El envejecimiento puede provocar alteraciones fisiológicas, psicológicas y sociales influidas por factores endógenos y exógenos, que pueden ir acompañados de procesos de aumento o pérdida de peso. En este caso, la pérdida de peso en ancianos, a veces, puede indicar un problema médico subyacente y es un signo de alerta que no debe pasarse por alto. En muchos casos, no se trata solo de adelgazar, sino de perder masa muscular, fuerza y calidad de vida. La pérdida de peso en un anciano es preocupante si la persona ha perdido más del 5 % de su peso en un mes o más del 10 % en seis meses sin causa aparente.
Con el envejecimiento se producen múltiples cambios fisiológicos, emocionales y sociales que pueden afectar al apetito y al consumo de alimentos. La pérdida de peso no es inevitable, pero sí frecuente si no se interviene a tiempo.
Cambios Corporales Naturales Asociados al Envejecimiento

La forma del cuerpo cambia de manera natural con la edad. El cuerpo humano está compuesto de tejido graso, tejido magro (músculos y órganos), huesos y agua.
Pérdida de Tejido Magro y Masa Muscular (Atrofia)
Después de los 30 años de edad, las personas tienden a perder tejido magro. Los músculos, el hígado, los riñones y otros órganos pueden perder algunas de sus células. Este proceso de pérdida de masa muscular se denomina atrofia.
Al llegar a los 80 o 90 años, la mitad de la masa muscular puede haber desaparecido. Casi la tercera parte de los adultos mayores de 70 años tienen dificultades para caminar, levantarse de una silla o subir escaleras, según el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento.
Cambios en la Densidad Ósea y Estatura
Los huesos pueden perder algunos de sus minerales y se vuelven menos densos (un proceso que puede llevar a una afección llamada osteopenia en etapas tempranas y osteoporosis en etapas tardías). La pérdida de tejido reduce la cantidad de agua en su cuerpo.
La tendencia a bajar de estatura se produce en todas las razas y en ambos sexos. La pérdida de estatura está relacionada con los cambios por el envejecimiento en los huesos, los músculos y las articulaciones. A medida que las personas envejecen, varias cosas pueden provocar pérdida de la estatura:
- Los discos tipo gel entre las vértebras de la columna se secan y se aplanan, acortando los espacios entre las vértebras.
- La pérdida muscular y de fuerza central puede llevar a una postura más encorvada.
- Los pies tienden a aplanarse con la edad.
- La osteoporosis puede causar microfracturas en la columna vertebral con disminución de la altura de las vértebras.
Las personas suelen perder alrededor de media pulgada (casi 1 centímetro) cada 10 años después de los 40 años. La pérdida de estatura es aún más rápida después de los 70 años. Usted puede perder un total de 1 a 3 pulgadas (2.5 a 7.5 centímetros) de estatura a medida que envejece. Se puede ayudar a disminuir la pérdida de estatura consumiendo una dieta saludable, manteniéndose físicamente activo, al igual que previniendo y tratando la pérdida ósea.
Aumento y Redistribución de la Grasa Corporal
La cantidad de grasa corporal aumenta de manera constante después de los 30 años. Las personas mayores pueden tener casi un tercio más de grasa, comparado con la que tenían cuando eran más jóvenes. El tejido graso se acumula hacia el centro del cuerpo, incluso alrededor de los órganos internos. Sin embargo, la capa de grasa por debajo de la piel se puede volver más pequeña.
En las últimas décadas, parte de la grasa que hay debajo de la piel (grasa subcutánea) se trasladó al abdomen, donde se convirtió en grasa visceral. La grasa visceral es la que permanece en la parte más profunda del vientre y envuelve el estómago, el hígado y los intestinos. En consecuencia, los glúteos, las piernas y los brazos pueden parecer más delgados y la cara puede tener menos volumen. A partir de los 65 o 70 años, la grasa visceral no sigue aumentando e incluso disminuye, pero se convierte en grasa inter o intramiocitaria, infiltrándose entre los haces de fibras musculares. Esta grasa pegada al músculo se parece mucho más a la grasa visceral que a la subcutánea. Esto puede generar la paradoja de ancianos que no son gordos, pero funcionan metabólicamente como si lo fueran.

Cambios en el Peso Corporal Total
Los cambios en el peso total del cuerpo varían para hombres y mujeres. Los hombres suelen aumentar de peso hasta más o menos los 55 años, y luego comienzan a bajar de peso posteriormente en la vida. Esto puede estar relacionado con una disminución de la hormona sexual masculina testosterona. Las mujeres suelen aumentar de peso hasta los 65 años y luego comienzan a bajar.
La pérdida de peso en la edad adulta se produce en parte porque la grasa reemplaza el tejido muscular magro y la grasa pesa menos que el músculo.
Causas de la Pérdida de Peso en Adultos Mayores
Una de las principales razones por las que los adultos mayores sufren una pérdida de peso involuntaria y preocupante es porque tienen malos hábitos alimenticios. Además de estos, existen múltiples factores que contribuyen a la pérdida de peso.
Factores Fisiológicos y Metabólicos
- Metabolismo más lento: A partir de los 60 años, el metabolismo -la velocidad a la que el organismo quema calorías- se vuelve más lento. El organismo necesita menos calorías para sustentar la actividad cardíaca y pulmonar. Tener menos masa muscular también contribuye a que el proceso sea más lento.
- Anorexia del envejecimiento: Con la edad, el cuerpo experimenta una menor percepción del hambre, cambios hormonales y una digestión más lenta. Esto puede traducirse en una ingesta reducida, aunque no exista una causa médica de fondo.
- Cambios en el aparato gastrointestinal:
- Problemas orales y dentales: La pérdida de piezas dentales, la pérdida de hueso mandibular que dificulta la masticación, y la disminución de la producción de saliva que produce disfagia (dificultad para tragar), pueden hacer que la alimentación no sea del todo adecuada.
- Disfunción oral: El 80% de los adultos mayores que consultan por baja de peso tienen algún grado de disfunción oral.
- Estómago: Puede haber disminución del ácido clorhídrico.
- Intestino delgado: Se reduce la absorción de hidratos de carbono hasta en un tercio y la absorción de calcio.
- Mediadores de saciedad y apetito: Puede haber no solo disminución del apetito, sino una saciedad más precoz, en esto la colecistoquinina tiene un papel muy importante. Además, en la saciedad están involucradas la leptina y en cuanto al apetito, se relaciona con la dopamina y la serotonina.
Enfermedades y Condiciones Médicas
La pérdida de peso inexplicable puede ser el resultado de una infección prolongada o de una enfermedad no diagnosticada que podría empeorar si no se trata. En muchos ancianos, enfermedades como la diabetes, el cáncer, la insuficiencia cardíaca, afecciones pulmonares (que provocan hipermetabolismo), patología cardíaca (con caquexia cardíaca), demencia con rechazo alimentario, alcoholismo, depresión, falla renal e infecciones (incluida la TBC) afectan directamente al apetito y la absorción de nutrientes.
Otros problemas de salud incluyen la pérdida de la memoria y el deterioro de las capacidades del pensamiento o de la función cognitiva.
Medicamentos y Tratamientos
Ciertos medicamentos pueden ocasionar una pérdida de peso, ya sea por efectos secundarios o por interacciones farmacológicas (polifarmacia) que pueden producir anorexia.
Factores Psicosociales y Ambientales
- Inapetencia por soledad o depresión: La sensación de inapetencia puede ser consecuencia de soledad o depresión, que es un problema subyacente en algunos ancianos y con frecuencia los lleva a perder peso.
- Problemas sensoriales: La disminución del sentido del gusto, del olfato, así como la visión y audición reducidas, son elementos sensoriales muy importantes que pueden volver menos placentera la comida.
- Deterioro mental: La pérdida de la memoria y el deterioro de las capacidades del pensamiento o de la función cognitiva.
- Apatía y problemas del ambiente social: La falta de interés y el entorno social pueden influir en la ingesta.
- Limitaciones físicas: Imposibilidad o intolerancia física, por ejemplo, adultos mayores con artrosis de rodilla que deben caminar para comprar alimentos, influye en su alimentación.
- Ignorancia nutricional: Lleva muchas veces a exagerar un consejo médico (ej. dejar de consumir proteínas por colesterol elevado) sin un consejo dietético adecuado.
- Pobreza y acceso económico: La falta de acceso a alimentos o la incapacidad para prepararlos (como en el caso de las personas postradas que requieren programas como "comida sobre ruedas").
- Factores culturales y religiosos: También deben ser considerados.
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Consecuencias de la Pérdida de Peso Involuntaria
La pérdida de peso en los ancianos suele ir acompañada de pérdida de masa muscular, especialmente si no se realiza ejercicio físico ni se consume suficiente proteína. Menos músculo y menos grasa implican también menor protección ósea.
- Debilidad y pérdida del equilibrio: El hecho de tener músculos más pequeños en las piernas y articulaciones rígidas puede llevar a que el desplazamiento sea más difícil. El exceso de grasa corporal y los cambios en la forma del cuerpo pueden afectar el equilibrio. Estos cambios corporales pueden hacer que las caídas sean más probables.
- Fragilidad: A medida que envejecemos, podemos volvernos más frágiles.
- Impacto en la salud cerebral: Una nutrición deficiente repercute directamente en la salud cerebral. La falta de energía y nutrientes puede provocar fatiga, lentitud mental e incluso agravar problemas de memoria en ancianos.
- Debilitamiento del sistema inmunológico: Un sistema inmunitario debilitado es más común en la tercera edad y agrava el problema con el exceso de grasa. Esto causa una disminución de la producción de anticuerpos capaces de neutralizar los virus.
- Aumento de la inflamación sistémica: Puede deberse al aumento de la grasa corporal. Cuanta más grasa tiene una persona, más inflamación se produce. La inflamación interfiere tanto en el sistema inmunitario como en el sistema hormonal.
- Riesgo de diabetes: La grasa visceral puede envolver el corazón y los riñones e infiltrarse en el hígado, lo que aumenta el riesgo de padecer diabetes al interferir en la capacidad del organismo para absorber el azúcar de la sangre.
Estrategias para Prevenir y Tratar la Pérdida de Peso
Mejora de la Alimentación y Nutrición
Una alimentación adecuada constituye uno de los pilares fundamentales en el tratamiento de la pérdida de peso excesiva en la tercera edad. Para que esta sea completa y equilibrada, se debe diseñar un plan de alimentación rico en proteínas, vitaminas y minerales, que conforman nutrientes esenciales para la reparación de los tejidos y el fortalecimiento del sistema inmunológico.
La dieta para personas mayores debe ser equilibrada, energética y adaptada a sus necesidades. En lugar de tres comidas copiosas, es más efectivo distribuir la comida en cinco o seis tomas al día.

Recomendaciones específicas:
- Alimentos nutritivos: Incorporar en pequeñas cantidades y de forma vistosa y apetecible fuentes de proteínas como carnes magras, huevos, aves y pescados. Incluir frutas, verduras, granos enteros y la cantidad correcta de grasas sanas.
- Hidratación: Es importante recordar la conveniencia de tomar líquidos durante todo el día. Es posible que a medida que se envejece, se sienta menos sed, pero el cuerpo necesita líquidos para mantenerse sano y con buena digestión. La deshidratación en ancianos suele pasar desapercibida y afecta negativamente al apetito, la digestión y la salud general.
- Evitar saciedad precoz: Evitar el picoteo y el consumo excesivo de líquidos justo antes de las comidas principales.
- Alimentos flatulentos: Evitar su consumo si causan molestias.
Suplementos Nutricionales
En algunos casos, puede ser necesaria la administración de complementos para obtener los nutrientes necesarios presentes en los alimentos. Este tipo de productos está diseñado para proporcionar una cantidad concentrada de calorías, proteínas y otros elementos indispensables mediante una o dos dosis diarias.
- Batidos proteicos: Su finalidad es que los adultos mayores conserven su fuerza y vitalidad en la rutina cotidiana. Están indicados cuando el anciano no alcanza sus requerimientos energéticos con la dieta habitual.
- Ampollas vitamínicas: Concretamente aquellas que contengan vitamina D, ya que este nutriente es el encargado de que los huesos se mantengan fuertes. También se recomienda la ingesta de 1g de calcio al día debido a la disminución de su absorción.
Aunque se pueden usar batidos nutricionales a diario, siempre que estén indicados por un profesional. Sin embargo, para la mayoría de personas es en general mejor obtener la mayor parte de su nutrición a través de una alimentación compuesta por una variedad de alimentos.
Atención y Cuidados Especializados
La atención médica y nutricional especializada es esencial en el tratamiento de la pérdida de peso en personas mayores. Los profesionales de la salud, como médicos, enfermeras, dietistas, cuidadores profesionales y terapeutas ocupacionales, juegan un papel crucial en el manejo de esta condición.
- Chequeos regulares: Es fundamental llevar a los mayores al médico para chequeos de prevención para evitar posibles problemas de salud que puedan provocar la pérdida de peso.
- Ajuste de medicación: Es fundamental el seguimiento del paciente para que, en caso de necesidad, se ajuste la medicación que está tomando o se propongan nuevos tratamientos para ver cómo evoluciona esa pérdida de peso. Si un medicamento ocasiona pérdida de peso, posiblemente sea necesario cambiar a otro.
- Valoración nutricional periódica: Contar con una valoración nutricional periódica permite ajustar la alimentación a cada situación.
- Soporte social: Es muy importante la encuesta social para determinar todos los factores de acceso, disponibilidad de alimentos, incapacidad para prepararlos, y proporcionar medidas de soporte social (ej. "comida sobre ruedas" para personas postradas).
Estilo de Vida Saludable
Sus elecciones del estilo de vida afectan la rapidez con la cual tiene lugar el proceso de envejecimiento. Algunas cosas que usted puede hacer para reducir los cambios en el cuerpo relacionados con la edad son:
- Ejercicio regular: Hacer ejercicio con regularidad. La vida activa diaria es mejor que unas cuantas sesiones semanales en el gimnasio y estar sentado el resto del tiempo. Moverse un poco cada día favorece el metabolismo y estimula el apetito. Los ejercicios de resistencia, especialmente los que trabajan los grupos musculares más extensos del cuerpo, como los glúteos y los muslos, pueden ser de gran ayuda.
- Reducir consumo de alcohol: El consumo de alcohol, como evidencia de una depresión y por sí mismo, puede disminuir la apetencia por los alimentos.
- Evitar tabaco y drogas ilícitas.
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Importancia del Entorno y Rutinas
- Comer acompañado: El contexto en el que come una persona mayor también influye en su apetito. Comer solo puede reducir el interés por la comida. Siempre que sea posible, es recomendable compartir las comidas con familiares, cuidadores o en grupos organizados.
- Presentación de los platos: Comer con buena presentación, en compañía y en un espacio agradable mejora la experiencia.
- Rutinas: Levantar a la misma hora, vestirse y pasear un rato antes de comer ayuda a mantener el cuerpo activo y preparado para la alimentación.
- Mejorar salud bucodental: Es uno de los elementos a destacar.
- Tratar náuseas y estreñimiento: Abordar estos problemas digestivos puede mejorar el apetito.
La Paradoja de la Obesidad y la Delgadez en la Tercera Edad
Normalmente asociamos salud y delgadez, pero hay matices importantes si hablamos de ancianos. El Dr. Leocadio Rodríguez Mañas, Jefe de Servicio de Geriatría en el Hospital Universitario de Getafe, señala que "cuando se es mayor es preferible estar algo gordito", es decir, tener índices de masa corporal (IMC) entre 26 y 30, e incluso obesidad de grado 1, que estar delgado. Un metaanálisis en el JAMA muestra que en la relación entre mortalidad e IMC, el punto de menor relación se produce en torno a índices de masa corporal de 27 o 28. "Los que tienen obesidad de grado 1 viven más".
Esto se conoce como la “paradoja de la obesidad”, y su causa no se conoce con exactitud. Algunos estudios indican que las personas mayores de 60 y 70 años con un IMC más alto presentaron incluso un menor riesgo de demencia que las que tenían un peso normal o inferior al normal. Sin embargo, dado que la pérdida de peso es una característica común de la demencia, estar más delgado puede ser simplemente una indicación del comienzo de la enfermedad.
En la persona mayor, el incremento de peso no se debe solamente al aumento de grasa, sino también al aumento de masa muscular. Los ancianos pueden incluso padecer obesidad sarcopénica, en la que coincide el aumento de grasa con la disminución de masa muscular. Estos pacientes están en un alto riesgo de deterioro funcional si se les aplica un tratamiento basado en dietas hipocalóricas, ya que, si no se mueven, con la dieta hipocalórica van a perder más masa muscular que grasa. Por eso, las dietas hipocalóricas están contraindicadas para los ancianos.
No se trata solo de que la balanza se incline hacia el otro lado con el paso de los años. También se producen otros cambios en el físico, como volverse más frágil debido a la gran pérdida de masa muscular si no se realiza ejercicio con pesas después de los 50 o 60 años.
Trastornos Alimentarios e Imagen Corporal en Adultos Mayores
Los trastornos alimentarios siguen siendo un problema para los adultos mayores. El consumo compulsivo de alimentos constituyó un problema para hasta el 26% de las mujeres de 60 a 83 años en un estudio reciente. Durante mucho tiempo, no se pensaba que las mujeres mayores tuvieran trastornos alimentarios. Aunque hay pocas investigaciones sobre la imagen corporal en los hombres de más de 70 años, la mayoría de los participantes en un estudio mostraron agradecimiento por la capacidad de su cuerpo.
El descontento con el propio cuerpo puede afectar la salud mental a cualquier edad. Sumado al estigma del peso, el descontento corporal se vincula a un mayor riesgo de depresión. La imagen corporal negativa también se vincula a una alimentación menos saludable y a una menor actividad física. Al margen del aspecto o de lo que se piense de él, es buena idea hablar del peso con un proveedor de atención médica, ya que la mentalidad sobre las dietas está dirigida a la gente joven.