El envejecimiento trae consigo una serie de desafíos de salud que pueden afectar significativamente la calidad de vida de las personas mayores. En las residencias, es crucial contar con estrategias efectivas para gestionar estas enfermedades y proporcionar el mejor cuidado posible. Si eres un profesional del cuidado y quieres conocer cómo gestionar las enfermedades comunes en personas mayores en la residencia, te lo contamos en este artículo.

Enfermedades Neurodegenerativas
Estas enfermedades afectan progresivamente al sistema nervioso, alterando funciones cognitivas y motoras.
Alzheimer y otras demencias
El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta principalmente a personas mayores. Se caracteriza por la pérdida gradual de la memoria, el pensamiento y las habilidades cognitivas. La incidencia de las enfermedades neurodegenerativas en adultos mayores es tan elevada que 1 de cada 4 personas en el mundo sufrirá algún trastorno mental a lo largo de su vida. El Alzheimer es un tipo de demencia que causa problemas con la memoria, el pensamiento y el comportamiento. El Alzheimer altera la capacidad comunicativa de la persona que la padece, cosa que puede llevar a un mayor estrés emocional. A medida que la enfermedad progresa, este problema se hace cada vez más frecuente y con términos más comunes. Esto dificulta la interacción y el trato con la persona con Alzheimer, cuya expresión verbal será cada vez más confusa. Es por ello que debemos ayudar a una persona con Alzheimer a expresarse evitando formular preguntas demasiado abiertas. La enfermedad de Alzheimer es un trastorno cerebral progresivo que destruye poco a poco la capacidad de memorizar, pensar y realizar actividades básicas para la vida. Es el tipo de demencia más conocido en todo el mundo, pero hay que destacar que existen más (como la demencia frontotemporal, la demencia vascular, la demencia mixta y más). 1 de cada 9 personas mayores de 65 años tiene enfermedad de Alzheimer.
La gestión del Alzheimer en una residencia incluye:
- Estimulación cognitiva: Actividades como juegos de memoria y ejercicios mentales pueden ayudar a mantener las funciones cognitivas.
- Entorno seguro: Adaptar el entorno para prevenir accidentes, como eliminar obstáculos y asegurar que las áreas estén bien iluminadas.
- Apoyo emocional: Proporcionar apoyo emocional y social a los residentes y sus familias.

Parkinson
El Parkinson es otra enfermedad neurodegenerativa que afecta el movimiento, causando temblores, rigidez y dificultad para caminar. Es una enfermedad crónica y lentamente progresiva. Hoy en día, aún se desconocen las causas de esta enfermedad, pero se contempla como el producto de múltiples factores que actúan a la vez. Si aún se desconocen sus causas, tampoco se conoce la cura, pero disponemos de medicamentos que ayudan a controlar los síntomas. El Parkinson es otra de esas enfermedades que más sufren las personas mayores. En parte porque afecta directamente al sistema neurológico. Es una pérdida de neuronas progresivas.
La gestión del Parkinson en una residencia incluye:
- Fisioterapia: Ejercicios regulares para mejorar la movilidad y la fuerza muscular.
- Medicación: Administración de medicamentos para controlar los síntomas.
- Asistencia en actividades diarias: Ayuda con tareas cotidianas como vestirse y comer.
Enfermedades Cardiovasculares
Estas patologías afectan al corazón y a los vasos sanguíneos, siendo una causa principal de mortalidad en la población mayor.
Hipertensión
La hipertensión es una condición común en personas mayores que puede llevar a complicaciones graves como ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. La hipertensión se define a nivel médico como una presión sistólica superior o igual a 130 o una presión diastólica superior o igual a 80. La prevalencia de esta condición aumenta claramente con la edad: la probabilidad de desarrollarla es de un 22,4 % entre los 18 y 39 años, mientras que en la población mayor de 60 años está presente hasta en un 75 %. De todas formas, para la mayoría de los adultos no existe una causa identificable de la hipertensión. El corazón es vida y, con los años, las personas mayores de 65 años son mucho más propensas que las personas más jóvenes a sufrir un ataque cardíaco o un derrame cerebral. El envejecimiento puede causar cambios en el corazón y en los vasos sanguíneos.
La gestión de la hipertensión en una residencia incluye:
- Monitoreo regular: Controlar la presión arterial regularmente.
- Dieta saludable: Proporcionar una dieta baja en sodio y rica en frutas y verduras.
- Ejercicio: Fomentar la actividad física regular.
Enfermedad Coronaria
La enfermedad coronaria implica el estrechamiento de las arterias coronarias, lo que puede causar dolor en el pecho y ataques cardíacos. Se considera la principal causa de muerte en personas mayores de 65 años. El tabaquismo, sedentarismo, obesidad, colesterol, hipertensión o diabetes son algunos de los factores de riesgo que pueden provocar un infarto.
La gestión de esta enfermedad incluye:
- Medicación: Administración de medicamentos para mejorar el flujo sanguíneo.
- Rehabilitación cardíaca: Programas de ejercicio supervisado y educación sobre el estilo de vida.
- Control de factores de riesgo: Manejo de factores de riesgo como el colesterol alto y la diabetes.
Enfermedades Osteoarticulares
Estas patologías afectan a las articulaciones y huesos, provocando dolor, rigidez y fragilidad.
Artritis y Artrosis
La artritis y la artrosis son enfermedades que afectan las articulaciones, causando dolor y rigidez. La artritis designa a la inflamación de las articulaciones y engloba a más de 100 entidades clínicas diferentes. Entre las más conocidas, destacan la artritis reumatoide, la artritis juvenil, la artrosis, la gota o el lupus eritematoso sistémico. Entre los síntomas generales de la artritis, destacan el dolor articular, la inflamación de las articulaciones, la limitación del movimiento, el enrojecimiento de la zona y más. La artrosis aparece por la degeneración del cartílago articular generado por la edad, lo cual genera dolor cuando nos movemos y otras dificultades motoras. Casi todos las personas mayores sufren artrosis en alguna de sus articulaciones. La artritis es una inflamación que afecta a la membrana sinovial. El líquido sinovial se esparce por la articulación en lugar de ser reabsorbido creando una erosión del hueso y del cartílago. Tanto en la artritis como en la artrosis, el reposo de la articulación es clave. En el caso de la artritis si hay infección se deberá recurrir a los antibióticos. Por otro lado, la artrosis no tiene cura, así que los tratamientos buscan reducir el dolor y mejorar la movilidad y la función de la articulación. Estas dos patologías provocan dolor, afectan a una o varias articulaciones y son más frecuentes en mujeres.
La gestión de estas enfermedades en una residencia incluye:
- Terapia física: Ejercicios para mejorar la movilidad y reducir el dolor.
- Medicación: Uso de analgésicos y antiinflamatorios.
- Adaptaciones en el hogar: Instalación de ayudas como barras de apoyo y sillas elevadas.
Osteoporosis
La osteoporosis es una enfermedad que debilita los huesos, haciéndolos más propensos a fracturas. Es una enfermedad del sistema esquelético en la que se produce una disminución de la masa ósea. Esto hace que los huesos se tornen débiles y quebradizos, favoreciendo roturas y otras lesiones graves en situaciones aparentemente normales (como una caída leve o un golpe). Esta enfermedad se hace mucho más común con el paso del tiempo, sobre todo en el sexo biológico femenino. Tras la menopausia, los desbalances hormonales hacen que la velocidad de pérdida de masa ósea sea mucho más rápida que la tasa de reparación de estos tejidos. 1 de cada 3 mujeres mayores de 50 años tiene osteoporosis. El objetivo principal del tratamiento de la osteoporosis es la reducción del número de fracturas y que los huesos aguanten las diferentes cargas del día a día.
La gestión de la osteoporosis incluye:
- Suplementos de calcio y vitamina D: Para fortalecer los huesos.
- Ejercicio de bajo impacto: Actividades como caminar y ejercicios de resistencia.
- Prevención de caídas: Adaptar el entorno para reducir el riesgo de caídas.
Enfermedades Respiratorias
Estas patologías afectan al sistema pulmonar, dificultando la respiración y aumentando el riesgo de infecciones.
Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)
La EPOC es una enfermedad respiratoria crónica que causa dificultad para respirar. La EPOC es una patología inflamatoria pulmonar crónica que causa la obstrucción del flujo de aire a los pulmones. El enfisema y la bronquitis crónica son las dos condiciones que más se asocian a la aparición de la EPOC.
La gestión de la EPOC en una residencia incluye:
- Terapia de oxígeno: Uso de oxígeno suplementario para mejorar la respiración.
- Rehabilitación pulmonar: Programas de ejercicio y educación para mejorar la capacidad pulmonar.
- Evitar irritantes: Mantener el entorno libre de humo y otros irritantes.
Neumonía
La neumonía es una infección pulmonar que puede ser grave en personas mayores. La neumonía es la tercera causa de muerte en países desarrollados y más de la mitad de los casos requiere de hospitalización, aumentando además la posibilidad de sufrir alguna enfermedad cardiovascular e incrementándose su virulencia en caso de recaída. La prevención de la gripe es esencial en las personas mayores para poder prevenir otras patologías respiratorias. Evitar la aparición de la neumonía en ancianos es muy importante, ya que es la tercera causa de mortalidad en personas adultas que viven en países desarrollados como España. Más del 40% de los mayores de 65 años que padecen esta patología respiratoria son hospitalizados y pueden tener complicaciones graves.
La gestión de la neumonía incluye:
- Vacunación: Promover la vacunación contra la gripe y el neumococo.
- Tratamiento antibiótico: Administración de antibióticos según sea necesario.
- Higiene: Mantener altos estándares de higiene para prevenir infecciones.

Enfermedades Metabólicas
Estas condiciones alteran el metabolismo del cuerpo, afectando la regulación de diversas funciones.
Diabetes
La diabetes es una enfermedad metabólica que afecta la capacidad del cuerpo para regular el azúcar en sangre. Es una de las enfermedades más comunes en las personas mayores. Una persona diabética presenta un alto contenido de glucosa en sangre. El estrés, los malos hábitos, una dieta poco equilibrada o el sedentarismo son algunos de los motivos principales por los que muchos mayores de 65 años la padecen. Las personas diabéticas pueden hacer una vida normal si siguen adecuadamente el tratamiento indicado por el médico. El exceso de glucosa en sangre por falta de insulina o mala funcionalidad de la misma es muy común en la población general, pero mucho más si prestamos atención a los segmentos más envejecidos. Además, las personas mayores diabéticas están en un mayor riesgo de desarrollar complicaciones para la salud, como hipoglucemia, fallos renales y problemas del corazón.
La gestión de la diabetes en una residencia incluye:
- Monitoreo de glucosa: Controlar regularmente los niveles de azúcar en sangre.
- Dieta balanceada: Proporcionar una dieta adecuada para controlar la glucosa.
- Educación: Enseñar a los residentes sobre la gestión de su condición.
Hipotiroidismo
El hipotiroidismo es una condición en la que la glándula tiroides no produce suficientes hormonas. El hipotiroidismo se gestiona mediante medicación para reemplazar las hormonas tiroideas faltantes y monitoreo regular de los niveles hormonales.
La gestión del hipotiroidismo incluye:
- Medicación: Administración de hormonas tiroideas.
- Monitoreo regular: Controlar los niveles de hormonas tiroideas.
- Dieta saludable: Proporcionar una dieta rica en nutrientes.
Enfermedades Mentales
Estas patologías afectan el estado de ánimo, el pensamiento y el comportamiento, impactando la calidad de vida.
Depresión
La depresión es una enfermedad mental común en personas mayores que puede afectar su calidad de vida. La depresión es un trastorno del ánimo en el cual los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante semanas o por más tiempo. La depresión en los adultos mayores es un problema generalizado, pero no es una parte normal del envejecimiento. Los cambios en la vida pueden incrementar el riesgo de depresión o llevar a que la depresión existente empeore. Según estudios, hasta el 22 % de la población envejecida podría padecer depresión. Las condiciones médicas crónicas e incapacitantes, el aislamiento social, la muerte de seres queridos y amigos, el estrés asociado al paso del tiempo y la falta de actividad son solo algunos de los factores que implican la alta incidencia de este trastorno en la población geriátrica.
La gestión de la depresión en una residencia incluye:
- Terapia psicológica: Sesiones de terapia con profesionales de la salud mental.
- Medicación: Uso de antidepresivos según sea necesario.
- Actividades recreativas: Fomentar la participación en actividades sociales y recreativas.
Ansiedad
La ansiedad es otra condición mental que puede afectar a las personas mayores. La gestión de la ansiedad incluye el uso de técnicas terapéuticas, medicación y la creación de un ambiente tranquilo y seguro.
La gestión de la ansiedad incluye:
- Terapia cognitivo-conductual: Técnicas para manejar la ansiedad.
- Medicación: Uso de ansiolíticos según sea necesario.
- Ambiente tranquilo: Crear un entorno calmado y seguro.

Estrategias Generales de Gestión en Residencias
Un enfoque integral es fundamental para el cuidado de los adultos mayores en entornos residenciales.
Protocolos de Atención
Implementar protocolos de atención específicos para cada enfermedad es crucial para garantizar una gestión adecuada. Estos protocolos deben incluir:
- Evaluaciones regulares: Realizar evaluaciones de salud periódicas.
- Planes de cuidado personalizados: Desarrollar planes de cuidado individualizados para cada residente.
- Capacitación del personal: Asegurar que el personal esté bien capacitado en la gestión de enfermedades comunes.
Higiene y Prevención de Infecciones
Mantener altos estándares de higiene es esencial para prevenir infecciones en residencias. Esto incluye:
- Limpieza regular: Desinfectar regularmente las áreas comunes y las habitaciones.
- Lavado de manos: Promover el lavado de manos frecuente entre el personal y los residentes.
- Uso de equipos de protección personal: Utilizar guantes, mascarillas y otros equipos de protección cuando sea necesario.
Actividades y Ejercicio
Fomentar la participación en actividades y ejercicio regular puede mejorar la salud física y mental de los residentes. Esto incluye:
- Programas de ejercicio: Ofrecer clases de ejercicio adaptadas a las capacidades de los residentes.
- Actividades recreativas: Organizar actividades sociales y recreativas para mantener a los residentes activos y comprometidos.

Nutrición y Dieta
Proporcionar una dieta equilibrada y nutritiva es fundamental para la salud de las personas mayores. Esto incluye:
- Dietas personalizadas: Adaptar las dietas a las necesidades específicas de cada residente.
- Suplementos nutricionales: Proporcionar suplementos cuando sea necesario para asegurar una nutrición adecuada.
- Hidratación: Asegurar que los residentes se mantengan bien hidratados.
Gestionar las enfermedades comunes en personas mayores en una residencia requiere un enfoque integral que combine atención médica, apoyo emocional y un entorno seguro. Al implementar estrategias efectivas y personalizadas, es posible mejorar significativamente la calidad de vida de los residentes y proporcionarles el cuidado que merecen. La salud en la edad adulta se debe cuidar con mucha atención. Con el paso de los años, las personas mayores se vuelven más vulnerables y experimentan cambios en su metabolismo. La piel pierde elasticidad, los huesos se vuelven más frágiles y el funcionamiento cognitivo puede verse afectado. Las personas mayores son un grupo de riesgo ante la aparición de ciertas enfermedades geriátricas crónicas relacionadas con la edad. Por ello, cuando trabajamos en el sector del cuidado a mayores o nos ocupamos de cuidar de algún ser querido de la tercera edad debemos conocer todo lo que haga referencia a las necesidades y enfermedades asociadas a las personas mayores y a sus cuidadores. La sociedad ha evolucionado de una manera increíble. Los avances de la ciencia, la tecnología y de la medicina han logrado cosas milagrosas. La esperanza de vida ha aumentado y la mortalidad se ha reducido. Sin embargo, el grupo más frágil ante las patologías y que requiere de más cuidados son las personas mayores. La edad suele desgastar de manera natural algunas de nuestras funciones sensitivas. El oído puede desarrollar algún grado de sordera (y cuando la pérdida auditiva es completa, se le denomina cofosis). La sordera en personas mayores puede conllevar al aislamiento social, ya que causa problemas de comunicación y comprensión. La soledad se ha convertido en un problema de salud grave para las personas mayores. Las situaciones de soledad en personas de la tercera edad pueden conllevar al aislamiento social y provocar tristeza o miedo. Vivir solo durante la vejez puede convertirse en un gran desafío para afrontar el día a día. Las familias deben ayudar a las personas mayores a no sentirse solos y hacerles ver que juegan un papel importante en el hogar y en la sociedad. Estar a cargo de tus obligaciones, de los niños y de los mayores puede ser una tarea agobiante y muy difícil, física y mentalmente. Para los miembros de esta generación es muy importante contar con el apoyo de una tercera persona y distribuirse el tiempo. El cuidador o cuidadora quemado es aquel que, poco a poco, se va sintiendo absorbido por la vida de la persona dependiente, apartando su vida personal.
Las patologías crónicas como la hipertensión arterial, diabetes, dislipemias y obesidad presentan una tendencia ascendente. Se calcula que las enfermedades crónicas consumen el 80% de todas las consultas de Atención Primaria. Otro dato a tener en consideración es la ingesta de fármacos. El 88,9% de los mayores de 65 años consume algún medicamento, llegando al 93,4% cuando se consideran a los mayores de 75 años. El 94% de las personas que padecen enfermedades crónicas están polimedicadas.
A medida que envejecemos nuestro cuerpo experimenta una serie de cambios y nuestra salud puede verse debilitada o deteriorada. Y aunque los avances de la ciencia y la medicina han aumentado no solo la esperanza de vida sino también la calidad de esta, a partir de los 65 años es frecuente que aparezcan ciertas enfermedades o patologías asociadas, en su mayoría, a la edad. A partir de los 65 años los huesos se vuelven más frágiles, las capacidades cognitivas se ven mermadas y hay más probabilidades de desarrollar ciertas patologías.
Las enfermedades mentales son condiciones graves que influyen en nuestro humor, pensamiento, sentimientos y actuaciones del día a día. Las diferentes patologías mentales atacan a nuestro cerebro. Para poder cuidar de alguien con una enfermedad mental es muy importante entenderlo.
La edad suele desgastar de manera natural algunas de nuestras funciones sensitivas. El oído puede desarrollar algún grado de sordera (y cuando la pérdida auditiva es completa, se le denomina cofosis). La sordera en personas mayores puede conllevar al aislamiento social, ya que causa problemas de comunicación y comprensión.
A medida que crecemos debemos ser conscientes de que nuestro ritmo debe cambiar. Para sumar años de la mejor forma posible debemos tener claro diferentes puntos como puede ser la alimentación, el ejercicio, la vida familiar y, sobre todo, no olvidarse de la asesoría de los expertos. Alimentación: una buena alimentación es la base para tener una buena salud. Ejercicios: la práctica de deporte en la vejez es fundamental para asegurar su bienestar y su buena salud. Vida familiar: las relaciones sociales dan mucha vida a las personas mayores ya que cada vez más se ven más solos y sin nadie cerca. Asesoría de expertos: un diagnóstico temprano pasa de ser una recomendación a algo vital y esta es la clave.