Uniones Tempranas, Coerción y Explotación Sexual en Adolescentes

La Vulnerabilidad de la Adolescencia y el Inicio de Relaciones Sexuales

La adolescencia es un período evolutivo crucial que implica el desarrollo físico y el aprendizaje de aspectos psicosociales que preparan a las jóvenes para la independencia y las responsabilidades de la vida adulta. Según la Organización Mundial de la Salud, este período abarca desde los 10 hasta los 19 años, dividiéndose en adolescencia temprana (10-14 años) y tardía (15-19 años). Durante esta etapa, se abre la puerta a la búsqueda y consecución paulatina de la madurez emocional y social, donde se asumen responsabilidades y conductas que llevarán a la participación en el mundo adulto.

Los comportamientos sexuales siempre han sido marcados por la cultura. En la sociedad actual, viejos mandatos como el matrimonio o los tabúes impuestos hacia el sexo se han ido desdibujando. Entre los eventos que marcan la vida de las adolescentes, el inicio de las relaciones sexuales (IRS) y el primer embarazo tienen especial significación.

Las circunstancias en las que las adolescentes deciden el inicio de sus relaciones sexuales despiertan especial interés profesional, dada la potencial vulnerabilidad característica de esta etapa evolutiva, la cual se ve acrecentada tras la toma de esta decisión. Un estudio realizado en Argentina con adolescentes de 12 a 14 años, 11 meses y 29 días que acuden a consultorios de ginecología infantojuvenil, buscó describir sus características sociodemográficas, investigar las circunstancias del IRS y la prevalencia de violencia o coerción en este proceso.

Los resultados de este estudio revelaron que la mediana de edad de IRS fue de 13 años. El universo de estudio se dividió en dos grupos:

  • El Grupo 1, que comprende el 52.9% de las adolescentes, inició sus relaciones a la edad "elegida" por ellas (13.2 años). La edad promedio de sus parejas fue de 16 años, con una diferencia de edad de 2.7 años.
  • El Grupo 2, que representa el 47.1%, inició sus relaciones sexuales a una edad promedio "no elegida" de 13.2 años, pero hubieran "preferido" iniciarlas a una edad promedio de 16.8 años. El promedio de edad de la pareja fue de 17.5 años, con una diferencia de edad de 4.3 años.
El 69.07% de las adolescentes se inició con su novio o con la persona con la que salían en ese momento, y el 11.18% con un amigo. Un 10.52% inició con un desconocido, el 5.26% con un familiar, y un 3.94% con otra "persona".

La presión ejercida por la pareja para el IRS fue significativamente mayor en el Grupo 2 (27.0%) que en el Grupo 1 (0.0%). Los datos mostraron que el 38% de las jóvenes del Grupo 1 "aceptaron, pero no querían", "no aceptaron, pero sucedió" y "aceptaron, pero no tuvieron tiempo de pensarlo". En el Grupo 2, este porcentaje ascendió al 66.4%.

Las conclusiones del estudio destacan que cuanto más joven es la adolescente, mayor es la probabilidad de iniciación sexual forzada. La decisión de iniciar relaciones sexuales no siempre es una decisión consciente, ni una en la que se evalúen los riesgos y sus consecuencias. La diferencia significativa de la edad de la pareja indica que, aunque haya sido una situación contra su voluntad, fue "aceptada" por no haber podido oponerse. La vivencia de la adolescente al momento del IRS señaló que el 52.2% se sintieron bien en ese momento, pero en varios casos mencionaron "no le gustaba como la trataba" o sintieron "rechazo a la pareja".

La percepción de daño sufrido fue variada. El OR de reconocer "ser presionada" fue 6.188 veces mayor entre quienes tuvieron su IRS en una edad "no elegida". Al analizar las respuestas de las adolescentes, se identificó que el 20% fueron violadas y el 60% fueron abusadas sexualmente. Múltiples respuestas como "acepté, pero no quería; no acepté, pero sucedió; acepté, pero no tuve tiempo de pensarlo; no me sentí presionada" pusieron en evidencia la coerción/violación y la percepción de daño físico, emocional o ambos.

La falta de conductas preventivas en el momento de la relación sexual se puso de manifiesto con los embarazos ocurridos y la interrupción voluntaria en algunos casos. El 67.5% refirió haber utilizado un método anticonceptivo para evitar un embarazo o ITS, pero en el Grupo 2, el 41.4% no había utilizado ningún método anticonceptivo ni preservativo. Solo el 1.4% de quienes dijeron haberse cuidado se contagiaron alguna ITS, versus el 5.7% entre quienes dijeron no haberse cuidado, diferencias que fueron estadísticamente significativas.

Esquema de las dinámicas de coerción y toma de decisiones en el inicio sexual adolescente

Casos de Explotación y Uniones Forzadas: Un Ejemplo en Chiapas, México

La realidad de la explotación y las uniones forzadas de menores se manifiesta de forma cruda en diversas regiones. Margarita Rodríguez, de BBC Mundo, relató en marzo de 2018 un caso escalofriante ocurrido en Chiapas, México. La historia de Elsa Simón, fundadora y directora de la asociación civil "Por la Superación de la Mujer", destaca la lucha contra la violencia familiar y la explotación en esta región.

Los vecinos de una zona apartada de Chiapas contactaron a Elsa, contándole sobre una niña en una tiendita. Elsa se acercó sutilmente a la niña, una pequeña de cabello negro y ondulado, morenita con ojos grandes y oscuros, en cuya mirada "había mucha tristeza". La niña, de 10 años, vivía con el dueño del local, un hombre mayor. Después de dos meses de averiguaciones y recopilación de información, en colaboración con un fiscal de la zona, la verdad fue revelada: "Una mujer le entregó su hija de 10 años al hombre de 60 años". Este hombre era el dueño de la tienda y le había dado a la madre 30.000 pesos (unos US$1.600) por la niña. La madre se la había llevado y la había dejado allí.

Foto de una comunidad rural en Chiapas, México

La niña no entendía lo que estaba pasando. Lo único que decía era que no le gustaba que el señor la llevara a dormir a su cama y que quería estar con su mamá. En 2007, tras la investigación de las autoridades, el fiscal y su equipo rescataron a la niña, quien ya tenía 11 años. Estaba "espantada" por ver a funcionarios armados. Este operativo permitió que el caso fuera abordado como trata de personas, y tanto la madre como el hombre fueron procesados judicialmente.

La niña fue llevada a uno de los refugios para menores de edad y mujeres que la organización de Elsa dirige en Chiapas. Al cumplir la mayoría de edad, salió del refugio y comenzó una nueva vida en otra parte del país con el apoyo de otra institución.

Elsa Simón, de 63 años y originaria de Chiapas, ha atendido seis casos similares en 21 años, en los que madres solas han recibido dinero de hombres mayores por sus hijas menores de edad para que se vayan a vivir con ellos. También ha observado otro tipo de situaciones, lamentando que Chiapas sea reconocido por los matrimonios forzados o arreglados que algunos padres han promovido, a menudo sin una ceremonia civil o religiosa.

Retrato de Elsa Simón, fundadora de la asociación civil Por la Superación de la Mujer

El Matrimonio Infantil y las Uniones Tempranas en América Latina

Una Realidad Preocupante en México

El término 'matrimonio infantil' se refiere a cualquier unión -formal o informal- que incluye a una niña o un niño menor de 18 años. En México, la directora de la organización social Melel Xojobal, Jennifer Haza, que ha luchado por los derechos de la infancia en Chiapas durante 20 años, señala que, aunque no hay datos "duros" sobre uniones forzadas, sí hay registros de que el 23% de las adolescentes, entre 12 y 19 años, están unidas, y el 15% de ellas ya ha sido madre.

Haza ha conocido casos de menores de edad que son entregadas a hombres adultos para establecer una relación conyugal, aunque carece de documentación para estimar su número exacto. Mencionó el caso de una chica de 16 o 17 años que fue entregada en matrimonio a un hombre de treinta y tantos años. Estas situaciones, que también se dan en Oaxaca, tienen que ver con una cultura patriarcal, en la que las mujeres son "objetos", pasando de la sociedad del padre a la del esposo. Es fundamental, sin embargo, evitar generalizar y estigmatizar los usos y costumbres de las comunidades indígenas como contrarios a los derechos humanos.

Infografía sobre el impacto de la cultura patriarcal en las uniones tempranas

ONU Mujeres México calcula que en el país hay 8 millones de mujeres (entre 15 y 54 años) que se unieron conyugalmente antes de los 18 años, y en un alto porcentaje de esos matrimonios, el hombre es "considerablemente" mayor. Un informe de UNICEF de 2017 indicó que del total de niñas y niños de 15 a 17 años que se casaron en 2015, el 81.5% eran niñas. México ocupa el octavo lugar en el ranking mundial de niñas casadas antes de los 18 años.

Belén Sanz, representante de ONU Mujeres en México, ha observado que existe la práctica de pensar que las niñas tienen menos derechos y que otorgarlas a otra familia o a un hombre "va a beneficiar a la familia (de la niña) y a la niña misma". Las jóvenes hablantes de lenguas indígenas presentan proporciones muy elevadas de matrimonio infantil, llegando a porcentajes superiores al 40% en estados con comunidades indígenas como Chiapas, Guerrero y Veracruz. No obstante, las uniones tempranas no son un problema exclusivo de grupos indígenas; es una práctica muy frecuente en México y una clara manifestación de la discriminación de género, afectando a al menos una de cada cinco mujeres en el país.

Perspectiva Regional: Un Problema en Crecimiento

Shelly Abdool, asesora regional de UNICEF, advierte que si bien a nivel mundial la prevalencia de matrimonio infantil y uniones tempranas ha estado disminuyendo lentamente, América Latina y el Caribe es la única región del mundo donde el matrimonio infantil no está en declive, sin observarse ningún cambio significativo en los últimos 30 años. La proporción del matrimonio infantil en la región es del 23%, y probablemente sea mucho mayor si se contabilizan mejor las uniones de hecho informales.

Abdool señala que, aunque existen casos de niñas adolescentes que se casan con parejas de su misma edad, estos son menores en comparación con casos donde hay una disparidad grande de edades. Entre 2008 y 2014, países como República Dominicana mostraron tasas de prevalencia muy altas, con más de un tercio de las jóvenes entre 18 y 22 años casándose o entrando en uniones informales antes de cumplir los 18, y una de cada cinco habiendo dado a luz antes de esa edad.

El MATRIMONIO INFANTIL FORZADO en EE. UU. sigue destruyendo vidas | Reportaje - AT

Causas Profundas: Pobreza y Cultura Patriarcal

La pobreza es un factor determinante. Roxana Mucú (23 años) y Vilma Chón (27 años), ambas q'eqchis mayas de Guatemala, relatan cómo muchas familias facilitan que sus hijas se casen o se unan debido a necesidades económicas. Concluyen que es mejor que sus hijas se casen, llegando incluso a obligarlas, por la cantidad de hijos que tienen y la imposibilidad de alimentarlos o educarlos. Han conocido casos de niñas de 11 años en uniones tempranas e incluso embarazadas.

A menudo, los hombres les ofrecen a la familia de la niña o adolescente parte de su terreno o una suma de dinero, asegurando que "la cuidará". Directamente a la niña, el hombre puede decirle: "Casáte conmigo o vente conmigo y te pongo a estudiar. Te pago todos tus estudios, te doy todo lo que querás". Utilizan estos argumentos para convencer tanto a la niña como a su familia, quienes a veces creen que la menor tendrá una "mejor vida" junto a ese hombre. Sin embargo, muchas terminan "esclavizadas".

Fenómenos similares se observan en Paraguay y Argentina. Mabel Bianco, presidenta de la Fundación para el Estudio y la Investigación de la Mujer (FEIM) en Buenos Aires, explica que en provincias del norte de Argentina, como Salta, Jujuy, Formosa y Misiones, es muy habitual que algunas familias, por falta de recursos o por vivir en zonas aisladas, entreguen a sus hijos a una familia o persona conocida (generalmente un hombre pudiente) para que los eduquen o mantengan. Mientras los niños son puestos a trabajar, las niñas son colocadas en una situación de vulnerabilidad, terminando en muchos casos cohabitando como "la pareja" del hombre que asumió su cuidado. Un caso en Salta narra cómo una niña, entregada bajo la promesa de ir a la escuela, fue usada como sirvienta y puesta a convivir con el hijo, quien la maltrataba, sin que ella se atreviera a contarlo a sus familiares por temor a regresar al pueblo.

En Argentina, el problema no se circunscribe a las zonas rurales. Según la socióloga Georgina Binstock (2013), algo más de una de cada diez adolescentes entre 15 y 19 años ya ha iniciado una unión conyugal. La violencia en los hogares también impulsa a algunas adolescentes a querer huir y establecer relaciones con hombres mayores, buscando una aparente salida a su situación.

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