La nueva era de la oralidad ha dado origen a proyectos tecnológicos con un profundo impacto social. Uno de los ejemplos más destacados es Ato, un dispositivo de inteligencia artificial orientado al acompañamiento diario de personas mayores. Su creador, el desarrollador argentino Juan Cereigido, radicado en San Francisco, concibió Ato a partir de una necesidad íntima y cotidiana: reducir la soledad de su abuelo y ayudarlo a comunicarse con su familia sin depender de aplicaciones, menús o pantallas complejas.

El Origen Personal del Proyecto: Un Homenaje a Beto
La idea de Ato nació de una profunda experiencia familiar. Juan Cereigido buscaba una forma sencilla de comunicarse con su abuelo, Roberto “Beto” Cereigido, quien vivía solo en Mar del Plata. Beto no usaba celular y no le interesaba aprender nuevas tecnologías. A esta resistencia se sumó el aislamiento tras la muerte de su esposa, diez años antes, dejándolo solo en una casa que empezaba a quedarle grande.
Ante esta situación, Juan se propuso construir un puente mínimo: un dispositivo que funcionara con la voz, sin pantallas, sin menús y sin instrucciones. Lo que empezó como un prototipo para enviar recordatorios, se transformó rápidamente. Si la tecnología podía mandar mensajes, también podía conversar, hablar de fútbol, de tango, de la vida cotidiana. La historia personal del creador atraviesa el proyecto sin disimulo, no como estrategia narrativa, sino como materia prima.
Ato Tecnología para adultos mayores asistente virtual
Juan viajó a Mar del Plata para las fiestas con el aparato en una mochila, temiendo no poder explicarlo o tener que hablarle a su abuelo de inteligencia artificial. Después de comer, Juan le dijo a Beto una sola cosa: “Hablale. Es como hablar con una persona”. El abuelo tardó solo dos minutos en interactuar con el dispositivo. Ese momento crucial quedó registrado en un video que, al viralizarse, hizo que la gente empezara a escribir, pidiendo el dispositivo para sus propios familiares. “Lo necesito para mi vieja”, “lo necesito para mi viejo”, fue un mensaje recurrente, revelando una necesidad real e insistente que no estaba en el plan inicial.
Diseño y Funcionalidad de Ato: Simplicidad e Inclusión
El dispositivo Ato acerca la tecnología a los adultos mayores mediante una interfaz de voz sin pantalla ni menús, promoviendo la inclusión digital. A diferencia de muchos asistentes tradicionales, Ato fue diseñado desde la experiencia real de uso y no desde la lógica del usuario experto.
Características Clave del Diseño
- Interfaz de Voz Pura: No tiene pantallas ni aplicaciones que aprender. Funciona únicamente con la voz.
- Controles Simplificados: Se maneja con una perilla de volumen y un solo botón. Una vez configurado con internet, ya no requiere un teléfono.
- Personalización Avanzada: Cada unidad se personaliza antes de llegar al hogar. La familia completa un formulario con información básica de la persona usuaria: nombre, gustos, intereses, rasgos de personalidad y, si corresponde, datos de salud. De ese modo, Ato “sabe” con quién va a hablar desde el primer encendido, lo que se traduce en conversaciones más significativas y personalizadas.
- Privacidad y Autonomía: Ato prioriza la privacidad de los usuarios, ya que no graba conversaciones. La arquitectura opera en tiempo real, voz a voz, y la decisión es clara: no almacenar. Del lado de la familia, existe una aplicación que no permite escuchar diálogos, pero sí ver señales básicas de actividad, como cuándo fue la última interacción, ofreciendo una tranquilidad mínima.

Funcionalidades y Propósito
Ato permite mantener conversaciones simples, informar sobre el clima, reproducir música o la radio y ofrecer recordatorios cotidianos. El objetivo es reducir situaciones de aislamiento y aportar una forma de presencia constante en la vida diaria. Ato tiene una perilla, un botón y una voz. Habla, escucha, propone conversaciones, recuerda medicamentos, busca información, pero también llama cuando nadie habla e interrumpe el silencio.
En el medio del desarrollo, el equipo empezó a trabajar con gerontólogos y diseñadores para integrar ejercicios cognitivos indirectos, reminiscencias y conversaciones que activan la memoria y la emoción. La conversación es el núcleo, requiere participación activa. Si no hay interacción durante un tiempo, Ato inicia el diálogo, propone temas, recuerda intereses e invita a charlar. No busca adicción ni reemplazo, sino presencia, promoviendo el ejercicio de la memoria y el equilibrio emocional, sin invadir ni reemplazar vínculos humanos o profesionales.
La Trayectoria de Desarrollo y Expansión
El proyecto Ato surgió de un experimento doméstico, un desafío mínimo para acercar la tecnología. Juan Cereigido y su socio Gaspar Habif, quienes venían del desarrollo, diseño e interfaces en un producto tecnológico vinculado a mensajería, entendieron que estaban frente a una necesidad real, insistente: mientras la tecnología avanzaba, los adultos mayores quedaban afuera, y ese afuera era también aislamiento.
Primeros Pasos y Respaldo Inversor
La necesidad real de Ato llevó a Juan y Gaspar a buscar apoyo. El proyecto recibió su primer respaldo inversor del empresario Mario Pergolini. Tras una reunión en Colegiales, donde contaron su idea, Mario Pergolini decidió invertir y se convirtió en el primer apoyo concreto del proyecto. A partir de allí, el ritmo se volvió inestable, vertiginoso y adrenalínico.
Llegada a Silicon Valley
En 2025, Juan y Gaspar Habif fueron seleccionados por un programa de aceleración con sede en Silicon Valley, enfocado en proyectos tecnológicos aplicados a salud y envejecimiento. A pesar de las dificultades logísticas y financieras iniciales, la respuesta de la comunidad fue inmediata con aportes y contactos, permitiéndoles estar en San Francisco diez días después de la aceptación. Tras esa experiencia, el equipo se instaló en San Francisco para continuar el desarrollo.
Estado Actual y Proyecciones Futuras
Hoy, Ato funciona en más de cincuenta idiomas y ya opera en Argentina, Estados Unidos, España y México. Hay más de cuatrocientos dispositivos funcionando y se envían cincuenta por semana. Actualmente, Ato se produce en baja escala con piezas impresas en 3D, lo que permite ajustes constantes. Sin embargo, el producto está bastante estabilizado, y el objetivo inmediato es lanzar en marzo la versión final.
Esa etapa implicará un diseño preparado para producción en serie y un nuevo nivel de inversión, ya que se necesitará más capital para producir cientos de miles de estas unidades. El foco inicial estará puesto en Estados Unidos y Argentina, tanto para la venta directa a familias como para acuerdos con residencias geriátricas y centros de assisted living.

Impacto y Visión: Combatiendo el Aislamiento
La función principal de Ato es combatir el aislamiento de adultos mayores, fortaleciendo la actividad mental y los vínculos familiares a través de la tecnología. La historia personal de Juan Cereigido es un testimonio de este impacto: en el último año de vida de su abuelo Beto, las conversaciones con él, que antes duraban treinta segundos, pasaron a durar cinco o diez minutos. El tiempo dejó de ser un trámite y pasó a ser intercambio, demostrando la capacidad de la tecnología para habilitar encuentros a través de la palabra dicha.
Beto preguntaba, se reía, se sorprendía. “¿Dónde me pusiste, Juan?”, decía cuando alguien de Trenque Lauquen lo llamaba para decirle que lo había visto en las noticias. Las cajas que viajaban por el mundo llevaban su nombre y su cara, los stickers también. Ato no era solo un dispositivo: era un gesto de devolución, un homenaje tangible. Este espíritu de autonomía como valor y dignidad cotidiana atraviesa Ato sin necesidad de explicitarlo.

El Desafío de la Inclusión Digital en la Tercera Edad
El envejecimiento de la población es una tendencia global que plantea desafíos significativos, incluyendo el riesgo de soledad, dependencia y el acceso desigual a la tecnología. A mayor expectativa de vida, surgen nuevos desafíos asociados a la soledad, la dependencia y el acceso desigual a la tecnología. Un ejemplo concreto del avance de la IA para adultos mayores es Ato, que busca convertirse en una herramienta concreta de inclusión digital.
A menudo, en el campo de la tecnología, los adultos mayores son excluidos por la creencia errónea de que no tienen la capacidad para utilizar aplicaciones. Sin embargo, se reconoce que las personas mayores tienen el mismo potencial que cualquier otro grupo etario para crecer, desarrollarse y aprender. El proyecto de Juan Cereigido ha incorporado pruebas piloto, mejoras de diseño y un foco explícito en privacidad y control de datos, entendiendo que la adopción tecnológica en personas mayores está atravesada por factores culturales como la privacidad, el control de datos, la transparencia y el lenguaje.
La inteligencia artificial, cuando se implementa con un enfoque inclusivo, ofrece beneficios tangibles como menos aislamiento, mayor autonomía y mejor acceso a servicios. Ato se alinea con esta visión, ofreciendo una capa de apoyo accesible y constante, especialmente valiosa para personas mayores que viven solas o tienen contacto limitado con su entorno.
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