Jehová es la herencia más hermosa: Redentor, Libertador y Pastor

¿Qué estamos haciendo como hombres de familia? ¿Cuál es la herencia más hermosa para nuestros hijos? A menudo es fácil decir que es el Señor solo porque asistimos a la iglesia o encajamos en el grupo de los llamados cristianos, pero la fe va mucho más allá de pertenecer a un colectivo. El cristianismo consiste en decisiones diarias que generan gloria para el Salvador. La vida es difícil; el mundo, las tentaciones, los conflictos y el dolor son situaciones reales, pero esto no debe ser una excusa para fallar como padres o siervos de Dios. La historia de Jacob, basada en Génesis 48:8-22, nos exhorta a volver a la dependencia del Señor y a meditar en la verdadera herencia que podemos dejar a nuestras generaciones.

Ilustración de Jacob bendiciendo a Efraín y Manasés en presencia de José

Jacob y la bendición de la descendencia

Jacob es un hombre anciano, débil y en la etapa final de su vida, pero es alguien que sabe a Quién pertenece. Él desea dejar una doble porción de la herencia a su hijo José, tomando a sus nietos Manasés y Efraín como hijos propios, en memoria de Raquel. Israel, ya casi ciego, hace una pregunta que resuena con su propio pasado: "¿Quiénes son éstos?". José, aunque es un hombre poderoso en Egipto, se acerca a su padre con reverencia, reconociendo que sus hijos son un regalo de Dios.

La soberanía de Dios en la elección

En un momento solemne, Jacob extiende sus manos para bendecirlos. Aunque Manasés es el primogénito, Jacob coloca su mano derecha -lugar de preeminencia- sobre Efraín, el menor. Esta acción, realizada "adrede", refleja una lección que Jacob aprendió tras una vida de luchas: la bendición no sigue necesariamente el orden humano, sino la soberanía de Dios. Jacob, quien de joven intentó obtener la bendición de forma deshonesta, al final de sus días comprende que no depende de él, sino de la elección divina.

Esquema sobre la genealogía y la soberanía en la elección de los hijos de Jacob

Jehová como pastor y redentor

Al bendecir a José, Jacob reconoce a Dios como aquel en cuya presencia anduvieron sus padres, Abraham e Isaac, y añade una verdad profunda: "el Dios que ha sido mi pastor toda mi vida hasta este día". Jacob, quien fue pastor de ovejas, comprende finalmente que él mismo era una oveja bajo el cuidado del Buen Pastor.

  • Redentor: Jacob invoca al "Ángel que me liberta de todo mal", reconociendo a Dios como su Go-el, aquel que concede la libertad al pariente que ha sido esclavizado.
  • Pastor: Jehová guió a Jacob a través del dolor, cumpliendo sus propósitos incluso cuando el anciano no podía verlos con claridad.
  • Esperanza: La promesa de que Dios estará con ellos y los hará volver a la tierra de sus padres es la herencia más grande que un padre puede dejar a sus hijos.

Lecciones para la familia cristiana

La historia de Jacob nos enseña que, a pesar de las dificultades, los que esperan en Jehová serán recompensados. El dolor y las aflicciones no deben alejarnos del Señor, sino acercarnos a su fidelidad.

El valor de los ancianos y el respeto

Es extraordinario ver cómo José honra a su padre anciano. Hoy en día, es necesario mirar a nuestros mayores con ternura y respeto, nunca como un estorbo. La Biblia nos exhorta: "Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano". Cuando sembramos este respeto en el corazón de nuestros hijos, los preparamos para reconocer también a Jesucristo como su Redentor, Salvador y Buen Pastor.

La Familia | Cortometraje

Confiar en lugar de entender

Muchas de las decisiones soberanas de Dios, como la elección de Efraín sobre Manasés o la de Jacob sobre Esaú, son difíciles de comprender. Sin embargo, nuestro llamado no es "entender" al Señor, sino "confiar" en Él. A pesar de los sufrimientos de Jacob, él partió descansando en los propósitos divinos. La gran promesa sobre la que descansó fue la llegada del Mesías, el Salvador. Nosotros, que hemos sido alcanzados por la gracia de Cristo, tenemos el privilegio mayor de saber que nada podrá separarnos de Su amor.

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