El Duelo en la Vejez: Navegando la Pérdida de la Pareja

El fallecimiento de la pareja es uno de los sucesos más traumáticos a los que puede enfrentarse cualquier persona, especialmente en la tercera edad. La muerte de un compañero de vida de tantos años representa no solo la pérdida de un cónyuge, sino también de un amigo, un confidente y un pilar emocional. Esta ausencia genera un cambio profundo y una reorganización en todo el sistema de la persona adulta mayor, llevando a menudo a una "desorientación vital", como señala la psicóloga Lourdes Sanabria.

En matrimonios unidos por toda una vida, la muerte es parte de la vida, pero cuando esta vida ha sido larga y vivida en compañía, la "cuesta" se hará, probablemente, más empinada para el adulto mayor que ha quedado solo. Muchas veces, al perder a "su otra mitad", abandonan la ilusión de futuro, de vida y de proyectos.

Pareja de ancianos mirándose con tristeza, simbolizando la pérdida

Desafíos y Percepciones Erróneas en el Duelo Geriátrico

Es común que la gente ignore o minimice el dolor de los ancianos, asumiendo una falta de sensibilidad o conciencia debido a condiciones como el Alzheimer o simplemente porque "los viejos ya saben que están en edad de partir". Sin embargo, esta visión subestima la profunda capacidad de sentir y procesar el duelo que poseen los mayores.

El Impacto de las Pérdidas Inesperadas y la Dependencia

Las pérdidas inesperadas, que no siempre ocurren por enfermedad sino a veces por accidentes, tienden a estar asociadas con un marcado incremento de la depresión y el aislamiento social en la persona adulta mayor. El enviudar a una edad avanzada se considera algo irreparable, sobre todo para parejas que llevan toda una vida juntas. El duelo puede ser aún más grave en personas dependientes.

Aunque el duelo no es una patología que siempre requiera ayuda psicológica, este proceso puede repercutir significativamente en la salud física y psicológica de las personas de la tercera edad. La pérdida puede llevar a pensar en la propia muerte, generar miedos existenciales e incluso provocar una falta de habilidad para resolver situaciones de la vida cotidiana, lo que puede resultar en descuido personal.

La Infantilización y la Resiliencia

Existe una tendencia a infantilizar al adulto mayor y, por lo tanto, a subestimar sus capacidades y recursos internos para afrontar el duelo y adaptarse a la viudez. Desde esta perspectiva, el entorno puede sobreproteger a la persona, bloqueando su proceso al negarle la oportunidad de poner en marcha sus propios recursos. No obstante, las personas de edad avanzada han afrontado múltiples pérdidas a lo largo de su vida, lo que a menudo les confiere una gran resiliencia para duelos posteriores.

Duelo en Personas con Deterioro Cognitivo

Las personas que padecen la enfermedad de Alzheimer u otro tipo de demencia no están exentas de sentir confusión o desconcierto ante sus pérdidas, ni de experimentar dolor y tristeza. Algo que puede impactarles bastante es la pérdida de la persona cuidadora principal, quien suele ser su referente más importante. El grado de deterioro cognitivo que presenten condicionará y modulará este impacto y la forma de abordarlo.

La condición mental de un anciano con problemas de memoria o desgaste cognitivo no significa que deba ser excluido del derecho de saber de la pérdida y poder despedirse de un ser querido. Es fundamental:

  • Adaptar la información y la respuesta a sus dudas en función de su capacidad de razonamiento y comprensión.
  • Considerar que una persona con Alzheimer u otro tipo de demencia puede expresar el malestar emocional (al igual que el físico) mediante la conducta. Un aumento de la deambulación, cambios en los ritmos de sueño/vigilia, alteraciones en el apetito, o mayor irritabilidad pueden ser indicadores de tristeza y añoranza por la persona fallecida.

Los ancianos que han perdido la memoria siguen sintiendo. No debemos abandonarlos ni ignorarlos, sino compartir momentos y atesorarlos, ya que estos recuerdos serán inestimables cuando el ser querido ya no esté físicamente.

EL DUELO EN EL ALZHEIMER

Estrategias de Apoyo y Acompañamiento en el Duelo

El apoyo familiar es la base sobre la que se sustenta el cuidado de ancianos durante el duelo. Es crucial entender que, ante una pérdida, las personas pasan por varias fases (negación, negociación, ira, culpa, tristeza y aceptación), y que no hay un tiempo concreto para cada una; depende de cada individuo.

Cómo Ofrecer un Acompañamiento Efectivo:

  • Aprender a escuchar: Es muy importante que el anciano pueda expresarse y transmitir lo que siente cada vez que lo necesite. El familiar o cuidador debe ser una persona comprensiva, paciente y empática.
  • Prestar ayuda práctica: Los ancianos que enviudan suelen tener dificultades con las tareas domésticas debido al estrés y la angustia. A menudo les cuesta pedir ayuda, por lo que ofrecerla es esencial.
  • Fomentar la actividad física: Promover la realización de actividades físicas puede ser beneficioso para su bienestar.
  • Estimular la vida social: Fomentar la asistencia a centros recreativos, ya que la dependencia emocional de la pareja suele ser muy alta, y su pérdida puede dejar al anciano sin relaciones adicionales o vida social.
  • No juzgar: Cada pérdida y reacción es muy personal. Es importante que sientan la libertad de expresar sus emociones sin juicios.
  • Disponibilidad emocional: Transmitir esta disponibilidad, reconfortar y ser un apoyo.

Una forma de ayudar a la expresión de las emociones y canalizar el duelo puede ser mediante la realización de actividades específicas con el adulto mayor. Por ejemplo, mirar fotos juntos de la persona fallecida y rememorar momentos vividos puede ser muy útil. La familia debe estar presente tanto en los buenos momentos como en la despedida final.

La Duración del Duelo y la Necesidad de Terapia

No existe un plazo concreto para elaborar un duelo; cada persona requiere de diferentes tiempos. La creencia popular de que el duelo dura un año y que cualquier proceso más largo es patológico solo añade presión. Solo vivirá un duelo quien sufra una pérdida; en el duelo "debemos sentir", es la única manera de llegar a una aceptación y resignificación.

La terapia de duelo se vuelve necesaria cuando el proceso no avanza y las sensaciones no han variado en duración ni intensidad durante cuatro o cinco meses. Los cambios indican que el proceso está vivo, mientras que su ausencia sugiere un bloqueo que debe ser atendido. La terapia puede servir para mitigar una angustia insoportable, desahogarse y vaciarse cuando no se puede hablar de emociones con la familia y el entorno. El cónyuge superviviente puede sufrir síntomas de ansiedad y depresión, que, aunque a menudo desaparecen en el primer año, persisten en un porcentaje considerable.

Infografía sobre las fases del duelo

El Duelo Complicado en Adultos Mayores y la No Expresión de Emociones

A las generaciones de nuestros abuelos se les inculcó la no expresión de las emociones como rasgo de fortaleza, así como no pedir ayuda o acudir a un psicólogo. Sin embargo, la pérdida de un ser querido a partir de los 65 años es un episodio traumático que conlleva una serie de emociones y desafíos que requieren atención y comprensión.

El duelo por la pérdida de una pareja en la tercera edad involucra diversas emociones: incredulidad, aturdimiento, ira, frustración, culpa y una profunda tristeza que puede derivar en depresión. Con el tiempo, muchas personas mayores comienzan a aceptar la realidad de la pérdida y a adaptarse a su nueva vida sin su pareja, priorizando el autocuidado como fundamental durante este proceso.

El Fenómeno de Parejas que Fallecen Casi al Mismo Tiempo

Es común que en los medios se reporten casos de parejas de ancianos que mueren con poca diferencia de tiempo, a veces el mismo día o con horas de diferencia. Este fenómeno, que podría ser multicausal, se explica en parte por la gran pérdida que significa la muerte del compañero/a, lo que puede llevar a la pérdida de las ganas de seguir adelante, aislamiento, depresiones y repercusiones a nivel emocional, mental y físico.

Un caso conmovedor es el de Virginia y Tommy Stevens, ambos de 91 años, quienes estuvieron juntos hasta el final de sus días. Se conocieron en la secundaria en Kingsport, Tennessee, y se casaron en 1954. Tommy, diagnosticado con Alzheimer, fue ingresado por neumonía, y Virginia, tras una caída, fue trasladada al mismo hospital. El personal unió sus camas para que pudieran estar juntos en sus últimos días. Tommy falleció el 8 de septiembre, seguido por Virginia nueve días después, el 17 de septiembre, un testimonio de la importancia del amor y el cuidado hasta el final.

El Rol de los Hijos en el Acompañamiento del Duelo Parental

Cuando un padre o una madre enviuda, los hijos también están experimentando y sintiendo una pérdida. Es fundamental crear una red de apoyo y contención familiar donde todos puedan sentirse acompañados en ese momento sensible y doloroso. Es importante no invalidar el dolor del padre que queda con frases como "ya vivieron todo" o "tenían sus años", ya que en el duelo es esencial sentir para llegar a la aceptación y resignificación.

Despedirse Sanamente del Ser Querido

No se debe subestimar la capacidad de sentir o entender de las personas de edad avanzada, incluso cuando se aproximan a la muerte. Es importante compartir momentos de calidad, como preparar una bebida, conversar, sostener sus manos o recordar los buenos tiempos. Despedirse sanamente no siempre es decir adiós, sino atesorar momentos que, en el proceso de duelo, recordaremos y nos permitirán resignificar el dolor. Existen factores asociados a la resiliencia en los adultos mayores, como la adaptación, el optimismo y la esperanza, que les permiten sentirse satisfechos y con ganas de seguir aprendiendo de la vida, incluso en circunstancias difíciles.

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