Trastornos del Lenguaje y la Comunicación en Personas Mayores

Los problemas en el lenguaje, también conocidos como trastornos de comunicación, son más frecuentes en personas mayores que en otras edades. Estos se caracterizan por la dificultad para expresar lo que se siente o se piensa. Los trastornos de la comunicación son un grupo de afecciones que alteran los procesos del habla, el lenguaje u otros procesos comunicativos, afectando el vocabulario y la gramática, y limitando la capacidad de mantener una conversación en personas de edad avanzada.

La principal diferenciación entre los trastornos del lenguaje en adultos se basa en el aspecto de la comunicación que se ve afectado. Las patologías también varían según la edad de las personas que las padecen, aunque algunos problemas, como la tartamudez, suelen presentarse en la infancia o juventud.

Tipos Comunes de Trastornos del Lenguaje en la Tercera Edad

Esquema o infografía que clasifica los diferentes trastornos del lenguaje (Afasia, Disartria, Disfasia, Alteraciones de la voz) con iconos descriptivos.

El deterioro del lenguaje y del habla puede manifestarse de diversas formas, dificultando la comunicación. A continuación, se detallan algunos de los trastornos más comunes:

Disfasia

La disfasia es uno de los trastornos del lenguaje que pueden presentarse en adultos mayores. Se trata de una afección que puede surgir debido a algún problema en las estructuras del lenguaje, a diferencia de la afasia, que tiene un origen físico.

Disartria

La disartria es una patología del sistema nervioso que afecta la ejecución motora del habla. La gravedad y el tipo de disartria varían según la parte del sistema nervioso afectada. Las personas con disartria tienen dificultad para expresar ciertos sonidos o palabras, manifestando un lenguaje mal pronunciado (hablar enredado) y cambios en el ritmo o la velocidad del discurso. Generalmente, un trastorno nervioso o cerebral dificulta el control de la lengua, los labios, la laringe o las cuerdas vocales, que son esenciales para producir el lenguaje. Es importante destacar que la disartria, que es la dificultad para pronunciar palabras, a veces se confunde con la afasia, que es la dificultad para producir el lenguaje, aunque ambas tienen diferentes causas. Las personas con disartria también pueden presentar problemas para tragar.

Afasia

La afasia es un trastorno neurolingüístico que conlleva el deterioro de los aspectos comprensivos y/o en la fluidez del lenguaje. Se trata de una afección que puede llegar a dificultar la lectura y la escritura. A diferencia de la disfasia, la afasia tiene un origen físico y es la pérdida de la habilidad para entender o expresar el lenguaje hablado o escrito. Comúnmente se presenta después de accidentes cerebrovasculares o lesiones cerebrales traumáticas, y también puede ocurrir en personas con tumores cerebrales o enfermedades degenerativas que afectan las zonas del cerebro que controlan el lenguaje. Este término no se aplica a los niños que nunca han desarrollado habilidades de comunicación. Existen muchos tipos diferentes de afasia y, en algunos casos, el problema se corrige con el tiempo, mientras que en otros, la afección no mejora.

Alteraciones de la Voz

Cualquier factor que cambie la forma de las cuerdas vocales o su funcionamiento puede causar una alteración de la voz. Neoplasias como nódulos, pólipos, quistes, papilomas, granulomas y cánceres pueden ser los responsables. Estos cambios pueden provocar que la voz suene diferente de lo normal. Las personas que usan mucho su voz, como profesores, entrenadores o artistas vocales, son más propensas a desarrollar trastornos de la voz.

Causas y Factores de los Problemas de Comunicación en Adultos Mayores

Los motivos por los que los ancianos pueden dejar de hablar o experimentar dificultades comunicativas son muy diversos. Este tipo de patologías se dan con más frecuencia en ancianos debido a una serie de factores relacionados con la edad.

Enfermedades Neurodegenerativas y Daño Cerebral

Las enfermedades neurodegenerativas conllevan un deterioro cognitivo que afecta las áreas del cerebro encargadas del lenguaje y la comunicación. Por este motivo, la estimulación cognitiva puede ser de gran ayuda en las fases iniciales para retrasar la pérdida de facultades. Además de estas enfermedades, el daño cerebral es otra de las principales causas de los problemas de comunicación y lenguaje en adultos mayores.

Ilustración del cerebro humano señalando las áreas del lenguaje y cómo son afectadas por enfermedades neurodegenerativas.

Trastornos del Estado de Ánimo y Pérdida Auditiva

Más allá de las alteraciones neurolingüísticas, también es frecuente en la tercera edad sufrir trastornos del estado de ánimo, como la apatía. Este trastorno puede caracterizarse por la decisión de las personas de dejar de hablar repentinamente, sin que existan problemas del lenguaje previos. Otro problema común en la tercera edad que se relaciona con la dificultad para hablar es la pérdida parcial o total del sentido del oído. La discapacidad auditiva puede, incluso, llevar a situaciones de discriminación por la falta de comunicación.

Delirio

El delirio es un cambio grave de las capacidades mentales que provoca pensamientos confusos y falta de consciencia del entorno. Por lo general, su causa puede identificarse con uno o más factores, incluyendo una enfermedad grave o de larga duración, o un desequilibrio en el cuerpo, como el sodio bajo. Los síntomas del delirio a veces se confunden con los síntomas de la demencia.

Síntomas y Tipos de Delirio

Los síntomas del delirio suelen comenzar después de unas horas o algunos días, generalmente cuando hay un problema médico, y tienden a aparecer y desaparecer a lo largo del día, con posibles períodos sin síntomas. Estos síntomas tienden a empeorar durante la noche, cuando está oscuro y las cosas parecen menos familiares.

  • Delirio hiperactivo: Este es quizás el tipo más fácil de reconocer. Las personas con delirio hiperactivo pueden estar inquietas, pasearse por la habitación, mostrar ansiedad, cambios repentinos del estado de ánimo o ver cosas que no están allí.
  • Delirio hipoactivo: Las personas con este tipo de delirio pueden ser inactivas o poco activas. Tienden a ser perezosas o estar somnolientas, y pueden parecer aturdidas.
  • Delirio mixto: Incluye síntomas de ambos tipos de delirio.

Delirio y Demencia

El delirio y la demencia pueden ser difíciles de diferenciar, y es posible que una persona padezca ambos. Una persona con demencia presenta un deterioro gradual de la memoria y de otras habilidades del pensamiento debido al daño o la pérdida de neuronas cerebrales. Aunque el delirio se produce con frecuencia en personas con demencia, la presencia de eventos de delirio no siempre implica que una persona tenga demencia.

La aparición del delirio es rápida, entre uno y dos días. La capacidad de mantener la concentración o la atención se ve afectada por el delirio, mientras que una persona en las primeras etapas de la demencia permanece generalmente alerta. Los síntomas del delirio pueden aparecer y desaparecer varias veces al día.

Causas, Factores de Riesgo y Complicaciones

El delirio puede tener una causa única o múltiple; por ejemplo, la combinación de una enfermedad con los efectos secundarios de un medicamento. En ocasiones, la causa no se puede determinar. Algunos medicamentos, solos o combinados, pueden desencadenar el delirio. Cualquier afección que implique una hospitalización aumenta el riesgo de delirio, especialmente durante la recuperación de una cirugía o en cuidados intensivos.

El delirio puede durar desde unas pocas horas hasta varias semanas o meses. La recuperación depende, en parte, de la salud y el estado mental previos. Las personas con demencia pueden experimentar un deterioro general en la memoria y las capacidades de reflexión después de un episodio de delirio. Quienes padecen otras enfermedades graves, de larga duración o terminales quizás no recuperen sus capacidades de reflexión o el funcionamiento que tenían antes del delirio.

Prevención

La mejor forma de prevenir el delirio es centrarse en los factores de riesgo que puedan desencadenar un episodio. Los entornos hospitalarios presentan un desafío particular debido a los cambios de habitación, procedimientos invasivos, ruidos fuertes y poca iluminación. Algunas medidas para prevenir o reducir la gravedad del delirio incluyen promover buenos hábitos de sueño, ayudar a la persona a mantenerse tranquila y orientada, y evitar problemas médicos u otras complicaciones.

Impacto y Tratamiento de los Trastornos del Lenguaje

Todos los trastornos del lenguaje en personas mayores repercuten de forma directa en su bienestar y calidad de vida. Por este motivo, es fundamental tratar los problemas del lenguaje desde la aparición de los primeros síntomas, como la incapacidad para hablar correctamente, problemas de comprensión, dificultad para recordar palabras o para leer y escribir. Los problemas del lenguaje en adultos mayores son variados y, en ocasiones, pueden requerir un tratamiento multidisciplinar que involucre a logopedas, psicólogos, terapeutas ocupacionales o fisioterapeutas, entre otros. Los profesionales sanitarios pueden indicar terapias para desarrollar aspectos específicos del lenguaje, como el vocabulario y la gramática, o enfocar el tratamiento en las causas subyacentes del problema.

Estrategias de Comunicación y Ejercicios

EJEMPLO DE COMUNICACIÓN

Más allá de los tratamientos específicos, es crucial saber cómo comunicarse con un mayor que sufre algún problema de comunicación. No solo existe el lenguaje verbal; cuando la persona mayor muestre problemas de expresión o comprensión, se puede recurrir al lenguaje escrito o al no verbal. Es fundamental tener paciencia, dejando tiempo para que terminen las frases, escuchándoles con atención y tranquilidad, sin decirles que no se les entiende ni pedir explicaciones, y manteniendo la comunicación no verbal. Si el anciano no consigue recordar una palabra o terminar una frase, se puede ayudar cambiando de tema para evitar la frustración. Es importante adecuar el lenguaje, hablando lentamente, con frases cortas y pronunciando con claridad. Se recomienda plantear preguntas sencillas que permitan responder con un "sí" o un "no". Además, es crucial cuidar los gestos, las posturas y el tono de voz, ya que los adultos con problemas de comprensión del lenguaje son especialmente sensibles a la comunicación no verbal. La compañía y las muestras de afecto son necesarias para que el mayor se sienta comprendido, cómodo y feliz.

Para ejercitar el sistema comunicativo, se pueden realizar diversos ejercicios:

  • Ejercicios para el sistema respiratorio: Realizar inhalaciones y espiraciones, tanto por la boca como por la nariz, reteniendo el aire durante unos segundos y soltándolo rápidamente.
  • Ejercicios con la lengua: Mover la lengua en todas las direcciones, realizando giros, llevándola al paladar superior y tocando con la punta todos los dientes. Mascar chicle también puede ayudar a ejercitar esta parte del cuerpo.
  • Ejercicios con los labios: Sostener un palillo con los labios durante unos segundos, sin introducirlo completamente en la boca.

Para mejorar la comunicación con personas con disartria, es útil hablar lentamente y usar gestos con las manos. Familiares y amigos deben darles suficiente tiempo para expresarse. Escribir en un dispositivo electrónico o usar papel y pluma también puede facilitar la comunicación. En casos de afasia, los miembros de la familia pueden necesitar proporcionar recordatorios frecuentes de orientación, como el día de la semana, ya que la desorientación y la confusión son comunes. El uso de métodos de comunicación no verbales también puede ser beneficioso. Es importante mantener un ambiente relajado y tranquilo, minimizando la estimulación externa. Se debe hablar en un tono de voz normal (no es un problema auditivo ni emocional), usar frases simples para evitar malentendidos y no asumir que la persona afectada comprende todo. Si es posible, se deben suministrar ayudas para la comunicación, dependiendo de la persona y la afección. La consejería de salud mental puede ayudar con la depresión o frustración que muchas personas con discapacidad del habla sienten.

Cuándo Consultar a un Médico y Pruebas Diagnósticas

Es importante consultar a un proveedor de atención médica si un familiar, amigo o alguien a su cuidado muestra síntomas de delirio, o si el deterioro o la pérdida de la comunicación se presentan de manera súbita o inexplicable. Su aporte sobre los síntomas, el pensamiento típico y las habilidades cotidianas será crucial para obtener un diagnóstico. Si se observan síntomas en una persona hospitalizada o en un asilo de ancianos, informe sus inquietudes al personal de enfermería o al proveedor de atención médica, ya que es posible que no se hayan notado los síntomas.

A menos que los problemas se hayan desarrollado después de una emergencia, el proveedor realizará una historia clínica y un examen físico. La historia clínica puede requerir la ayuda de familiares o amigos, y probablemente se indagará sobre el deterioro del habla, cuándo apareció el problema, si hubo una lesión y qué medicamentos toma la persona.

Exámenes de Diagnóstico Comunes

Los exámenes de diagnóstico que pueden realizarse incluyen:

  • Exámenes de sangre
  • Angiografía cerebral para revisar el flujo sanguíneo en el cerebro
  • Tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) de la cabeza para detectar problemas como tumores
  • Electroencefalograma (EEG) para medir la actividad eléctrica del cerebro
  • Electromiografía (EMG) para revisar la salud de los músculos y nervios que controlan los músculos
  • Punción lumbar para revisar el fluido cerebroespinal que rodea el cerebro y la médula espinal
  • Exámenes de orina
  • Estudio de la deglución (se toman radiografías mientras se traga)
  • Radiografías del cráneo

Si se encuentran otros problemas médicos en el examen, será necesario consultar a otros especialistas. Para ayudar con los problemas del habla, probablemente se necesitará consultar a un terapeuta del habla y del lenguaje o a un trabajador social.

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