La violencia intrafamiliar es una problemática global compleja que deja cicatrices profundas tanto emocionales como físicas. No discrimina por edad, género, orientación sexual, nivel socioeconómico o etnia, y puede afectar a cualquier persona. Se define como cualquier patrón de comportamiento dentro de una relación familiar que se utiliza para ganar o mantener poder y control sobre otro miembro.
Es fundamental comprender que la violencia intrafamiliar no es un evento aislado, sino un patrón de comportamiento con graves consecuencias para la salud física y mental de quien la padece. A menudo, se caracteriza por un ciclo de abuso que comienza con una fase de acumulación de tensión, seguida de un incidente de violencia y luego una fase de "luna de miel" o arrepentimiento, atrapando a la víctima en una relación abusiva.
¿Qué es la Violencia Intrafamiliar (VIF)?
Se considera violencia intrafamiliar a toda acción u omisión cometida en el seno de la familia, por uno o varios de sus miembros, que ocasione daño físico, psicológico o sexual a otros de sus miembros, menoscabando su integridad y dañando su personalidad o estabilidad familiar.
La violencia intrafamiliar se distingue de la violencia general por el contexto familiar en el que ocurre. Este factor es una agravante, ya que supone una situación de dependencia y se da en un ámbito privado. Los lazos de consanguinidad o afinidad no justifican el maltrato, sino que deben garantizar una situación relacional de buen trato.
Definición de Vínculo Familiar en el Contexto de VIF
La ley considera violencia intrafamiliar cuando se ejerce entre:
- Cónyuge o conviviente civil.
- Conviviente.
- Pareja de carácter sentimental o sexual sin convivencia.
- Padre o madre de un hijo o hija en común.
También se considera VIF si la víctima es pariente por consanguinidad o por afinidad en toda la línea recta o en la colateral hasta el tercer grado inclusive del agresor, su cónyuge o su actual conviviente. Esto implica que es VIF cuando se ejerce contra:
- Padres, madres, hijos e hijas.
- Hermanas y hermanos.
- Abuelas y abuelos.
- Nietas y nietos.
- Tías y tíos.
- Sobrinass y sobrinos.
- Bisabuelos y bisnietos.
Los familiares pueden ser consanguíneos, es decir, que comparten sangre, o parientes políticos, que sería la familia del cónyuge o conviviente.
El Maltrato a las Personas Mayores: Una Forma Específica de Violencia Intrafamiliar
El maltrato a las personas mayores es un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, o la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza. Este tipo de violencia constituye una violación de los derechos humanos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también define los malos tratos a personas mayores como toda acción voluntaria, accidental y fortuita que conduzca a una ofensa o descuido físico, psicológico, emocional, social o económico, infringido a una persona mayor de 60 años por sus hijos, sobrinos, hermanos, familiares, terceros, la sociedad o por el medio en el cual se desenvuelve.
La violencia hacia las personas mayores es un problema que se conoce hace relativamente pocos años, debido a que se mantuvo en el ámbito privado y, en muchas ocasiones, enmascarado porque los familiares cercanos eran quienes la ejercían. La evidencia acumulada sobre el maltrato a los ancianos en el seno intrafamiliar (por parte de familiares cercanos o del personal contratado para su cuidado) resulta irrefutable.
Tipos de Maltrato en la Vejez
El maltrato puede manifestarse de diversas formas, afectando la integridad del adulto mayor:
- Maltrato físico: Uso de la fuerza para herir, provocar dolor, incapacidad o muerte, o para obligar al adulto mayor a hacer lo que no desea. Incluye golpes, patadas, empujones, mordiscos, estrangulamiento o el uso de armas.
- Maltrato psicológico o emocional: A través de agresiones verbales o gestuales con el objetivo de atemorizar, humillar, prohibir la libertad o aislar al adulto mayor de la convivencia social. Incluye insultos, humillaciones, amenazas, intimidación, control excesivo y manipulación.
- Maltrato sexual: Cualquier acto sexual no deseado, forzado o sin el consentimiento explícito. Incluye agresión sexual, acoso sexual, violación, o cualquier otro acto que viole la integridad sexual de la víctima.
- Maltrato económico o financiero: Explotación impropia o ilegal, o uso no consentido de recursos económicos. Puede incluir impedir que la víctima trabaje, controlar sus gastos, negarle acceso al dinero, o endeudarla.
- Abandono: Ausencia o deserción del responsable por los cuidados necesarios al adulto mayor.
- Desatención o negligencia: Negativa, omisión o fracaso por parte del responsable del cuidado del anciano en la realización de determinadas atenciones o desamparo de una persona que depende de otra por la cual se tiene alguna obligación legal o moral. Esto incluye el descuido de su nutrición, vestido, albergue y atención médica.
- Menoscabo grave de la dignidad y el respeto: Comportamientos que denigran o desvalorizan al adulto mayor.
Las personas mayores que han sido maltratadas pueden presentar una variedad de signos y síntomas como confusión, insomnio, agitación, agresividad, pérdida de peso, moretones, cicatrices o quemaduras, higiene deficiente y desarrollo de úlceras. Aquellas personas mayores dependientes para realizar sus actividades cotidianas, como comer, bañarse o vestirse, con alta frecuencia son víctimas de abuso.
SALUD - El impacto de la violencia en la salud de las personas mayores
Magnitud y Prevalencia Global del Maltrato en la Vejez
El maltrato a las personas de edad es un problema importante de salud pública. De acuerdo con una revisión de 52 estudios realizados en 28 países de diversas regiones, llevada a cabo en 2017 y que abarcó un año, una de cada seis personas de 60 años o más (el 15,7% de este grupo de edad) sufrieron alguna forma de maltrato.
Se dispone de pocos datos rigurosos sobre el alcance del problema en las instituciones, como los hospitales, las residencias de ancianos y otros centros de atención crónica. Con todo, en una revisión de estudios recientes sobre este tipo de maltrato en las instituciones, el 64,2% del personal refirió haber cometido alguna forma de maltrato en el año al que se refirió el examen.
Cada vez son más los datos que indican que la prevalencia del maltrato a las personas de edad, tanto en la comunidad como en las instituciones, ha aumentado durante la pandemia de COVID-19. Por ejemplo, en un estudio estadounidense se indica que las tasas de este tipo de maltrato en la comunidad pueden haber aumentado hasta en un 84%.
En conjunto, se prevé que el maltrato a las personas de edad aumente, ya que la población está envejeciendo rápidamente en muchos países, un factor que hará que el número total de casos se incremente con rapidez incluso si la proporción de víctimas no varía: para 2050, la cifra de víctimas habrá aumentado hasta 320 millones, ya que el número de personas de 60 años y más habrá crecido hasta los 2000 millones.
Tabla: Prevalencia de Tipos de Maltrato a Personas Mayores
| Tipo de maltrato | Notificado por personas de edad (entornos comunitarios) | Notificado por personas de edad y sus representantes (entornos comunitarios) | Notificado por trabajadores (entornos institucionales) |
|---|---|---|---|
| Prevalencia general | 15,7% | No hay suficientes datos | 64,2%, o dos de cada tres trabajadores |
| Maltrato psicológico | 11,6% | 33,4% | 32,5% |
| Maltrato físico | 2,6% | 14,1% | 9,3% |
| Maltrato económico | 6,8% | 13,8% | No hay suficientes datos |
| Desatención | 4,2% | 11,6% | 12,0% |
| Abusos sexuales | 0,9% | 1,9% | 0,7% |
Hallazgos de Investigación sobre Violencia Intrafamiliar en Adultos Mayores
Un estudio descriptivo realizado en el Policlínico Docente José R León Acosta, provincia de Villa Clara, Cuba, entre enero y diciembre de 2016, que abarcó a 314 pacientes de 60 años y más, reveló datos significativos sobre la violencia intrafamiliar en este grupo poblacional.
Resultados Clave del Estudio Cubano
- Predominio femenino: Se constató un predominio del sexo femenino con un 63,7%, siendo este sexo el más maltratado. Cuando la mujer envejece, más aún si padece de algún tipo de discapacidad, aumenta su vulnerabilidad al maltrato, a menudo exacerbando su soledad y aislamiento dentro del hogar tras la jubilación.
- Grupo de edad: Las edades comprendidas entre los 70 y 79 años representaron el 47% de la muestra.
- Maltrato psicológico prevalente: En general, las formas de abuso más comunes encontradas fueron el maltrato psicológico (95,9%) y el físico (55,4%) tanto en hombres como en mujeres.
- En el maltrato psicológico, el 89,1% de los pacientes refirió que la familia no tenía en cuenta sus criterios en problemas o crisis, y un 86,9% sentía soledad a pesar de convivir con familiares.
- En el maltrato físico, los empujones (24,8%) y los golpes (19,7%) fueron los más comunes, manifestando los pacientes que era la familia quien los maltrataba.
- Contexto familiar: El 64,6% de los pacientes convivían en familias clasificadas como nucleares. Se observó un predominio de familias disfuncionales (53,6%), coincidiendo con las familias nucleares, lo que constituye un hecho controversial al esperarse mayor estabilidad en estas últimas.
- Factores de riesgo: Las familias nucleares y disfuncionales, los conflictos familiares y las diferencias inter-generacionales son factores de riesgo. Se observó mayor cantidad de signos de maltrato en aquellos ancianos que conviven con sus hijos y nietos.
Estudios en Perú y Venezuela han arrojado resultados similares, reforzando la idea de que una dinámica familiar disfuncional, junto con factores individuales, interpersonales y socioculturales inadecuados, constituye el origen del maltrato. Se ha observado un predominio de estructuras familiares autoritarias, con escasa o nula participación en grupos y organizaciones, y un aislamiento social.
Factores de Riesgo y Causas de la Violencia Intrafamiliar en la Vejez
La violencia intrafamiliar es un problema complejo con raíces en una variedad de factores que interactúan entre sí. Comprender estos elementos es crucial para abordar el problema de manera efectiva. Estos factores se pueden clasificar en categorías individuales (tanto de la víctima como del agresor), relacionales y sociales.
Factores Individuales
- En el adulto mayor (víctima):
- Dependencia funcional o discapacidad: La disminución de la capacidad funcional y cognitiva puede llevar a dependencia, aumentando la vulnerabilidad.
- Mala salud física o mental: Condiciones de salud precarias o deterioro cognitivo.
- Escasez de ingresos: Limita la autonomía y las opciones de escapar de una situación de abuso.
- En el agresor:
- Problemas de salud mental: Trastornos de la personalidad, depresión, ansiedad o trastorno de estrés postraumático pueden aumentar la probabilidad de comportamientos violentos.
- Abuso de sustancias: El consumo de alcohol o drogas puede afectar el juicio, el control de los impulsos y la regulación emocional.
- Dependencia (a menudo económica) de la víctima: Puede generar resentimiento y control.
- Antecedentes de abuso o exposición a la violencia durante la infancia: Las personas que han experimentado o presenciado violencia tienen un mayor riesgo de repetir estos patrones.
- Creencias y actitudes que apoyan la violencia: Ideas rígidas sobre roles de género, superioridad masculina o aceptación de la violencia para resolver conflictos.
Factores Relacionales
- Tipo de relación: Matrimonial o de pareja, o entre padres e hijos.
- Conflictos de pareja: Celos, control o poder.
- Problemas de comunicación: La falta de habilidades de comunicación efectiva puede dificultar la resolución pacífica de conflictos.
- Desequilibrio de poder: Ya sea económico, social o emocional, crea un ambiente propicio para la violencia.
- Convivencia: Vivir con hijos y nietos en familias nucleares y disfuncionales se identificó como un factor de riesgo en el estudio cubano.
- Diferencias inter-generacionales: Los conflictos derivados de estas diferencias pueden ser un desencadenante.
Factores Comunitarios y Sociales
- Edadismo: Prejuicios y discriminación contra las personas mayores.
- Normas culturales que condonan la violencia: En algunas culturas, la violencia puede ser vista como una forma aceptable de resolver conflictos o disciplinar.
- Desigualdad de género: Las sociedades con mayor desigualdad de género tienden a tener tasas más altas de violencia intrafamiliar.
- Estrés económico: Dificultades como el desempleo, la pobreza o la falta de vivienda pueden aumentar la tensión familiar. Cabe destacar que la VIF permea a todas las clases sociales, etnias y circuitos, aunque la falta de autonomía económica puede dificultar que las víctimas escapen de relaciones violentas.
- Falta de apoyo social: Las familias sin redes de apoyo tienen más dificultades para afrontar el estrés y los conflictos. Las personas de edad que reciben apoyo social o que viven solas tienen menos probabilidad de ser maltratadas.
La combinación de estos factores subyacentes contribuye a la aparición y el mantenimiento de la violencia intrafamiliar, haciendo que su abordaje requiera un enfoque multifacético.
Consecuencias Devastadoras del Maltrato en la Vejez
El maltrato a las personas de edad puede tener graves consecuencias físicas, mentales, económicas y sociales, las cuales pueden ser especialmente graves para este grupo poblacional, y la recuperación puede llevar más tiempo que para otros grupos de edad.
Consecuencias Físicas
- Lesiones corporales: Desde moretones y cortes hasta huesos rotos, lesiones internas e incluso la muerte.
- Dolor crónico: Secuela de lesiones o maltrato continuado.
- Defunción prematura: Directa o indirectamente relacionada con el abuso.
- Problemas de salud reproductiva y discapacidades a largo plazo: Pueden derivarse de la violencia física o sexual.
Consecuencias Emocionales y Psicológicas
- Depresión y ansiedad: Trastornos del estado de ánimo muy comunes.
- Deterioro cognitivo: El estrés crónico y el trauma pueden acelerar o exacerbar el deterioro.
- Trastorno de estrés postraumático (TEPT): Como resultado de experiencias traumáticas.
- Baja autoestima y problemas de identidad: El abuso socava la percepción de uno mismo.
- Dificultades para confiar en los demás: Especialmente si el abuso proviene de personas cercanas.
- Sentimientos de culpa, vergüenza y aislamiento: Las víctimas pueden internalizar la responsabilidad o sentir miedo de denunciar.
- Riesgo de suicidio: Las consecuencias psicológicas pueden llevar a que las personas se suiciden de manera inducida para dejar de vivir en un ambiente de violencia.
Consecuencias Económicas
- Ruina económica: La explotación financiera puede llevar a la pérdida de ahorros y propiedades.
- Dependencia financiera: El abuso económico puede impedir que la víctima mantenga un empleo, lo que puede llevar a la pérdida de ingresos y a la dependencia del agresor.
- Costos médicos elevados y gastos legales: Consecuencia directa de las lesiones o de la necesidad de buscar justicia.
Consecuencias Sociales
- Necesidad de ingreso en una residencia de ancianos: Como medida de protección o debido a la incapacidad de la víctima para mantenerse por sí misma.
- Aumento de la delincuencia: El problema de la VIF impacta en la sociedad en general.
- Erosión de la confianza en las instituciones: Si la respuesta al maltrato es ineficaz.
- Debilitamiento del tejido social: La violencia intrafamiliar afecta la cohesión comunitaria.

Es importante destacar que las consecuencias de la violencia intrafamiliar no son inevitables. Con el apoyo adecuado, las víctimas pueden superar el trauma del abuso y reconstruir sus vidas.
Prevención y Estrategias de Respuesta
La prevención de la violencia intrafamiliar en adultos mayores es un desafío complejo que requiere un enfoque multifacético, abordando los factores que contribuyen a la violencia a nivel individual, relacional y social.
Enfoques de Prevención Prometedores (Según la OMS)
- Intervenciones para cuidadores: Programas que alivian la carga que soportan los allegados a la persona mayor, reduciendo el estrés que puede llevar al maltrato.
- Programas de administración del dinero: Diseñados para personas mayores con mayor riesgo de sufrir explotación económica.
- Líneas telefónicas de ayuda y centros de acogida de emergencia: Proveen asistencia inmediata y refugio seguro.
- Implicación de equipos multidisciplinarios: Pueden actuar desde varios ámbitos, como la justicia penal, la atención médica, la atención a la salud mental, los servicios de protección de adultos y los servicios de atención prolongada.
- Sensibilización pública: Algunas administraciones de seguridad social y el sector de la salud se responsabilizan de generar conciencia sobre este problema.
Promoción de Relaciones Saludables
La base para prevenir la violencia intrafamiliar es fomentar relaciones saludables basadas en el respeto, la igualdad y la comunicación efectiva. Esto implica:
- Educación sobre relaciones saludables: Programas educativos que enseñen habilidades de comunicación asertiva, resolución de conflictos y manejo de emociones.
- Desafiar las normas sociales: Cuestionar las normas sociales y culturales que perpetúan la desigualdad de género, el edadismo y la aceptación de la violencia.
Intervención Temprana
La intervención temprana es crucial para identificar y abordar los factores de riesgo que pueden conducir a la violencia intrafamiliar. Esto incluye:
- Apoyo a familias en riesgo: Brindar recursos y acompañamiento a las familias que enfrentan factores de riesgo como pobreza, desempleo, problemas de salud mental o abuso de sustancias.
Prioridades de la OMS para el Decenio del Envejecimiento Saludable (2021-2030)
En el Día Mundial de Toma de Conciencia de Abuso y Maltrato en la Vejez (15 de junio de 2022), la OMS y sus asociados publicaron cinco prioridades para abordar el maltrato a las personas mayores:
- Combatir el edadismo: Ya que es una de las principales razones por las que el maltrato a las personas mayores recibe tan poca atención.
- Generar más datos y de mejor calidad: Para concienciar sobre este problema y entender su verdadera magnitud.
- Concebir soluciones rentables: Para poner fin a este tipo de maltrato y ampliar su uso.
- Elaborar un argumentario a favor de la inversión: Para convencer de que destinar recursos a este tema es un dinero bien empleado.
- Recaudar fondos: Ya que se necesitan más recursos para abordar este problema de manera efectiva.
SALUD - El impacto de la violencia en la salud de las personas mayores
Marco Legal y Medidas de Protección para Personas Mayores
A nivel internacional, la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores es un instrumento fundamental que busca garantizar la protección y el pleno goce de los derechos de este grupo poblacional, incluyendo la vida libre de violencia.
Medidas de Protección y Denuncia
Existen medidas destinadas a proteger a las víctimas, prevenir futuros actos de violencia y responsabilizar al agresor. Entre las medidas que los tribunales pueden adoptar se incluyen:
- La obligación del agresor de abandonar la casa.
- La prohibición de que se acerque a la víctima, a su casa o a su lugar de trabajo, así como a cualquier otro lugar al que la víctima concurra o visite habitualmente.
- La obligación de asistir a terapia.
- La facultad concedida a las policías para incautarle toda clase de armas, aunque tenga autorización para tenerlas.

El tribunal debe cautelar especialmente los casos en que la víctima está embarazada, sea una persona con discapacidad o tenga una condición que la haga vulnerable. Para adoptar medidas de protección, el tribunal de familia considera situaciones de riesgo inminente, como que quien ejerce la violencia tenga antecedentes de drogadicción, alcoholismo, una o más denuncias por violencia intrafamiliar, condena previa por violencia intrafamiliar, procesos pendientes o condenas previas por crimen o simple delito contra las personas o por delitos sexuales o de la Ley de Control de Armas.
En caso de ser víctima de violencia intrafamiliar, se puede acudir al Juzgado de Familia, o a la policía (Carabineros de Chile o Policía de Investigaciones, por ejemplo), quienes tienen la obligación de acoger la denuncia y orientar a la víctima en la posterior tramitación legal. También se puede recurrir directamente al tribunal. Organismos como el Ministerio Público (Fiscalía) actúan cuando los actos de violencia intrafamiliar constituyen un delito.
Existen centros de atención que tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades de los involucrados en situaciones de violencia intrafamiliar. Estos auxilian, atienden consultas jurídicas o médicas, asesoran de acuerdo a su especialización, remiten a otras organizaciones y acogen ante hechos de maltrato. Por ejemplo, el INAPAM ofrece Asesoría Jurídica a personas adultas mayores que hayan sufrido violencia, abuso, maltrato o que soliciten ayuda en cualquier asunto legal.