La noche del martes se viralizó un perturbador audio que dejaba entrever un caso de violencia ocurrido en una residencia del Servicio Nacional de Menores (Sename). Según la información oficial entregada por el organismo, el pasado lunes, en una residencia ubicada en Providencia, unos jóvenes se habrían subido al techo.
Asimismo, según consigna La Tercera, uno de estos jóvenes le habría quitado la radio a un oficial, lo que llevó a este último a usar fuerza desmedida. Así, ocurrió el momento donde el joven pide ayuda y se queja del dolor debido al agarrón.

Reacciones y Críticas de la Defensora de la Niñez
En un nuevo capítulo del programa "Un País Generoso", se discutió esta reciente denuncia de violencia en un centro Sename. Para abordar el caso y otros incidentes reportados previamente, la Defensora de la Niñez, Patricia Muñoz, conversó con Rock & Pop.
Muñoz señaló que las críticas al Sename se centran en el uso "incorrecto" de los protocolos. Además, criticó que desde el Sename se intente justificar estos casos de violencia argumentando que son "niños complejos" y que estas situaciones "se pueden producir". Sin embargo, sus críticas no se dirigieron únicamente al Sename, sino también al Gobierno detrás de estas instituciones.
La Defensora de la Niñez destacó que existe una dañina dinámica en torno a lo que ocurre con estos casos de violencia dentro del Sename. "Nadie ha estado a la altura", aseguró, señalando que la responsabilidad recae también en los organismos que respaldan al Sename.
Un Llamado a la Dignificación
Junto con sus críticas, la Defensora de la Niñez hizo un llamado a dejar de referirse a estos niños y adolescentes como "del Sename". Según su visión, se debe decir simplemente "niños que están en residencias". Con esta medida, se busca dignificar a estos menores, ya que "son tan importantes como los niños de cualquier persona", añadió. Finalmente, también instó a la ciudadanía a no protestar en la residencia del Sename donde ocurrió el incidente.
Testimonios y Fallas Sistemáticas
La columna “NI UN NIÑO (A) MENOS” publicada por CIPER resalta la ceguera social frente a los derechos vulnerados de los niños institucionalizados. Desde la experiencia de haber vivido 16 años (desde los 3 años y medio hasta los 19 años) en este sistema, se comprende lo que significa haber sido privado de la paz de un hogar en familia, del derecho a la salud y de crecer sin referentes parentales; en definitiva, de haber sido privado de la infancia.
Un testimonio relata la huida de un hogar a los 8 años, conociendo "el frío de la noche" y "la cara de una sociedad que permanece indiferente a la infancia vulnerada", situación que, según el autor, "se mantiene así hasta nuestros días". Tras ser devuelto al hogar, un número se convirtió en su compañero. Esta experiencia marcó una juventud y el inicio de la vida adulta bajo un sistema que considera al niño como un objeto más que un sujeto, a pesar de que Chile ha ratificado la Convención de los Derechos del Niño.
A diario, los jóvenes deben lidiar con un sistema que "inhabilita y encapsula las esperanzas y sueños" de quienes han sido privados de vivir una infancia plena. La pregunta recurrente es "¿A quién le importábamos?" frente a tantas irregularidades e injusticias, cuestionando el papel del Estado a través del Sename, la Iglesia Católica y otros actores que, en muchos casos, no rinden cuentas de su gestión ni desempeño.
El "Informe Jeldres" y su Impacto
A los 19 años, el camino de ayuda a los niños olvidados, vulnerados e institucionalizados se concretó con la creación de la Fundación de Egresados de Casas de Menores (ECAM). Recién en 2012, después de años de silencio, el “Informe Jeldres” detalló a nivel nacional las graves fallas del sistema de protección de menores.
Lo revelado en este informe sorprendió a muchos, ya que por primera vez se evidenció la vulnerabilidad de la infancia en el país. El “Informe Jeldres” se convirtió así en un "duro golpe a la cátedra oficial institucional", mostrando que Chile no actuó política ni moralmente con responsabilidad hacia sus niños, niñas y adolescentes más vulnerados.
Se recuerda el egreso masivo de niños de los centros de protección en los años 90, cuando la población por hogar fluctuaba entre 100 y 200 niños. Sin embargo, "lo peor de aquello es que el Chile de hoy, para muchos de los niños y niñas que viven al interior del sistema, no es mejor que el del ayer". Un ejemplo de esto es cómo la delincuencia juvenil de entonces se transformó, año a año, en delincuencia infantil.
Responsabilidad Social y Estatal
Si la situación de vulnerabilidad de estos niños y niñas se ha mantenido en el tiempo, es porque "como sociedad hemos también fallado a nuestros niños al negarnos a ver su realidad". Todos son culpables. En primer lugar, el Estado, al alimentar un sistema que prometió protección y terminó por vulnerar aún más a los niños más desprotegidos, reduciendo sus oportunidades a su máxima expresión.
Este sistema ha permitido errores, como el que comete el gobierno actual al encapsular las violaciones a los derechos de los niños al período 2005-2016. Surge la pregunta: "¿Por qué no se consideran todos los datos y cifras desde la creación del Sename en 1979?"
Se valora la labor de la jueza de Familia Mónica Jeldres, quien "tuvo el coraje de marcar la diferencia entre sus pares al cumplir su rol a cabalidad desde la humanidad y profesionalismo", haciendo valer los derechos de los niños, tal como Chile se comprometió al firmar la Convención de los Derechos del Niño en 1990.