o a la piel de otras personas. La sarna es contagiosa y el contagio se produce rápidamente por el contacto cercano de persona a persona en la familia, el grupo de la guardería, las aulas en la escuela, los asilos de ancianos y convalecientes o las prisiones. Las mascotas no contagian la sarna a los humanos; sin embargo, el contacto con un animal que tiene sarna puede causar una picazón breve si los ácaros penetran en la piel, pero en unos pocos días el ácaro muere.

Diagnóstico
Alergia a los Ácaros del Polvo
El interrogatorio médico es fundamental y con frecuencia suficientemente orientativo. La exploración física ha de incluir la observación de la mucosa nasal mediante rinoscopia anterior, la auscultación respiratoria y la observación de la piel. Para establecer un diagnóstico de certeza, el especialista en Alergología debe realizar las pruebas alérgicas prick-test con una selección de alérgenos que varían de unas regiones a otras. Son pruebas sencillas, rápidas y muy fiables cuando se realizan por personal experimentado.
Picaduras de Ácaros (General)
El diagnóstico de picaduras de ácaro que no penetran la piel es presuntivo y se basa en los antecedentes de los pacientes (p. ej., vivir, trabajar y divertirse en ambientes contaminados) y en el examen físico. Los ácaros rara vez se encuentran, porque se desprenden y caen después de picar, la reacción cutánea en general es tardía y la mayoría de los pacientes consultan varios días después.
El diagnóstico de los ácaros excavadores se puede establecer a menudo presuntivamente basándose en el historial y en un patrón de lesiones cutáneas similar al de la sarna (p. ej., pápulas eritematosas en los espacios entre los dedos, las superficies flexoras de la muñeca y el codo, los pliegues axilares, a lo largo de la línea del cinturón o en la parte inferior de las nalgas). Si el diagnóstico no es claro o el tratamiento es inefectivo, el diagnóstico puede confirmarse mediante biopsias de piel.
Complicaciones
Alergia a los Ácaros del Polvo
Si tiene una alergia a los ácaros del polvo, la exposición a los ácaros y sus restos puede causar complicaciones como:
- Infecciones en los senos paranasales: La inflamación continua (crónica) de los tejidos de las fosas nasales, provocada por la alergia a los ácaros del polvo, puede obstruir los senos paranasales, aumentando la probabilidad de sufrir infecciones (sinusitis).
- Asma: Las personas con asma y con alergia a los ácaros del polvo suelen tener dificultades para controlar los síntomas del asma.
Sarna
Si se rasca demasiado, es posible que la piel se rompa y se produzca una infección, como el impétigo. La sarna con costras hace que la piel se vea seca y escamosa, y afecta varias partes del cuerpo. Es muy contagiosa y puede ser difícil de tratar. Por lo general, las personas con sarna tienen entre 10 y 15 ácaros; sin embargo, en el caso de la sarna con costras, pueden tener millones de estos insectos.
Tratamiento
Alergia a los Ácaros del Polvo
Hoy en día, los alergólogos disponen de tratamientos eficaces para controlar los síntomas, evitar la evolución de la enfermedad e incluso disminuir la sensibilización existente. Estos incluyen la aplicación de loción de calamina o pomadas antihistamínicas para aliviar los síntomas.
La inmunoterapia o vacunas para la alergia son el único tratamiento capaz de modificar la evolución de la enfermedad alérgica; su porcentaje de éxito es alto si se escoge bien el paciente y la vacuna que se va a administrar. La indicación de inmunoterapia debe emitirla un especialista y siempre será individualizada en función de las pruebas diagnósticas, el tipo y la gravedad de los síntomas.
Sarna
La sarna se trata fácilmente. Hay cremas con medicamentos que se aplican en la piel o comprimidos que matan los ácaros que causan la sarna y eliminan sus huevos. La escabiosis se trata aplicando una crema que contenga permetrina o una solución de lindano. En ciertos casos, se utilizan pomadas con corticosteroides durante algunos días, con el fin de aliviar el prurito, las cuales se deben administrar antes de los corticoesteroides. Se administran antibióticos por vía oral si los ácaros se han introducido bajo la piel.
Picaduras de Otros Ácaros
El tratamiento de las picaduras de ácaros que no penetran la piel es sintomático. Se usan corticosteroides tópicos o antihistamínicos orales según necesidad para controlar el prurito hasta que la reacción de hipersensibilidad se resuelva. A través del análisis de las posibles fuentes, el médico puede ayudar al paciente a evitar repetir la exposición a los ácaros.
Medidas de Prevención y Control Ambiental
Los ácaros son habitantes naturales de nuestro entorno doméstico y su presencia no equivale a una falta de limpieza del hogar. Aunque su presencia es imposible de eliminar totalmente, la forma más eficaz de evitar y eliminar los ácaros es mediante medidas que ayuden a evitar su proliferación. Los estudios demuestran que la aplicación de medidas de control ambiental sí puede ser beneficiosa sobre la aparición y la gravedad del asma.
Para que las medidas de control ambiental sean efectivas, antes de su aplicación es necesario conocer el medio ambiente del paciente, incluido su grado de exposición, de sensibilización y la gravedad de su enfermedad alérgica. Cuanto más intensa es la sensibilización del paciente a los ácaros, más se beneficiará con estas medidas, si bien, para que sean efectivas, su aplicación ha de ser muy estricta.
Medidas de Control Ambiental Generales
- Evitar en el domicilio alfombras, moquetas, tapicería y papel pintado.
- Eliminar del dormitorio todos los objetos que acumulen polvo.
- Utilizar fundas antiácaros en el colchón y la almohada.
- Aspirar el colchón y la almohada durante 10 minutos una vez al mes y exponerlos al sol durante 30 minutos 2 o 3 veces al año.
- Lavar con agua caliente (a más de 50 °C) las sábanas y las mantas al menos una vez a la semana.
- Utilizar aspiradores con filtro de alta eficiencia (HEPA).
- Limpiar con frecuencia muebles y suelos; las superficies deben limpiarse con un paño o bayeta húmeda.
- Realizar una limpieza periódica de sofás y butacas.
- Revisar periódicamente el domicilio y reparar los problemas de humedad que se detecten.
- Reducir la humedad relativa en toda la casa, o al menos en el dormitorio, por debajo del 50 % (el uso regular de un deshumidificador consigue reducir la población acarina de manera significativa).
Medidas Específicas para Prevenir la Sarna
- Lavar toda la ropa y las sábanas: El calor mata los ácaros y sus huevos. Use agua con jabón caliente para lavar todas las prendas, toallas y ropa de cama que haya usado los tres días anteriores al comienzo del tratamiento. Seque las prendas a temperatura alta.
- No permitir que los ácaros se alimenten: Coloque los artículos que no pueda lavar en bolsas plásticas selladas y déjelas en un lugar apartado, como el garaje, durante una semana.
- Limpiar y aspirar: Limpiar la casa para evitar que la sarna se propague es una buena idea, especialmente para las personas que tienen sarna con costras.
